LAS HERIDAS DE JESUS

En Lucas 24:40 dice que Jesús resucitado mostró a sus discípulos las manos y los pies, pero Juan 20:20 dice que Jesús resucitado mostró a sus discípulos las manos y el costado. ¿Por qué la diferencia?

Cuando Jesús apareció a sus discípulos la noche misma de su resurrección, debe haber mostrado las heridas en sus manos, en sus pies y en su costado. Lucas lo registra de la siguiente manera, según leemos en Lucas 24:36-43 donde dice: “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos.”

Usted habrá notado, que el énfasis en este relato de la aparición de Jesús resucitado, gira alrededor del hecho que los discípulos pensaban que estaban viendo un espíritu, algo inmaterial. Por eso es que Lucas se esfuerza por registrar en su relato los hechos alusivos a demostrar que Jesús resucitado no era un espíritu, sino algo totalmente real.

Registra lo que Jesús dijo: Mirad mis manos y mis pies, lo que era visible a simple vista, palpad, y ved. Yo tengo carne y huesos. Los espíritus no tienen carne y hueso. Los discípulos deben haberse fijado muy bien en sus manos y en sus pies. Deben haberlo tocado, pero todavía les quedaba dudas. Por eso Jesús preguntó si había algo de comer. Le pasaron parte de un pez asado y un panal de miel y Jesús lo tomó y comió ante la estupefacta mirada de los discípulos.

Ahora no les quedaba la menor duda en cuanto a que Jesús resucitado era real y no un espíritu como inicialmente pensaron.

Pero ahora veamos como lo registra Juan. Leemos el pasaje que se encuentra en Juan 20:19-20 donde dice: “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.”

Note que en el relato de Juan no se menciona en absoluto acerca del temor y las dudas de los discípulos en cuanto a si Jesús resucitado era real o un espíritu. Juan concentra su relato en el hecho que Jesús no estaba muerto sino que había resucitado.

La mención de las manos traspasadas y el costado abierto que menciona Juan en su relato, halla su razón en el hecho que Tomás, uno de los discípulos, no estuvo presente la primera vez que apareció Jesús a sus discípulos. Cuando los discípulos contaron a Tomás acerca de la aparición de Jesús, Tomás dudo y según Juan 20:25 dijo: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.”

Ocho días después Jesús apareció nuevamente a sus discípulos y en esta ocasión Tomás estaba presente. Luego del saludo de: Paz a vosotros, Jesús dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente. Cuando Tomás hizo todo lo que Jesús pidió, respondió: ¡Señor mío, y Dios mío! Tomás quería ver y tocar manos y costado de Jesús resucitado, por eso es que Juan registró en su relato que Jesús les mostró las manos y el costado.