¿Una Utopía?

¿Una Utopía?

Muchos llamarían esta necesidad de escribir estos apuntes un impulso, un desahogo, una locura: yo le llamo amor. Yo sé la verdad; no por mí: sino por lo que dice la palabra de Dios. No quiero sentirme cómplice de la conducta inconsciente del hombre ni de la apatía de la iglesia hacia su responsabilidad. Es por amor a mis hermanos. En estos primeros días del siglo 21 es nuestra responsabilidad leer, buscar, meditar. Leyendo la revista “Life” donde resume algunas noticias de los últimos años, sentí angustia de la ignorancia (¿o maldad?’) de la humanidad que se reflejaban en estas noticias. Y me pregunté de quien es la verdadera responsabilidad de lo que sucede.

Quiero escribir por mis hijos, nietos, familia. ¿Quién sabe? ¡Quizás alguien lea mis apuntes! Si éstos logran el despertar, aunque sea de una persona. ¡Aleluya! UNO A UNO…

Comencemos por repasar lo que es la naturaleza, el hombre y la iglesia a la luz de la palabra de Dios. En segundo lugar veamos como la confusión de roles (¿queremos ser Dios?), la frialdad (apostasía), y la responsabilidad no asumida a degenerado en una muy cercana catástrofe (¿por maldad o por ignorancia?). El hombre está destruyendo no tan solo la naturaleza que le rodea sino peor aún su espíritu. Dentro de mi visión humano-cristiana quisiera tronar los dedos y despertar a aquellos que están comisionados por el Creador para que puedan generar cambios de cara a un nuevo siglo con menos deshumanización y más respeto hacia la creación divina.

En los capítulos 1 y 2 de Génesis leemos como Dios creo toda la naturaleza. Nos emociona la hermosa descripción de este trabajo y al final de la jornada dice la palabra (Gen 1:31) que a Dios le agrado lo que había hecho. La luz, las aguas, el árbol que produce frutos, las aves… ¡Qué hermosa, la naturaleza! ¡Y creo Dios al hombre! ÉI quería que alguien disfrutara de todo lo creado (Gen 1:28-30). En Génesis 28 Dios le da autoridad al hombre para que señoree toda la tierra. El hombre desconoce, o podemos decir sin temor a equivocarnos que ha ignorado, ha cerrado los ojos a la verdadera definición de la palabra señoree: gobierne, administre. En la naturaleza se encuentran todos los tesoros que sirven al hombre para que viva y viva bien no solo sobreviva EI hombre tiene poder para acabar con los recursos naturales o para amar y utilizar la naturaleza para vivir ¿Hasta cuando? La naturaleza está tomando su revancha. Los huracanes, inundaciones, calentamientos ocasionados por la destrucción de la capa de Ozono trayendo incendios que han destruido sobre 5,000 acres de bosques forestales (y el oxigeno), el Niño, la Niña, sequías… Hay hambre, necesidad y desolación.

EI hombre tiene la mayordomía sobre la tierra (Sal.8:4-8); pero esta es de soberanía divina (Sal.8:3). Si nos apartamos de Dios e intercambiamos posiciones, queriendo ser Dios, entonces perdemos la perspectiva de nuestro rol de fideicomiso: gobernar. ¿De quien es la responsabilidad de enseñar al hombre su verdadero rol?

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gn. 1: 27). Los humanos somos seres espirituales, no solo un cuerpo, sino también un alma y un espíritu. Esta prominencia que Dios le dio al hombre lleva consigo una gran responsabilidad y obligación. ¡Dios ama al hombre! A través de toda la palabra leemos sobre este gran amor para con el hombre, tanto que envió a su unigénito hijo a morir en la cruz del Calvario para que su sangre lavara nuestros pecados (Jn 3: 16). EI nos permite alcanzar los más altos niveles en todos los aspectos de nuestra vida. Tenemos la obligación de procurar serlo porque de lo contrario estaríamos siendo infieles a ese amor a toda la vida que se nos ha confiado. La habilidad del hombre para regir la tierra sobre la que Dios le señoreó dependerá de su fidelidad y obediencia a EI (Gn.2:16-17). ¡El hombre tiene la capacidad y el poder! ¿De quien es responsabilidad de enseñar al hombre a utilizar esta capacidad y poder?

Veamos que nombres usa la Biblia para la iglesia: novia (Cantar de los Cantares), cuerpo de Cristo (1 Co. 12:27) y algunos de los adjetivos que usa para describirla: gloriosa, santa (Ef.5:27), fiel (Ap3 :8-10), tibia (Ap.3:4-20), muerta (Ap3: 1-5). ¿Esta la iglesia de nuestro tiempo como la califica la palabra en Apocalipsis? La Iglesia no es una institución, no es una denominación, no es un nombre ni un hombre. Dice la palabra en Hch. 20.28: “la iglesia del Señor, la cual El ganó por su propia sangre” y si a esto añadimos lo que dice en 1 Co1:10 “unidos en una misma mente y en un mismo parecer”; nos atrevemos a resumir que la iglesia somos todos los hombres, mujeres, ancianos, niños unidos en amor porque hemos creído en un solo Dios y en el Señor Jesucristo su Hijo, como nuestro Salvador, y hemos obedecido el Evangelio mediante la participación del bautismo (Rom 6:3, 4) (añadido por Pedro Gelabert).

