Algunos argumentos o enunciados que sirven de fundamento. Parte IV


1) El objetivo principal del Ecumenismo religioso cristiano: “La muerte denominacional”. Oigamos lo que se dijo en edimburgo en 1910 por el Obispo S.C.Neill: “La dificultad definitiva y tremenda está en que las Iglesias no pueden unirse a no ser que se decidan a morir. En una Iglesia verdaderamente unida no habrá ya más Anglicanos ni Luteranos, ni Presbiterianos, ni Metodistas”. En Lausana en 1927, otro orador dijo: “Si he de ir acercándome a Cristo, mi denominación habrá de ir amenguándose a mis ojos.

Yo deseo que ésta mi denominación quede olvidada si de este modo se ha de llegar antes a la unidad de la Iglesia de Cristo”. Otro argumento, desde el punto de vista de la liturgia: “El Culto une pero la doctrina divide”. Dr. Viser’t Hooft. También este otro: “Cuánto más lejos esté de mi denominación, más cerca estaré de Cristo”. La cita bíblica tan manoseada y mal interpretada respecto de este asunto, Jn. 17:20-23. De manera especial el versículo 21, cuando dice: “…que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste”.
2) Los conceptos claves: “Unidad e Iglesia”. Según el Concilio ecuménico o Movimiento ecuménico, unidad en estos rubros:

1. En el mismo Jesucristo.
2. Debe ser patente al mundo.
3. Debe basarse en un acuerdo doctrinal.
4. Debe haber unión en los sacramentos.
5. Reconocimiento de los mismos ministerios y ministros.
6. Que la unidad depende de la renovación de la Iglesia.
7. Que la unidad es para ganar al mundo evangelizándolo.

En cuanto a la Iglesia una voz representativa dijo: “Todos deben ser una sola y misma cosa…y, en consecuencia todas las ideas de reunión en términos federativos son vanas. Se salen del núcleo del problema -que es la convivencia y la vida diaria de los hombres- y lo dejan intacto”. “Semejantes concepciones toman por modelo una clase de unidad cuyos focos no son la Palabra de Dios, ni los sacramentos, ni las sesiones de Iglesia, sino la mesa de conferencias y la sala de reuniones. No se enfrentan con el hecho que toda lectura seria del Nuevo Testamento hace ciertamente ineludible de que hablar de una pluralidad de Iglesias es, ni más ni menos, un absurdo”. Ninguno de los conceptos queda claro. Respecto de la unidad, todo queda en meramente buenos deseos o en un debe ser, no más. Respecto de Iglesia, ni siquiera la concepción neotestamentaria que es la genuina porque se halla en ella los elementos que estableció su fundador, el Señor Jesucristo.

3) Recurso a la oración para eliminar las divisiones. Una de las instancias más antiguas de tendencia ecuménica tuvo su origen “cuando en 1838, Ambrose Phillipps de Lisle fundó la Asociación de la Plegaria Universal por la conversión de Inglaterra; en 1857, cambió el nombre por el de Asociación Promotora de la Unión de los Cristianos. En un principio, recibió la aprobación y bendición del Papa; pero en 1864 fue desaprobada y los miembros católicorromanos fueron obligados a salirse de ella. Este es el antecedente más remoto de una organización que intenta el uso de la plegaria para la unión de los cristianos. En 1950, surge un documento con el nombre de “Carta Magna de la Obra por la Unidad” y uno de sus párrafos importantes dice: “Los tiempos presentes han sido testigos de que en diversas partes del mundo crece un fuerte deseo entre muchas personas de fuera de la Iglesia de que se vuelvan a unir todos cuantos creen en Cristo.

Esto puede atribuirse, supuesta la inspiración del Espíritu Santo, a factores externos y a la actitud cambiante de las mentalidades, pero, sobre todo, a las plegarias unidas de los fieles. Para todos los hijos de la verdadera Iglesia es éste un motivo de santo gozo en el Señor, motivo que además nos está urgiendo a que tendamos una mano en ayuda de todos aquellos que buscan sinceramente la verdad con fervientes oraciones para que Dios les ilumine y les de fortaleza”. ¿Será honesto delante de Dios, hacer oraciones para establecer comunión con la idolatría y demás prácticas de culto pagano? Reflexione a la luz de las Escrituras el lector. Ex.20:3-6; Dt.6:14, 8:19; Jer.25:6; 1 Co.10:7, 14; Ap.21:8.

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El ecumenismo a la luz de las Santas Escrituras. Parte VI


1 -El fundamento bíblico. Jn. 17:20-23. La petición de Jesús a su padre: “Mas no ruego solamente por éstos (los doce) sino también por los que han de creer en mi por palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mi, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa. Yo en ellos, y tú en mi, para que sean consumadamente una cosa; y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mi me has amado.” En una interpretación sana, sencilla y natural, la petición del Señor es consecuente consigo mismo; es en favor de todos los creyentes en Jesucristo, siguiendo la semejanza de unidad que existe entre el Padre y el Hijo y entre éstos y los creyentes: “una cosa”. Aquí no existe la menor insinuación de juntarlos en un mismo lugar, geográficamente hablando; ni tampoco la unidad por el solaz de estar juntos, sino la UNIDAD ESPIRITUAL en Jesucristo, porque todos los cristianos poseen un mismo espíritu, el Espíritu Santo. Esto lo corrobora San Pablo cuando dice: “Un cuerpo (Iglesia) y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación: Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.” Ef. 4:4-6. No se trata de una unidad orgánica, sino la unidad que propicia “El Espíritu Santo que es el vínculo de la perfección”. No la unidad bajo un imperio terrenal, copia del Imperio Romano, sino la unidad que subyace en el verdadero espíritu del cristiano. Luego el ecumenismo del que hemos informado, no tiene fundamento bíblico, sino es un esfuerzo humano carente del propósito divino, pues engloba a todo aquel que quiera pertenecer a la Iglesia romana, sin importar su paganismo, idolatría o falsedad de su religión. Por supuesto que el ecumenismo bíblico en nada se parece al ecumenismo que han generado los cristianos del siglo XX.

2 -El concepto “ecumenismo” y las Iglesias del Nuevo Testamento. En cumplimiento al mandato de “Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura”, Mr. 16:15; y a la fidelidad de la promesa: “Mas recibireis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra”, Hch. 1:8; la predicación del evangelio para hacer discípulos de Cristo, traspasó las fronteras de las provincias del Imperio Romano, se organizaron Iglesias en las diferentes regiones y llegó al mismo corazón del Imperio. Hubo Iglesias en Asia, según Ap. 1:4; 2:1,8,12,18; 3:1,7,14; aparte de las Iglesias de Jerusalem, Antioquía de Siria, Galacia, Filipos, Colosas, Tesalónica y Roma. En ninguna de las cartas de Sn. Pablo se sugiere siquiera la primacía de alguna de ellas, como tampoco el sentir de los cristianos de estar divididos por causa de ser Iglesias independientes las unas de las otras, ya que entendían perfectamente bien la petición del Señor Jesús enseñada mediante la oración de intercesión en Sn. Juan cp. 17, ya citada.

