ESTUDIO SOBRE EL SALMO 9 2da parte

¿Cuál es su primera reacción cuando alguien le ofende? Bueno, siendo honesto, Ud. tendrá que admitir que lo primero que viene a la mente es la venganza. A propósito de venganza, déjeme contarle esta historia real, que ciertamente me hizo reír a carcajadas.

A las tres de la mañana suena el teléfono en la casa del Sr. González. Asustado y confundido se levanta toma el auricular y escucha la voz de un hombre al otro lado de la línea diciendo: Hola, soy su vecino, el Sr. Pérez y llamo para decirle que su perro ladra tanto que no me deja dormir. El Sr. González, muy amablemente agradece a su vecino por haber llamado y cuelga el teléfono. Al siguiente día, exactamente a las tres de la mañana, suena el teléfono, pero esta vez en la casa del Sr. Pérez. Asustado y confundido se levanta el Sr. Pérez a contestar la llamada. Levanta el auricular y escucha la voz de un hombre al otro lado de la línea diciendo: Hola, soy su vecino, el Sr. González, y llamo para decirle que yo no tengo ningún perro. Esto llamaría yo, venganza con un gran sentido del humor. ¿No le parece? Pero aún con sentido del humor, la venganza es algo negativo. No es prudente en ninguna forma tomar la justicia en nuestras propias manos. Esto es en esencia lo que aprendemos de la segunda parte del Salmo 9, la cual tendremos la oportunidad de estudiar el día de hoy.

Hágase Ud. esta pregunta: ¿Por qué no es bueno ejecutar venganza? El pasaje bíblico nos brinda cuatro razones importantes.

Primero, porque Dios ha prometido liberar al justo. Salmo 9: 13-14 dice: “Ten misericordia de mí, Jehová; mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación” David, el autor del Salmo, debe haber estado en gran aflicción a causa de sus adversarios. Pero en lugar de buscar venganza y pagarles con la misma moneda, David pone su mirada en Jehová y pide de él misericordia. David sabía que no merecía en absoluto mejor trato, y se limita a pedir a Dios que no dé lo que realmente merece. Esto es misericordia. Luego pide a Dios que mire su aflicción a causa de sus adversarios. David sabía que Dios traería liberación, aun cuando la aflicción fuera tan intensa que pareciera que la muerte estaba cercana. Una vez libre de la aflicción David podría testificar del poder de Dios en liberación y podría unirse al cántico de los que alaban a Dios por haber sido librados. Todos unánimes se gozarán en la salvación. Esta es la actitud que debemos tomar cuando somos ofendidos. En lugar de poner la mirada en el enemigo tenemos que poner la mirada en Dios. En lugar de poner la mirada en la aflicción que produce el enemigo tenemos que poner la mirada en el consuelo que viene de Dios. En lugar de pensar en como vengarnos, tenemos que pensar en que la venganza es de Dios. Esto es lo que hace la diferencia. ¿Por qué no debemos ejecutar venganza?.

Segundo, porque Dios ha prometido castigar al impío. Salmo 9: 15-17 dice: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pie. Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; en la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah.

Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios.” Dios es un Dios de venganza. La venganza que él ejecuta no es pecado porque él es santo, la venganza que nosotros ejecutamos es pecado por más buenos que seamos. La Biblia dice en Romanos 12:19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” El impío no se saldrá con la suya, amigo oyente, pero el juicio para el impío no vendrá de nosotros sino de Dios. Será Dios quien hará que el impío caiga en el mismo hoyo que hizo para atrapar al justo. ¿Será Dios quien haga que el impío sea atrapado en la misma red que hizo para atrapar al justo? ¿Será Dios quien enlace al malo así como el cazador enlaza a su presa? El resultado final será que los malos serán trasladados al sepulcro, al Seol, al lugar de los muertos a hacer compañía a todas las gentes que se olvidan de Dios. Esto es la antesala, el pasadizo a la condenación eterna que Dios ha establecido para el impío.

Como podemos apreciar, amigo oyente, el final que espera a los impíos no es nada grato. Los impíos se jactan de que pueden hacer lo que les venga en gana y no pasa nada. Bueno, por ahora no pasa nada, pero en el tiempo de Dios, vendrá sobre ellos el juicio de Dios y terminarán con sus huesos en el sepulcro. Es Dios ejecutando la venganza sobre los impíos. Todo es en el tiempo de Dios. Nuestro tiempo siempre está presto. Nos gusta todo al instante, nos gusta recibir todo lo que pedimos a Dios el instante que pedimos. Nos gustaría ver al impío castigado el instante mismo que hace maldad. Pero Dios tiene su tiempo que no es el mismo tiempo que el nuestro. Es necesario esperar el tiempo de Dios.

Muchas de las cosas que Dios hace necesitan ejecutarse en el tiempo de Dios y si nosotros pretendemos adelantar el tiempo echamos a perder algo hermoso que Dios está haciendo. A Abraham le paso eso cuando quiso adelantarse al tiempo de Dios para la llegada del hijo de la promesa.

Cuando yo era niño, mis padres vivían en una casa con un gran terreno. Allí se podía sembrar y criar animales. Un día, mi mamá colocó unos cuantos huevos en el nido de una gallina y la gallina se posó sobre ellos. Después de algunos días, los pollitos empezaron a salir del cascarón. Primero había un pequeño agujero en el cascarón por donde apenas se veía el pico del pollito. En mi curiosidad yo quise ayudar al pollito a salir del cascarón y ¿sabe lo que pasó? Terminé matando al pollito. Todavía no era tiempo para que saliera del cascarón. Así es con la venganza de Dios. Si ayudamos entre comillas a Dios para ejecutar venganza, vamos a echar a perder lo que Dios quiere hacer. No debemos preocuparnos por la aparente prosperidad de los impíos, todo es pasajero, en el tiempo de Dios vendrá sobre ellos la venganza de Dios. ¿Por qué nos es bueno ejecutar venganza por nuestra propia mano?.

Tercero, porque Dios ha prometido acordarse del pobre. Salmo 9: 18 dice: “Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente” ¿Para qué vengarnos de los que nos oprimen si sabemos que dentro de poco Dios nos premiará librándonos de la aflicción? Parece que Dios se hubiera olvidado del pobre, del afligido, del menesteroso, pero no hay tal. Dios dice: No para siempre será olvidado el menesteroso. Cuando Dios vea que se ha cumplido el propósito de la aflicción en una persona, ese momento, Dios mismo se encargará de quitar el motivo que causa aflicción. Por eso, el menesteroso, el pobre, el afligido no debe perder la esperanza. La liberación está en camino, la victoria es segura. Todavía no está dicha la última palabra para el menesteroso. Dios no se ha olvidado de él. ¿Por qué no es bueno ejectuar venganza? Cuarto, porque Dios ha prometido juzgar a las naciones. Salmo 9: 19-20 dice: “Levántate, oh Jehová, no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti, Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres” Al final, el único triunfador es Dios. Por eso David clama a Jehová pidiendo que su poder se manifieste para neutralizar al hombre. Entonces las naciones serán juzgadas delante de él. Esto sucederá literalmente al final de la Gran Tribulación, cuando todas las naciones del mundo se congregarán para ser juzgadas por Jesucristo. Los justos serán premiados con la entrada al reino milenial y los impíos serán condenados descendiendo al sepulcro, para inmediatamente comenzar a recibir el castigo por su impiedad. Se habrá consumado la venganza de Jehová sobre las naciones. En ese juicio a las naciones, al final de la Gran Tribulación, las naciones temblarán de miedo delante de Jesucristo y reconocerán cuán necios fueron al atreverse a levantar sus puños contra él. Por eso David dice: Señor, que conozcan las naciones que no son sino hombres.

El hombre es frágil y sobre todo con un corazón contaminado de pecado. Por su dureza de corazón, el hombre se rebela contra Dios y contra los hijos de Dios. Algún día reconocerá que fue absurdo están en rebelión contra Dios. Quizá Ud. amigo oyente, este mismo momento está padeciendo a causa de sus adversarios. Puede ser que ha pasado por su mente la idea de tomar venganza contra sus enemigos. En el nombre del Señor, le ruego que no lo haga. No es bueno ejecutar venganza por mano propia. Como David, deje la venganza en la mano de Dios. El la llevará a cabo en su tiempo y a su manera. Dios ha prometido liberar al justo, Dios ha prometido castigar al impío, Dios ha prometido acordarse del pobre, Dios ha prometido juzgar a las naciones. No tiene sentido entonces buscar venganza por nuestra propia mano.

Originally posted 2011-11-07 04:05:59. Republished by Blog Post Promoter

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 11

Uno de los deportes que menos me apasionan es el boxeo. No me atrae mucho el ver que a dos personas que se ataquen a golpes hasta sangrar y en algunos casos hasta morir. No tengo nada en contra de los que les gusta el box, después de todo, en gustos y en colores no opinan los doctores. Según entiendo, es en las peleas de box, cuando el entrenador de uno de los contrincantes, arroja la toalla al ring, indicando que su pupilo está tan lastimado que no puede continuar peleando. De aquí surge el dicho que alguien ha tirado la toalla, para indicar que alguien está tan harto de algo que no desea seguir afrontando la situación. Muchas veces, la vida se nos pone cuesta arriba y en esas circunstancias podemos nosotros también estar al borde de tirar la toalla, es decir, listos para abandonar la contienda.

Hace poco tiempo atrás justamente, vi un reportaje en televisión sobre un hombre que tiene una enfermedad degenerativa en los músculos y que en cuestión de poco tiempo quedará totalmente inválido antes de que sobrevenga la muerte. El periodista le preguntó: ¿Qué piensa sobre el futuro? El hombre respondió: Nada, lo único que quiero es morir. Este es un hombre listo a tirar la toalla. Por años ha luchado contra la enfermedad y está cansado de seguir luchando. Lo único que quiere es dejar de sufrir y piensa que la muerte es su única salida.