Esta iglesia está comisionada por Cristo para (enseñar) al mundo esta hermosa (verdad) (Hech.28: 19-20). Escribo entre paréntesis las palabras enseñar, verdad porque muchas iglesias se han apartado de la verdad de la palabra o han adaptado su verdad a las enseñanzas del Maestro. Al leer Efesios 1:22-23 podemos entender que la iglesia, como cuerpo de Cristo, ha recibido la orden del Señor Jesucristo de representarlo en la sociedad y dar a conocer su vida, amor y poder. La respuesta a la pregunta planteada está contestada en la palabra. La responsabilidad de enseñar la verdad de lo que el Señor quiere para con el hombre es de la iglesia.

En Efesios, Pablo nos describe como en ninguna otra epístola la verdadera iglesia del Señor. ¿Ha olvidado la iglesia del siglo 21 su responsabilidad? Si miramos la realidad de las circunstancias en las que vive el hombre diríamos que si. Pero la palabra que yo leo dice que la esperanza nos fue dada cuando Cristo murió en la cruz y resucitó para darnos la victoria (Jn. 16:33). La venida del Señor es un misterio para el hombre (Mt. 24:36), por tanto tenemos que aprender a vivir en amor hasta la llegada de ese glorioso día. Desde Génesis (3:15) hasta Apocalipsis (2:17) Dios le da promesas al hombre y le enseña a hacer uso sabio de todo lo creado (Hch 17:26-28). Conocerlo, ser fieles y obedecerlo, ¡¡¡es la solución!!! . El mundo va en picada, el hombre está en oscurantismo. Dios nos ha dado inteligencia y sabiduría. La ciencia ha logrado descubrimientos e inventos insospechados (Jn 14:12): pero el hombre sigue desorientado. Se ha envanecido, tiene inteligencia pero ha perdido sabiduría. EI género humano tiene que unirse y clamar a Dios por sabiduría (Jer.33:3). Hay que dar un giro de 180? y cambiar nuestro rumbo hacia los fundamentos básicos de amor a Dios y nuestros semejantes (Mt.22:38-40). Tenemos que voltear el rostro hacia la luz verdadera…

Dios en su inmenso amor dejó comisionados a unos hombres (Mt.28:19-20) para que llevaran este mensaje de verdad y luz (Mt.5.16). Dejó instituida su iglesia (Mt.16. 18), ¡la iglesia del Señor! La salvación del hombre y de toda la creación está en manos de una iglesia comprometida con el Señor. No de una iglesia politizada, comprometida con los grandes intereses del mundo, no una iglesia llena de avaricia de poder, si no llena del Espíritu Santo. La iglesia sin nombres, sin títulos, sin sectarismos (Lc.9:49-50), solo la iglesia del Señor. ¡Hay que salir y hacer discípulos! Hombres comprometidos con Dios y con otros hombres. ¡Una iglesia que se levante y toque la trompeta que despierte a la humanidad! ¡Una iglesia que enfrente al hombre con su responsabilidad!

La iglesia es responsable de levantar un cartel que diga “¡Alto, deténganse! Es responsable de cumplir con la gran comisión. Tenemos que levantarnos y hacer una revolución, una revolución de amor, una revolución que traiga cambios en el pensamiento del hombre, una revolución que traiga una verdadera restauración y reconciliación del hombre con Dios (2Co.5:19).

EI reto está, el alerta está, la solución está, las armas están (Ef.6:10-l8) y el Capitán está (Rom.8:37: Jn.16:33). Despierta iglesia, toma el batón. gánale la competencia al enemigo. En Génesis 3:15 está la promesa de la victoria. ¡Despierta iglesia, cumple con tu misión; en Cristo somos más que vencedores (Rom.8:37)!

Despierta iglesia. Dejemos la pugna entre denominaciones, ¡podemos ser uno en Cristo! (l Co.3:21-23: 2Co.5:19) Empuñemos la espada de doble filo que es la palabra de Dios (Heb.4:12).

Despierta iglesia, enciende la llama del amor, lucha contra la apostasía (Mt. 24:12-13). ¡Llénate del fuego que es el Espíritu Santo!

Despierta iglesia, no te vayan a encontrar dormida como enseña la parábola de las diez vírgenes (Mt.25:1-13).

Despierta iglesia. ¡Vístete de la armadura de Dios (Ef.6:13) y da el grito de guerra en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! ¡AMEN!

Originally posted 2011-10-02 07:31:26. Republished by Blog Post Promoter