Todas las iglesias del Nuevo Testamento eran cristianas y formaban la Iglesia Universal de Jesucristo, porque la UNIDAD era espiritual y no orgánica; tampoco alguna de ellas reclamaba superioridad o dominio sobre las demás. Es evidente esta verdad. El poder de la Iglesia de Roma se debió a que se copió el modelo del Imperio y entonces, siendo Roma la capital del Imperio, la Iglesia de Roma debería tener primacía sobre las demás; esto lo pretende conservar hasta el día de hoy, juntando el poder civil con el eclesiástico. En consecuencia, el ecumenismo que postulan y se esfuerzan por llevar al cabo los líderes religiosos de este tiempo, está muy lejos de ser el propósito divino, ni la voluntad de Dios. Esta es la parte histórica.

3 -La existencia de la pluralidad denominacional es un pecado para la unidad. Este argumento parece convincente a los ingenuos. Se olvidan o desconocen el principio de la ley establecida por la propia naturaleza de la creación, que “solamente de la pluralidad o diversidad nace la unidad”. La palabra de Dios es muy clara en este aspecto: 1 Co. 12:12-27. “Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo”. Este pasaje bíblico confirma la verdad de que la pluralidad hace la unidad. Si los miembros tienen diferentes nombres, esencialmente pertenecen al mismo cuerpo que es la Iglesia de Jesucristo. La analogía es perfecta; no yerra ni se equivoca. Al concluir el pasaje citado dice: “Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte” (vr. 27). Los cristianos de la Iglesia de Corinto eran el cuerpo de Cristo (la Iglesia) pero por ser una Iglesia particular, eran miembros en parte; o de manera inversa, eran miembros del cuerpo de Cristo. (Se recomienda la lectura, meditación y reflexión de esta porción bíblica). Por lo tanto, es falsa la aseveración de que “cuanto más lejos esté de mi denominación, más cerca estaré de Cristo”.

Frase que usan los ecuménicos para atraer a sus filas a los cristianos y de ese modo consumar la “muerte denominacional”. Para las denominaciones serias e históricas, esto es falso, pues si en alguna parte el creyente ha experimentado grandes bendiciones, es en su propia denominación y no quedando sin apoyo ni sostén espiritual, suelto de la búsqueda de la comunión con el Padre y con Jesucristo. Debe recordarse siempre que “sin la pluralidad no puede haber unidad”. Esta es la razón, por que la Palabra de Dios está exhortando a la “unanimidad” Ro. 12:16; Fil. 2:2; al buen testimonio delante de los incrédulos, 1 Pedro 3:8-17. No debe haber la menor duda del cumplimiento de esta Palabra, cuando estamos hablando de verdaderos y auténticos cristianos y no de los falsos o aparentes.
Históricamente hablando las denominaciones han hecho mucho bien al mundo pagano, señalando el peligro de sus falsas prácticas religiosas; los grandes avivamientos hablan elocuentemente de estos beneficios.

4 -Las doctrinas ecuménicas, piedra de tropiezo para su realización plena. La base doctrinal que a partir de 1961 sirve de sustento para agrupar a diferentes Iglesias (confesiones) que llevan el rubro de cristianas, es la siguiente: “El Consejo Mundial de las Iglesias es una asociación de Iglesias que confiesan que nuestro Señor Jesucristo es Dios y Salvador de acuerdo con la Escritura, y que en vista de ello tratan de cumplir juntas su común vocación de glorificar a un solo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Sentar un movimiento ecuménico sobre una sola doctrina es totalmente insuficiente. He aquí el testimonio breve de Miss Ruth Rouse en relación a este movimiento: “Un movimiento que se patentiza por doquier. No hay continente, país, Iglesia o porción de Iglesia, grupo o asociación religiosa a los que no afecte en alguna manera… Un movimiento que tropieza con mil dificultades, pues dentro de esa tendencia a la unidad existen contradicciones y tensiones entre los grupos laicos y los eclesiásticos, entre los impulsos que provienen de arriba y los procedentes de abajo; entre las tendencias de los “protestantes” y las de los “católicos”, entre las corrientes confesionales y las no eclesiales. Toda esta mixtura está borbollando con agitado hervor en la redoma vital de la Iglesia. ¿Qué es lo que saldrá a la superficie?” La descripción es un cuadro vivo ¿Dejarán los católicos toda la gama de idolatría con sus imágenes? y ¿la madre de los mexicanos qué lugar ocupará en este movimiento? Por supuesto que no se trata de que los católicos abandonen sus dioses falsos, sino de que los “hermanos separados” (cristianos evangélicos) abandonen sus prácticas cultuales y se sumen al culto pagano del catolicismo. Al fin, se dice ahora: que todo es igual, que todo confluye en la adoración al mismo Dios y que cualquier religión conduce al cielo y a la vida eterna. ¿Es esto así? Claro que no.

La palabra de Dios es determinante: en cuanto a la salvación, ésta es por gracia Ef. 2:8-9; mediante Jesucristo 1 Ti. 1:15 y Lc. 19:10. Lo único que debe hacer el hombre es creer en Jesucristo para ser salvo; Jn. 3:14-19,36. Si la Iglesia acepta únicamente la Biblia como regla de Fe y práctica, ésta tiene todo el material necesario para todas las doctrinas necesarias para la perfección del carácter y la vida cristianos; pero si a la Biblia le añade las tradiciones, cambia totalmente la fuente de autoridad doctrinal. Lo último es lo que hace la Iglesia Católica. Mejor nos quedamos con la única regla de Fe, la Biblia, la Palabra de Dios. Hasta hoy no ha sido posible que las distintas confesiones se pongan de acuerdo sobre las doctrinas escenciales y esto ha obstaculizado la plena realización del ecumenismo. Afiancémonos en nuestras doctrinas bíblicas y no en postulados de los hombres.

Hay muchos otros aspectos que deben ser considerados respecto del ecumenismo. Se requiere proyectar la celebración de Institutos de Orientación sobre éste y otros movimientos heréticos contemporáneos.

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ESTUDIO SOBRE EL SALMO 9 2da parte

¿Cuál es su primera reacción cuando alguien le ofende? Bueno, siendo honesto, Ud. tendrá que admitir que lo primero que viene a la mente es la venganza. A propósito de venganza, déjeme contarle esta historia real, que ciertamente me hizo reír a carcajadas.

A las tres de la mañana suena el teléfono en la casa del Sr. González. Asustado y confundido se levanta toma el auricular y escucha la voz de un hombre al otro lado de la línea diciendo: Hola, soy su vecino, el Sr. Pérez y llamo para decirle que su perro ladra tanto que no me deja dormir. El Sr. González, muy amablemente agradece a su vecino por haber llamado y cuelga el teléfono. Al siguiente día, exactamente a las tres de la mañana, suena el teléfono, pero esta vez en la casa del Sr. Pérez. Asustado y confundido se levanta el Sr. Pérez a contestar la llamada. Levanta el auricular y escucha la voz de un hombre al otro lado de la línea diciendo: Hola, soy su vecino, el Sr. González, y llamo para decirle que yo no tengo ningún perro. Esto llamaría yo, venganza con un gran sentido del humor. ¿No le parece? Pero aún con sentido del humor, la venganza es algo negativo. No es prudente en ninguna forma tomar la justicia en nuestras propias manos. Esto es en esencia lo que aprendemos de la segunda parte del Salmo 9, la cual tendremos la oportunidad de estudiar el día de hoy.

