Fue Jesus quien leyo la ley o fue un interprete


Según el relato en Lucas 10:25-28 en una conversación entre un intérprete de la ley y Jesús, el intérprete de la ley citó la ley diciendo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Pero según el relato en Mateo 22:35-37 fue Jesús quien citó ese pasaje de la ley. ¿Quién mismo lo citó? El intérprete de la ley o Jesús.

Ambos lo citaron. En la conversación entre Jesús y el intérprete de la ley, cuyo recuento lo tenemos en Lucas 10:25-27, fue el intérprete de la ley quien citó parte del shema, que se encuentra en Deuteronomio 6:4-9 y que era una especie de declaración de fe de los judíos, la cual era recitada dos veces al día por los judíos más devotos.

Note con atención la participación de los actores. Leo Lucas 10:25-27 donde dice: “Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.”

Es obvio, por lo que ha sido leído que fue el intérprete de la ley quien citó esta parte del shema.

Muy bien. Ahora vamos al otro pasaje bíblico citado por Usted. Se encuentra en Mateo 22:35-37 donde leemos lo siguiente: “Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente.”

En este pasaje bíblico notamos que fue Jesús, mas no el intérprete de la ley, quien citó la misma parte del shema. ¿Será entonces que estamos ante un error en la Biblia como de hecho piensan algunos? Absolutamente no.

Lo que pasa es que estamos ante dos eventos similares, la conversación entre Jesús y un intérprete de la ley, pero que tuvieron lugar en dos momentos diferentes y seguramente en dos lugares diferentes. El relato en Lucas ocurrió poco después del envío de los setenta durante lo que se llama el ministerio posterior de Jesús en Judea, mientras que el relato en Mateo ocurrió durante la semana anterior a su crucifixión.

En el relato en Lucas, el intérprete de la ley citó parte del shema. En el relato en Mateo, Jesús citó parte del shema. No hay problema en absoluto.

Originally posted 2012-03-04 01:51:07. Republished by Blog Post Promoter

Murio Jesus Antes O Despues De La Pascua


Marcos 14:12 dice así: “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?”

Esa misma noche Jesús fue traicionado. Entonces, ¿cómo pudo Jesús ser el Cordero pascual, si él no fue sacrificado sino un día después que los judíos sacrificaban el cordero pascual? Marcos 15:1 dice que el juicio que precedió a la crucifixión de Cristo tuvo lugar muy de mañana, así que tuvo que haber sido el siguiente día, es decir un día después de la pascua.

Entiendo su dilema. La Biblia declara en 1 Corintios 5:7 que Cristo es nuestra pascua, en clara alusión a que él es el Cordero de Dios que fue sacrificado por nosotros en la pascua.

Sin embargo, según sus cuentas, pareciera que Cristo no fue sacrificado en la pascua sino un día después de la pascua.

Para entender este asunto, es necesario reconocer que los judíos no contaban los días como los contamos nosotros. Para nosotros, el día comienza a las 00:00, es decir a media noche, y termina 24 horas más tarde. Nuestro día tiene seis horas de noche, seis horas de mañana, seis horas de tarde y seis horas de noche.

Pero para los judíos no es así. El día de ellos comienza a las 06:00 de la tarde, y termina a las 06:00 del día siguiente. El día judío tiene 12 horas de noche, seis horas de mañana y seis horas de tarde. El final del día judío no es entonces la noche sino la tarde.

Muy bien, la Biblia dice que el cordero de la pascua se debía sacrificar el 14 del mes de Nisán. El 14 del mes de Nisán en el año que murió Cristo, cayó un Miércoles, el cual comenzó a la puesta del sol. Esa noche se celebró la última cena.

Pero el cordero pascual no debía sacrificarse sino la siguiente tarde, que vendría a ser el final del 14 de Nisán, antes que el sol se ponga, indicando el comienzo del 15 de Nisán. Éxodo 12:6 dice: “Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.”

Entre las dos tardes, significa antes que se ponga el sol en el día 14 de Nisán.

Según Josefo, era costumbre del pueblo judío sacrificar el cordero pascual a las tres de la tarde del día que caía 14 de Nisán. Note que los judíos sacrificaban el cordero pascual como a las tres de la tarde del 14 del mes de Nisán, luego asaban el cordero y lo comían a la noche, es decir después que se había puesto el sol, que vendría a ser ya el 15 de Nisán.

El 15 de Nisán era el primer día de los panes sin levadura. El primer día, es decir el 15 de Nisán se hacía santa convocación y asimismo el séptimo día, el 21 de Nisán. Eran días de reposo de gran solemnidad. Juan por tanto dice que cuando Jesús estaba en la cruz, era la preparación de la pascua, cuando se sacrificaba el cordero pascual.

Observe lo que tenemos en Juan19:31 “Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrase las piernas, y fuesen quitados de allí”

A Jesús no fue necesario quebrarle las piernas porque a las tres de la tarde, justo cuando se sacrificaba el cordero pascual, Jesús entregó el espíritu y de esa manera se sacrificó como nuestra pascua. En el año 32, cuando Cristo fue crucificado, el día de reposo de gran solemnidad, o el primer día de los panes sin levadura, o el 15 de Nisán, comenzó la noche del Jueves hasta la noche del Viernes.

