Que debo saber acerca de la oración.

Sobre la oración, diremos que orar es hablar con Dios. Esta es una definición simple, así como simples deben ser nuestras oraciones. Al orar, nos transportamos espiritualmente al trono mismo de Dios para conversar con él.

Por medio de la fe, hablamos a Dios tal como una persona habla a otra conocida y apreciada en alto grado. La oración es más que entregar un pedido a Dios, así como uno entrega un pedido al dependiente de un almacén.

La oración es la forma como se manifiesta la relación entre Dios y su pueblo.

En primer lugar, la oración es adoración, es rendir reverencia, es rendir homenaje y es expresión de compañerismo.

Note como se manifiestan estas cosas en una parte de la oración de Ezequías, que aparece en 2ª Reyes 19:15 que dice: “Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra, tú hiciste el cielo y la tierra.”

En segundo lugar, la oración es acción de gracias. Así como la adoración, la acción de gracias no demanda nada de Dios y por eso es frecuentemente dejada de lado. Pero fallar en adorar a Dios o en agradecer a Dios es un serio atentado contra Dios. La ingratitud hacia Dios es un terrible mal entre muchos creyentes.

Es por esto que en la Biblia encontramos textos como Filipenses 4:6 que dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”

En tercer lugar, oración es confesión. Nunca debemos olvidar que en la oración están teniendo comunión un pecador, aunque redimido por Cristo, con un Dios santo, perfecto y puro. El pecado de un creyente no le hará perder la salvación, pero afectará grandemente la comunión de ese creyente con Dios.

¿Cómo restaurar esta comunión con Dios, afectada por el pecado? Aquí entra el recurso bendito de la confesión. Note lo que dice 1ª Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

No está por demás señalar que a la par de confesar el pecado a Dios en oración es necesario también apartarnos de ese pecado para no caer en el círculo vicioso de pecado-confesión-pecado-confesión.

En cuarto lugar, oración es petición. Quizá esta es la faceta más popular de la oración. Mire lo que dice Jeremías 33:3 que dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”

En quinto lugar, oración es intercesión. Las peticiones tienen en mente a nosotros mismos. La intercesión tiene en mente a otros. Es cuando oramos en favor de otras personas. Un hermoso ejemplo de oración intercesora lo tenemos en el Señor Jesucristo poco antes de ir a la cruz y cuyo registro aparece en Juan capítulo 17. Note lo que dice una parte, los versículos 15-17 “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”

Como podrá observar, Jesús no está pidiendo nada a su Padre para él mismo. Su enfoque es totalmente sobre otras personas. Esto es oración de intercesión. Todas estas facetas de la oración deberían estar presentes en una oración equilibrada.

Recuerde que oración es adoración, oración es acción de gracias, oración es confesión, oración es petición, y oración es intercesión. La oración debe estar dirigida al Padre, en el nombre de Cristo y en el poder del Espíritu Santo.

Juan 14:13-14 dice: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”

Estas son palabras de Jesús, el Hijo de Dios. La oración debe ser hecha al Padre en el nombre del Hijo. Otros pasajes bíblicos muestran que el Espíritu Santo también interviene para conocer la voluntad de Dios y orar en esa voluntad. Esto echa por tierra la noción muy popular pero totalmente errada de que a Dios se puede llegar por cualquier camino. El único camino para llegar a Dios es Cristo Jesús.

Orar en el nombre de Jesús es algo más que simplemente agregar las palabras: En el nombre de Jesús al final de la oración. Significa orar por aquellas cosas que son consistentes con el carácter de Jesucristo. Significa orar con la autoridad del Señor Jesús. Esto es, orar de acuerdo con la voluntad de Dios. Una oración así será una oración tan atada al corazón de Jesucristo y tan alineada con la voluntad de Dios que el Señor Jesucristo gustosamente firmaría su propio nombre a nuestra oración y su propio Amén también, de tal manera que Jesucristo haría de nuestra oración su propia oración.

