Todos Vamos A Resucitar Al Final De Los Tiempos


En Daniel 12:2 dice que muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, mientras que Juan 5:28-29 dice que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán a resurrección. Parece que hubiera una contradicción.

La realidad es que no existe ninguna contradicción. Permítame explicarlo en más detalle.

Comencemos por la cita que aparece en Juan 5:28-29 donde dice: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que estén en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”

Lo que este texto nos muestra con claridad meridiana es que todo ser humano que ha muerto físicamente va a resucitar. Sin embargo, algunos resucitarán para disfrutar de vida eterna junto a Dios en el cielo. Estos son los que saldrán a resurrección de vida. Mientras que el resto resucitarán para recibir eterna condenación en el lago de fuego. Esta es la resurrección de condenación.

El texto no dice nada en cuanto al tiempo de estas resurrecciones. Otros pasajes bíblicos nos presentan la resurrección en su manifestación cronológica.

El primer resucitado para no volver a morir es Jesús. Él es el primogénito de los muertos, según Apocalipsis capítulo 1. Luego vendrán los creyentes de la época de la iglesia, quienes resucitarán el momento que Jesucristo llame a su Iglesia desde las nubes, en lo que se conoce como el Rapto o el Arrebatamiento.

Más tarde, cuando termine la gran Tribulación, habrá otra resurrección. En este momento resucitarán los creyentes desde Adan y Eva hasta cuando comenzó la Iglesia. Se les conoce como los creyentes del Antiguo Testamento. También resucitarán los creyentes que han muerto durante la Tribulación.

Finalmente tenemos otra resurrección que acontecerá al final del milenio, justo antes de lo que se llama el juicio del gran trono blanco. En esta resurrección cobrarán vida todos los incrédulos de todas las épocas de la humanidad, y con cuerpos inmortales se presentarán ante el Juez en el gran trono blanco, para escuchar su veredicto final: Al fuego eterno. La Biblia nos habla por tanto de la primera resurrección. Esto se refiere a la resurrección de los creyentes de la época de la iglesia, de los creyentes del Antiguo Testamento y de los creyentes de la Tribulación.

La segunda resurrección se refiere a la resurrección de los incrédulos. La primera resurrección está separada de la segunda resurrección por un período de mil años, conocido como el reino milenial. Este es el programa de la resurrección.

Ahora bien, vamos a la cita de Daniel 12: donde dice: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.”

El profeta Daniel tiene en mente a su pueblo, la nación de Israel. El versículo 1 del capítulo 12 nos permite saber en qué evento del plan de Dios para las edades ocurrirá esto de la resurrección que habla el versículo 2, dice así: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”

Note que Daniel tiene en mente a Israel, no a las naciones gentiles, tampoco a los creyentes de la época de la iglesia. Nos habla de un tiempo de angustia sin igual. Este tiempo es lo que se conoce como la gran Tribulación.

Pero llegará un momento cuando los de Israel que estén escritos en el libro serán liberados. Esto nos habla del final de la gran tribulación. Entonces y solo entonces se aplica lo que dice el versículo 2. Muchos, no todos, resucitarán. ¿Por qué muchos y no todos? Pues porque por un lado, los del pueblo de Israel que recibieron a Cristo como Salvador, durante la época de la iglesia resucitaron siete años antes de esta resurrección.

Además los Israelitas incrédulos muertos no resucitarán sino hasta el final del milenio, junto con los demás incrédulos de toda la época de la humanidad. Los israelitas que resuciten al final de la gran tribulación son los resucitados para vida eterna, mientras los que resuciten al final del milenio son los resucitados para vergüenza y confusión perpetua. Vistos así las resurrecciones, según aparece en Daniel y en Juan, no revisten en absoluto contradicción alguna.