Allí comenzó el día de reposo normal, el séptimo día de la semana, desde la noche del Viernes hasta la noche del Sábado, de modo que las mujeres no pudieron haber ido a la tumba de Cristo sino solo la mañana del Domingo.

La última cena tuvo lugar antes de la fiesta de la pascua. Note lo que dice Juan 13:1-2 “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase”

Esto ocurrió al inicio del 14 de Nisán, después que se puso el sol. El cordero pascual debería haberse sacrificado la siguiente tarde, al final del día 14 de Nisán y debería haberse comido las primeras horas del 14 de Nisán. Pero Jesús no participó en esto, porque fue traicionado justo después de la última cena, llevado ante los principales sacerdotes, luego muy temprano a la mañana del 14 de Nisán fue llevado ante Pilato y finalmente fue crucificado y entregó su espíritu a las tres de la tarde, es decir al final del 14 de Nisán para cumplir con las Escrituras como el verdadero Cordero pascual.

En la mañana del 14 de Nisán, después de la última cena, ningún judío, ni siquiera Jesús o sus discípulos, habían comido el cordero pascual, porque el cordero pascual recién se debía sacrificar ese día a las tres de la tarde, a la misma hora que Jesús entregó el espíritu en la cruz.

Por esto Juan 18:28 dice que cuando los judíos llevaron a Jesús ante Pilato, no entraron en el pretorio para no contaminarse y así poder comer la pascua. Es decir que hasta la mañana del día que fue crucificado Cristo, ningún judío había comido todavía el cordero pascual. Lo habrán comido la noche que murió Cristo en la cruz. Espero que esta respuesta, un tanto técnica pero importante, haya demostrado que Jesús en realidad es nuestra pascua.

Originally posted 2012-08-04 06:08:10. Republished by Blog Post Promoter

La Salvación Se Pierde?

 Antes de que esta pregunta sea respondida, debe ser definido el término “cristiano.” Un “cristiano” no es una persona que haya dicho una oración, o pasado al frente, o que haya crecido en una familia cristiana. Mientras que cada una de estas cosas pueden ser parte de la experiencia cristiana, no son éstas las que “hacen” a un cristiano. Un cristiano es una persona que ha recibido por fe a Jesucristo y ha confiado totalmente en Él como su único y suficiente Salvador (Juan 3:16; Hechos 16:31; Efesios 2:8-9).

Así que, con esta definición en mente, ¿puede un cristiano perder la salvación? Quizá la mejor manera de responder a esta importante y crucial pregunta es examinando lo que la Biblia dice que ocurre en la salvación, y entonces estudiar lo que implicaría perder la salvación. Estos son algunos ejemplos:

Un cristiano es una nueva criatura. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Estos versos hablan de una persona que se ha convertido enteramente en una nueva criatura, como resultado de estar “en Cristo.” Para que un cristiano perdiera la salvación, la nueva creación tendría que ser revertida y cancelada.

Un cristiano es redimido. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” (1 Pedro 1:18-19). La palabra “redimido” se refiere a una compra que ha sido hecha, a un precio que ha sido pagado. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que revocar Su compra por la que pagó con la preciosa sangre de Cristo.

Un cristiano es justificado. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1). “Justificar” significa “declarar justo.” Todos los que reciben a Jesucristo como Salvador son “declarados justos” por Dios. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que desdecirse de lo dicho en Su Palabra y retractarse de lo que Él declaró previamente.

A un cristiano se le promete la vida eterna. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16). La vida eterna es una promesa de vida para siempre en el Cielo con Dios. Dios hace esta promesa – “cree, y tendrás vida eterna.” Para que un cristiano perdiera la salvación, la vida eterna tendría que ser retirada. Si a un cristiano se le ha prometido vivir para siempre, ¿cómo entonces puede Dios romper esta promesa, quitándole la vida eterna?

A un cristiano se le garantiza la glorificación. “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” (Romanos 8:30). Como lo aprendemos en Romanos 5:1, la justificación es declarada al momento de la fe en Cristo. De acuerdo a Romanos 8:30, la glorificación está garantizada para todos aquellos a quienes Dios justifica. La glorificación se refiere a un cristiano recibiendo un perfecto cuerpo glorificado en el Cielo. Si un cristiano pudiera perder la salvación, entonces Romanos 8:30 sería un error, porque Dios no puede garantizar la glorificación para todos aquellos a quienes Él predestinó, llamó, y justificó.

Podrían compartirse muchas más ilustraciones de lo que ocurre en la salvación. Sin embargo, aún estas pocas hacen abundantemente claro que un cristiano no puede perder la salvación. La mayor parte, sino todo lo que la Biblia dice que ocurre a una persona cuando recibe a Jesucristo como Salvador, sería invalidado si la salvación pudiera perderse. La salvación no puede ser revertida. Un cristiano no puede ser des-creado como nueva criatura. La redención no puede ser deshecha. La vida eterna no puede perderse y seguir considerándose como eterna. Si un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que retractarse de Su Palabra y cambiar de parecer – dos cosas que la Escritura nos dice que Dios jamás hace.