Hágase Ud. esta pregunta: ¿Por qué no es bueno ejecutar venganza? El pasaje bíblico nos brinda cuatro razones importantes.

Primero, porque Dios ha prometido liberar al justo. Salmo 9: 13-14 dice: “Ten misericordia de mí, Jehová; mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación” David, el autor del Salmo, debe haber estado en gran aflicción a causa de sus adversarios. Pero en lugar de buscar venganza y pagarles con la misma moneda, David pone su mirada en Jehová y pide de él misericordia. David sabía que no merecía en absoluto mejor trato, y se limita a pedir a Dios que no dé lo que realmente merece. Esto es misericordia. Luego pide a Dios que mire su aflicción a causa de sus adversarios. David sabía que Dios traería liberación, aun cuando la aflicción fuera tan intensa que pareciera que la muerte estaba cercana. Una vez libre de la aflicción David podría testificar del poder de Dios en liberación y podría unirse al cántico de los que alaban a Dios por haber sido librados. Todos unánimes se gozarán en la salvación. Esta es la actitud que debemos tomar cuando somos ofendidos. En lugar de poner la mirada en el enemigo tenemos que poner la mirada en Dios. En lugar de poner la mirada en la aflicción que produce el enemigo tenemos que poner la mirada en el consuelo que viene de Dios. En lugar de pensar en como vengarnos, tenemos que pensar en que la venganza es de Dios. Esto es lo que hace la diferencia. ¿Por qué no debemos ejecutar venganza?.

Segundo, porque Dios ha prometido castigar al impío. Salmo 9: 15-17 dice: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pie. Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; en la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah.

Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios.” Dios es un Dios de venganza. La venganza que él ejecuta no es pecado porque él es santo, la venganza que nosotros ejecutamos es pecado por más buenos que seamos. La Biblia dice en Romanos 12:19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” El impío no se saldrá con la suya, amigo oyente, pero el juicio para el impío no vendrá de nosotros sino de Dios. Será Dios quien hará que el impío caiga en el mismo hoyo que hizo para atrapar al justo. ¿Será Dios quien haga que el impío sea atrapado en la misma red que hizo para atrapar al justo? ¿Será Dios quien enlace al malo así como el cazador enlaza a su presa? El resultado final será que los malos serán trasladados al sepulcro, al Seol, al lugar de los muertos a hacer compañía a todas las gentes que se olvidan de Dios. Esto es la antesala, el pasadizo a la condenación eterna que Dios ha establecido para el impío.

Como podemos apreciar, amigo oyente, el final que espera a los impíos no es nada grato. Los impíos se jactan de que pueden hacer lo que les venga en gana y no pasa nada. Bueno, por ahora no pasa nada, pero en el tiempo de Dios, vendrá sobre ellos el juicio de Dios y terminarán con sus huesos en el sepulcro. Es Dios ejecutando la venganza sobre los impíos. Todo es en el tiempo de Dios. Nuestro tiempo siempre está presto. Nos gusta todo al instante, nos gusta recibir todo lo que pedimos a Dios el instante que pedimos. Nos gustaría ver al impío castigado el instante mismo que hace maldad. Pero Dios tiene su tiempo que no es el mismo tiempo que el nuestro. Es necesario esperar el tiempo de Dios.

Muchas de las cosas que Dios hace necesitan ejecutarse en el tiempo de Dios y si nosotros pretendemos adelantar el tiempo echamos a perder algo hermoso que Dios está haciendo. A Abraham le paso eso cuando quiso adelantarse al tiempo de Dios para la llegada del hijo de la promesa.

Cuando yo era niño, mis padres vivían en una casa con un gran terreno. Allí se podía sembrar y criar animales. Un día, mi mamá colocó unos cuantos huevos en el nido de una gallina y la gallina se posó sobre ellos. Después de algunos días, los pollitos empezaron a salir del cascarón. Primero había un pequeño agujero en el cascarón por donde apenas se veía el pico del pollito. En mi curiosidad yo quise ayudar al pollito a salir del cascarón y ¿sabe lo que pasó? Terminé matando al pollito. Todavía no era tiempo para que saliera del cascarón. Así es con la venganza de Dios. Si ayudamos entre comillas a Dios para ejecutar venganza, vamos a echar a perder lo que Dios quiere hacer. No debemos preocuparnos por la aparente prosperidad de los impíos, todo es pasajero, en el tiempo de Dios vendrá sobre ellos la venganza de Dios. ¿Por qué nos es bueno ejecutar venganza por nuestra propia mano?.

Tercero, porque Dios ha prometido acordarse del pobre. Salmo 9: 18 dice: “Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente” ¿Para qué vengarnos de los que nos oprimen si sabemos que dentro de poco Dios nos premiará librándonos de la aflicción? Parece que Dios se hubiera olvidado del pobre, del afligido, del menesteroso, pero no hay tal. Dios dice: No para siempre será olvidado el menesteroso. Cuando Dios vea que se ha cumplido el propósito de la aflicción en una persona, ese momento, Dios mismo se encargará de quitar el motivo que causa aflicción. Por eso, el menesteroso, el pobre, el afligido no debe perder la esperanza. La liberación está en camino, la victoria es segura. Todavía no está dicha la última palabra para el menesteroso. Dios no se ha olvidado de él. ¿Por qué no es bueno ejectuar venganza? Cuarto, porque Dios ha prometido juzgar a las naciones. Salmo 9: 19-20 dice: “Levántate, oh Jehová, no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti, Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres” Al final, el único triunfador es Dios. Por eso David clama a Jehová pidiendo que su poder se manifieste para neutralizar al hombre. Entonces las naciones serán juzgadas delante de él. Esto sucederá literalmente al final de la Gran Tribulación, cuando todas las naciones del mundo se congregarán para ser juzgadas por Jesucristo. Los justos serán premiados con la entrada al reino milenial y los impíos serán condenados descendiendo al sepulcro, para inmediatamente comenzar a recibir el castigo por su impiedad. Se habrá consumado la venganza de Jehová sobre las naciones. En ese juicio a las naciones, al final de la Gran Tribulación, las naciones temblarán de miedo delante de Jesucristo y reconocerán cuán necios fueron al atreverse a levantar sus puños contra él. Por eso David dice: Señor, que conozcan las naciones que no son sino hombres.

El hombre es frágil y sobre todo con un corazón contaminado de pecado. Por su dureza de corazón, el hombre se rebela contra Dios y contra los hijos de Dios. Algún día reconocerá que fue absurdo están en rebelión contra Dios. Quizá Ud. amigo oyente, este mismo momento está padeciendo a causa de sus adversarios. Puede ser que ha pasado por su mente la idea de tomar venganza contra sus enemigos. En el nombre del Señor, le ruego que no lo haga. No es bueno ejecutar venganza por mano propia. Como David, deje la venganza en la mano de Dios. El la llevará a cabo en su tiempo y a su manera. Dios ha prometido liberar al justo, Dios ha prometido castigar al impío, Dios ha prometido acordarse del pobre, Dios ha prometido juzgar a las naciones. No tiene sentido entonces buscar venganza por nuestra propia mano.