Quizá Ud. amigo oyente, está también al borde de tirar la toalla. Puede ser a causa de una enfermedad, como el caso que yo he compartido, o puede ser a causa de un matrimonio que no funciona, o un hijo que se ha descarriado o una hija que ha escapado del hogar, o un negocio que se va a la quiebra o amistades que se terminan por los chismes, etc. Antes de tirar la toalla en cualquier situación que Ud. se encuentre, yo le invito a considerar el caso de David. Este personaje, enfrentó situaciones muy críticas en su vida. Desde joven, aún antes de ser rey, fue perseguido por el rey Saúl como lo hará una horda de cazadores a una indefensa zorra. Más tarde cuando ya era rey, también fue objeto de fuertes ataques, que provenían inclusive de su propia familia.

Este es el trasfondo del salmo que vamos a considerar en esta ocasión. Se trata del salmo 11. Este salmo tiene una sobre escritura en la cual leemos lo siguiente: Al músico principal. Salmo de David. Podemos saber entonces que David es el autor del salmo. Para captar mejor el contenido de este hermoso salmo, consideremos en primer lugar la grave situación del salmista. Se encuentra en los versículos 2 y 3 donde dice: “Porque he aquí los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” David se encontraba perseguido y rodeado de los malos. Su situación era muy grave. La vida de David estaba en juego. El enemigo no tenía escrúpulos. Estaba dispuesto a todo. Tenía las flechas en el arco tendido. Todo era cuestión de dispararlas. Tenía las saetas preparadas en la cuerda. Todo era cuestión de dispararlas. Hoy diríamos que David estaba en la mira. Solo hacía falta apretar el gatillo. Además, el enemigo era astuto. Intentaba consumar su plan en oculto. Al amparo del anonimato, nadie sabría quien segó la vida de David. Al contemplar la gravedad de la situación, David dice: Se ha atentado contra el fundamento mismo de la sociedad. ¿Qué puede hacer una persona justa en esta situación? Ud. también amigo oyente, puede ser que esté en una situación similar y Ud. también ha dicho para sus adentros: El mundo está tan corrompido, tan sucio, tan desvergonzado, ¿Quién podrá sostenerse en pié? ¿Qué oportunidad tiene el justo para no caer en las garras de tanta maldad en el mundo? Muchos podían pensar que no existe oportunidad para los íntegros, los justos, los piadosos en este mundo, y han tirado la toalla y se han dejado arrastrar por la corriente de este mundo. De hecho, David tenía alguno amigos que le estaban aconsejando justamente que tire la toalla.

Consideremos en segundo lugar la gran sugerencia de los amigos del salmista. La encontramos en la segunda parte del versículo 1 donde dice: “¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? Amigos hay de todo tipo. Algunos son buenos, otros son más o menos y otros son malos. La mayor parte de los amigos caen en la segunda o tercera categoría. David tenía ese tipo de amigos. Al ver la grave situación de David, los amigos se le acercaron y quizá poniendo sus brazos sobre el hombro de David le susurraron al iodo: Querido, David, es muy grave lo que estás enfrentando. Tu vida está en peligro. Lo mejor es que escuches nuestro consejo. Nos parece que deberías empacar tus cosas del palacio y partir a algún lugar distante, donde estés lejos de tus enemigos, lejos de toda esta situación tan grave. Con amigos así, para qué enemigos, digo yo. Yo no sé si los amigos de David tenían buenas intenciones o no, porque a lo mejor querían deshacerse de David, para pescar a río revuelto.

Nosotros también podemos tener amistades como David. Gente que por ejemplo aconseja a una esposa a divorciarse porque ya no hay esperanza en el marido. Gente que aconseja a un pastor a abandonar la iglesia porque no tiene caso el seguir luchando contra la inmoralidad de los creyentes que allí se congregan. En definitiva es gente que nos susurra al oído que tiremos la toalla porque no hay esperanza. ¿Qué hizo David? ¿Tiró la toalla? Absolutamente no.

Consideremos pues la gloriosa seguridad del salmista. Se encuentra en la primera parte del versículo 1 y después en los versículos 4 a 7. Al oír el consejo a tirar la toalla, David dijo: “En Jehová he confiado. Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro.” David era un hueso duro de roer. Hablarle de tirar la toalla para él, era un insulto. No porque se sentía fuerte en sí mismo, sino porque tenía puesta su mirada en Dios. En Jehová he confiado, fueron sus palabras. David había puesto su confianza en Jehová. David se sentía seguro en Jehová. No había razón válida para rendirse ante las adversidades. Recuerde amigo oyente que si Ud. tiene a Dios lo tiene todo y si Ud. no tiene a Dios no tiene nada.

Acto seguido, David da algunas razones para haber confiado en Jehová. Jehová está en su santo templo, en su trono en el cielo. No puede haber lugar más seguro. Aun cuando la tierra toda desaparezca, Dios en el trono del cielo no es afectado por eso. Vale la pena confiar en Jehová. Es el mejor refugio que uno puede encontrar. Pero además de que Jehová está en su trono en el cielo, Jehová también mira y examina atentamente lo que hace el hombre. Jehová no ha descuidado cada detalle de la actividad de cada ser humano en la tierra. La Biblia Dice que aún la cantidad de cabellos de cada persona es conocida por Dios. Jehová está atento a las obras malas de los malos y a las obras buenas de los justos. Esto es de gran consuelo para los justos y debe ser de gran preocupación para los malos. Por eso dice David que Dios prueba al justo pero en cambio pobre del malo, por eso el malo o el que ama la violencia es odiado por Jehová. Consecuentemente, Jehová castigará al malo. Lo hará por medio de hacer llover calamidades sobre él y como si esto fuera poco, hará que descienda fuego, azufre y viento abrasador. Este será el cáliz que deberán beber los malos. De esta manera Jehová será hallado justo, porque ama la justicia. Por ende los rectos mirarán el rostro de Jehová en el cielo. Por todo esto, David confió en Jehová y le pareció absurdo tirar la toalla o rendirse ante los problemas. Y David tenía toda la razón.

Ud. también amigo oyente, no tire la toalla, no se rinda, no huya de los problemas. Confíe en Jehová. El no ignora nada de lo que pasa con Ud. y lo que hacen los que le oprimen. Algún día el dará la recompensa a los justos y el castigo a los malos. La solución a los problemas no radica en huir de ellos. La solución a los problemas radica en refugiarse en Jehová. Él está esperando con los brazos abiertos. Si Ud. pone su confianza en Jehová, al igual que David, le parecerá un insulto que alguien le diga que tire la toalla.

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ESTUDIO SOBRE EL SALMO 17

Según el testimonio de la palabra de Dios, es muy posible que si usted es creyente, alguna vez experimente persecución sin causa. Si usted ya lo ha experimentado, ¿Cuál ha sido su reacción? Veamos cuál fue la reacción del autor del salmo 17. Abramos nuestra Biblia en el salmo 17.

La sobre escritura nos informa que este salmo es la oración de David. Como antecedente, debemos señalar que David estaba sufriendo la persecución sin causa. Interesante que en lugar de enfrentar a sus contrarios, David trajo el asunto en oración a Dios. Aquí ya encontramos una hermosa lección para nosotros. Es posible que Ud. esté enfrentando persecución sin causa este momento. No sé, a lo mejor de algún familiar que no quiere que Ud. sea fiel al Señor, o de algún compañero de trabajo que le hostiga constantemente porque Ud. es creyente, o de alguna autoridad que no acepta que Ud. no se presta para hacer algo reñido con la ley. Si este es el caso, la tendencia natural en el creyente es a enfrentar al contrario para poner todas las cosas en claro. Pero lamentablemente existe la gran probabilidad de que en lugar de poner todas las cosas en claro, más bien se agrave la situación. Por eso es conveniente hacer lo que hizo David. Es decir, traer el asunto en oración al Señor. En el salmo 17 encontramos a David pronunciando tres frases importantes. Primero: Dios, escucha mi clamor. Segundo: Dios, establéceme en tus caminos. Tercero: Dios, escóndeme de mis contrarios.

Vayamos pues a lo primero. Salmo 17: 1-4 dice: “Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación; vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos”.

En vez de trabarse en una discusión con sus contrarios, David está orando a Dios. Pide que Dios oiga su causa que es justa. David estaba siendo perseguido sin causa. Con vehemencia pide a Dios que su oído esté atento a su clamor, porque las palabras que estaba pronunciando salían de labios sin engaño. David confiaba en la justicia de Dios y esperaba que de Él venga su vindicación, es decir la declaratoria de que todas las acusaciones eran falsas. Esto era conocido por Dios, porque Dios había probado el corazón de David. Dios había introducido a David a la oscuridad de la prueba y Dios no había hallado nada incorrecto en lo que David fue acusado. David había evitado defenderse con su boca ante sus adversarios. Además David estaba seguro que en obediencia a la palabra de Dios se había guardado totalmente de pagar a sus adversarios con la misma moneda. Hermoso ejemplo de como manejar la persecución sin causa. David no descendió al nivel de sus contrarios para enfrentarse con ellos en una lucha sin cuartel, sino que encomendó su causa al que juzga rectamente. Idéntica cosa debe hacer usted, cuando es perseguido sin causa. No devuelva mal por mal ni maldición por maldición. Con esto no va a ganar nada pero va a perder mucho. Es preferible clamar a Dios como lo hizo David, para que sea Dios quien se arregle con sus contrarios.

En segundo lugar, David dice: Dios establéceme en tus caminos. Salmo 17: 5-7 dice: “Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos”.