Las objeciones más frecuentes a la creencia de que un cristiano no puede perder la salvación son; (1) ¿qué hay de aquellos que son cristianos y continuamente viven una vida inmoral? – y – (2) ¿qué pasa con aquellos que son cristianos, pero luego rechazan la fe y niegan a Cristo? El problema con estas dos objeciones es la suposición de que “son cristianos” (1) La Biblia declara que un verdadero cristiano ya no continuará viviendo una vida inmoral (1 Juan 3:6). (2) La Biblia declara que alguien que se separa de la fe, demuestra que realmente nunca fue un cristiano (1 Juan 2:19).

No, un cristiano no puede perder la salvación. Nada puede separar a un cristiano del amor de Dios (Romanos 8:38-39). Nada puede arrebatar a un cristiano de la mano de Dios (Juan 10:28-29). Dios quiere y tiene el poder para garantizar y mantener la salvación que Él nos ha dado. Judas 24-25 dice, “Y Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.”

En este punto las principales preguntas que nos deberíamos hacer son:

Soy realmente un cristiano o no?

Verdaderamente he nacido de nuevo como dice la biblia?

Mi relación con Dios es genuina y mi comunión con él es real?

Doy frutos de arrepentimiento y de obediencia a Dios en todo tiempo?

Lastimosamente quienes se preocupan de si la salvación se pierde o no es de quienes tienen la duda de si son o no verdaderos cristianos y lastimosamente son muchos los que creen que si lo son, porque han dado algunos pasos en el cristianismo, pero lamentablemente el cristianismo no se resume en uno o dos pasos que debo hacer para ya ser un cristiano, si bien la salvación es por gracia y “un cristiano no pierde su salvación” la cual es un regalo de Dios, no todo el que se llame cristiano o parezca cristiano, realmente es un cristiano, el hecho es que por asistir solo el primer año a la facultad de medicina ya por ello no tengo derecho a que se me otorge el título de doctor, así tambíen el cristianismo, el resultado del examen final solo lo recibiremos cuando estemos ante su presencia por lo que cada día de nuestra vida debemos de dedicarla a él, haciendo morir el viejo hombre, obedeciendo la palabra de Dios, dando frutos “DIGNOS” de arrepentimiento, santificándonos diariamente y no envolviéndonos en los negocios mundanos de esta generación, a fin de ser hallados santos a él y que él sea, quién al final de los tiempos diga de nosotros ” “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mateo 25:34″ ya que hemos obtenido el honor de haber ser sido encontrados viviendo como verdaderos cristianos delante de él.

El cristiano no pierde la salvación pero en verdad…

Eres un verdadero cristiano???? Recuerda; tu salvación depende de ello

  • (Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Mateo 11:12) Tienes la fuerza y el carácter para hacer el cambio? para mostrarle a los que te rodean que ya no quieres vivir llevando una vida común, sino ser ejemplo al mundo VIVIENDO COMO CRISTO VIVIÓ. Atrévete… Acepta a Cristo Hoy, Vivifica En Dios Tu Cristianismo que es para salvación de tu alma.

Salvación Por Gracia

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
— Efesios 2:8-9

Estos versículos aclaran la obra de salvación: Todo es por obra de Dios, no nuestra. Somos salvos por la gracia de Dios por medio de la fe. Todo es don de Dios. No somos salvos por medio de nuestras buenas obras, así que no tenemos razón para ufanarnos, como si ser cristiano fuera una proeza. La única manera de salvarse es por gracia, que es el favor inmerecido de Dios. Si lo mereciéramos, no sería gracia. No somos salvos porque hemos sido buenos, porque hemos hecho cosas buenas, o hemos ganado la salvación de alguna otra manera.

La Biblia es clara al decir que no podemos ganar la salvación. Pablo escribió en Romanos 3:20: “por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de el”. Escribió en Gálatas 3:10 que quienes dependen de las buenas obras para ser salvos están bajo maldición y ninguno de nosotros puede guardar esa ley. Todos estamos justificadamente condenados al castigo eterno a menso que Dios intervenga por gracia. Eso es precisamente lo que Dios ha hecho.

Dios nos trae salvación por gracia y nuestra respuesta es la fe. Pero ni siquiera nuestra fe viene de nosotros mismos. “No es de vosotros” se refiere no solo a la gracia sino también a la fe. Tenemos que creer para ser salvos pero como estamos muertos en pecado no podemos creer. El hombre natural no puede entender las verdades espirituales (1 Co. 2:14), así que no puede creer. El dios de este siglo (el diablo) les ha cegado el entendimiento a los incrédulos para que la luz del evangelio no pueda brillar sobre ellos (2 Co. 4:4). Así que esa era nuestra condición antes de ser salvos; en las tinieblas, muertos en nuestros pecados, ciegos a la verdad, sin esperanza y sin Dios (Ef. 2:12). Estamos indefensos, incapaces de generar fe a partir de nuestro seco corazón.