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¿Qué es el ecumenismo? Parte I


“El movimiento ecumenista es un esfuerzo por unir a todos los cristianos en un solo credo y en una misma organización”. También se dice: “Impulso y esfuerzo por promover el acuerdo y la unidad entre todos los cristianos”. Pero para mejor comprensión, se entiende por ecumenismo el movimiento religioso que tiende a unir todas las diversas ramas del cristianismo en una sola Iglesia, bajo el control doctrinal y eclesial de la Iglesia Católica, Apostólica Romana. Además, ha propiciado un acercamiento con otras religiones del mundo oriental, como el Hinduísmo, el Budismo, Confucianismo y otras. Los conceptos claves son: “un solo credo” y “una misma organización” de la primera definición; de la segunda, “promover acuerdo y unidad” entre todos los cristianos.

¿Aceptará el creyente en Jesucristo la veneración a las imágenes y la adoración a la vírgen María como dicen, la Madre de Dios? ¿Formará parte el que posee la verdad con el que vive en el error, solo por conservar una unidad ficticia desde el punto de vista humano? Hágase el cristiano otras preguntas y responda con sinceridad y certeza.

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¿Donde pasó Cristo parte de su juventud antes de ir al cielo, debe haber una historia?


Historias en cuanto a la juventud y niñez de Jesús, según tengo entendido, hubieron varias pero estas nunca fueron aceptadas por la iglesia como genuinas ni dignas de aceptación por estar llenas de fantasias. La mejor fuente de información que tenemos acerca de Jesús es la Biblia y esta es silente con respecto a los años de niñez desde su nacimiento hasta los doce años y después de los doce años hasta el comienzo de su ministerio cerca de los treinta años de edad. Todo lo que podemos saber o deducir respecto a la niñez de Jesús viene de la Biblia y las costumbres de los judios para ese tiempo.

Aun así, tampóco todo lo que sucedió durante el ministerio de Jesús está escrito en la Biblia. El apóstol Juan nos escribe que el propósito de su libro (El evangelio según San Juan) que es el de dar a conocer que Jesucristo es el Hijo de Dios para que creamos en su nombre y seamos salvos y que si se fuera a escribir todas las cosas que Jesús hizo y dijo no fueran suficientes todos los libros del mundo de aquel tiempo.

La Enciclopedia Católica dice lo siguiente respecto a la niñez de Jesús:

B. La vida escondida de Jesús

Fue en la seclución de Nazareth donde Jesús paso la mayor parte de su vida terrenal. Los records inspirados son muy reticentes en cuanto a este periodo: Lucas, 2:40-52; Marcos 6:3; Juan 6:42; 7:15, son los únicos pasajes que hacen referencia a este vida escondida. Algunos de ellos nos dan una vista general de la vida de Cristo: “el niño crecio, y creció en fuerza y sabiduría; y la gracia de Dios estaba con el” es un breve resumen de los años que siguieron al retorno de la Santa Familia despues de la purificación ceremonial en el Templo. “Jesús crecia en sabiduria, y en edad, y gracia con Dios y los hombres”, y El “etaba sujeto a ellos” forman el recuento inspirado de la vida de Cristo en Nazareth depues que había llegado a la edad d doce años. “Cuando tuvo el tenía doce años” Jesús acompañó a Sus padres a Jerusalem, ‘de acuerdo a la costumbre de la fiesta’; Cuando volvian, el muchano Jesús se quedo en Jerusalem; y sus padres no lo sabían”. Despues de tres dias, ellos lo encontraron en el templo, sentado en el medio de los intérpretes, oyendoles y haciendoles preguntas”. Fue en esta ocasión cuando Jesús habló las únicas palabras que nos han llegado del periodo de su vida escondida: “¿Como es que me buscais? ¿No saben ustedes, que en los negocios de mi Padre [o, “en la casa de mi Padre”] me es menester estar? Los judios nos dicen que Jesús no había recibido entrenamiento de las escuelas Rabínicas de entrenamiento: “Como sabe este hombre de letras, sin haber estudiado?” La misma pregunta es hecha por la gente de Nazareth, quienes añaden, “¿No es este el carpintero?” San Justino es la autoridad que refiere que Jesús hizo especificamente “arados y yugos”(Contra Tryph, 88). Aunque no es certero si en el tiempo de Jesús existian escuelas elementares en las comunidades judias, puede ser inferido de los evangelios que Jesús sabía leer (Lucas 4:16) y escribir (Juan 8:6). En una temprana edad El debió haber aprendido el llamado Shema (Deuteronomio 6:4), y el Hallel, o Salmos 113-118 (Hebreo); El debió estar familiarizado con las otras partes de las Escritutas tambien, especialmente los Salmos y los Libros Proféticos, ya que El constantemente hacia referencia a estos en su vida pública. Tambien se afirma que Palestina en el tiempo de Jesucristo era practicamente bilingue, asi que Cristo tuvo que haber hablado Arameo y Griego; las indicaciones de que el conocía el Hebreo y Latin son mas bien improbables. Las enseñanzas públicas de Jesús demuestran que el era un buen observador de las vistas y los sonidos de la naturaleza y de los hábitos de distintas clases de hombres. Pues estos son fuentes usuales de sus ilustraciones. Para concluir, la vida escondida de Jesús extendida através de treinta años es muy distinta a lo que uno esperaría en el caso de una persona Quien es adorada por sus seguidores como su Dios y reverenciada como su Salvador, esta es una prueba indirecta de la credibilidad de la historia de los evangelios.

La Biblia es un libro con un mensaje espiritual y aunque contiene mucha historia, no es un libro histórico en su propósito principal. El fin de la Biblia es el dar a conocer al hombre algo sobre Dios y como el se preocupa por la humanidad y como esta a su vez puede allegarse y obtener una relación con El y la salvación final en una vida eterna junto a El.

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La iglesia que ama Jehova (1ª parte)


¿Cuál es la iglesia que ama Jehová?

La iglesia que ama Jehová, es aquella por la cual él dio a su Hijo unigénito. Uno ama aquello por lo cual uno se sacrifica. Jehová amó tanto a esta iglesia que no escatimó precio alguno para comprarla. El precio que Jehová pagó fue la vida de su único y amado Hijo.

Romanos 8:31-32 dice: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

Jehová, Dios el Padre, no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por la iglesia. Si Jehová hizo esto por la iglesia, ciertamente debe tener un amor supremo hacia ella.

La gran pregunta es: ¿cuál es esa iglesia? Con tantas iglesias que hay en la actualidad, es válida su inquietud ¿cuál es la iglesia por la cual Dios entregó a su propio Hijo?

Bueno, debemos decirle que la palabra iglesia no se refiere a un edificio donde se reúnen los creyentes para adorar a Dios, tampoco se refiere a una denominación.

La palabra iglesia se refiere a los que han sido llamados por Dios para alcanzar la salvación en Cristo Jesús.

Esta iglesia por tanto está formada por pecadores que confiesan con sus labios que Jesucristo es su Salvador y su Señor y manifiestan en sus vidas esa transformación que efectúa Jesucristo cuando entra a la vida de alguien.

La iglesia por tanto está formada por todos aquellos que hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador. Algunos ya han salido de este mundo, mientras otros todavía estamos en este mundo, pero todos formamos parte de la iglesia que Dios amó al punto de entregar su amado Hijo. Esta iglesia se reúne en pequeños grupos en muchos lugares del mundo, los cuales se llaman iglesias locales.

