Usted debe cambiar su actitud hacia Dios


Por el hecho de ser pecadores,. No somos neutrales hacia Dios. Satanás está en guerra contra Dios, y nosotros somos soldados de su ejército equivocado. Eso significa que nosotros estamos en guerra contra Dios.

Jesús dijo: “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:20). Los pecadores practican el mal, y por eso se oponen por naturaleza de Dios.
Pablo dice a los Romanos que “los designios de la carne son enemistad contra Dios” (Romanos 8:7). Y Santiago dice, “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4).

El tener un cambio de mente o actitud hacia Dios se llama arrepentimiento. El arrepentimiento no se produce cuando Ud. trata de arreglar algo que hizo mal o cuando Ud. deja de hacer esto o aquello; se produce cuando Ud. tiene un cambio de mente hacia Dios y hacia el Señor Jesús. Antes, Ud. les veía como a sus enemigos; ahora, en arrepentimiento Ud. ve a Dios como a su fiel amigo y a Jesús como el único Salvador del castigo por sus pecados.

Usted debe tener fe en la provision de Dios


A lo mejor Ud. entiende bien los hechos del Evangelio, y Ud. esta comenzando a ver que Ud. estaba equivocado en su actitud hacia Dios. Pero ¿está Ud. dispuesto a confiar únicamente en Jesucristo para su salvación?

El único requisito para la salvación es fe en la provisión de Dios para Ud. a través del sacrificio de Cristo. Sin esta fe, es imposible agradar a Dios. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo,” dijo Pablo al carcelero de Filipos.

Pero la fe que salva es más que fe en general. Es una confianza total en Jesús y en su obra expiatoria a nuestro favor en el Calvario. Es creer que sólo Jesús puede salvarle de su pecado (Hechos 4:12). Es confiar plenamente en Él como su Salvador. Es estar convencido totalmente que Él murió en el lugar que a Ud. le correspondía, como el sustituto suyo. (2 corintios 5:21). Es el tipo de fe que garantiza que Ud. irá al cielo cuando muera.
Déjeme contarle una historia del Niágara, en Canadá, existe un museo en honor a los que han realizado actos prodigiosos en esas cataratas, incluyendo a los que se han sido lanzados por las cataratas dentro de un barril. Uno de los artículos en exposición es la carretilla que fue usada por un equilibrista Francés que se llamaba Blodín.

Un día este hombre templo un grueso cable desde un lado de la catarata hasta el otro, y una multitud se congregó para admirar la hazaña. Para ser emocionar a su auditorio Blodín preguntó: “¿Cuántos de Uds. Creen que yo puedo caminar sobre este cable hasta el otro lado y regresar?” Todos aplaudieron a rabiar, y sin mucha dificultad Blodín caminó sobre el cable hasta el otro lado de la catarata sobre las turbulentas aguas y regresó. La audiencia estaba delirando.
Entonces Blodín dijo a la multitud. “¿Cuantos de Uds. Creen que puedo llevar esta carretilla sobre el cable al otro lado y volver con ella?” La audiencia explotó en entusiasmo. “Sí, creemos” gritaban todos. Con mucha pericia Blodín condujo la carretilla hasta el otro lado de la catarata y regresó.

Para el número final. Preguntó a la excitada multitud: “¿Cuántos de Uds. Creen que puedo llevar en esta carretilla a un hombre y regresar a este lugar?” Nuevamente la respuesta de la multitud fue abrumadora. Pero luego Blodín dijo: “¿Quién se ofrece de voluntario para ir en la carretilla?” La multitud quedó muda, totalmente en silencio.
Ahora comprenda esto: La gente decía que creía, pero solamente el que se subía a la carretilla creía realmente. Solamente él estaba dispuesto a confiar su vida al cuidado del equilibrista. Y así es también con la salvación.

Muchos dicen a Jesús, “Yo creo. Yo creo que tú eres un buen maestro. Yo creo inclusive que tú moriste en la cruz del calvario.”
Pero Jesús dice, “Súbete a mi carretilla.”