Dios tiene que dar vida a nuestro seco corazón. Dios tiene que dar vista a nuestros ojos ciegos. Dios tiene que dar entendimiento a nuestras mentes entenebrecidas. Por lo tanto, toda la obra de salvación es un milagro de Dios. Creemos el evangelio y recibimos al Señor Jesucristo por fe pero es Dios quien nos da el deseo, la capacidad y el entendimiento para hacer eso. Ninguno de nosotros puede gloriarse acerca de nuestra fe o de nuestra salvación, ya que es todo debido a la gracia de Dios de principio a fin.

Deseas Aceptar La Salvación De Dios Hoy?

Guíese por esta oración:

“Padre Celestial, confieso que hasta ahora, he vivido como yo quise. Pero quiero a partir de ahora, vivir como tú dices que debo hacerlo. Yo acepto a Jesús como Señor y Salvador de mi vida, lo acepto de corazón, por fe, para que tú Dios Creador, perdones mis pecados. Creo que Jesús es el Hijo de Dios, único cordero que quita el pecado del mundo. Yo invoco al nombre de Jesús para vida eterna. Te doy gracias por esta maravillosa oportunidad de ser tu hijo espiritual, renuncio a mi anterior vida y renazco a una nueva, lleno de Espíritu Santo. En nombre de Jesús, Dios mío, Amén”.

– Gloria a Dios porque ahora, si medió tu fe al realizar esta oración, considérese una nueva criatura, permítale al Señor cambiar tu vida para hacer su voluntad, misma que puede encontrar leyendo las sagradas escrituras, ore a Dios y pídale que su Santo Espíritu le dirija, para que pueda encontrar una iglesia cristiana que ame a Dios y donde se predique su palabra no adulterada. Permítale a Dios que Él pueda cumplir su propósito en tí y agradécele por su regalo de vida eterna. Bienvenido/a a la familia de Dios.

Salvación En Jesús

Gálatas 4:4-5 muestra que en el antiguo pacto toda la historia de la salvación está orientada al nacimiento del Hijo de Dios, a Jesucristo: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”.

Jesucristo es el Redentor enviado por Dios. Él se manifiesta en sus palabras y sus obras como el Salvador. Quien cree en Él reconoce que: “Verdaderamente éste es el Salvador del mundo” (Jn. 4:42). Solamente en Él hay salvación (Hch. 4:12).

Durante el tiempo en que estuvo sobre la tierra, el Hijo de Dios realizó muchas curaciones milagrosas. Al curar a un paralítico, como se hace mención en Mateo 9:2-6, Jesús hizo referencia a una salvación que es mucho más significativa: a la redención del hombre del pecado.

La salvación vino al mundo por Jesucristo. Él es el Autor de la salvación eterna (He. 5:9). Él trajo redención y es el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Ti. 2:5-6). Por el sacrificio de Cristo, la relación del hombre con Dios ha adquirido un nuevo fundamento. El mérito logrado por Cristo posibilita la liberación del pecado y la anulación de la separación permanente de Dios: “… las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Co. 5:17-19).

Nadie puede alcanzar salvación por sí mismo; todos los hombres son pecadores y no pueden prescindir del obrar salvífico de Dios. A través de Jesucristo, la salvación se hizo accesible a todos los hombres, tanto a los que viven como a los muertos (Hch. 13:47; Ro. 14:9).

El plan divino de salvación prevé que en el curso del tiempo sea ofrecida la salvación a todos los hombres. Así, por ejemplo, la difusión del Evangelio por los primeros Apóstoles, la expansión mundial del cristianismo y la preparación de la comunidad nupcial para el retorno de Cristo, son etapas en este plan de salvación.

Deseas Aceptar La Salvación De Dios Hoy?

Guíese por esta oración:

“Padre Celestial, confieso que hasta ahora, he vivido como yo quise. Pero quiero a partir de ahora, vivir como tú dices que debo hacerlo. Yo acepto a Jesús como Señor y Salvador de mi vida, lo acepto de corazón, por fe, para que tú Dios Creador, perdones mis pecados. Creo que Jesús es el Hijo de Dios, único cordero que quita el pecado del mundo. Yo invoco al nombre de Jesús para vida eterna. Te doy gracias por esta maravillosa oportunidad de ser tu hijo espiritual, renuncio a mi anterior vida y renazco a una nueva, lleno de Espíritu Santo. En nombre de Jesús, Dios mío, Amén”.

– Gloria a Dios porque ahora, si medió tu fe al realizar esta oración, considérese una nueva criatura, permítale al Señor cambiar tu vida para hacer su voluntad, misma que puede encontrar leyendo las sagradas escrituras, ore a Dios y pídale que su Santo Espíritu le dirija, para que pueda encontrar una iglesia cristiana que ame a Dios y donde se predique su palabra no adulterada. Permítale a Dios que Él pueda cumplir su propósito en tí y agradécele por su regalo de vida eterna. Bienvenido/a a la familia de Dios.