Situación actual del ecumenismo. Peligro inminente. Parte V


Como el proceso de unificación se ha tardado más del tiempo calculado, las medidas adoptadas, resultado del Concilio Vaticano II, están en juego y han resultado más eficaces, ellas son:

1a. La apertura del Papa actual y de la Iglesia Católica hacia los cristianos no católicos, habiendo arrebatado el mensaje de los mal llamados protestantes, la conversión del hombre hacia Jesucristo el Salvador. En la última visita del Papa a México, se hizo esta convocatoria para movilizar las huestes católicas y emprender la tarea de la conversión del pueblo mexicano.

2a. La instauración de la lectura de la Biblia en los diferentes niveles de la membresía católica, por supuesto bajo la supervisión y autoridad de la Iglesia, organizando estudios bíblicos en círculos familiares y de diferente manera; llega esto a tal magnitud que la Sociedad Biblica de México y las librerías que expenden Biblias, las venden de todas clases en las versiones protestantes y católicas; esto ha tenido su fruto en una gran confusión para los lectores de la Biblia, más con los aditamentos, llamados auxiliares y en algunos casos hasta oraciones para leer la Palabra de Dios.

3a. La adopción de la metodología protestante en el trabajo de evangelismo, usando porciones bíblicas adecuadas, cantos breves o estribillos en sus reuniones; varios de ellos los cantan tanto en los templos protestantes como en los templos católicos. Muchas veces hemos oído aquel que comienza: “No importa a la Iglesia que vayas…” o “Ven hermano, dame la mano…” que es eminentemente ecuménico y tiene gran aceptación entre los protestantes porque piensan en la “fraternidad universal”, postulado del ecumenismo católico romano.

4a. La práctica de “cultos ecuménicos”, el juntar católicos, protestantes, budistas, y de todas clases para adorar a Dios juntos con una liturgia, “universal” valida para todos los allí reunidos y esto agrada sobremanera a muchos de nuestros congéneres que satisfacen sus deseos de “unidad” y de complacencia; pero no reparan en lo que la Palabra de Dios establece para el pueblo que le adora en espíritu y en verdad.

5a. La tenacidad de la Iglesia Católica en realizar este trabajo y el despertamiento que ha logrado entre sus miembros, acusa la determinación de poner en práctica el mensaje papal y dejar a un lado los fundamentos de las Santas Escrituras y las exigencias de la Palabra de Dios; pues no cesarán hasta ver coronados sus esfuerzos en la conversión no sólo de los católicos, sino de todos aquellos que integran las iglesias de los hermanos separados, los que no están bajo el dominio de Roma.

6a. Por otra parte, el revés o retroceso político que ha sufrido el pueblo por causa de sus gobernantes, con las reformas a la Ley Reglamentaria del Art. 130 en 1992 y con la elección del futuro presidente de la República de corte conservador, por doquier seguirán levantándose ídolos monumentales, obra de un paganismo vivo y seguiremos teniendo en mayor abundancia acto de culto público en las plazas, en los estadios, en los auditorios, en las calles porque la conciecia del pueblo mexicano ha sido trastocada y vive el desenfreno del retroceso de su práctica religiosa. Cruda teoría el principio de Separación de la Iglesia del Estado; en la práctica o en la vida real están ayuntados el poder civil con el eclesiástico. No será remoto que en la toma de posesión del nuevo presidente, se haga en la Catedral Metropolitana un Te Deum por tal acontecimiento, en la Ciudad de México.

7a. Al punto anterior se añade la propaganda actual, para desconocer el movimiento de la Reforma protestante del siglo XVI; se afirma que tuvieron razón en ese tiempo, pero que actualmente no existe ninguna razón para seguir con esos principios, pues la Iglesia Católica ha pedido y concedido el perdón por todos los errores del pasado; el nuevo milenio debe ser de paz, de armonía de convivencia universal. Todos los cristianos son parte de la Iglesia que fundó Cristo y por eso, la unidad material y espiritual de todos los creyentes de todo el mundo, sin distinción de raza, posición social, lengua, etc.

También se justifica el Tribunal de la Santa Inquisición diciendo que los que escribieron, los historiadores, exageraron, porque la cantidad de personas juzgadas y condenadas no llegaron siquiera a 100. Todo esto acusa un plan bien pensado y puesto en práctica con el fin de borrar de una vez por todas las páginas de la Historia de la humanidad y la atrocidad criminal de la Iglesia como institución que consistió y autorizó la matanza de miles de verdaderos cristianos en testimonio de su fe y de la seguridad de la salvación. ¡Este es el cuadro de horror que contemplamos! Hasta aquí, la breve información respecto del movimiento ecuménico.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 9 1ra parte

Alabanza y adoración parece ser el máximo elixir de la vida en muchas reuniones cristianas. De hecho, mucha gente piensa seriamente en cambiarse de iglesia local porque supuestamente en su iglesia local no se da la debida importancia a la alabanza y adoración. Pero cuando uno echa un vistazo a lo que llaman alabanza y adoración, lo único que encuentra es un atractivo espectáculo que captura la atención del oyente por el ritmo de la música o por la gesticulación de los cantantes o por los arreglos del escenario. Todo, menos la persona de Dios o de su amado Hijo el Señor Jesucristo. Si Ud. quiere saber como es la genuina alabanza y adoración, estudie el libro de Salmos y estoy seguro que allí verá algo completamente diferente. Lo que sobresale es que la alabanza y adoración no consiste en el estilo de música o en el talento de los músicos. La música con la que se cantaban los salmos no ha sido conservada, porque no era importante. Lo importante era la letra de los himnos, el contenido de las canciones. Hoy en día acontece lo opuesto. Lo importante es la música y el talento de los músicos y la letra de los cánticos es algo secundario. Tan secundario que la letra de muchos himnos contemporáneos de alabanza y adoración no son sino una cansina repetición de frases muchas veces sin sentido.

Uno de los salmos donde se puede apreciar de una manera muy clara lo que estamos diciendo es en los primeros doce versículos del Salmo 9. Este pasaje bíblico, que será analizado el día de hoy, destila alabanza y adoración genuina a Dios, no a la música ni a los cantantes. Abramos pues nuestras Biblias en el Salmo 9, versículos 1 a 12. Lo primero que encontramos es una sobre escritura con instrucciones para el músico principal. Dice así: Al músico principal; sobre Mut-labén. Salmo de David. La palabra Mut-labén significa muerte de el hijo, parecería ser la referencia a algún tipo especial de melodía. El salmo se cantaba al ritmo de aquella melodía. Podemos ver también que el autor de este salmo es David. En cuanto al contenido del Salmo, básicamente encontramos dos secciones. La una podría llamarse la alabanza expresada y la otra podría llamarse la alabanza explicada.

Consideremos la primera sección. La alabanza expresada. Salmo 9:1-2 dice: “Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo” Con cuatro acciones, David expresa su alabanza a Jehová.