Espero que estas le ayuden a visualizar mejor lo que es la oración.

EL SABER 2, 3, 4 O MAS IDIOMAS ES SEÑAL QUE TENGO EL DON DE LENGUAS

En el día de Pentecostés, en el cual los apóstoles y los 120 hablaron en lenguas, a mi entender eran lenguas humanas, ¿Quiere decir esto que si una persona no acepta a Jesucristo como su único Salvador, también tiene el Espíritu Santo por haber estudiado en una universidad y poder hablar 2, 3, 4 o más idiomas?

Demos lectura al texto que se encuentra en Hechos 2:1-4 donde dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”

Así es como Lucas relata la experiencia maravillosa en el día de Pentecostés, lo cual marcó el nacimiento de la iglesia de Cristo. Hubo varias manifestaciones milagrosas.

La primera, estaban todos unánimes juntos. Esto es un milagro. No había divisiones, ni celos, ni pleitos, etc.

La segunda, el estruendo que vino del cielo, comparable a un viento recio que soplaba.

La tercera, las lenguas repartidas, como de fuego, que se posaron sobre cada uno de los que estaban en la casa.

La cuarta, la capacidad de hablar en otras lenguas.

La palabra lenguas, es la palabra “glossa” en el idioma en que se escribió el Nuevo Testamento. Esta palabra se usa para describir un idioma. Es decir que los que allí estaban reunidos hablaron otros idiomas. El milagro no estuvo en hablar esos otros idiomas. El milagro estuvo en hablar esos otros idiomas sin antes haberlos aprendido.

¿Qué es lo que lo produjo? El texto que leímos dice que primeramente fueron llenos del Espíritu Santo y los idiomas que hablaron no fueron lo que esas personas quisieron, sino lo que el Espíritu Santo les daba que hablasen. Entonces fue una obra del Espíritu Santo.

Así que, esta capacidad de hablar otros idiomas no lo dio la universidad o la escuela de idiomas. Fue una obra milagrosa del Espíritu Santo en los creyentes que estaban en el aposento alto. El Espíritu Santo no mora ni llena a los incrédulos sino solo a los creyentes. Un incrédulo puede hablar todos los idiomas que quiera, pero eso no será por la obra milagrosa del Espíritu Santo.

Saber retirarse. El momento oportuno


“Tiempo es de actuar”
Salmos 119:126

Todo tiene su tiempo nos enseña El Espíritu Santo, por medio del Eclesiastés revelado a Salomón.

Saber retirarse a tiempo de ciertas situaciones es señal de madurez, saber retirarse a tiempo es entre otras cosas, saber callar cuando el momento lo demanda, saber dejar de hacer tal o cual asunto por amor a la mayoría. Reconocer nuestras limitaciones para ejercer un oficio, ministerio o actividad es sinónimo de crecimiento.

Muchos apostadores han perdido fortunas, después de haberlas ganado la misma noche en un casino, y todo por no saber retirarse a tiempo.

Aprendamos a ceder, el primer paso es dejar el orgullo a un lado. El segundo paso viene como consecuencia del primero, reconocer que no siempre tenemos la razón y que nuestras opiniones no son mandamientos Divinos, son sólo eso, opiniones y aun tengamos la certeza de que estas vienen de Dios, el mismo Señor ha dado a los hombres la facultad del libre albedrío, elegir o rechazar. Tanto así que Dios permite a los hombres le acepten o no.

Estemos dispuestos a colaborar en todo, pero no olvidemos que cooperar no significa imponer nuestras ideas, expresémoslas, si, pero siempre haciendo la salvedad que estas son tan solo sugerencias, recomendaciones que el o los receptores de las mimas darán o no importancia, observarán o simplemente rechazarán . Hay momentos incluso cuando es necesario ceder hasta la razón que tenemos

Vale la pena perder un puesto y no la vida y sobretodo la vida eterna .

Hoy es un buen día para cambiar de actitud.