Jesus ¿Tiene Un Cuerpo Visible Y Reconocible?


¿Tiene Jesús un cuerpo visible ahora que está en los cielos? ¿Es por eso que Apocalipsis 1:17-18 dice que todo ojo le verá?

Leamos Apocalipsis 1:17-18 para introducirnos en este interesante asunto. Dice así:

“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

El libro de Apocalipsis fue escrito por el Apóstol Juan, unos 66 años después que el Señor Jesucristo ascendiera al cielo. Recordemos que el Apóstol Juan había visto a Cristo en su bautismo, durante todo su Aprendiendo con la Biblia terrenal, en la transfiguración, en su muerte, en la resurrección y en sus posteriores apariciones. Es por esto que después de 66 años, cuando contemplaba la visión, Juan identificó sin problema alguno a Jesús. Note lo que dice Apocalipsis 1:12-13.

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro. Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro”.

Juan sabía que a quien estaba viendo en visión era Jesucristo. Esto provocó tal impacto en él que el versículo 17 dice:

“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último”.

De manera que el Apóstol Juan vio a Jesús en su estado de glorificación en el cielo con un cuerpo visible y reconocible. Hoy en día, Jesús está en el cielo junto a su padre, con un cuerpo glorioso, visible y reconocible. Nosotros también le veremos algún día cara a cara, no solo en visión como lo vio el Apóstol Juan. Esto tendrá lugar cuando nos encontremos con él ya sea cuando él venga a buscarnos en el arrebatamiento o cuando nosotros vayamos a él luego de la muerte física.

LAS HERIDAS DE JESUS

En Lucas 24:40 dice que Jesús resucitado mostró a sus discípulos las manos y los pies, pero Juan 20:20 dice que Jesús resucitado mostró a sus discípulos las manos y el costado. ¿Por qué la diferencia?

Cuando Jesús apareció a sus discípulos la noche misma de su resurrección, debe haber mostrado las heridas en sus manos, en sus pies y en su costado. Lucas lo registra de la siguiente manera, según leemos en Lucas 24:36-43 donde dice: “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos.”

Usted habrá notado, que el énfasis en este relato de la aparición de Jesús resucitado, gira alrededor del hecho que los discípulos pensaban que estaban viendo un espíritu, algo inmaterial. Por eso es que Lucas se esfuerza por registrar en su relato los hechos alusivos a demostrar que Jesús resucitado no era un espíritu, sino algo totalmente real.

Registra lo que Jesús dijo: Mirad mis manos y mis pies, lo que era visible a simple vista, palpad, y ved. Yo tengo carne y huesos. Los espíritus no tienen carne y hueso. Los discípulos deben haberse fijado muy bien en sus manos y en sus pies. Deben haberlo tocado, pero todavía les quedaba dudas. Por eso Jesús preguntó si había algo de comer. Le pasaron parte de un pez asado y un panal de miel y Jesús lo tomó y comió ante la estupefacta mirada de los discípulos.

Ahora no les quedaba la menor duda en cuanto a que Jesús resucitado era real y no un espíritu como inicialmente pensaron.

Pero ahora veamos como lo registra Juan. Leemos el pasaje que se encuentra en Juan 20:19-20 donde dice: “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.”

Note que en el relato de Juan no se menciona en absoluto acerca del temor y las dudas de los discípulos en cuanto a si Jesús resucitado era real o un espíritu. Juan concentra su relato en el hecho que Jesús no estaba muerto sino que había resucitado.

La mención de las manos traspasadas y el costado abierto que menciona Juan en su relato, halla su razón en el hecho que Tomás, uno de los discípulos, no estuvo presente la primera vez que apareció Jesús a sus discípulos. Cuando los discípulos contaron a Tomás acerca de la aparición de Jesús, Tomás dudo y según Juan 20:25 dijo: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.”

Ocho días después Jesús apareció nuevamente a sus discípulos y en esta ocasión Tomás estaba presente. Luego del saludo de: Paz a vosotros, Jesús dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente. Cuando Tomás hizo todo lo que Jesús pidió, respondió: ¡Señor mío, y Dios mío! Tomás quería ver y tocar manos y costado de Jesús resucitado, por eso es que Juan registró en su relato que Jesús les mostró las manos y el costado.

EL MANTO QUE LE PUSIERON A JESUS ERA PURPURA O ESCARLATA

Según Marcos 15:17 dice que cuando Jesús fue llevado al pretorio, le vistieron de púrpura, pero según Mateo 27:28, cuando Jesús fue llevado al pretorio, le desnudaron y le echaron encima un manto de escarlata. ¿Por qué existe esta variación en el relato de un mismo episodio?

Recuerde que los Evangelios según Mateo, Marcos y Lucas, son Evangelios sinópticos. Esto no significa que cada Evangelio es una fiel copia de los demás. Lo que significa es que cada Evangelio presenta los hechos desde un punto de vista particular, de modo que cada Evangelio añade detalle al cuadro general de lo que sucedió.