Primero, te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón. Para el judío, hablar de corazón era como estar hablando de su intelecto, de su facultad de razonar, de su habilidad de pensar. Cuando David dice que alaba a Jehová con todo su corazón está diciendo que todo su intelecto, todo su pensamiento, todo su razonamiento está entregado a alabar a Jehová. ¿No le parece fantástico? Yo debo admitir que muchas veces, estoy cantando al Señor con el himnario en mis manos y mis ojos en la letra del himno, pero mi mente, mi razonamiento, mi pensamiento está quien sabe donde. Esto no es de ninguna manera alabar al Señor con todo mi corazón.

Segundo, contaré todas tus maravillas. En su alabanza, David acostumbraba citar verbalmente o decir, los hechos maravillosos de Dios. A esto se refiere cuando dice: Contaré todas tus maravillas. ¿Acostumbra Ud. decir las maravillas de Dios en su alabanza a Dios?.

Tercero: Me alegraré y me regocijaré en ti. David alababa con una sonrisa a flor de labios. Estaba realmente alegre. Yo no sé si Ud. habrá tenido la experiencia de dirigir la alabanza en una reunión de una iglesia local. Si lo ha tenido, Ud. estará de acuerdo conmigo en que desde adelante uno puede apreciar con bastante exactitud el estado de ánimo de las personas que alaban al Señor. Son realmente pocos los que como David se alegran y se regocijan en Dios a quien están alabando. La gran mayoría cantan como autómatas, o peor aún, como si estuvieran autotorturándose cuando cantan al Señor. Sus rostros reflejan tal amargura, tal mala gana, que parecen un limón exprimido. David era lo opuesto, se sentía alegre alabando al Señor y se le notaba en su rostros. Estaba regocijándose.

Cuarto: Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. La alabanza de David era con cánticos dirigidos al nombre de Dios Altísimo. David no quería atraer la atención de la gente hacia si mismo o hacia su música. David se esforzaba por llevar la atención de todo el mundo a la persona de Dios. Él es el único digno de ser alabado. ¿Cómo es su alabanza a la luz de lo que hemos visto? Yo le confieso que a mí me falta bastante para ser un verdadero adorador. Pero no me desanimo. Quiero esforzarme para ser mejor cada día.

Una vez que hemos considerado la alabanza expresada, consideremos la alabanza explicada. ¿Por qué estaba David tan dispuesto a alabar al Señor? Permítame sugerir dos razones importantes.

Número uno, porque los enemigos perecieron. Salmo 9: 3-6 dice: “Mis enemigos volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; te has sentado en el trono juzgando con justicia. Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas” Por ser rey, David tenía muchos amigos y no pocos enemigos. Siempre será así para las personas en puestos de autoridad. A veces parecía que los enemigos prevalecían, pero David clamaba a Dios y Dios respondía su oración otorgando victoria sobre los enemigos. En su justicia, Dios literalmente borró del mapa a los enemigos de David. Este hecho es lo que motivó a David a alabar a Dios grandemente. Quizá Ud. no tendrá enemigos que quieran matarlo, pero estoy seguro que tendrá otros enemigos entre comillas. Pienso por ejemplo en cosas como orgullo, envidia, malos pensamientos, celos, iras, complejo de inferioridad, temor, duda, etc. A veces estos enemigos se muestran amenazantes y poderosos. Recuerde que Dios está listo para librarle de cualquiera de estos enemigos y cuando lo haga, no olvide alabar a Dios con todo su corazón.

Número dos, porque Jehová permanece para siempre. Salmo 9: 7-12 dice: “Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Cantad a Jehová que habita en Sión; publicad entre los pueblos sus obras. Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos” El enemigo por más fuerte que sea es pasajero, pero Jehová permanece para siempre. Esto es un gran motivo para alabar al Señor con todo el corazón. Como Dios eterno, Jehová está listo para juzgar al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. Al ver la maldad de este mundo, muchas veces nos preguntamos si habrá alguien que alguna vez juzgue a los malvados. El Dios eterno los juzgará y los malvados recibirán su condena conforme a sus malas obras. Como Dios eterno, Jehová también será refugio al pobre. Esto es maravilloso. El pobre es normalmente despreciado, humillado y abusado por los poderosos de este mundo, pero con Dios las cosas son diferentes. La Biblia dice que Dios es refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia. La seguridad de un refugio depende de la calidad de ese refugio. ¿Puede haber alguien de mejor calidad de Dios? Consecuentemente no hay refugio más seguro que Dios. No hay razón alguna para tener temor sabiendo que Dios es nuestro refugio.

Luego, el salmista dice que los que conocen el nombre de Dios o los que saben a ciencia cierta lo poderoso que es Dios, pueden confiar plenamente en él. Y acto seguido presenta una promesa para todos los que confiamos en Dios. Dice: Tú oh Jehová no desamparaste a los que te buscaron. Nadie que confíe en el nombre de Jehová llegará a estar desamparado o desprotegido. Esto es el tema de la canción de David. Cantad a Jehová, dice, publicad entre los pueblos sus obras. Jehová es el vengador de los afligidos. Jehová no se olvidó del clamor de los afligidos. ¿Está Ud. en aflicción este momento? No pierda la esperanza amigo oyente. Conozca a Jehová personalmente por medio de Jesucristo su Hijo. Jehová será entonces su refugio. Clame a Jehová con todo su corazón y Jehová responderá a su clamor y dará el pago justo a los que le han traído aflicción.

Así termina esta porción del Salmo 9. Sí, es un cántico, es alabanza y adoración. Su contenido es rico en exaltar a Dios por lo que el es y lo que él hace. No es vana repetición de frases que riman muy bien pero no comunican nada, como es mucha de la alabanza y adoración de hoy en día.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 7 1ra parte

Los problemas son tan grandes como uno quiera verlos. ¿Conoce a personas que hacen una tormenta en un vaso de agua? Este tipo de personas ven a las pequeñas dificultades como si fueran enormes obstáculos. Tienen una perspectiva distorsionada de los problemas. Una persona que es un ejemplo en cuanto a esto de mirar a los problemas en su verdadera dimensión fue David. En el Salmo 7 en su primera parte, nos va a mostrar como podemos aprender a ubicar a los problemas en su verdadera dimensión para no mirarlos más grandes de lo que son ni tampoco más pequeños de lo que son.

Abramos pues nuestras Biblias en el Salmo 7. En esta ocasión nos limitaremos a los primeros 9 versículos. Antes de examinar el contenido de este pasaje bíblico, echemos un vistazo a la sobre escritura de este salmo. Dice así: Sigaión de David, que cantó a Jehová acerca de las palabras de Cus hijo de Benjamín. La palabra Sigaión no tiene un significado muy claro. Parece que es una alusión a un canto místico. Este canto fue entonado por David y el tema central gira alrededor de las acusaciones infundadas proferidas contra él por un hombre que se llamaba Cus de la tribu de Benjamín. Se asume, hasta cierto punto gratuitamente, que este tal Cus era un alto funcionario de Saúl y que desempeñó un papel importante en la persecución a David. Muy bien, dicho esto vayamos a examinar el contenido de esta parte del salmo 7. Lo que encontramos es que a raíz del problema causado por Cus, acusando a David infundadamente, David da tres miradas, cuyo orden es vital que lo consideremos con detenimiento.