David estaba experimentando el fuerte embate del contrario. David sabía que no podía hacer frente al enemigo por sí solo. Por eso clamó a Jehová. Ahora está pidiendo que Jehová le establezca en sus caminos. David no quería resbalar. Es un pedido para poder mantenerse firme en la integridad. Cuando somos perseguidos sin causa, tenemos la tentación de echar mano de lo que esté al alcance de la mano para tapar la boca del contrario sin importar si eso es bueno o malo. Pero David no quería caminar por esa senda y por eso está pidiendo a Dios el ser establecido firmemente en los caminos de Dios. David muestra la seguridad que tenía en cuanto a ser oído por Dios y ruega a Dios que manifieste hacia él sus maravillosas misericordias. David no merecía ser librado de sus contrarios, por eso está clamando por misericordia, por un favor no merecido. Dios es experto en salvar a los que buscan refugio en su mano derecha. A lo mejor, el ataque que Ud. está padeciendo de sus adversarios es feroz. No ceda a la tentación de defenderse por Ud. mismo. Ponga su causa en oración delante de Dios y espere que su salvación venga de él como una muestra de sus maravillosas misericordias hacia Ud. David ha dicho: Dios, escucha mi clamor. Dios, establéceme en tus caminos.

En tercer y último lugar, David dice: Dios escóndeme de mis contrarios. Salmo 17: 8-15 dice: “Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida. Envueltos están con su grosura; con su boca hablan arrogantemente. Han cercado ahora nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. Son como león que desea hacer presa, y como leoncillo que está en su escondite. Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstrales; libra mi alma de los malos con tu espada, de los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida, y cuyo vientre está lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos, y aun sobra para sus pequeñuelos. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.” Qué hermosas palabras. En su oración, David está pidiendo a Dios ser tratado como la niña de los ojos de Dios. La pupila de los ojos, es quizá lo que mejor guardado está en el ser humano. Para eso están las cejas, los párpados, las pestañas y por último la mano. Así quería ser guardado David. Cuando dice: Escóndeme bajo la sombra de tus alas, trae a la mente a un pollito debajo de la gallina. Así quería estar David en Dios. En ese lugar estaba seguro de sus contrarios. Los contrarios eran fuertes, amenazaban matar a David. Los contrarios parecía que tenían las de ganar, estaban gordos y eran prósperos. Hablaban arrogantemente. Eran astutos y malvados. Solo Dios podría hacerles frente y eso es lo que pide David. Los contrarios eran prósperos, pero solo por un tiempo, porque pronto vendrá sobre ellos destrucción repentina. En cambio, David tenía la esperanza de ver el rostro de Dios en el cielo y eso le traía satisfacción. David confiaba que iba a resucitar algún día y una vez resucitado que llegaría a ser a la semejanza de Dios. Usted también, puede tener la misma confianza en Dios. Usted también puede llegar a ser como la niña de los ojos de Dios y como un pollito bajo sus alas. Pero para eso usted necesita abandonar su estéril búsqueda de autodefensa. No pierda su tiempo y energía tratando de defenderse por usted mismo. Clame a Dios, pida que Dios le establezca en sus caminos y ruegue a Dios que le esconda de sus enemigos. Dios lo hará, porque esa es su promesa.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 4

Si tiene una Biblia a la mano, busque el Salmo 4. Lo que primero notará en este Salmo es la sobre escritura que dice: Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David. Esta es la primera vez que aparece una instrucción al músico principal o al director de música. Recuerde que los Salmos son la letra de los himnos que cantaba el pueblo de Israel. La palabra neginot significa instrumentos de cuerdas. El director de música debía entonces instruir a los músicos que usen sus instrumentos de cuerdas para acompañar el canto de este salmo. También se nos muestra que David es el autor de este salmo. Aunque no se señala específicamente, el contenido del salmo hace pensar que está relacionado con el salmo precedente, es decir que David debe haberlo escrito durante el tiempo que estaba huyendo de la presencia de Absalón su hijo. Lo que primero notamos en el Salmo es un anuncio de victoria. Salmo 4: 1 dice: “Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar” Al entrar a la presencia de Dios, David le reconoce como el Dios de su justicia. Esto es una alusión al hecho que Dios no puede torcer la justicia. El hombre es experto en juzgar injustamente y David estaba viviendo en carne propia la consecuencia de este mal. Qué consuelo debe haber hallado David al confiar su causa a alguien que no puede equivocarse al administrar justicia.

Acto seguido, David anuncia su victoria cuando dice: “Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar”. Esta frase encierra un pensamiento grandioso. La angustia tiene la capacidad de oprimir a la persona. La angustia resta espacio a la persona. Pero note lo que dice el salmista. Cuando estaba en angustia, en lugar de que se me reduzca el espacio, más bien se me ha aumentado el espacio. Tú me hiciste ensanchar. Dios utiliza la angustia, no para demolernos sino para hacernos ensanchar. La prosperidad produce un efecto muy pasajero en la persona, pero la adversidad produce un efecto permanente en la persona. La prosperidad jamás conducirá al crecimiento y a la madurez. Carlos Spurgeon dijo alguna vez lo siguiente: “Me temo que todo el beneficio que he sacado de mis momentos de dicha, confort y abundancia no vale ni un centavo. Pero el beneficio que he sacado de mis aflicciones, de mis dolores y de mis angustias vale una fortuna incalculable. Cuánto bien no me habrá hecho el yunque y el martillo, el fuego y el esmeril. La aflicción es la mejor pieza del mobiliario de mi vida”. De esto es lo que nos está hablando David. A lo mejor Ud. se encuentra este mismo momento bajo el yunque y el martillo de la aflicción. Las razones pueden ser variadas, pero una cosa es verdadera, Ud. también está en capacidad de sentirse ensanchado en medio de la aflicción, así como lo hizo David. No permita que la carga de aflicción desmorone su vida. Piense que la aflicción es para su bien, es para su beneficio. Por algo será que la palabra de Dios dice en Santiago 1:2 “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”.

Después de su anuncio de victoria, David procede a amonestar a los rebeldes, con la autoridad que tiene una persona que sabe que tiene a Dios de su lado. Salmo 4: 2-5 dice: “Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová”. La amonestación tiene en mente a los adversarios de David, quizá fue una referencia a los que se aliaron con Absalón para rebelarse contra David. La idea es que cesen de difamar contra David, que dejen de buscar lo que es vano, que paren de mentir contra el rey. David se sentía con autoridad para amonestar de esta manera a sus adversarios porque él había sido escogido por Jehová para ser el rey, y Jehová estaba atento a su clamor. Cuando uno está en total armonía con Dios, se crea un sentido de seguridad para reprender el pecado con autoridad. David prosigue con su amonestación a sus adversarios diciendo, tengan temor de Dios al punto de temblar delante de él y seguramente eso les hará desistir de seguir pecando contra él. En lugar de rebelarse contra Dios y contra su rey, más bien vayan a sus camas y mediten sobre lo que están haciendo y callen delante de Dios. Reconozcan su maldad y ofrezcan a Dios sacrificios de justicia y así demuestren que confían en Jehová. Esta amonestación ha sido frontal y clara. David no andaba por las ramas. David no pensaba que a los pecadores no se les debe hablar fuerte para que no se resientan. David no estaba para agradar a los hombres con su mensaje. David confrontó el pecado con dureza. Ud. y ciertamente yo, no podemos quedarnos tranquilos cuando vemos la injusticia que comete el hombre en su pecado. Así como David, Ud. debe estar listo para amonestar con firmeza.

Después de haber amonestado a sus adversarios, David termina el salmo con una alabanza a Jehová. Salmo 4: 6-8 dice: “Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón, mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. David no pude entender como mucha gente no puede ver la mano de Dios en los asuntos de los hombres. Mucha gente se pregunta en desesperación: ¿Qué está pasando? ¿Quién nos mostrará el bien? ¿Habrá algo de bueno en el mundo? David dice, a las personas que piensan así les falta entendimiento, están en tinieblas espirituales. Señor, alúmbrales con la refulgente luz de tu glorioso rostro, para que puedan ver que Dios no ha perdido jamás el control de lo que pasa en el mundo. La prueba de que Dios está haciendo todo el bien en el mundo es que a pesar de los problemas que estaba teniendo David, sin embargo, su corazón estaba alegre. ¿Puede haber mayor bien que tener un corazón alegre en medio de las dificultades de la vida? Esto era casi un milagro. La alegría que sentía David en medio del fuego de la prueba era tan grande que no se comparaba ni de lejos con la mejor de las alegrías del mundo. Para ponerlo en términos comprensivos, David dice que la alegría de su corazón era mayor que la alegría que experimentan los hombres cuando tienen abundancia de grano y mosto. Si David viviera hoy en día, dijera que su alegría en medio de la aflicción, es mucho mayor que la alegría que tienen los hombres cuando tienen toda la salud del mundo, cuando tienen todo el dinero del mundo y cuando tienen todo el amor del mundo. ¿No le parece fantástico? Así es Dios de bueno a los que confían en él. Pero a lo mejor Ud. dirá: Yo estoy en aflicción y he orado a Dios para que me saque de la aflicción y Dios no contesta a mi oración y por eso, me hundo más y más en mi aflicción. ¿Cómo puedo experimentar esa alegría desbordante que experimentó David? Todo es cuestión de la actitud que Ud. tenga hacia la aflicción. Si Ud. mira a la aflicción como su enemigo, o como el azote del infortunio, o como la mala suerte, o como el castigo de Dios, entonces Ud. está condenado a una vida miserable. Pero si Ud. cambia de actitud y como David, mira a la aflicción como su aliado, como la herramienta de Dios para moldear su carácter, como la puerta hacia en esanchamiento, entonces Ud. podrá experimentar esa alegría de la cual nos habla David, y en su debido tiempo, Dios mismo se encargará de quitar el motivo de su aflicción. David se encontraba tan contento, tan feliz, tan dichoso en medio del fuego de la prueba, que nuevamente aquí como en el salmo anterior, le vino el deseo de dormir plácidamente. Su vida era un oasis de paz en medio del desierto de la aflicción. En paz me acostaré dijo David. Y al depositarse en los apacibles brazos de Jehová, añadió: Y asimismo dormiré, porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Dicho esto, me imagino que David cerró sus ojos y quedó profundamente dormido. Pero recuerde que lo más seguro es que David no estaba en la comodidad de su palacio cuando estaba diciendo esto último. Lo más probable es que estaba en la soledad en el desierto, huyendo de su propio hijo que le buscaba para matarlo. Pero a pesar de todo, David descansaba plácidamente, porque aprendió a echar su carga de preocupaciones sobre Jehová. Yo le desafío a seguir el ejemplo de David. Créame que funciona. Lo digo porque yo lo he experimentado. Si conmigo funciona, cuánto más con Ud.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 9 1ra parte

