Josue significa: Jehova salva


Josue = “Jehová salva”. Es la forma hebrea del nombre “Jesús”. El primer personaje que lo lleva es Josué el lugarteniente y sucesor de Moisés en las campañas militares llevadas a cabo por los judíos en la conquista de Palestina. Era hijo de Nun, y siendo aún muy joven, fue escogido por el libertador de Israel para ayudante suyo y para prepararlo a ser algún día el líder de los judíos en su peregrinación y toma de posesión de la tierra prometida (Ex. 33:11).

Moisés le dio autoridad para escoger los miembros de la expedición contra Amalec (Ex. 17). Fue precisamente el mismo Moisés quien le cambió el nombre propio, que era el de Oseas (“El salva”) por el de Josué (“Jehová salva”), lo cual indica la alta misión para la que Dios lo tenía escogido (Nm. 13:8, 16). Josué seleccionó los miembros de la expedición contra Amalec (Ex. 17) y, juntamente, guiaría al pueblo hacia la victoria (Nm. 14).

Cuando Moisés estaba en la presencia de Dios en el monte Sinaí, Josué permaneció en el tabernáculo; entonces, seguramente, aprendió el secreto de la paciencia de Moisés, paciencia que más tarde debía hacer suya (Ex. 24:13; 33:11; Nm. 11:28). Dios lo seleccionó como sucesor de Moisés y éste lo reconoció como tal (Nm. 27:18-23; Dt. 31). Además, Josué fue encargado de repartir la tierra juntamente con Eleazar (Nm. 34:17).

Josué tomó la dirección del pueblo de Dios inmediatamente después de la muerte de Moisés. El primer paso fue atravesar el Jordán, guiados por los levitas que llevaban el arca del pacto; cuando éstos mojaron las plantas de sus pies en la orilla del Jordán las aguas se detuvieron. Los sacerdotes permanecieron en medio del cauce seco, y todo el pueblo de Israel cruzó antes que el río reanudara su curso (Jos. 3).

Dios ordenó a Josué circuncidar a los hijos de Israel que no habían sido circuncidados después de la salida de Egipto (cp. 5). La ciudad de Jericó cayó en manos de Josué y su pueblo (cp. 6). Luego capturaron la ciudad de Hai, donde Josué mostró gran astucia militar, al emboscarse y tomar la ciudad (cp. 8). Después de conquistar toda la tierra prometida, Josué, juntamente con Eleazar, efectuaron la repartición (cps. 13 – 21). Para culminar su labor Josué invitó al pueblo a temer y servir a Dios con integridad y verdad.

La vida de este gran dirigente del pueblo de Dios no revela falla alguna en las labores que se le encomendaron. En su juventud aprendió a designar responsabilidades corno hombre; como dirigente de su pueblo fue hábil caudillo y fiel a las necesidades de liberación de Israel.

Lo condujo a tomar posesión de la tierra que le pertenecía porque era su herencia; como militar, fue hombre de valor y visión; como juez, fue honorable e imparcial. A lo largo de sus días Josué mostró obediencia al trabajo que Dios le asignó y lo desempeñó orgullosamente. Las palabras “yo y mi casa serviremos a Jehová”expresan el lema de su vida (Jos. 24:15). Josué, en la Biblia, se nos presenta como un lider adornado de las mejores y más armoniosas cualidades que ha de tener quien preside los destinos de un pueblo.

¿Qué significa estar sellado con el Espíritu Santo?.


En el Nuevo Testamento encontramos varios textos que nos hablan del sello con el Espíritu Santo. Uno de estos textos es 2 Corintios 1:22 donde leemos: “El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” para saber quien nos ha sellado, tenemos que mirar momentáneamente el versículo anterior. De este examen resulta obvio que quien nos sella es Dios. Somos sellados por Dios. Ahora veamos con qué somos sellados.

Para esto vayamos a Efesios 1:13 donde dice: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de nuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” En este texto vemos que la acción de sellar es ejecutada por una persona distinta del Espíritu Santo. Ya hemos señalado que es Dios quien sella. por eso el texto dice “fuisteis sellados” ¿Con qué fuimos sellados? pues con el Espíritu Santo. para entender mejor esto, a manera de ilustración, pensemos cuando decimos que algo ha sido sellado con lacre.

Con esto queremos decir que la substancia que se ha empleado para sellar es lacre y que alguien la ha usado con el fin de sellar. Cuando la Biblia declara que el creyente ha sido sellado con el Espíritu, lo que quiere decir es que el Espíritu Santo es la substancia con que se ha sellado y que Dios es la persona que lo ha hecho. Ahora bien, ¿Quiénes son sellados con el Espíritu Santo? pues todos y cada uno de los creyentes sin excepción alguna. A esta conclusión llegamos porque 2 Corintios 1:22 no menciona ninguna excepción, dando a entender que hubiera creyentes que no hubieran sido sellados por el Espíritu Santo.

Además, no se encuentra en ninguna parte de la Biblia una exhortación dirigida a los creyentes en el sentido de buscar ser sellados con el Espíritu Santo, por cuanto el ser sellados con el Espíritu Santo es una experiencia universal a todo creyente. La pregunta ahora es: ¿Cuándo es sellado un creyente con el Espíritu Santo? Veamos nuevamente Efesios 1:13, allí dice que los que fueron sellados cumplían con dos requisitos fundamentales: primero, oyeron la palabra de verdad o el evangelio de salvación y segundo, creyeron en ese evangelio. Como resultado de esto, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

Completando nuestra definición, entonces, concluimos que todo creyente es sellado por Dios con el Espíritu Santo el momento que ese creyente recibió a Cristo como su Salvador. ¿Qué es lo que significa el sello con el Espíritu Santo? El ser sellado con el Espíritu Santo garantiza seguridad. ¿Seguridad de qué? primeramente de que pertenecemos a Dios.

Luego de que nuestra promesa de salvación es totalmente cierta, porque no hay poder superior al de Dios que pueda romper el sello; y Dios ha prometido no romperlo jamás. Finalmente, de que Dios va a cumplir con su propósito de darnos seguridad hasta el día de la redención. Lo que está sellado está seguro. por tanto, el ser sellados lleva consigo la promesa y la garantía de seguridad eterna.