Primero una mirada hacia Dios, segundo una mirada hacia sí mismo y tercero una mirada hacia sus enemigos. Ponga atención al orden porque es importante. Al verse en medio de la dificultad, en medio del fuego de la prueba, en medio del gran problema, David no puso su mirada en los problemas sino en Dios quien tiene control de los problemas. Igual debemos hacer Ud. y yo. Para no permitir que los problemas aparezcan más grandes de lo que son, o más pequeños de lo que son, es necesario quitar la mirada de los problemas y poner la mirada en Dios. Observemos entonces como David puso su mirada en Dios al verse en problemas. Salmo 7: 1-2 dice: “Jehová Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame, no sea que desgarren mi alma cual león, y me destrocen sin que haya quien me libre.” David sabe que está en problemas, David sabe que este sujeto de nombre Cus le había acusado gravemente. Lejos de tomar la justicia en su propia mano, convocar una reunión para aclarar las cosas y publicar por toda la tierra que él era inocente de lo que le acusaban, David pone su mirada en Dios. De una forma muy tierna y personal dice a Dios: Dios mío, en ti he confiado. Yo no tengo poder para enfrentarme a mis enemigos. Yo no puedo lavar mi nombre por mi mismo. Señor pelea tú por mi. Sálvame de todos los que me persiguen, de todos los que buscan mi vida para matarme. Líbrame de ellos, porque si no lo haces, ellos me alcanzarán como león a la presa y me destrozarán sin misericordia. David está aprovechando del poder de Dios para ser librado. David está poniendo en Dios su mirada. Hace algunos años atrás, yo fui objeto de las acusaciones infundadas de personas anónimas. Mi primera reacción fue investigar de quien partieron esas acusaciones para darles su merecido. Después pensé en cómo defenderme para que mi nombre no siga siendo pisoteado. En algún momento pensé publicar un comunicado de prensa en los periódicos para explicar que todas las acusaciones en mi contra eran falsas. Oh cuanto daño pueden causar las acusaciones falsas. Pero gracias a Dios que lo medité y como David llevé mi causa al trono de la gracia. Dije a Dios: Señor tú sabes que todo esto es pura falsedad. Señor tú sabes quien ha iniciado todo esto y con qué propósito. Señor, pelea tú por mí. Señor te encargo mi defensa. Yo no puedo hacer ninguna otra cosa sino quedarme quieto y esperar en ti. Esto fue el inicio de la solución al problema. Dios se encargó de parar los rumores falsos y restaurar mi honor. Me imagino que Dios habrá retribuido con creces a los que me atacaron. Gracias a Dios que nunca llegué a saber a ciencia cierta quienes eran. Algo parecido es lo que David está haciendo al poner su mirada en Dios. David quiere que Dios se encargue de su situación. David está confiando en Dios para la solución de su problema.

Pero David no solamente puso su mirada en Dios sino que también puso su mirada en sí mismo. Salmo 7: 3-5 dice: “Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad; si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo), persiga el enemigo mi alma y alcáncela; huelle en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo.” A veces, los problemas que vienen a nuestra vida son consecuencia directa de nuestro pecado. Por eso es recomendable que cada vez que venga una situación difícil a su vida, luego de poner la mirada en Dios Ud. ponga la mirada en Ud. mismo, en su corazón, para ver si hay algún pecado no confesado, algún pensamiento impropio, alguna actitud contraria a la palabra de Dios. Si Ud. encuentra algo de malo allí, adentro, sólo donde Ud. y Dios pueden entrar, entonces es necesario reconocerlo y confesarlo y es muy probable que el problema que tiene se solucionará. David se miró a sí mismo, y vio que todo lo que decían de él era falso. Sus manos estaban limpias de lo que le acusaban; no había indicio alguno de que él hubiera traicionado a alguien. Mas bien había hecho favores a quien no lo merecía. Quizá esto fue una alusión a la ocasión cuando perdonó la vida a Saúl. Por tanto, al mirarse a sí mismo, David no encuentra un pecado escondido. Si hubiera pecado escondido, David dice que estaría bien que el enemigo le persiga y le alcance, que lo tire al suelo y le humille y termine por poner su honra en el polvo. Esto sería el pago merecido de su maldad. Pero como David era inocente de todo lo que le acusaban, entonces no era justo ser perseguido. Por eso es que ahora David va a poner su mirada sobre sus enemigos.

Después de poner su mirada en Dios y después de poner su mirada en sí msimo, recién allí David dirige su mirada al enemigo. Ahora estaba en perfecta condición como para tratar con el enemigo. Salmo 7: 6-9 dice: “Levántate, oh Jehová, en tu ira; álzate en contra de la furia de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste. Te rodeará congregación de pueblos, y sobre ella vuélvete a sentar en alto. Jehová juzgará a los pueblos; júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad. Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.” David ve a sus enemigos como perros salvajes que le acosan. Habla de la furia de sus angustiadores. Pero no hay razón para tener miedo, porque allí está Jehová su Dios, quien se levantará en su ira. Jehová está presto a derramar su juicio sobre los enemigos de David. Después David recurre a Dios para que como Juez justo que es, lo declare inocente de todas las acusaciones de sus enemigos. David ve a Dios convocando a las naciones y sentándose en el lugar alto, en el trono del Juez. Desde allí, Jehová juzgará a David. El juicio será conforme a la justicia y a la integridad de David. Esto no significa que David se sentía absolutamente justo y santo y libre de todo pecado. Solamente Dios es justo, santo y libre de todo pecado. Lo que David está diciendo es que él era inocente de toda esa andanada de acusaciones falsas que había proferido contra él. Como David sabía que estaba limpio de todas las acusaciones, está seguro que el veredicto de Juez justo, Jehová, va a ser a su favor. Por eso dice: Fenezca o muera o desaparezca la maldad de los inicuos, de sus enemigos y establéceme porque soy inocente o justo en aquello que me han acusado. Dios es alguien que no sólo se guía por las acciones sino que puede discernir lo que hay en la mente y el corazón del hombre. Es decir en lo más íntimo del ser humano. Hasta aquí llegamos en el contenido de este salmo. ¿Qué hacer ante la presencia de la adversidad? Antes de mirar cuán grave o cuan severa es la adversidad, debemos mirar a Dios quien tiene el control de la adversidad, luego mirarnos a nosotros mismos para ver si la adversidad es el resultado de algún pecado que hemos cometido, recién allí debemos evaluar la adversidad para dejarla en las manos de Dios para que él se haga cargo. El ciertamente sabe como manejar la adversidad porque en definitiva, fue Él quien la diseñó y la trajo para cumplir un buen propósito en nuestras vidas. Enunciar y entender este principio es muy sencillo, pero otra cosa es ponerlo en práctica. Le desafío a que lo haga. ¡Funciona!.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 7 2da parte

La ley de la siembra y la cosecha es un principio inviolable de Dios. La Biblia dice en Gálatas 6:7: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” El banquero y sus socios que abusaron del dinero de los depositantes del banco llevó al banco a la quiebra. El mandatario del país que tuvo relaciones sexuales impropias con una mujer que no era su esposa, acarreó vergüenza para él mismo, para su familia y para su país. El funcionario público que recibió un soborno fue sorprendido y sometido a juicio por las leyes de su país. Lo que se hizo a escondidas, alguna vez sale a la luz pública y no solo que es conocido sino que es reprimido. Es la consecuencia del pecado. La Biblia nos habla bastante de lo que hemos llamado la ley de la siembra y la cosecha. Uno de los salmos que tratan este tema, es justamente el Salmo 7.

