Somos pecadores No podemos estar a la altura


¿Quién es un pecador?
Alguien que no ha ganado. En cada carrera, existe un solo ganador y todos los demás son perdedores.

Ud. no se hace perdedor por la ropa que usa o por el tiempo que le tomó terminar una carrera. Existe una sola razón por la cual Ud. es un pecador. Es simplemente porque Ud. no ganó.
Dios tiene una norma de justicia que Ud. y yo no podemos estar a la altura. Todo lo que se necesita para no estar a la altura es quedar corto a lo que Dios demanda y todos y cada uno hemos fallado en cumplir Sus normas. Por eso es imposible que lleguemos al cielo tal cual como somos.
Dios demanda que todos los que vamos a vivir con Él por la eternidad seamos perfectos. Después de todo, Él es perfecto; y Él vive en un cielo que es perfecto. Él tiene el derecho de exigir perfección a todos los que van a vivir allí. Él es quien hace las reglas.
Si Ud. y yo no estamos a la altura de Su norma de justicia, sin importar cuán cerca hayamos llegado, todos quedamos cortos.
¿Quiero ir al cielo cuando muera? Por supuesto que sí, y Ud. también. Pero a no ser que algo haga para cambiar nuestra naturaleza pecaminosa, seguimos quedando cortos simplemente debido a lo que somos. Somos pecadores.

Dios tiene una manera de transformar perdedores en ganadores

Pero Dios tiene una manera de transformar perdedores en ganadores.
Él ha diseñado un plan para permitir que pecadores como Ud. y yo estemos a la altura. Ese plan se llama salvación y eso es lo que hace posible que podamos ir al cielo de Dios cuando muramos.

DEBEMOS ESTAR EN MEDIO DE INCREDULOS O APARTARNOS

2 Corintios 6:17 dice: Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo. En cambio Marcos 16:15 dice: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Por un lado dice salid, pero por otro lado dice id. ¿Cómo es esto?

Es sencillo. Cuando el texto en 2 Corintios 6:17 dice “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo”

Está hablando a los creyentes, en el sentido de procurar una separación espiritual con el mundo. Es absurdo y hasta sacrílego que un creyente tenga comunión espiritual con los incrédulos. Cuando una persona incrédula se hace creyente por recibir a Cristo como Salvador, debe desvincularse de toda forma de falsa religión y cortar totalmente con todo hábito pecaminoso y con toda práctica idolátrica.

Pero esto es muy diferente de salir del mundo. Note lo que dijo Jesucristo en cuanto a esto, según Juan 17:14-16 “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”

El creyente no es del mundo, pero está en el mundo, al menos hasta que el Señor lo permita. Una cosa es que la canoa esté en el agua, otra muy diferente que el agua esté en la canoa. Comenzará a hundirse.

Igual es con el creyente. Decir que el creyente está en el mundo es muy distinto a decir que el mundo está en el creyente. Dios jamás ha pedido que los creyentes salgan del mundo. Más bien ha dicho que los creyentes son sal y luz en el mundo. Si los creyentes salen del mundo, ¿Quién va a ser la sal? ¿Quién va a ser la luz?

Así que es perfectamente legítimo lo que Jesucristo ordenó a sus discípulos cuando les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

CASARSE SIN ESTAR BAUTIZADO ¿ES CORRECTO?

Es pastor de una iglesia y dice que una pareja que ha recibido a Cristo como Salvador, ha expresado su deseo de bautizarse en agua. Durante el tiempo de preparación para la ceremonia de bautizo, ha salido a la luz que esta pareja no está casada sino que viven juntos sin haberse casado. Nos pregunta qué debería hacer en ese caso.

Bueno, la palabra de Dios enseña que el bautismo en agua es un mandato para el creyente y como tal debe ser obedecido por todo creyente. Siempre será fuente de gran duda para mí cuando una persona dice que ha recibido a Cristo como Salvador, pero por alguna razón, a veces ficticia, se resiste a bautizarse en agua.

Pero también, la misma Biblia enseña que para vivir juntos como esposos, una pareja debe estar casada. Esto significa que debe haber al menos matrimonio civil entre los dos, dejando como opción lo que se llama el matrimonio eclesiástico. Esto en el caso Ecuatoriano, de donde es la pareja que ha motivado esta consulta.

En otros países, puede ser que las leyes sean algo diferentes, pero en todo caso, la unión libre o el vivir juntos sin haberse casado es contrario a la voluntad de Dios y sin el ánimo de ofender a nadie, debo señalar que la Biblia lo llama fornicación. Una pareja que vive como esposos sin haberse casado están viviendo en fornicación.

La Biblia enseña a huir de la fornicación. Pues aquí viene el dilema. Siendo que tanto bautizarse como casarse para vivir como esposos, son mandatos bíblicos, ¿Cuál de los dos se debe cumplir primero? A mi criterio muy personal, y por las razones que luego paso a explicar, me parece que el primer mandato que esta pareja debe cumplir es el casarse.

Yo le recomiendo que anime a esta pareja a someterse al matrimonio civil y si quieren podrían inclusive celebrar un matrimonio eclesiástico, no importa si ya tienen hijos o hasta nietos.

Hace algún tiempo se celebró un matrimonio eclesiástico en una iglesia donde yo fui Anciano, y la corte de honor de la novia, eran sus nietos. ¿Y por qué no? Nunca es tarde para enmendar un error cometido hace mucho tiempo.