Es así como la tarea del intérprete Bíblico no es comparar los escritos de los evangelios sinópticos para identificar las diferencias, y tildarlas como errores del texto.

La tarea del intérprete Bíblico es comparar los escritos de los evangelios sinópticos, para integrar todos los detalles que presenta cada uno de los evangelios de modo que se tenga el cuadro completo de lo que pasó.

En cierto sentido, cada Evangelio presenta piezas de un rompecabezas. El que arma el rompecabezas debe darse el trabajo de unir cada una de las piezas para poder ver el cuadro completo.

Esto es lo que vamos a hacer en el Evangelio de Mateo y Marcos, en lo que respecta a lo que sucedió cuando Jesús fue llevado al pretorio, poco antes de ser crucificado.

Leamos primero el relato que tenemos en Mateo 27:27-31 donde dice: “Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.”

Este es el relato del evento, desde el punto de vista de Mateo. Ahora veamos como leyó el mismo evento, otro Evangelista: Marcos.

El texto se encuentra en Marcos 15:16-20 dice: “Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodilla le hacían reverencias. Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.”

Ambos relatos son muy parecidos. La única diferencia, no de mucha significación, es que según Mateo, los soldados romanos echaron encima de Jesús un manto escarlata, mientras que, según Marcos, los soldados romanos vistieron a Jesús de púrpura.

Recuerde que la función del intérprete de los evangelios sinópticos no es saltar abruptamente a la conclusión que debe haber un error en la Biblia porque Mateo dice una cosa y Marcos dice otra cosa, aunque sea mínima la diferencia. La función del intérprete de los Evangelios sinópticos es integrar la información que cada evangelista provee, para poder mirar el cuadro general.

En este caso, podemos perfectamente decir que cuando Jesús fue llevado al pretorio, los soldados romanos, o la compañía, le desnudaron de sus vestidos y le pusieron encima un manto cuyo color era entre rojo o escarlata y violeta o púrpura. Luego de burlarse de él, golpearle con una caña, y escupirle, le quitaron ese manto rojizo violáceo, le pusieron nuevamente sus vestidos y le llevaron para crucificarle.

En cuanto a este manto rojizo violáceo, debe haber sido un manto gastado por su uso de propiedad de algún soldado romano. De allí que se haga difícil aseverar con certeza si era escarlata puro o púrpura puro. Es dudable que los soldados romanos hubieran echado sobre Jesús un manto nuevo. Vistas así las cosas no se halla indicio de imprecisión en ambos relatos.

Jesús (5 a.C.- d.C. 30) Y El Cristianismo


Nuestra principal fuente de información sobre la vida de Jesús son los Evangelios canónicos de Mateo, Marcos, Lucas, y Juan. Hay algo de disputa referente la identidad de los autores, pero se piensa generalmente que Mateo, un cobrador de impuestos convertido, y Juan, un pescador, fueron dos de los apóstoles de Jesús. Marcos fue un testigo ocular ya que Jesús y sus apóstoles se reunieron en su casa, y luego él aprendió más sobre Jesús de Pedro, a quien sirvió como intérprete, según Irenaeo. Lucas era un médico quien acompañó a Pablo y utilizó testigos oculares para su Evangelio. Marcos, el Evangelio más temprano, podía haber estado escrito tan temprano como 50 d.C.; 6 Lucas probablemente fue escrito antes de 64 d.C. y Mateo fue escrito un poco después de 70 d.C. 7 Aunque ha sido la costumbre fechar el Evangelio de Juan aproximadamente en 90 d.C., algunos investigadores han favorecido una fecha en los 70 o 80. 8 Jesús habló en Arameo, pero los Evangelios están escritos en griego.

A parte de los cuatro Evangelios canónicos y algunos datos que se pueden adivinar de las epístolas de los apóstoles Pablo, Pedro y Juan., poco más es útil o fiable. Las referencias a Jesús en la literatura rabínica son veladas y hostiles. El pasaje famoso en los escritos del historiador judío, Josefo del siglo I (Antigüedades VIII: 63-64) es auténtico, pero hay interpolaciones en el texto griego actual. 9 Las referencias hechas por escritores romanos del segundo siglo como Tácito, Suetonio, y Plino el Menor, dan testimonio al hecho que el Cristianismo había extendido por todo el Emperio Romano tan temprano como el reino de Claudio. La cantidad de Evangelios apócrifos del segundo y tercer siglo son interesantes, pero sin valor histórico. Algunos investigadores creen que el recién descubierto Evangelio Cóptico de Tomás, una obra nóstica de aproximadamente 140 d.C. quizá haya preservado algunos dichos genuinos de Jesús.

