Ante las tentaciones


“Bienvaventurado el varón que soporta la tentación”

Santiago 1:12

Hace unos días tocamos el asunto de las cosas que valoramos. Cuando una persona llega a los pies del Señor está en la necesidad de revalorar cosas, las cuales desde el punto de vista de la pasada manera de vivir eran de un valor importante. Parte de las cosas a revalorar son precisamente aquellas que pueden ser armas de Satanás para tentar y tratar de hacer caer al seguidor de Cristo Jesús. Enumerarlas sería una perdida de espacio, sin embargo me permitiré citar algunas de ellas: amor al dinero, deseos de mandar, vanidad, atracción desmarcada hacia el sexo opuesto, sobre todo en los solteros.

Estas herramientas y muchas otras son empleadas por Satanás para tentarnos. Algo sumamente importante para recordar es que Satanás nunca obligará a alguien a caer en la tentación, si hará lo imposible para seducir a su objetivo. Pero nadie puede decir que Satanás le obligó a caer. Las tentaciones vienen como fruto de los deseos desenfrenados, Satanás de una manera u otra conoce nuestras debilidades y es por ese lado hacia donde dirige sus ataques. Sin embargo si estamos dispuestos a dejar que Dios nos reeduque, las posibilidades del enemigo serán menos.

Para revalorar o reeducarnos es necesario que depositemos nuestras mentes e intereses en las manos de Dios. Aunque parezca mentira, pero todo lo que uno trae cuando decide aceptar este estilo de vida debe ser evaluado por El Espíritu Santo a la luz de la Palabra de Dios. Esto porque fuera del Señor Jesús no hay nada bueno. Lamentablemente cosas como estas no se toman en cuenta y es por ello que esos asuntos sin evaluar son tomados por Satanás para dominar a sus victimas.

Para resistir las tentaciones debemos buscar a Dios y así soportar y el enemigo huirá a de nosotros.