Alabanza y adoración parece ser el máximo elixir de la vida en muchas reuniones cristianas. De hecho, mucha gente piensa seriamente en cambiarse de iglesia local porque supuestamente en su iglesia local no se da la debida importancia a la alabanza y adoración. Pero cuando uno echa un vistazo a lo que llaman alabanza y adoración, lo único que encuentra es un atractivo espectáculo que captura la atención del oyente por el ritmo de la música o por la gesticulación de los cantantes o por los arreglos del escenario. Todo, menos la persona de Dios o de su amado Hijo el Señor Jesucristo. Si Ud. quiere saber como es la genuina alabanza y adoración, estudie el libro de Salmos y estoy seguro que allí verá algo completamente diferente. Lo que sobresale es que la alabanza y adoración no consiste en el estilo de música o en el talento de los músicos. La música con la que se cantaban los salmos no ha sido conservada, porque no era importante. Lo importante era la letra de los himnos, el contenido de las canciones. Hoy en día acontece lo opuesto. Lo importante es la música y el talento de los músicos y la letra de los cánticos es algo secundario. Tan secundario que la letra de muchos himnos contemporáneos de alabanza y adoración no son sino una cansina repetición de frases muchas veces sin sentido.

Uno de los salmos donde se puede apreciar de una manera muy clara lo que estamos diciendo es en los primeros doce versículos del Salmo 9. Este pasaje bíblico, que será analizado el día de hoy, destila alabanza y adoración genuina a Dios, no a la música ni a los cantantes. Abramos pues nuestras Biblias en el Salmo 9, versículos 1 a 12. Lo primero que encontramos es una sobre escritura con instrucciones para el músico principal. Dice así: Al músico principal; sobre Mut-labén. Salmo de David. La palabra Mut-labén significa muerte de el hijo, parecería ser la referencia a algún tipo especial de melodía. El salmo se cantaba al ritmo de aquella melodía. Podemos ver también que el autor de este salmo es David. En cuanto al contenido del Salmo, básicamente encontramos dos secciones. La una podría llamarse la alabanza expresada y la otra podría llamarse la alabanza explicada.

Consideremos la primera sección. La alabanza expresada. Salmo 9:1-2 dice: “Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo” Con cuatro acciones, David expresa su alabanza a Jehová.

Primero, te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón. Para el judío, hablar de corazón era como estar hablando de su intelecto, de su facultad de razonar, de su habilidad de pensar. Cuando David dice que alaba a Jehová con todo su corazón está diciendo que todo su intelecto, todo su pensamiento, todo su razonamiento está entregado a alabar a Jehová. ¿No le parece fantástico? Yo debo admitir que muchas veces, estoy cantando al Señor con el himnario en mis manos y mis ojos en la letra del himno, pero mi mente, mi razonamiento, mi pensamiento está quien sabe donde. Esto no es de ninguna manera alabar al Señor con todo mi corazón.

Segundo, contaré todas tus maravillas. En su alabanza, David acostumbraba citar verbalmente o decir, los hechos maravillosos de Dios. A esto se refiere cuando dice: Contaré todas tus maravillas. ¿Acostumbra Ud. decir las maravillas de Dios en su alabanza a Dios?.

Tercero: Me alegraré y me regocijaré en ti. David alababa con una sonrisa a flor de labios. Estaba realmente alegre. Yo no sé si Ud. habrá tenido la experiencia de dirigir la alabanza en una reunión de una iglesia local. Si lo ha tenido, Ud. estará de acuerdo conmigo en que desde adelante uno puede apreciar con bastante exactitud el estado de ánimo de las personas que alaban al Señor. Son realmente pocos los que como David se alegran y se regocijan en Dios a quien están alabando. La gran mayoría cantan como autómatas, o peor aún, como si estuvieran autotorturándose cuando cantan al Señor. Sus rostros reflejan tal amargura, tal mala gana, que parecen un limón exprimido. David era lo opuesto, se sentía alegre alabando al Señor y se le notaba en su rostros. Estaba regocijándose.

Cuarto: Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. La alabanza de David era con cánticos dirigidos al nombre de Dios Altísimo. David no quería atraer la atención de la gente hacia si mismo o hacia su música. David se esforzaba por llevar la atención de todo el mundo a la persona de Dios. Él es el único digno de ser alabado. ¿Cómo es su alabanza a la luz de lo que hemos visto? Yo le confieso que a mí me falta bastante para ser un verdadero adorador. Pero no me desanimo. Quiero esforzarme para ser mejor cada día.

Una vez que hemos considerado la alabanza expresada, consideremos la alabanza explicada. ¿Por qué estaba David tan dispuesto a alabar al Señor? Permítame sugerir dos razones importantes.

Número uno, porque los enemigos perecieron. Salmo 9: 3-6 dice: “Mis enemigos volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; te has sentado en el trono juzgando con justicia. Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas” Por ser rey, David tenía muchos amigos y no pocos enemigos. Siempre será así para las personas en puestos de autoridad. A veces parecía que los enemigos prevalecían, pero David clamaba a Dios y Dios respondía su oración otorgando victoria sobre los enemigos. En su justicia, Dios literalmente borró del mapa a los enemigos de David. Este hecho es lo que motivó a David a alabar a Dios grandemente. Quizá Ud. no tendrá enemigos que quieran matarlo, pero estoy seguro que tendrá otros enemigos entre comillas. Pienso por ejemplo en cosas como orgullo, envidia, malos pensamientos, celos, iras, complejo de inferioridad, temor, duda, etc. A veces estos enemigos se muestran amenazantes y poderosos. Recuerde que Dios está listo para librarle de cualquiera de estos enemigos y cuando lo haga, no olvide alabar a Dios con todo su corazón.

Número dos, porque Jehová permanece para siempre. Salmo 9: 7-12 dice: “Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Cantad a Jehová que habita en Sión; publicad entre los pueblos sus obras. Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos” El enemigo por más fuerte que sea es pasajero, pero Jehová permanece para siempre. Esto es un gran motivo para alabar al Señor con todo el corazón. Como Dios eterno, Jehová está listo para juzgar al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. Al ver la maldad de este mundo, muchas veces nos preguntamos si habrá alguien que alguna vez juzgue a los malvados. El Dios eterno los juzgará y los malvados recibirán su condena conforme a sus malas obras. Como Dios eterno, Jehová también será refugio al pobre. Esto es maravilloso. El pobre es normalmente despreciado, humillado y abusado por los poderosos de este mundo, pero con Dios las cosas son diferentes. La Biblia dice que Dios es refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia. La seguridad de un refugio depende de la calidad de ese refugio. ¿Puede haber alguien de mejor calidad de Dios? Consecuentemente no hay refugio más seguro que Dios. No hay razón alguna para tener temor sabiendo que Dios es nuestro refugio.

Luego, el salmista dice que los que conocen el nombre de Dios o los que saben a ciencia cierta lo poderoso que es Dios, pueden confiar plenamente en él. Y acto seguido presenta una promesa para todos los que confiamos en Dios. Dice: Tú oh Jehová no desamparaste a los que te buscaron. Nadie que confíe en el nombre de Jehová llegará a estar desamparado o desprotegido. Esto es el tema de la canción de David. Cantad a Jehová, dice, publicad entre los pueblos sus obras. Jehová es el vengador de los afligidos. Jehová no se olvidó del clamor de los afligidos. ¿Está Ud. en aflicción este momento? No pierda la esperanza amigo oyente. Conozca a Jehová personalmente por medio de Jesucristo su Hijo. Jehová será entonces su refugio. Clame a Jehová con todo su corazón y Jehová responderá a su clamor y dará el pago justo a los que le han traído aflicción.

Así termina esta porción del Salmo 9. Sí, es un cántico, es alabanza y adoración. Su contenido es rico en exaltar a Dios por lo que el es y lo que él hace. No es vana repetición de frases que riman muy bien pero no comunican nada, como es mucha de la alabanza y adoración de hoy en día.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 5

Se ha dicho con mucha razón que el ser humano es un ser de hábitos. Mucho de lo que hacemos se debe a algún hábito adquirido en algún momento de nuestras vidas. Los hábitos pueden ser benignos o malignos, dependiendo de si alimentan a nuestra carne o a nuestro espíritu. Hoy vamos a hablar de un hábito benigno. El hábito de la oración matutina. Muchos piensan que el hábito de la oración matutina es para los fanáticos o para los que no tienen algo más interesante que hacer, para los desocupados. Pero el rey David no era ni un fanático ni un desocupado, y sin embargo tenía el buen hábito de pasar un tiempo a solas con Dios en oración matutina.

