El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna

El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna

…Porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, sino una horrenda esperanza de jucio y hervor de fuego que ha de devorar á los adversariós (Hebreos 10:26,27 RV1909)
El único sacrificio para tu salvación fué el del Señor Jesucristo ¡Acéptalo! Si lo rechazas ya estás condenado.
Si Un Día Lo Conociste; Vuélvate A Él, Reconcíliate Con Dios Hoy.

El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna
El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna

ES CORRECTO QUE UN CREYENTE LLEVE A JUICIO A OTRO CREYENTE

Dejemos que sea la Biblia quien responda su inquietud. Para eso vamos a leer 1 Corintios 6:1-8 donde dice: “¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos.”

La palabra de Dios es clara, cuando dice que no es correcto que un creyente lleve a juicio a otro creyente. Cuánto más incorrecto será que un pastor lleve a juicio a un creyente. Pablo considera como una osadía, o como un total atrevimiento contra Dios y contra la iglesia, el que un creyente entable una demanda legal contra otro creyente.

Solo alguien que es incrédulo, aunque diga de labios para afuera que es creyente, se atreverá a llevar a juicio a otro creyente. Los desacuerdos entre creyentes, por más graves que sean, deben ventilarse en la iglesia, entre creyentes.

El argumento de Pablo para defender su razonamiento, descansa en el hecho que los creyentes han de juzgar al mundo, y no solo al mundo sino también a los ángeles, entonces, teniendo tan alta dignidad, ¿cómo es posible que alguien llamándose creyente, se atreva a ir a los incrédulos para que le resuelvan un asunto?

Sería como pedir a un ciego que le haga una cirugía en su cerebro a pesar de que está a su disposición el neurocirujano más famoso del mundo. ¿Ve el punto? Esto es una total afrenta a Dios y a los creyentes capacitados por Dios para juzgar al mundo y a los ángeles. Quien lo hace corre el riesgo de ser avergonzado delante de Dios.

Por algo dice la Biblia que horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo. Pablo concluye su exposición diciendo que ya es suficientemente malo que entre creyentes tengan conflictos, pero es mucho más malo que teniendo conflictos un creyente lleve a otro creyente a los tribunales de justicia del mundo. Pablo aconseja que es preferible sufrir el agravio y la afrenta.

DONDE VAN A VIVIR LOS SALVOS DESPUES DEL JUICIO FINAL

Asumo que cuando Ud. habla del juicio final, se está refiriendo a lo que se llama el Juicio del Gran Trono Blanco, porque ciertamente acontece al final de la historia de la humanidad en la presente tierra tal como la conocemos en la actualidad, antes de que Dios cree los cielos nuevos y la tierra nueva.

Apocalipsis 21:1 dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.”

Lo que relata este texto cronológicamente ocurre inmediatamente después del Juicio del Gran Trono Blanco. La presente creación será deshecha por fuego, a fin de que sea purificada de todos los efectos del pecado.

Esto es lo que podemos apreciar en 2ª Pedro 3:10 que dice: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

A todo esto, los salvos que habiten la tierra en ese momento, cuando llegue el final del reino milenial, serán puestos por Dios a buen recaudo, conforme a la promesa de 1ª Pedro 3:13 que dice: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

Tenemos entonces, que los salvos del milenio, se unirán a los salvos del Antiguo Testamento, a los salvos de la iglesia y a los salvos de la tribulación en la morada de Dios o el cielo o la nueva Jerusalén. Pero note lo que sucede después.

Apocalipsis 21:2-3 dice: “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos, y ellos serán sus pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”

Lo que estamos contemplando es una fusión de los cielos nuevos y la tierra nueva con la nueva Jerusalén y el resultado de esa fusión es lo que se llama el estado eterno, que no es otra cosa sino el cielo, la morada de Dios. Todo este razonamiento para llegar a la conclusión que los salvos en la tierra durante el milenio, pasarán a morar en el cielo por la eternidad.

ESTUDIO ESQUEMATICO DEL JUICIO FINAL.


I – Objetivo general.
Que los creyentes en Jesucristo, adquieran una visión de conjunto de la doctrina del Juicio Final.

I-1 Objetivo específico.
Que en cada uno de los puntos el creyente adquiera una clara comprensión de las verdades asentadas.

II – Referencias bíblicas fundamentales.
Sn. Juan 5.25:27,30 (Jesucristo); Daniel 7.9:10,22,26,27 (Daniel); Hechos 17.31 y He. 9.27 (San Pablo); San Mateo 25.32:46 (Jesucristo); 2a Co. 5.10 y Ro. 14.10 (San Pablo); Ap. 20.11:15 (San Juan); Salmo 50.1:7 (Asaph).