En nuestro estudio bíblico anterior, estudiamos los primeros nueve versículos. Como antecedente, diremos que David, el autor del salmo fue objeto de acusaciones falsas proferidas por un individuo llamado Cus, de la tribu de Benjamín. Las acusaciones debieron haber sido de tal magnitud que hicieron un gran impacto en la vida de David. ¿Cómo manejó David este problema? Dijimos que él dirigió su mirada primeramente a Dios, después hacia sí mismo, y por último a sus enemigos. De esta manera, David puso al problema en la perspectiva correcta.

Una vez echo esto, en lo que resta del salmo, en los versículos 10-17, David prosigue hablando de la reacción de Dios ante el impío y la retribución de Dios para el impío. Dios está atento a la conducta del ser humano, no importa si se trata de un creyente o incrédulo. Leamos los versículos 10-13 del Salmo 7, dice así: “Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. Asimismo ha preparado armas de muerte, y ha labrado saetas ardientes.” Bueno, David comienza su exposición de la reacción de Dios ante el impío, por medio de ratificar su confianza en Dios. Es hermoso el pensamiento que David expresa con estas palabras: Mi escudo está en Dios. El escudo era un instrumento de defensa indispensable de un soldado del pasado. Un soldado sin escudo era comparable a estar desnudo. David era un hombre de guerra y sabía la importancia de contar con un buen escudo a la hora de defenderse. Los escudos se fabricaban de diversos materiales y diversas formas. Pero para David no había mejor escudo que Dios. Con Dios como escudo no había razón para temer por más fuerte que sea el enemigo. Nada ni nadie podía burlar la defensa de Dios como escudo. Pero este escudo, no estaba disponible para cualquier persona. Por eso David prosigue diciendo: que Dios salva a los rectos de corazón. Para que David se beneficie del escudo que es Dios, David debía tener primeramente, un corazón recto delante de Dios. Esto es más que conocer la palabra de Dios, es más que practicar la palabra de Dios, es realmente estar en estrecha comunión con el Dios de la palabra. David cumplía con este requisito y por eso dice: Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Pero aquí viene la pregunta: ¿Y qué pasa con los que no tienen un corazón recto delante de Dios? Bueno, en ese caso, Dios, en lugar de ser escudo, un instrumento de defensa, es un arsenal de guerra para atacar al impío. David dice: Dios es Juez justo. El no puede equivocarse a la hora de emitir un fallo. El no puede estar parcializado al dictaminar la sentencia. La Biblia dice que Dios está airado contra el impío todos los días. Quizá esto sorprenda a muchos. Se piensa que la ira es siempre pecado. ¿Cómo es que Dios esté airado? Pero la ira, es simplemente una reacción de desagrado ante algo que en el caso de Dios, atenta contra su santidad. El pecado del impío atenta contra la santidad de Dios y por tanto, es natural que Dios esté airado contra el impío todos los días. Pero la ira de Dios contra el impío, no es solamente un sentimiento de desagrado, sino también una disposición a castigar al impío. Por eso el pasaje leído dice que si el impío no se arrepiente, Dios va a afilar la espada, armar su arco, preparar las armas de muerte y labrar las saetas ardientes. Es un arsenal a disposición de Dios para atacar al impío. Pero gracias a Dios que aún en su ira, Dios abre la puerta de la oportunidad para el impío. Sí, Dios va a acabar con el impío, pero si el impío no se arrepiente. Si el impío se arrepiente de su mal camino, Dios cambiará el castigo por recompensa. De modo que si Ud. ha pecado, su pecado será confrontado por Dios y si Ud. no se arrepiente, Ud. será castigado por su pecado. Con Dios no se puede jugar. Dios está airado contra el impío todos los días. Al mirar a Dios en esta plano, cuán agradecidos debemos estar los creyentes de que a nosotros ya no nos aguarda el castigo de Dios por el pecado como a los incrédulos. Esto ciertamente no significa que por ser creyentes, podemos pecar lo que queramos porque no seremos castigados como los incrédulos. Como hemos dicho, todo pecado tiene su consecuencia, y el pecado en los creyentes también tiene su consecuencia, pero por la gracia de Dios, los creyentes jamás seremos arrojados al infierno a causa de nuestro pecado.

Hemos considerado la reacción de Dios ante el impío. Ahora consideremos la retribución de Dios para el impío. Salmo 7: 14-17 dice: “He aquí, el impío concibió maldad, se preño de iniquidad, y dio a luz engaño. Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en el hoyo que hizo caerá. Su iniquidad volverá sobre su cabeza, Y su agravio caerá sobre su propia coronilla. Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová.” Antes de mostrar como retribuye Dios al impío, David nos conduce a lo largo de lo que podríamos llamar el ciclo vital del pecado. Así como existe un ciclo vital para el ser humano, existe también un ciclo vital para el pecado. En el ser humano se comienza por la concepción, después viene un tiempo de gestación, después viene el parto, después viene el crecimiento, después viene la reproducción y por fin la muerte. Igual es con el pecado. Primero viene la concepción. He aquí dice el salmista, el impío concibió maldad. Después viene la gestación. David dice: se preño de iniquidad. Después viene el parto. Y dio a luz engaño dice el salmista. Luego viene el crecimiento. Pozo ha cavado dice el salmista. Esto sería como el perfeccionamiento del engaño. A continuación viene la reproducción. Y lo ha ahondado dice David. Esto es como que se ha multiplicado el engaño y por último viene la muerte. Y en el hoyo que hizo caerá. Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia coronilla, dice el salmista. Cuan hermosa y precisa es la palabra de Dios. Dios nos ha mostrado el ciclo vital del pecado en el impío. Comenzó concibiendo maldad y terminó atrapado en la misma maldad que concibió. Una vez más se cumple el principio divino que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Dios retribuye al impío haciendo que el impío reciba el mismo mal que diseñó para otros. Cuán peligroso es concebir maldad. La mejor forma de no entrar a este ciclo vital es evitando la concepción. Esto es, al nivel del pensamiento. Todo pecado se inicia en el pensamiento. Allí es donde se debe evitar la concepción. Cada vez que Ud. piense en algo cuestionable o en algo dudoso o en algo contrario a lo que Dios ha dicho en su palabra, reconózcalo como el intento de concebir maldad y con el poder que ya tiene por ser hijo de Dios, expulse ese pensamiento de su mente. No lo de vueltas en su cabeza, no medite en ello, expúlselo de su mente. La mejor forma de expulsar un mal pensamiento es sustituyéndolo con un buen pensamiento. Haga la prueba. La próxima vez que Ud. piense en algo malo, inmediatamente repita algún texto bíblico conocido, o un pasaje bíblico conocido, o cante una alabanza al Señor, o eleve al Señor una oración, o hable a otro del amor de Dios en Cristo, y notará que aquel mal pensamiento desaparece de su mente. Funciona, porque yo lo compruebo constantemente. Si funciona conmigo, cuánto más con Ud. David termina su salmo con alabanza al Señor. Dice así: Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo. Hermosa manera de terminar este precioso salmo.