Dicho esto, abramos nuestras Biblias en el Salmo 5. Así como en el salmo anterior, este salmo también tiene una sobre escritura o título. Dice así: Al músico principal; sobre Nehilot. Salmo de David. Aquí tenemos una nueva instrucción al músico principal o al director de música. Este salmo debía cantarse sobre Nehilot. El significado de la palabra Nehilot es incierto. Para muchos es el nombre de una melodía, para otros es el nombre de un instrumento musical, probablemente la flauta. La palabra Nehilot aparece una sola vez en el libro de Salmos, aquí en el Salmo 5. Según el título del salmo su autor es el rey David. El Salmo 5 es en esencia la oración diaria y matutina de David y en ella se manifiesta la actitud de Dios hacia los justos y hacia los impíos. Los primeros tres versículos del salmo, nos abren una ventana para dar un vistazo a la costumbre de oración de David. Dice así: “Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.” Notamos que la oración de David está dirigida a Jehová. David tenía tanto respeto y reverencia a Jehová que lo trata como: Rey mío y Dios mío. Recuerde que David también era un rey, más aún, el rey más poderoso de su época, pero esa característica no fue motivo para que David tenga un concepto de sí mismo más alto que el que debía tener. David reconoce que aunque él es rey, con minúscula, sobre él está el Rey con mayúscula Jehová de los ejércitos. Para ejercer autoridad primero hay que aprender a estar bajo autoridad. David estaba bajo la autoridad de Dios. Pero note también la forma muy íntima que David trata a Dios. Rey mío y Dios mío. Entre David y Dios había una relación tan estrecha que David era de Dios y Dios era de David. Todo esto se puede aplicar a Ud. y a mi. Si Ud. ha recibido a Cristo como su Salvador, Ud. también es de Dios y Dios es de Ud.

También notamos que cuando, David oraba no se conformaba con decir a Dios palabras memorizadas o palabras sin sentido. El pasaje leído dice que David oraba a Dios con palabras, también oraba a Dios con gemidos y también clamaba a Dios en oración. Estas son tres formas de oración. La oración en palabras significa hablar con él como cuando Ud. habla a un amigo. La oración con gemidos, no tiene nada que ver con un balbuceo en estado de éxtasis, sino con meditar profundamente en lo que estamos diciendo a Dios. Algunas traducciones de la Biblia dicen: considera mi meditación. Clamar a Dios en oración significa derramar lágrimas o llorar gritando, en la presencia de Dios. Ciertamente que la oración de David no era superficial como lo es la nuestra en muchas ocasiones.

También vemos en este pasaje el momento del día cuando oraba David. Oh, Jehová dice David, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Como rey, David debe haber sido una persona muy ocupada. Pero a pesar de ello, según su propio testimonio, se levantaba de mañana para hacer oír su voz delante de Dios. La mañana parece ser el mejor momento para ir ante Dios en oración. En la mañana, el intelecto está más despierto y el espíritu más dispuesto. A medida que transcurre el día, los afanes de la vida van mermando nuestra capacidad de percibir las cosas espirituales. Al final del día estaremos tan gastados física y emocionalmente que se hace difícil concentrarse para orar. Se dice que Martín Lutero acostumbraba orar dos horas todos los días antes de iniciar sus actividades. Pero algunos días que iban a ser particularmente llenos de actividad, en lugar de orar menos, Martín Lutero oraba más. Cuando le preguntaron el por qué, Lutero había respondido: Dos horas de oración me alcanza para lo que hago en un día normal de actividades pero tres horas son necesarias cuando el día va a estar más cargado de actividades. No es sorpresa lo que Dios hizo por medio de este hombre.

Hemos dado un vistazo a la costumbre de oración de David. Ahora echemos un vistazo al contenido de la oración de David. En esto encontramos un relato de la actitud de Dios hacia los justos y hacia los impíos. Lo que Dios piensa de los justos se encuentra en varios versículos en el resto del capítulo. Versículo 4 dice: “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti”. Dios es santo y aborrece la maldad. El malo no tiene la más mínima esperanza de morar junto a Dios. Para habitar junto a Dios tenemos que dejar de ser malos. La única forma de lograrlo es por medio de nacer de nuevo a través de recibir a Cristo como Salvador. Otros versículos que nos hablan sobre la actitud de Dios hacia los justos son el 7 y 8 donde dice. “Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia tu santo templo en tu temor. Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino” Dios tiene un trato preferencial para los justos. Los justos pueden entrar a la casa de Dios, al trono mismo de su gracia y adorar a Dios. Espiritualmente hablando, David se veía como el sumo sacerdote, entrando al lugar santísimo del tabernáculo. Debido a que David no era el sumo sacerdote, no podía en la práctica entrar al lugar santísimo del tabernáculo, pero por la gracia de Dios lo hacía espiritualmente cada mañana. Allí en la presencia de Dios, David podía ser guiado con justicia para burlar el ataque de sus enemigos y podía entender el camino sobre el cual Dios quería que anduviera.

Pero ahora consideremos el contraste. La actitud de Dios hacia los impíos. Veamos lo que dice los versículos 5 y 6. “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.” Por contraste, los impíos no pueden estar a la vista de Dios. Dios aborrece a los que practican el pecado. Dios destruirá a los que practican la mentira. Dios abomina a los que derraman sangre y engañan. Con Dios no se puede jugar. Si no fuera por la misericordia de Dios todos seríamos destruidos. Pero gracias a Dios que nos ha dado una oportunidad para dejar de ser impíos y llegar a ser justos al confiar en el sacrificio de Cristo nuestro Salvador.

Siguiendo con la actitud de Dios hacia los impíos, tenemos los versículos 9 y 10 donde dice: “Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; sus entrañas son maldad, sepulcro abierto es su garganta, con su lengua hablan lisonjas. Castígalos oh Dios; caigan por sus mismos consejos; por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron contra ti.” Aquí tenemos un cuadro vívido de la total depravación del hombre. Este pasaje es utilizado en el Nuevo Testamento para mostrar la absoluta depravación del ser humano. El ser humano es hipócrita por naturaleza. Aparenta lo que no es. Su misma esencia es maldad. Su boca proclama lo que produce su entenebrecido entendimiento. Su lengua está presta para lastimar, para herir, para lisonjear. Ante este cuadro, el salmista pronuncia un juicio imprecatorio. Es decir que está abogando por el castigo de los impíos. Esto es típico en el libro de los Salmos. Hemos echado un vistazo a la costumbre de oración de David y al contenido de la oración de David.

Finalmente echemos un vistazo a la confianza plena de David. Salmo 5:11-12 dice: “Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre, Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.” David reclamó castigo para el impío, pero para el justo es todo lo contrario. Los que confían en Dios vivirán en alegría. Los que aman a Dios hallan su gozo en él. Los justos recibirán bendición de Jehová. Los justos serán rodeados del favor de Jehová para que el enemigo no pueda lastimar. Terminado ya, permítame hacerle esta pregunta. ¿Cómo está su vida de oración? ¿Se presentó delante de Dios en oración esta mañana? David lo hacía. Jesús lo hacía, Martín Lutero lo hacía. ¿Y Ud.?.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 1

Si a Ud. le preguntaran ¿Cuál es la clave para hallar la felicidad verdadera? ¿Qué respondería? Para un buen número de personas, la respuesta es: Tener salud, dinero y amor. Se supone que teniendo estas tres cosas, se puede disfrutar de la felicidad verdadera. Pero si existe alguien quien debe saber a ciencia cierta cual es la clave para la felicidad verdadera en el hombre, ése debe ser Dios, porque fue Él quien creó al hombre. Nadie sabe más del hombre que su creador. Así como nadie sabe más sobre una máquina que el que lo diseñó. Dejemos por tanto que sea Dios quien nos muestre cuál es la clave para la felicidad verdadera en el hombre.

Para ello, vayamos al primer salmo del libro de los Salmos. Recordemos que el libro de los Salmos es el himnario del pueblo de Israel. Todo himnario tiene su prefacio. El Salmo 1 es el prefacio del libro de los Salmos. El salmo 1 comienza con estas palabras por demás sugestivas: Bienaventurado el varón. La palabra bienaventurado, ‘esher en hebreo, se usa a menudo como una interjección con el significado de: bendito, extremadamente feliz, supremamente dichoso. Es decir que el salmista, cuyo nombre es desconocido, nos está hablando justamente de lo que nos interesa saber. Nos está hablando no sólo de cómo el hombre puede ser bendito o extremadamente feliz o supremamente dichoso sino también de a quien cataloga Dios como bendito o extremadamente feliz o supremamente dichoso. Esto es importante porque se pueden dar casos cuando una persona puede pensar que es bendita o extremadamente feliz o supremamente dichosa, pero estar totalmente engañada, porque a los ojos de Dios no es ni bendita, ni extremadamente feliz ni supremamente dichosa. A mi no me interesa hallar la verdadera felicidad a mi modo, sino hallar la verdadera felicidad al modo de Dios. Así que si Ud. quiere ser considerado por Dios como una persona bendita o extremadamente feliz o supremamente dichosa, ponga atención a lo que Dios dice en este Salmo.

Básicamente encontramos dos condiciones fundamentales. La una expresada en términos de negación y la otra expresada en términos de aprobación. La primera se encuentra en la última parte del versículo 1 y dice así: “que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado.” Esto tiene que ver con un corte total con lo pecaminoso, con lo cuestionable, con lo que es de mal proceder. Notamos en esta condición una progresión descendente que es digna de notarse. El andar en consejo de malos que se refiere básicamente a rodearse de personas malas, eventualmente conduce a andar en camino de pecadores, es decir a practicar lo que hacen los malos, y esto eventualmente conduce a sentarse en la silla de los escarnecedores, lo cual es una referencia a dar cátedra de pecado para que otros aprendan a pecar. Cuidado con las personas o las situaciones con quienes Ud. se asocia. Un popular dicho afirma que “quien con lobos se junta a aullar aprende”. De esto justamente nos está hablando la palabra de Dios en este pasaje. Cuando yo fui joven tenía un amigo que se rodeó de gente viciosa a las drogas. Mi amigo no era drogadicto a esas alturas de su vida. No pasó ni medio año y él también ya había caído en el vicio de las drogas. Una vez adentro de ese tenebroso mundo, mi amigo empezó a vender drogas a otros jóvenes. Allí tiene Ud. el camino descendente hacia la maldad. Comenzó con el contacto, que condujo a la práctica y termino en la perfección del delito. Si Ud. no quiere transitar por el tortuoso sendero de pecado corte de raíz sus vínculos con personas de dudosa calidad moral y evite introducirse en situaciones donde los valores morales son despreciados.