Originally posted 2012-11-19 02:04:31. Republished by Blog Post Promoter

Podran Ser Todos Salvos Algun Dia


Mateo 7:14 dice que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan, pero Lucas 3:6 dice que toda carne verá la salvación de Dios. También en Juan 12:32 Jesús dice que atraerá a todos a él. Parece que hubiera algún tipo de contradicción porque por un lado Jesús dice que son pocos los que se salvan, pero por otro lado la Biblia dice que todos verán la salvación o que todos serán atraídos por Jesús. Deme su opinión.

Demos lectura al texto que se encuentra en Mateo 7:13-14 para incluir el contexto. Dice así: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

La enseñanza presentada por el Señor Jesucristo es muy sencilla y a la vez, en extremo profunda.

Jesús habló de dos destinos. El uno es perdición. O lo que llamaríamos el infierno o la condenación eterna. El otro es la vida. O lo que llamaríamos el cielo o la vida eterna.

Jesús habló también de dos caminos. El que conduce a la perdición es espacioso. No tiene restricciones. El que conduce a la vida es angosto. Tiene sus limitaciones.

Jesús habló además de dos puertas. La puerta que lleva a la perdición por el camino espacioso es ancha. Mientras que la puerta que lleva a la vida por el camino angosto es estrecha.

También existen dos grupos de personas. Los que entran por la puerta ancha y transitan por el camino espacioso que lleva a la perdición son muchos. Los que entran por la puerta estrecha y transitan por el camino angosto que lleva a la vida son pocos.

De esta manera el Señor Jesucristo mostró con claridad que mientras que son muchos los que atraviesan por la puerta ancha y el camino espacioso pero que conduce a la condenación eterna, son pocos los que atraviesan por la puerta estrecha y el camino angosto que conduce a la vida eterna. La puerta ancha y el camino espacioso son una manera figurada de hablar del intento del hombre por entrar al cielo sobre la base de sus propias obras y sobre la base de la religión cualquiera que sea.

La mayoría de la gente atraviesa por esta puerta y transita por este camino, sin saber que conduce a la condenación eterna.

En contraste, la puerta estrecha y el camino angosto son una manera figurada de hablar de la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Es un camino que conduce a la vida eterna y son pocos los que transitan por él.

Pero ahora consideremos los textos que Usted piensa que afirman que todos son salvos.

El primero, se encuentra en Lucas 3:6. Vamos a leer desde el versículo 4 para no dejar de lado el contexto. Dice así: “como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Todo valle se rellenará, y se bajará todo monte y collado; los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados; y verá toda carne la salvación de Dios.”

Este pasaje bíblico es citado por Lucas, el autor del evangelio que lleva su nombre, para poner en la perspectiva correcta la obra de Juan el bautista, el ilustre precursor de Jesús, el Cristo. Lucas cita textualmente la profecía de Isaías 40:3-5.

Cuando el profeta dijo que toda carne verá la salvación de Dios, no está dando a entender que todo ser humano llegará a ser salvo por el solo hecho de que el Hijo de Dios estaba en forma humana en el mundo. Lo que está diciendo Isaías es que todo el mundo, tanto judíos como gentiles, verán con sus propios ojos a Jesús, por medio de quien Dios está en capacidad de salvar al mundo.

Pero obviamente, para apropiarse de esa salvación es necesario primeramente creer en Jesucristo como Salvador. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

Ahora veamos el otro texto que Usted mencionó. Se encuentra en Juan 12:32 donde dice: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.”

Unos griegos habían manifestado gran deseo de ver a Jesús. Jesús dijo por tanto que había llegado su hora. En clara alusión a su muerte en sacrificio por el pecado del mundo. Cuando Jesús dice que va a ser levantado de la tierra está refiriéndose a su muerte por crucifixión. Cuando eso pase, Jesús será el único medio para que tanto judíos como gentiles puedan llegar a ser salvos.

Es a esto a lo que se refieren esas palabras: A todos atraeré a mí mismo. Igualmente aquí, si bien es cierto que la muerte de Cristo es suficiente para salvar a todo el mundo, sin embargo no todo el mundo es automáticamente salvo, porque como señalamos antes, para ser salvo es necesario primeramente poner la confianza en Cristo como Salvador o creen en Jesucristo.

