UNA LECCIÓN PARA EL PUEBLO SANTO


Marcos 8:18.
¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís?

Estoy consciente de que todo el que logre leer mis artículos es mi amigo o es mi hermano que entrañablemente amo; y sabedor soy, de que después de ésta exposición ciento por ciento documentada en las Escrituras del Espíritu Santo, algunos querrán hacerme a un lado en su caminar y asambleas de adoración. En mi esfera social, que es nuestra esfera de acciones, me he vuelto peligroso y promotor de nuevas doctrinas (así han de pensar), y aunque me desgarren el alma, bueno es que se aparten de mí (Romanos 16:17); pero les hago saber: que habiendo tenido oportunidades de comenzar nuevos grupos de iglesia en el área donde ya hay muchos grupos, jamás accedí a tan atrevidas peticiones de hermanos perturbados del alma.

En didácticos escritos jamás he usado el cúmulo de textos apiñados que auxilien mi posición (proposición que debería ser tésis de ustedes), pero ésta vez voy a usar tal sistema para que gráfica y panorámicamente quede en sus mentes.

¿No fué a la nación de Israel antes de salir de Egipto a la cual se le llama una congregación? Éxodo 12:3,6,19. ¿Nó se le llama de la misma manera: una congregación, después de haber salido a la libertad? Éxodo 16:1,2,9,10; Éxodo 17:1. Después de esas evidencias surgen las reglas de expiación y consagración donde otra vez, una congregación alza sus manos para saludarles a ustedes y decirles: “Nosotros somos una, y no muchas” (Levíticos 4:13-15,21; Levíticos 8:3-5). No obstante para convocar a inmensos pueblos, se han tirado diferentes objetos de anuncio. En aquellos casos se ordenaron las trompetas de plata para reunir tan grande multitud en una sola congregación (Números 10:2,3,7). Otros eventos más se dan al pasar el tiempo (Números 14:13-15; Números 15:33-36; Números 16:3,9,19 al 26, 33, 41 al 47). Deuteronomio recuerda la espectacular escena del Sinaí; explica quien no entrará a la congregación; y celebra la triunfal salida de la esclavitud (Deuteronomio 5:22; Deuteronomio 9:10; Hechos 7:38; Deuteronomio 23:1-8; Deuteronomio 31:30). De ese modo los libros de la ley hablan sobre congregación, y en ningún caso aluden a cuatro pelagatos.

Seguidamente he de demostrar las escenas exuberantes en los libros históricos; como cuando leen la ley en el monte Ebal; la muerte de Goliat; el traslado del arca al templo; la proclamación de Jeroboam como rey que divide a Israel en dos estados geográficos (Josué 8:35; 1 Samuel 17:47; 1 Reyes 8:5,14; 2 Crónicas 5:6; 1 Reyes 12:20). De igual manera, en los libros históricos no se habla de dos o tres pelones reunidos en nombre de Dios como congregación. ¿Nó ven bien hermanos? El estrabismo en ustedes ¿nó tiene cura?

Las constataciones en el libro de la liturgia hebrea, donde el rey David, Etán y un escritor anónimo, de la congregación hacen mención, tampoco insinúan un número exiguo (Salmos 7:7; 22:22; Hebreos 2:12; Salmos 89:7; Salmos 107:32). El bisojo ve una congregación de enormes proporciones en las Sagradas Escrituras, y una muy chiquitita en su campo de evangelización. ¡Qué cosas trae la vida Dios mío!

Corresponde ahora la demostración neotestamentaria. Hechos 13:43 contiene las frases siguientes: “Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo …” Eso, seguramente les convence que congregación en aquellos tiempos, no fue un segmento o fragmento de cualquier entero. En 1 Corintios 14:23 dice: “Si, pues, toda la iglesia se reune en un solo lugar,” pudo haber sido un lugar grandísimo, y pronto después Pablo escribe: “Porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación…” (1 Corintios 14:35). En el libro de Santiago donde posiblemente las convocaciones de adoración ya estaban organizadas con muchos miembros ordinarios de la comunidad, se les previene la posibilidad de la entrada al servicio de adoración de un rico con esta palabras: “Porque si en vuestra congregación …” (Santiago 2:2). ¿De dónde han aprendido que los dispersos de Israel habían constituido diferentes congregaciones en ciudades donde moraban? Seguramente, que si por años descuidadamente han errado en eso, por no verse obligados a admitir el yerro, no van a contestar, y en contra del poder de Dios querrán seguir tercos en sus planes Después de todo, el designio es Jerusalén la celestial, acompañada de muchos ángeles y remarco: “a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos …” Como nunca he estado en los cielos ni nunca he llegado al corazón de la tierra ni he bajado al misterioso fondo de los mares, no puedo imaginar qué tan majestuosa es esa congregación (Hebreos
12:23), pero sé que no es con la deficiencia que los hombres quieren dar a entender en sus piadosos proyectos divisivos de ciudad.

¿Cómo los evangelistas modernos se han inspirado para hacer una terminología que inferioriza en hechos, de una palabra de gloria que superlativiza? A su miopía y bizquera habría que culpar, pues, lo que es inmensamente grande en la Biblia, en cada ciudad dicen que tienen congregaciones pequeñas. Después de ese mayúsculo error, cuenta han de darse que en el siglo primero de nuestra era, la iglesia de la ciudad no estaba fragmentada en congregaciones; la congregación en la sagrada reveleción huye de esa ese “s” del plural. Hay tres veces con “s”, y en cada pasaje la convocación del pueblo se tiene en mente (Salmos 26:12; Salmos 68:26 y 1 Corintios 14:34).

La desviación que los varones principales de la iglesia han creado (Hechos 15:22), al parecer no tiene corrección, porque las grietas y profundidad de éstas son muy profundas e inalcanzables en tanto año de tradición. La iglesia que debería ser una en cada ciudad (nada menos la Biblia enseña), sin autoridad la han hecho una multitud, y a cada grupo con unos poquitos llaman congregación, aunque ni los diccionarios del mundo les apoyen. Pero sé que en el pueblo santo (bendito él sea), hay suficiente humildad para hacer enmiendas. El error comenzó en Estados Unidos y ellos lo han diseminado en todos los países de América Latina. Con el poderoso caballero señor don dinero es posible que se impongan y se aferren en el error, pero la exhortación ha sido lanzada desde mi indigente rincón.