Una vez casados, la pareja a quien se refiere la consulta, estaría lista a obedecer el mandato del bautismo en agua. Ahora déjeme exponer mis razones para pensar de la manera que he expuesto. El bautismo en agua es también un testimonio para los demás, tanto creyentes como incrédulos, de que la persona que se bautiza ha recibido a Cristo como Salvador.

La presencia de Cristo en la vida de una persona, debe producir algunos cambios inmediatos aunque otros cambios son algo más lentos. Si la persona robaba antes de recibir a Cristo, debería dejar de robar tan pronto recibe a Cristo. Si la persona era un traficante de drogas antes de recibir a Cristo, debería dejar de traficar con drogas tan pronto recibe a Cristo como Salvador. Si la persona vivía en fornicación antes de recibir a Cristo, debería dejar de vivir en fornicación tan pronto recibe a Cristo como Salvador.

Son cambios inmediatos que se deberían ver en una persona genuinamente salva como resultado de haber recibido a Cristo como Salvador.

Otras conductas propias de la vida sin Cristo irán cambiando poco a poco, pero las que hemos señalado como ejemplos deben ocurrir inmediatamente. ¿Cómo se puede pensar en un creyente ladrón? ¿O en un creyente traficante de drogas? ¿O en un creyente que vive en fornicación?

Por esto yo recomiendo que esta pareja primero se case al menos por las leyes del país y luego se bautice. De otra manera, el testimonio de la iglesia se pondría en serio riesgo. Imagínese que pensará una persona incrédula que sabe que la pareja en cuestión vive como esposos sin haberse casado, y sin embargo se están siendo bautizados en una iglesia. Seguro que dirá: Qué extraños los de esa iglesia, han sabido bautizar a los que están en unión libre, seguramente para ellos no hay nada de malo que un hombre y una mujer vivan juntos sin haberse casado.

Esto sería fatal. No ponga jamás en riesgo el testimonio de la iglesia donde Usted está sirviendo. De modo que, yo le recomendaría que, en oración, con mucho amor y tino hable con esta pareja. Muéstreles con la Biblia la realidad de su situación como pareja. A lo mejor ellos, por ser nuevos creyentes, no saben que están haciendo algo malo, y luego anímelos a ir a las autoridades del país para que les declaren legalmente casados. Si en verdad son creyentes, no tendrán ningún inconveniente en obedecer, no lo que Usted dice, sino lo que Dios dice por medio de su palabra.

¿Qué significa estar sellado con el Espíritu Santo?.


En el Nuevo Testamento encontramos varios textos que nos hablan del sello con el Espíritu Santo. Uno de estos textos es 2 Corintios 1:22 donde leemos: “El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” para saber quien nos ha sellado, tenemos que mirar momentáneamente el versículo anterior. De este examen resulta obvio que quien nos sella es Dios. Somos sellados por Dios. Ahora veamos con qué somos sellados.

Para esto vayamos a Efesios 1:13 donde dice: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de nuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” En este texto vemos que la acción de sellar es ejecutada por una persona distinta del Espíritu Santo. Ya hemos señalado que es Dios quien sella. por eso el texto dice “fuisteis sellados” ¿Con qué fuimos sellados? pues con el Espíritu Santo. para entender mejor esto, a manera de ilustración, pensemos cuando decimos que algo ha sido sellado con lacre.

Con esto queremos decir que la substancia que se ha empleado para sellar es lacre y que alguien la ha usado con el fin de sellar. Cuando la Biblia declara que el creyente ha sido sellado con el Espíritu, lo que quiere decir es que el Espíritu Santo es la substancia con que se ha sellado y que Dios es la persona que lo ha hecho. Ahora bien, ¿Quiénes son sellados con el Espíritu Santo? pues todos y cada uno de los creyentes sin excepción alguna. A esta conclusión llegamos porque 2 Corintios 1:22 no menciona ninguna excepción, dando a entender que hubiera creyentes que no hubieran sido sellados por el Espíritu Santo.

Además, no se encuentra en ninguna parte de la Biblia una exhortación dirigida a los creyentes en el sentido de buscar ser sellados con el Espíritu Santo, por cuanto el ser sellados con el Espíritu Santo es una experiencia universal a todo creyente. La pregunta ahora es: ¿Cuándo es sellado un creyente con el Espíritu Santo? Veamos nuevamente Efesios 1:13, allí dice que los que fueron sellados cumplían con dos requisitos fundamentales: primero, oyeron la palabra de verdad o el evangelio de salvación y segundo, creyeron en ese evangelio. Como resultado de esto, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

Completando nuestra definición, entonces, concluimos que todo creyente es sellado por Dios con el Espíritu Santo el momento que ese creyente recibió a Cristo como su Salvador. ¿Qué es lo que significa el sello con el Espíritu Santo? El ser sellado con el Espíritu Santo garantiza seguridad. ¿Seguridad de qué? primeramente de que pertenecemos a Dios.

Luego de que nuestra promesa de salvación es totalmente cierta, porque no hay poder superior al de Dios que pueda romper el sello; y Dios ha prometido no romperlo jamás. Finalmente, de que Dios va a cumplir con su propósito de darnos seguridad hasta el día de la redención. Lo que está sellado está seguro. por tanto, el ser sellados lleva consigo la promesa y la garantía de seguridad eterna.