La segunda condición para ser considerado por Dios como una persona bendita o extremadamente feliz o supremamente dichosa se encuentra el versículo 2 donde dice: “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche” Lo que a Ud. le deleita, en algún momento tomará el control de su vida. Por eso es necesario tomar muy en cuenta aquello en lo cual encontramos verdadero deleite. El varón bendecido, el varón extremadamente feliz, el varón supremamente dichoso, no es el que tiene salud, dinero y amor, sino el que se aparta de pecado y como dice este versículo, el que halla su deleite en la palabra de Dios. ¿En qué halla Ud. el deleite supremo de la vida? Puede ser que sea en algo muy legítimo e inclusive inocente, pero si Ud. no halla su deleite en la palabra de Dios, Ud. está impedido de ser bendecido o extremadamente feliz o supremamente dichoso. ¿Cómo puede Ud. saber si está hallando su deleite en la palabra de Dios? La respuesta es muy sencilla. Pregúntese en qué está Ud. meditando. de día y de noche. Meditar es una palabra interesante. La meditación es a su alma lo que la digestión es a su cuerpo. Significa asimilar algo. Si Ud. se pasa meditando en su amada o en su fortuna o en su trabajo o en su infortunio, entonces Ud. no puede ser un varón bendito o extremadamente feliz o supremamente dichoso. Pero si Ud. aprovecha cada oportunidad del día para meditar en la palabra de Dios entonces Ud. es un candidato a ser bendito, extremadamente feliz, supremamente dichoso. Muy bien.

Quizá Ud. que se estará diciendo para sus adentros: Y qué importa si no soy bendito o muy feliz, o dichoso. Total es mi vida y punto. Pero no hay tal porque la Biblia en este Salmo también nos habla de las consecuencias de lo uno y de lo otro. Primero veamos las consecuencias de ser un varón bendecido, un varón extremadamente feliz, un varón supremamente dichoso. Salmo 1: 3 dice: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” El salmista usa un símil para ilustrar su punto. Se imagina un árbol plantado junto a un caudaloso río. Este árbol crecerá hacia su madurez. Será verde y lozano. Algún momento dará su fruto y se mantendrá en ese estado por un buen tiempo. Así es el varón bienaventurado. Crecerá hacia la madurez, se verá lozano y lleno de vida, dará el fruto a su tiempo y se mantendrá en ese estado tanto como Dios quiera. Es más, todo lo que hace, prosperará. ¿Pero qué pasará con el varón que quiere se feliz a su manera, despreciando el consejo de Dios? Salmo 1:4 nos responde diciendo: “No así los malos, que son como tamo que arrebata el viento” Nuevamente, es por medio de un símil que el salmista nos muestra la consecuencia de no ser bienaventurados. Dice que serán como el rastrojo, como el residuo de una cosecha de trigo, como algo inestable, como algo condenado a deambular donde el viento quiera llevar. ¿Qué quiere Ud. que sea su vida? Un árbol lozano, fuerte y fructífero, o simplemente la paja que queda luego de trillar el trigo.

Finalmente el salmista nos habla del destino final de los varones bienaventurados y de los varones que no son bienaventurados. Veamos primero el destino final de los varones no bienaventurados. Salmo 1:5 dice: “Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos”. La Biblia habla mucho de la inminencia de un juicio. En este juicio no se levantarán los malos, esto significa que escucharán el veredicto de condenación. Esto resultará en que los pecadores no tendrán parte en la reunión de los varones bienaventurados. Es horrendo el destino de aquellos que buscan la felicidad a su manera. Pero ahora veamos el destino final de los varones bienaventurados. Salmo 1:6 dice: “Porque Jehová conoce el camino de los justos, mas la senda de los malos perecerá” Jehová conoce y sabe que el camino del varón bienaventurado termina en el cielo. Jehová conoce y sabe también que el camino del varón que no es bienaventurado termina en el infierno, en la muerte eterna. De modo que, amigo oyente, La clave para ser feliz, desde la perspectiva divina no consiste en disfrutar de buena salud y en tener mucho dinero ni en ser como el marinero que tiene en cada puerto un amor. La clave para ser feliz está en alejarse del pecado y acercarse a Dios por medio de su palabra. El punto de partida es un encuentro personal con Cristo Jesús, quien es aquel que nos permite alejarnos del pecado y acercarnos a Dios. Si Ud. ya ha tenido este encuentro, Ud. puede ser bienaventurado, pero si Ud. no ha tenido todavía este encuentro, le animamos que hoy mismo invite a Cristo a ser el Salvador de su vida. Para ello, reconozca que Ud. es pecador, reconozca que está condenado al infierno por su pecado, reconozca que Dios le ama y por eso Dios abrió un camino para que Ud. pueda librarse de terminar en el infierno. Ese camino es Jesús, quien con su muerte pagó el castigo que Ud. merece y con su resurrección garantiza vida eterna para Ud. Si reconoce todo esto, entonces reciba a Cristo como el Salvador de su vida y Ud. estará en el camino hacia ser un varón bendecido, un varón extremadamente feliz, un varón supremamente dichoso. Si lo hace, escríbanos para poder enviarle gratuitamente un material para su crecimiento espiritual.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 8

Cuando uno ama a una persona, no se cansa de hablar de esa persona. Es un deleite tener como tema de conversación la personalidad del ser amado. Algo parecido debe haber experimentado el autor del Salmo 8 al hablar de la persona de Dios. Le invito por tanto a abrir su Biblia en este Salmo. El tema de este salmo es la magnificencia de Dios. Al hablar de magnificencia debemos pensar en gloria, grandeza, excelencia. Esto y más es Dios. La sobre escritura del Salmo contiene instrucciones para el músico principal y la identidad del autor del Salmo. Dice así: “Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David.” No se sabe a ciencia cierta el significado de la palabra Gitit. La mayoría de los intérpretes tienden a interpretar en el sentido de que se refiere a un instrumento musical, parecido a una guitarra, originario de Gat en Filistea. Seguramente este salmo debía cantarse con el acompañamiento de este instrumento. El autor del Salmo es David, el dulce cantor de Israel.

Yendo al contenido mismo del salmo, lo que primero notamos es que la magnificencia de Dios es alabada. Salmo 8: 1 dice: “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;” Aquí tenemos a David alabando la magnificencia de Dios. Notamos que David utiliza dos nombres de Dios. Jehová, el nombre con el cual Dios se da a conocer a su pueblo, como el Dios del pacto, el Dios de la promesa. El otro nombre es Señor, en Hebreo, Adonai, que significa el Amo, el Soberano. El uso de estas dos palabras no es por casualidad. Lo que David está comunicando es que el Dios que promete cumplir con su pacto, es el Dios soberano que tiene todo el poder a su disposición para cumplir con todo lo que ha prometido. Esto es lo que está encerrado detrás de esas hermosas palabras ¡Oh Jehová, Señor nuestro! Por este motivo, el nombre de Dios es glorioso en toda la tierra. Esto significa que a causa de su magnificencia, el nombre de Dios brilla con luz propia en toda la tierra, una luz que no se compara con nada que pueda existir sobre la tierra. La gloria del nombre de Dios es tal que se encumbra o es más alta que los mismos cielos. Es una forma hermosa de decir que la gloria de Dios está mucho más allá de cualquier lugar al cual llegue nuestra imaginación. El Dios de David es el mismo Dios de Ud. y de mí, su gloria, su grandeza, su excelencia, en definitiva su magnificencia no ha cambiado un ápice. La gran pregunta es: ¿Está Ud. alabando la magnificencia de Dios? Esto es lo menos que podemos hacer. Hoy día, por ejemplo, ¿se ha detenido algún instante a pensar en la magnificencia de Dios? Si no lo ha hecho, hágalo este instante y adopte este hábito todos los días de su vida. Ponga su mirada en los cielos y diga: Jehová, mi Señor, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra. A Dios le encanta que sus criaturas le traten así. Dele el gusto a Dios. El más beneficiado será Ud. Lamentablemente, no todos los seres humanos piensan como David en cuanto a Dios.

Para algunos, Dios no existe o si existe no se lo puede entender, es un Dios divorciado de su creación. Por eso el Salmo 8 nos habla de la magnificencia de Dios atacada. Salmo 8:2 dice: “De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo.” En su dureza de corazón, los enemigos de Dios, los vengativos, levantan su puño en contra de Dios. ¿Sabe cómo Dios tapa la boca de este tipo de gente? Llamando a un coro de niños o de bebés. Es como si Dios en su trono dijera: Cuán necios son los hombres que me atacan, para hacerles callar no me hace falta sino un coro de niños que me alaben. La sinceridad de la alabanza de estos niños, de los que maman, llega a ser una fortaleza que hace callar a los enemigos de Dios. El ser humano más débil que cuenta con el apoyo de Dios es infinitamente superior al ser humano más fuerte que está desprovisto del apoyo de Dios. Dios usa lo necio del mundo para avergonzar a los sabios. Lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte. Es totalmente absurdo atacar la magnificencia de Dios. ¡Para qué unirse al grupo de los que serán tapados la boca por un coro de niños!.