DIOS CONOCE EL CORAZON DE TODOS

Hechos 1:24 dice que Dios conoce los corazones de todos, pero Deuteronomio 8:2 dice que Dios condenó a su pueblo a vagar 40 años en el desierto para saber lo que había en su corazón. ¿Cómo puede ser esto?

Se lo explicaremos de esta manera: La cita de Hechos 1:24 señala con total claridad que Dios conoce los corazones de todos. Mire lo que dice: “Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido”

Esta es la oración que Pedro elevó al Señor con ocasión de escoger al Apóstol que debía reemplazar a Judas Iscariote. En su oración, Pedro afirma que Dios conoce los corazones de todos, dando a entender que los pensamientos de los hombres son conocidos por Dios aun antes que los hombres los hagan conocer por medio de las palabras que salen de la boca de ellos.

El hombre, no puede conocer lo que está pensando una persona a menos que esa persona diga con palabras de su boca lo que está pensando, y aún en eso existen varios riesgos en la comunicación de pensamientos, porque una cosa es lo que piensa una persona, otra diferente es lo que dice con sus labios, otra diferente lo que oye el interlocutor y otra diferente es lo que entiende el interlocutor.

Son los retos o desafíos de todo proceso de comunicación. De allí la importancia de pensar bien las palabras que vamos a decir, para evitar que la persona que los oye lo entienda mal.

Pero con Dios no existe este problema, porque Dios conoce el corazón del hombre, o Dios conoce los pensamientos del hombre. 1ª de Samuel 16:7 dice “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”

Queda claro entonces que Dios sabe lo que hay en el corazón del hombre, sin necesidad que el hombre lo cuente a Dios.

Muy bien. Ahora veamos lo que dice la otra cita mencionada por Usted. Se encuentra en Deuteronomio 8:2, pero para incluir el contexto, vamos a dar lectura a los versículos 1 al 6. Dice así: “Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole.”

Esta es la manera como Jehová exhorta a su pueblo a obedecer la palabra de Dios. La exhortación se fundamenta en las bendiciones que Dios ha prometido a los que se someten a su palabra y, algo interesante, la exhortación también se fundamenta en las lecciones que Dios enseñó a su pueblo los cuarenta años que vagó en el desierto.

Durante este tiempo, Dios afligió y probó al pueblo. Le hizo tener hambre, le sustentó con maná, un alimento venido del cielo, figura de lo que miles años más tarde, Dios hizo con la humanidad al enviar a su Hijo, el verdadero pan descendido del cielo.

Dios también mostró su poder y provisión para el pueblo. El vestido del pueblo nunca envejeció, porque en el desierto no había almacenes para comprar ropa o telares para tejer ropa. Los zapatos nunca se gastaron tampoco. Dice el texto que el pie no se les hinchó por cuarenta años. Todo esto y más, para que el pueblo aprenda a confiar en Jehová y obedezca su palabra.

El pueblo debía aprender que su corazón es malo por naturaleza. A la gente se le hace difícil entender que tiene un corazón malo por naturaleza. La mayoría de la gente piensa que es buena porque no es tan mala como el borracho que duerme en la acera de una calle o el criminal que purga sus faltas en una cárcel.

Pero Dios dice que todo hombre es pecador. Su naturaleza es pecaminosa. Dios usa todo medio a su disposición para enseñar esta difícil lección a la gente. A esto es a lo que se refiere la Biblia cuando en Deuteronomio 8:2 dice que Dios hizo muchas cosas para saber lo que había en el corazón del pueblo. Los que necesitaban saber esto era el pueblo mismo, no Dios.

Recuerde que Dios conoce el corazón de todos, pero no todos conocen su propio corazón. Dios se encarga de hacerles conocer por medio de diversas pruebas, a veces dolorosas.