NACIMIENTO Y FAMILIA

El monje, Dionisio Exiguus(533 d.C.), quien ideó nuestro calendario moderno con su cálculo de a.C. y d.C., no calculó bien el reino de Octavio Augusto. Hay un error de por lo menos cuatro años. Dado que Herodes el Magno murió poco después de un eclipse de la luna el cual puede ser fijado en 4 a.C. y puesto que aun vivía durante el nacimiento de Jesús, Jesús debía haber nacido antes de esta fecha.
Según Lucas y Mateo, Jesús fue concebido por una virgen llamada María mientras que ella fue legalmente comprometida pero no casada con José de Nazaret. Ambos fueron judíos en el linaje real del Rey David, de donde el Mesías profetizado en el Antiguo Testamento vendría. Cuando estaba al punto de dar a luz, María viajó aproximadamente 70 millas al sur de su hogar ancestral de Belén porque el emperador Augusto había mandado un censo en todo el imperio (Lucas 2:1). Por eso Jesús nació en Belén cumpliendo una profecía escrita desde hacia siete siglos (Miqueas 5:2). José y María eran muy pobres, lo cual es ejemplificado por sus ofrendas en el Templo (Lucas 2:24 y Lev. 12:28).
Los Evangelios canónicos cuentan que María y José volvieron a Nazaret y tuvieron otros hijos. Estos hermanos y hermanas no creyeron en la misión de Jesús (Marcos 3:31-35; Mateo 13:55-56).Sin embargo, más tarde su hermano, Santiago, jugó un papel importante en la iglesia. Santiago, y otro hermano, Judas, escribieron epístolas que son incluidas en el Nuevo Testamento.

Los Evangelios canónicos relatan solo un incidente en la niñez de Jesús. Cuando tenía 12 años él impresionó a los rabinos en Jerusalén con sus preguntas y respuestas (Lucas 2: 41-52). En contraste, los Evangelios apócrifos de la infancia de Jesús (que son del segundo siglo en adelante) atribuyen todo tipo de milagros absurdos al joven Jesús. Por ejemplo, lo representan como uno que hace palomas vivas del barro y petulantemente mata algunos de sus compañeros de juego. 11
Aunque el casamiento fue considerado un deber religioso por la mayoría de los Judíos (los Hesenos fueron la excepción), Jesús nunca se casó.

VIDA Y ENSEÑANZAS

Hasta que tenía 13 años Jesús se quedó en Nazaret, supuestamente trabajando como un carpintero. (Lucas 3:23). Luego empezó su ministerio sometiéndose al bautismo de Juan el Bautista. Jesús, quien no tuvo entrenamiento formal como rabino, no habló como los rabinos de su tiempo; ellos citaron sus predecesores como sus autoridades mientras Jesús habló por su propia autoridad (Mateo 5:27-28, 7:28-29).
Puesto que sabemos que Jesús apareció a tres o cuatro fiestas de Pascua, su ministerio público debe haber durado de tres años a tres años y medio. Durante este período él entrenó a un grupo de doce apóstoles y muchos otros discípulos. Él iba de un lugar a otro enseñando, sanando a los enfermos y resucitando a los muertos (por ejemplo, Juan 11). Las fuentes judías rabínicas no niegan estos milagros sino que los atribuyen a la magia de demonios. Al hablar de los milagros atribuidos a Cristo en los Evangelios canónicos, F.F. Bruce comenta, “En general, son normales, lo que quiere decir que son el tipo de obras que uno esperaría de una Persona tal como los Evangelios lo representan.”
Como su antecesor, Juan el Bautista, Jesús predicó que los hombres deben arrepentirse de sus pecados (Lucas 13:3-5) o sea, el hombre debe reconocer el juicio de Dios contra su maldad y buscar su perdón y lavamiento. Él enseñó que el hombre debe buscar la voluntad de Dios y su reino, en vez de otro reino mundial o meta temporal (Mateo). Él insistió que el hombre deba amar no solamente a sus prójimos sino aun a sus enemigos (Mateo 5:44).
Sobre todo, Jesús enseñó que Dios ama al hombre tanto que ha mandado a su único hijo, Jesús mismo, para tomar la forma de hombre (Juan1:1,14) para morir en su lugar para que no perezcan eternalmente sino que recibirán la vida eterna (Juan 3:16); Mateo 20:28). Para que un hombre reciba la vida eternal debe “nacer de Nuevo” (Juan 3:3) por entregar su vida a Jesús (Juan 1:12; cf. Apocalipsis 3:20).
La indiferencia que Jesús mostró ante las regulaciones menudas de los Fariseos (por ejemplo, prohibir el saneamiento los sábados) despertó oposición de ellos, quienes eran los líderes más respetados entre los Judíos. Jesús denunció fuertemente la hipocresía de estos antagonistas. Aun en la época de su mayor popularidad Jesús dijo a sus discípulos que él sería condenado a muerte, crucificado y resucitado (Marcos 8:31; 9:31; 10:33-34