Después de mostrarnos que la magnificencia de Dios es atacada por algunos, David prosigue mostrándonos que la magnificencia de Dios es admirada. Salmo 8:3-8 dice: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Le has hecho poco menos que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.” Algo que hace admirar profundamente la magnificencia de Dios es el hecho que a pesar de lo grandioso que es, aun así, se ocupa personalmente de cada ser humano sobre la faz de la tierra. David levanta su cabeza y mira los cielos con sus incontables estrellas y llega a la conclusión que todo aquello es obra de los dedos de Dios. Dios es Espíritu y el Espíritu no tiene cuerpo. Entonces cuando en la Biblia encontramos cosas como estas, hablando de los dedos de Dios o en otras partes, del brazo de Dios, o de los ojos de Dios, etc. debemos entender que se está hablando en lenguaje antropomórfico, para ayudarnos a entender mejor las ideas. Esto es impactante. Todo lo que existe en el universo ha sido creado por Dios y es algo que Dios lo puede tener entre sus dedos. ¿Se ha puesto a pensar en cuán grande es el universo? Déjeme darle una idea. La luz viaja a la asombrosa velocidad de 300.000 Km. por segundo. Un año tiene aproximadamente 31.5 millones de segundos, eso significa que en un año, la luz viaja algo más de 9 millones de millones de Km. Pero, existen estrellas que están a miles de millones de años luz de la tierra. La distancia a estas estrellas es tan, pero tan grande que la mente humana no lo puede entender y eso es solo como si Ud. saliera de su vecindario. Ni qué hablar de salir de la ciudad o del estado o del país. Sin embargo, todo esto es como un juguete en los dedos de Dios. Pero aquí viene lo grandioso, lo digno de admirar de la magnificencia de Dios. A pesar de todo lo grandioso que Dios es, ha tenido a bien hacer memoria del hombre. A pesar que la tierra es como un grano de arena en la vasta playa del universo y a pesar que el hombre es un punto en ese grano de arena, aún así, Dios ha tenido a bien hacer memoria del hombre y ha decidido colmar de bendición al hombre. Es aquí cuando David viaja en su imaginación al jardín del Edén, donde Dios creó al hombre y a la mujer. El hombre y la mujer fueron creados poco menor que los ángeles. Esto significa que el hombre, aunque fue creado a imagen y semejanza de Dios, sin embargo no fue creado tan inteligente ni tan poderoso como los ángeles, pero a pesar de eso, Dios dio al hombre un privilegio que no dio a ningún ángel. La Biblia dice que Dios coronó de gloria al hombre. Dios hizo que el hombre se señoree o tenga bajo su dominio a todo lo que Dios creó en la tierra. Toda la creación fue puesta bajo el dominio de Adán y su compañera. Adán era el amo y señor de las ovejas, los bueyes, las bestias del campo, las aves de los cielos, los peces del mar y todo ser viviente que existen en las profundidades del mar. ¿No le parece grandioso? El Dios Todopoderoso tomando en cuenta al hombre para administrar toda la creación. Algo digno de ser tenido en cuenta para admirar la magnificencia de Dios. Lamentablemente este estado de cosas no duró mucho tiempo, porque la Biblia relata que con la caída del hombre en pecado, el hombre dejó de ser el amo y señor de lo creado. De amo se convirtió en esclavo de lo creado. Hoy en día el hombre vive en constante amenaza de la naturaleza. Un terremoto mata a miles, un ciclón otro tanto. Un tornado igual, una plaga de roedores causa estragos. Son evidencias de que el hombre ha dejado de ser amo y señor de lo creado. Pero esta situación tampoco prevalecerá para siempre, porque está cercano el día cuando Cristo Jesús, como el segundo Adán será nuevamente el Amo y Señor de todo lo que Dios ha creado. Lo ganó en la cruz del Calvario. La magnificencia de Dios admirada. Por último, encontramos la magnificencia de Dios aclamada. David comenzó este salmo alabando la magnificencia de Dios y termina este salmo aclamando la magnificencia de Dios. Salmo 8:9 dice: “Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! Al mirar todo lo que Dios es y todo lo que Dios ha hecho, no podemos sino exclamar un sonoro ¡Amén! Así sea. Quizá Ud. amigo oyente ha estado desanimado por alguna razón. No se desaliente. Si Ud. es salvo, Ud. tiene a Dios de su lado y Ud. algún día reinará juntamente con Cristo ejerciendo dominio sobre lo creado. La aflicción es temporal. Más adelante está lo mejor.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 10

Este es uno de los salmos que no tiene sobre escritura o título. Por tanto, no se puede precisar a ciencia cierta quién es el autor. Por el contenido sin, embargo, parece que su autor es David. Lo que encontramos en este Salmo es en esencia el lamento del salmista por la maldad y la injusticia de los malvados quienes oprimen a los pobres. Se distinguen fácilmente dos partes en el salmo.

La primera parte, desde los versículos 1 hasta el 11 donde vemos a un salmista desconcertado y la segunda parte, desde los versículos 12 hasta el 18 donde vemos a un salmista confiado. Veamos con algo de detalle lo que tenemos.

El salmista desconcertado dirige a Dios su mirada y hace una pregunta con un dejo de reproche producto del desconcierto. Dice así el versículo 1: “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación” Lo que pasa es que el salmista estaba consciente del avance avasallador de la maldad en el mundo. Quizá estaba sufriendo en carne propia el azote de los malvados, estaba padeciendo grandemente a causa de sus enemigos. Parecía como si los malvados tuvieran el campo libre para hacer lo que querían. Era como si nadie tuviera poder para frenar el avance de la maldad. Por eso, el salmista está desconcertado. No sabe hasta cuándo va a ejercer dominio el malo. En su desconcierto, hace a Dios una pregunta: ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? El salmista pensaba que hasta Dios se había descuidado del avance de la maldad y veía a Dios como si estuviera escondido en algún lugar donde no podía ver cuánto estaban sufriendo los justos en manos de los impíos. Por supuesto que Dios , por ser Dios, no puede estar lejos jamás de ningún lugar y tampoco puede esconderse para no ver la tribulación de los justos, pero a veces, en nuestra desesperación nos sentimos como si Dios nos hubiera abandonado. No justifico lo que está diciendo el salmista, pero hasta cierto punto le comprendo, porque Ud. y yo también nos hemos sentido así, en algunas ocasiones. Algo hermoso de la Biblia es que presenta al hombre tal como es, sin esconder jamás sus debilidades, como aquí cuando encontramos a un salmista desconcertado, preguntando a Dios. ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? Quizá Ud. amigo oyente, se encuentre atravesando por circunstancias difíciles, y a Ud. también le parece que Dios le ha abandonado. Ud. también ha hecho la misma pregunta a Dios: ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? Pero como veremos más adelante, Dios no nos abandona nunca. Dios no está lejos nunca. Dios no se esconde de nuestra tribulación jamás. Así que, ánimo amigo oyente, que después de cada noche siempre viene el día. A continuación el desconcertado salmista hace un recuento minucioso de la perversidad del malo.

Versículo 2 dice: “Con arrogancia el malo persigue al pobre; será atrapado en los artificios que ha ideado” El malo es arrogante. Diseña artificios para atrapar al pobre y piensa que el pobre caerá en ellos.

Versículo 3, “Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso y desprecia a Jehová” Esto es lo que el salmista percibió. El malo se jacta de que hace lo que quiere, por tanto el malo da animo a los que son malos como él y se burla o desprecia a Dios. Qué cuadro tan preciso de lo que hace el malo.

Versículo 4, “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos” El malo se cree superior a Dios y por tanto ignora a Dios. Su mente está tan centrada en él mismo que Dios no tiene lugar en sus pensamientos. Eso me hace pensar en el ateísmo. El ateo se acerca mucho a esta descripción.

Versículo 5, “Sus caminos son torcidos en todo tiempo; tus juicios los tiene muy lejos de su vista; a todos sus adversarios desprecia” Esto es consecuencia de lo anterior. Como se siente superior a Dios, desprecia a Dios y maneja su vida como él quiere. Por eso dice el texto que sus caminos son torcidos. No toma en cuenta en absoluto el consejo de Dios. Si se siente superior a Dios, ciertamente se siente superior a todos sus adversarios.

Versículo 6, “Dice en su corazón: No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio” Esto es el clímax de su maldad. Dentro de él piensa que es eterno, como Dios, y que jamás en la vida le va a ir mal.

Versículo 7, “Llena está su boca de maldición, y de engaños y de fraude; debajo de su lengua hay vejación y maldad” El malo tiene boca de cloaca. Por dos palabras que salen de su boca, tres son malas. Es experto en engañar y defraudar. Su lengua es un filo puñal para asesinar el carácter de los demás.

Versículos 8 a10, “Se sienta en acecho cerca de las aldeas; en escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; acecha en oculto, como el león desde su cueva; acecha para arrebatar al pobre; arrebata al pobre trayéndole a su red. Se encoge, se agacha, y caen en sus fuertes garras muchos desdichados” El malo es astuto y abusivo. En su astucia acecha en el lugar preciso, se esconde en el sitio ideal. Es como el león acechando a su presa. El momento menos pensado cae sobre ella. La presa es el inocente, el pobre, el desvalido. El malo escoge a su víctima antes de atacar.

Versículo 11, “Dice en su corazón: Dios ha olvidado; ha encubierto su rostro, nunca lo verá” En su rebeldía e ignorancia, el malo piensa que nunca nadie va a hacer nada por su maldad. Piensa que Dios no mira lo que hace el malo. Así es como el salmista mira al malo. La descripción es precisa. Con razón que el salmista está desconcertado. Pero ¿sabe una cosa amigo oyente? El malo puede creerse superior a Dios, pero eso no cambia la realidad de que el malo más poderoso en la tierra es como un microbio al lado de Dios. Es por eso que el salmista deja de estar desconcertado y a partir del versículo 12 encontramos a un salmista confiado. Ahora el salmista quita su mirada del malo y la pone sobre Dios. Esto es lo que hace la gran diferencia. Si Ud. pone siempre su mirada sobre el malo, terminará desconcertado, pero si Ud. pone su mirada sobre Dios comenzará a tener esperanza, confianza, seguridad, aun cuando esté en medio de lo peor de la maldad. Lo que primero notamos es que el salmista pide a Dios que intervenga.

Versículo 12 dice: “Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; no te olvides de los pobres” Si hay alguien que puede hacer frente a la maldad, ese es Dios cuyo nombre es Jehová, el Dios que hace pacto con su pueblo. Es El quien levanta su mano en defensa del pobre y en contra del malo.