III – Definición.
Entiéndase por JUICIO FINAL, el evento escatológico en el cual Dios juzgará y pronunciará sentencia definitiva respecto de los hombres, los ángeles caídos y Satanás. Sn. Mt. 25.32 y 2a Co. 5.10; Ecl. 12.14; 2a P. 2.4 y Ap. 20.2,10.

IV – Propósito del Juicio final. El propósito del juicio final es doble.
Manifestar su gloria y misericordia. Ro. 9.22,23; Sn Mt. 25.31. (Dios)
Manifestar su justicia. Ro. 2.5,6; 2a Ts. 1.7:9; Ap. 19.11. (Dios)

V – Elementos del Juicio final.
V-1 El juez infalible y eterno, JESUCRISTO. Sn Jn. 5.22:27; Sn Mt. 25.35:40
V-2 El reo o reos que comparecerán delante de Dios: hombres, ángeles desobedientes y el Diablo. 2a Co. 5.10 y Ecl.12.14; 2a P. 2.4 y Ap. 20.2,3,10.
V-3 Ley o normas base del Juicio final:
a) Ley natural. Ro. 1.19:21; Ro. 20.2,3,10.
b) La revelación o el Evangelio. He. 2.2,3; He. 10.26:29.

VI – Materia del Juicio final. (exclusivo para los humanos)
VI-1 Acciones u obras realizadas. Sn Mt. 25.31:46; 2a Co. 5.10; Ap. 20.12.
VI-2 Palabras y expresiones dichas. Sn Mt. 12.36,37; Stg. 3.10:12; Sn Lc. 8.17; Sn Lc. 12.2,3 y Sn Mr. 4.22.
VI-3 Pensamientos e intenciones del corazón. Salmo 139.2:4; Sn Mt. 9.4; Sn Jn. 2.24,25.

VII – Fases del Juicio final.
VII-1 Conocimiento de la Causa por el Juez. Dn. 7.10; Mal. 3.16; Ap. 20.12. (Informes de los acusados.
VII-2 Promulgación de la sentencia. Sn Jn. 17.24; Ap. 21.7; Sn Mt. 25.34,41,46; 2a Ts. 1.9; Is. 66.24.
VII-3 Ejecución de la sentencia. Ap. 20.14,15; Ap. 22.1:7.

VIII – Tiempo y duración del Juicio final.
VIII-1 Al final del mundo. Sn Mt. 13.38:40; 2a P. 3.7; Sn Mt. 11.22.
VIII-2 No es posible determinar la duración. Sn Mt. 7.22; 2a Ti. 1.22; Ro. 2.5; Ap. 11.18; 2a P. 3.7:10.

IX – Conclusiones
IX-1 Que Dios tiene establecido un determinado día para hacer juicio a los hombres, los ángeles caídos y Satanás.
IX-2 Que dicho Juicio será universal, formal y final.
IX-3 Que Dios hará el Juicio Final en la persona de Jesucristo.
IX-4 Que el tiempo de la realización del Juicio y su duración no es posible determinarlo.
IX-5 Que la sentencia será para toda la eternidad.

Notas adicionales:

A – La Biblia hace mención de otros juicios:
1) El juicio del pecado en el mundo. Sn Jn. 1.29; He. 2.9; 1a Jn. 2.2; Ef. 5.25:27.
2) El juicio de la pecaminosidad del hombre. Ro. 6.1:6; Ef. 4.22:32; Ga. 5.24; Col. 3.9,10.
3) El juicio de Satanás en la cruz. Sn Jn. 12.31; 14.30; 16.11; Col. 2.14:15.
4) El juicio para los creyentes. He. 12.3:15; Sn Jn. 15.2; 1a Co. 11.30:32.
5) El juicio de las obras del creyente. 2a Co. 5.10; 1a Co. 3.9:15; Ro. 14.10.
6) El juicio del pueblo de Israel. Sn Mt. 24.1:25,46; Ezq. 20.33:44; Malq. 3.2:6.
7) El juicio de todas las naciones. Salmo 2.1:10; Is. 63.1:6; 2a Ts. 1.7:10; Ap. 19.11:21.
8) El juicio de los ángeles. 2a P. 2.4; Ap. 20.7:10; 1a Co. 15.24:26.

En el supuesto de admitir varios juicios, la conclusión es inevitable, habrá un JUICIO FINAL.

B – La preocupación práctica del cristiano de hoy debe ser: ¿qué estoy haciendo para servir, agradar y honrar a Dios?
El cristiano debe ser consciente de que será juzgado de su ser entero en la presencia de Dios. Es responsable de sus pensamientos, palabras y acciones de sí mismo y para sus semejantes; al mismo tiempo que para Dios.