LA MUERTE

Cuando Jesús fue dado un bienvenido tumultuoso dentro de Jerusalén el Domingo de Ramos, los principales sacerdotes y otros líderes religiosos do los judíos conspiraron con Judas Iscariote, uno de los discípulos de Jesús, para arrestarle. Finalmente fue arrestado jueves en la noche (temprano en la mañana del viernes de cálculo judío) en un jardín donde estaba orando con sus discípulos. Después de interrogatorios preliminares durante la noche por Anás el principal sacerdote [emérito] (Juan 18), por Caifás el principal sacerdote (Marcos 14; Mateo 26; y Lucas 22) y por parte del concilio (la asamblea de los judíos que gobernaba), Jesús fue llevado de madrugada al gobernador Poncio Pilato y acusado de guiar por mal camino la nación judía, prohibiendo el pago de impuestos a Roma y afirmando ser un Rey (Lucas 23:2). 15
Aunque encontró inocente a Jesús, Pilato mandó azotarlo y crucificarlo para pacificar una turba que fue acogido y agitado por los líderes judíos (Mateo 27:20, Marcos 15:11). Aunque Jesús padeció humillación y dolor inmenso en la cruz, el rogó que Dios perdonara a los responsables (Lucas 23:24). Este “Viernes Santo,” mientras aproximaba el sábado, 16 los soldados romanos apresuraron las muertes de los criminales con quienes Jesús estaba crucificado, rompiéndoles las piernas. Los soldados aseguraron que Jesús estaba muerto metiéndole una lanza en la costilla.
El cuerpo de Jesús fue enterrado por José de Arimatea en un sepulcro nuevo que había labrado en la peña. Se hizo rodar una gran piedra en frente de la entrada, y soldados romanos aseguraron el sepulcro (Mateo 27:62 – 66). Cuando algunas mujeres discípulos vinieron a la tumba temprano en la mañana el día domingo para completar el ungimiento del cuerpo de Jesús, ellas descubrieron que los soldados se habían ido, la piedra quitada y la tumba vacía. Al tener noticias de esto, Juan y Pedro corrieron a la tumba (Juan 20) y descubrieron que todo que quedaba dentro de la tumba era la ropa de entierro de Jesús, aseadamente en su lugar (evidencia, de paso, que habla en contra de un robo de tumba.)
No fue solo la tumba vacía que convenció a los discípulos que Jesús estaba vivo, sino que Jesús apareció a sus discípulos por lo menos diez veces después de esto. Todas estas apariencias están escritos en el Nuevo Testamento; haremos mención de solo cuatro de ellos.
Jesús apareció primero a María Magdalena el domingo por la mañana cerca de la tumba. Los otros discípulos no creyeron su reporte (Juan 20:18, Marcos 16:11). Luego esa noche en Jerusalén, Jesús apareció repentinamente en medio de los discípulos, quienes se habían hecho fuerte detrás de puertas cerradas. Después de permitir que estos hombres aterrizados le tocaran y examinaran sus heridas para probar que él no era aparición, él comió una comida con ellos (Juan 20:19; Lucas 24:39, 43). Jesús también apareció a una multitud de sus discípulos en una montaña en Galilea (Mateo 28:16 – 18) y en Jerusalén antes de su ascensión (Lucas 24:44 – 49; Hechos 1).
Luego Saulo de Tarso, en su paso de Jerusalén a Damasco para perseguir a los cristianos allí, encontró al Jesús resucitado (Hechos 9). Esto transformó a Saulo, un perseguidor fanático de la cristiandad, a Pablo, un ferviente propagador de la cristiandad. 17

RELACION A LA DIEDAD

En distinción a los otros lideres espirituales quienes estamos investigando, Jesús vino de una cultura monoteísta. El concepto de “dioses” en la religión es muy antropomórfico; no hay una diferencia fija entre hombres y tales dioses. 25 En el monoteísmo judaico la distinción entre Dios como ser trascendente e infinito y el hombre como ser finito es casi absoluto.
Por lo tanto, es muy notable que Jesús declaró ser uno con el Padre (Juan 10:30), una blasfemia por lo cual los Judíos lo querían apedrear (Juan 10:31, 33: Juan 5:17-18). Este anuncio de ser uno con Dios fue expresado en la declaración de Jesús de ser libre del pecado (Juan 8: 46), ser el único camino al Padre (Juan 14:6), tener autoridad para perdonar los pecados (Mateo 9: 5-6) y tener el derecho de demandar lealtad completa (Lucas 14:26). Él aceptó adoración (Juan 20:28; Mateo 28:9; Lucas 24:52; como contraste tenemos el rehúso de aceptar cualquier adoración por parte de Pedro, Hechos 3:12; 10: 25-26; y Bernabé y Pablo, Hechos 14: 14-15), y él creyó que mereció igual honor con Dios Padre (Juan 5:23). Jesús osó dirigirse a Dios como Abba, un término íntimo Arameo para “padre,” el cual ninguno de los rabinos usó. Como ha notado Joachim Jeremias, “… este Abba implica afirmar una revelación única y una autoridad única.”
A veces se sugiere que la deidad de Jesús sea una doctrina tardía, importada a la Cristiandad por conversos del paganismo. Este tesis no puede ser sostenido en vista de las declaraciones del apóstol Pablo, un Judío farisaico convertido.