Versículos 13 y 14, “¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás. Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; a ti se acoge el desvalido; tú eres amparo del huérfano” Ahora el salmista está tan confiado en Dios que no entiende cómo es posible que un gusano, como es el hombre malo, desprecie a Dios pensando que Dios no se fija en las obras malas de los malvados. Dios ha sido testigo no solo de las obras del malo sino aún de los pensamientos del malo. Dios sabe todo lo que hace el malo y está listo para retribuir, no en nuestro tiempo sino en su tiempo. Por eso, el pobre, el desvalido, el huérfano puede perfectamente abrigarse bajo la segura protección de Dios. Qué ánimo es para el huérfano por ejemplo, saber que Dios es amparo del huérfano. Los huérfanos sufren la ausencia de sus padres, pero más de lo que podían encontrar en sus padres lo pueden encontrar en Dios.

Acto seguido, encontramos al salmista en las elevadas cumbres de la dulce confianza en Dios. En esa posición, dice a Dios lo que encontramos en los versículos 15 a 16: “Quebranta tú el brazo del inicuo, y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna. Jehová es Rey eternamente y para siempre; de su tierra han perecido las naciones” Este es un pedido imprecatorio. El salmista está solicitando castigo para el malo. Pide que Dios haga valer su poder sobre el malo hasta que cada malo desaparezca de la faz de la tierra. Llegará el día cuando Jehová será Rey eternamente y para siempre. Las naciones rebeldes habrán desaparecido. El salmista termina con frases de alabanza a Dios.

Versículos 17 y 18 “El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, para juzgar al huérfano y al oprimido, a fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra” Jehová escucha el clamor de los humildes y responde al deseo del corazón de los humildes, porque Jehová mismo pone ese deseo en el corazón de los humildes. Dios se levanta como Juez sobre la tierra para defender al huérfano y al oprimido. Eso hará que el hombre no siga haciendo violencia sobre la tierra para siempre.

Quizá Ud. amigo oyente está sufriendo la maldad de la gente impía. Se han ensañado contra Ud. A lo mejor Ud. ha estado desconcertado por un tiempo viendo cuán poderoso es el impío. Pero ya es hora de dejar de estar desconcertado y pasar a estar confiado, porque Jehová es su refugio. Jehová es su amparo, Jehová es la fortaleza de su alma.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 3

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el Salmo 3. Según la sobre escritura de este salmo, el autor del salmo es David y lo escribió cuando huía de delante de Absalón su hijo. Antes de introducirnos a un breve análisis del contenido de este salmo, hagamos un rápido recuento de qué fue lo que pasó. El relato del episodio se encuentra en 2 Samuel capítulos 15 al 18. En esencia, lo que se estaba dando era lo que hoy llamaríamos un golpe de estado. Para colmo, el cabecilla del golpe de estado era nada más y nada menos que un hijo del rey, quien se llamaba Absalón. Cuando David evaluó la situación no le quedó otro recurso sino huir al desierto. Era la única forma de preservar la vida tanto de él como la de sus allegados. Absalón estaba resuelto a matar a David y así consolidar su gobierno. Imagine Ud. la magnitud de la tragedia. La comodidad del palacio se cambió de pronto en la incomodidad del desierto. La tranquilidad del palacio se transformó súbitamente en angustia de persecución. La felicidad en el palacio se transformó en tristeza en la soledad. La armonía en la familia se tornó en división mortal. Si alguien estaba realmente en problemas, ese era David. Esto es el marco de lo que vamos a ver en el Salmo 3. Quizá Ud. también, a lo mejor se encuentre en una situación sino igual, al menos comparable a la de David. De pronto se ha presentado una enfermedad incurable en Ud. o en alguien de la familia, o quizá ha partido súbitamente a la eternidad un ser querido. O se ha hecho pedazos un negocio importante, o un hijo se ha descarriado, o el matrimonio está al borde del precipicio. Todo esto está sobre Ud. y lo aprisiona sin misericordia. ¿Qué hacer en esta situación? Aprendamos del ejemplo de David.

Lo que primero notamos en este salmo es la prueba del salmista. Salmo 3:1-2 dice: “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios.” Bueno, aquí tenemos el testimonio de un hombre abrumado por la prueba. Los adversarios de David se habían multiplicado. Uno quisiera que los adversarios o la adversidad en general se divida, pero a veces los adversarios y la adversidad más bien se multiplican. David no solo enfrentaba a Absalón su hijo sino a mucha más gente. Absalón buscó apoyo para su causa en mucha gente. La situación de David era tan desesperada, que los adversarios pensaban que ya no había esperanza para David. Los adversarios inclusive pensaban que hasta Dios se había olvidado de David. No podía haber situación más comprometida. ¿No se ha sentido Ud. también como David ante la multiplicación de adversarios y adversidades? Yo si me he sentido así. No está mal sentirse abrumado por las pruebas. Lo malo está en permanecer constantemente abrumado por las pruebas. David estaba apesadumbrado por lo difícil de su situación, pero no se quedó para siempre en ese estado. Veamos qué es lo que hizo. Pero antes de ello, permítame hacer un paréntesis forzoso. Ud. habrá notado una palabra un tanto extraña al costado derecho, al final del versículo 2. La palabra selah. Esta es la primera de 71 veces que aparece en el libro de los Salmos. Desafortunadamente, no existe información precisa en cuanto al significado real de esta palabra. Así que, admitiendo nuestra ignorancia, permítame compartir con Ud. el significado que comúnmente le atribuyen los intérpretes bíblicos. Selah puede significar: Levante la voz o el volumen de la música. También podría indicar: Deténgase y medite. También podría indicar: Introduzca un intermedio musical. También podría indicar el fin de una estrofa. También podría indicar: Repita la estrofa. Finalmente podría indicar inclínese en actitud de reverencia. Cualquiera de estos significados podría ser correcto. Como he dicho, no se sabe con certeza.

Luego de este paréntesis, consideremos en segundo lugar la paz del salmista. Salmo 3: 3-6 dice: “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí” El versículo anterior nos decía que la gente pensaba que hasta Dios se había olvidado de David, pero no había nada tan lejos de la verdad, porque David sabía a ciencia cierta que Dios no solo estaba cerca de David, sino que Dios estaba a favor de David. Por eso David dice que Jehová es su escudo alrededor. Un escudo sirve para proteger. Jehová era quien protegía a David. La protección era absoluta porque el escudo está alrededor. Jehová también era la gloria de David. Esto significa que Jehová estaba dispuesto a honrar a David, aun cuando en ese instante David era el objeto del desprecio de los adversarios. Jehová también era el que levantaba la cabeza de David, esto significa que al final de la contienda la razón le va a ser dada a David, como cuando un juez dicta una sentencia a favor de alguien. Sabiendo que David tenía un Dios de este calibre, clamó a Él por ayuda. Dios fue fiel al clamor de David y respondió inmediatamente. Al mirar a Jehová y clamar por ayuda, toda la pesadumbre por la prueba se desvaneció. Todo fue cuestión de saber en quien poner la mirada. Si la mirada está en los problemas, Ud. estará permanentemente apesadumbrado, pero si la mirada está en el Señor que controla los problemas, Ud. notará como los problemas pierden su gravedad y Ud. podrá estar en paz. Cuando David miró a Jehová, encontró tanta paz, que lo único que quería era dormir. Allí en medio del desierto, en medio de todos los problemas, David buscó algún rincón adecuado y se acostó. ¿Sabe lo que pasó? Durmió como un angelito. Nada de insomnio, nada de contar ovejas para dormir, nada de tranquilizantes, nada de dar vueltas en la cama. Nada de esto. Lo siguiente que recuerda David, fue cuando se despertó y pensó en que había sido Jehová quien le había sustentado para poder dormir tan plácidamente. ¡Qué hermoso¡ ¡Qué paz en medio de la tormenta! La paz del salmista. Ud. también puede experimentar lo mismo que David. Ud. también podrá dormir como un bebé a pesar de los problemas. Para eso, Ud. debe quitar su mirada de los problemas y ponerla sobre quien tiene los problemas bajo su control. Clame a Él por ayuda. Ponga sobre Él aquello que tanta aflicción trae a su vida. Dígale a Dios: Yo confío que eres escudo alrededor de mi, yo confío que eres mi gloria, yo confío que levantas mi cabeza. Entrego a ti esta situación tan dolorosa que estoy enfrentando. Quiero que tú te hagas cargo de mi problema. Si Ud. es sincero, Dios va a responder a su oración y Ud. podrá experimentar la paz de Dios. Resista el impulso de ocuparse Ud. mismo de sus problemas. David tenía tanta paz, tanta seguridad que dijo: No me importa si aún un ejército enemigo viene contra mi solo. Esa es la seguridad que Ud. también puede experimentar.

Por último consideremos la petición del salmista. Salmo 3: 7-8 dice: “Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición” El problema de David todavía no estaba resuelto, pero David tenía paz en medio del problema. David sabía que sólo era cuestión de tiempo para que Dios intervenga y resuelva el problema. Por eso está pidiendo a Dios salvación, pero no en la incertidumbre de si Dios le responderá o no, sino en la seguridad que Dios ya ha respondido favorablemente. Por eso dice: tu heriste, tiempo pasado, a todos mis enemigos en la mejilla. Es como si David estuviera viendo hacia atrás en el tiempo. Dios había vencido a los adversarios de David. Dios había quebrantado los dientes de los adversarios para anularlos. Dios es el autor supremo de la salvación. Dios es quien bendice al pueblo. La historia relata como Dios preservó la vida de David y pudo regresar a gobernar en Jerusalén. Así premia Dios a los que en él confían. Ud. también confíe en Dios. No se desespere por lo complicado de su situación. Dios está en control de sus problemas. Deje que Dios pelee por Ud. y haga como David. Acuéstese, duerma y despiértese confiado. Recuerde lo que dice otro hermoso Salmo. “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.”