El ecumenismo a la luz de las Santas Escrituras. Parte VI


1 -El fundamento bíblico. Jn. 17:20-23. La petición de Jesús a su padre: “Mas no ruego solamente por éstos (los doce) sino también por los que han de creer en mi por palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mi, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa. Yo en ellos, y tú en mi, para que sean consumadamente una cosa; y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mi me has amado.” En una interpretación sana, sencilla y natural, la petición del Señor es consecuente consigo mismo; es en favor de todos los creyentes en Jesucristo, siguiendo la semejanza de unidad que existe entre el Padre y el Hijo y entre éstos y los creyentes: “una cosa”. Aquí no existe la menor insinuación de juntarlos en un mismo lugar, geográficamente hablando; ni tampoco la unidad por el solaz de estar juntos, sino la UNIDAD ESPIRITUAL en Jesucristo, porque todos los cristianos poseen un mismo espíritu, el Espíritu Santo. Esto lo corrobora San Pablo cuando dice: “Un cuerpo (Iglesia) y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación: Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.” Ef. 4:4-6. No se trata de una unidad orgánica, sino la unidad que propicia “El Espíritu Santo que es el vínculo de la perfección”. No la unidad bajo un imperio terrenal, copia del Imperio Romano, sino la unidad que subyace en el verdadero espíritu del cristiano. Luego el ecumenismo del que hemos informado, no tiene fundamento bíblico, sino es un esfuerzo humano carente del propósito divino, pues engloba a todo aquel que quiera pertenecer a la Iglesia romana, sin importar su paganismo, idolatría o falsedad de su religión. Por supuesto que el ecumenismo bíblico en nada se parece al ecumenismo que han generado los cristianos del siglo XX.

2 -El concepto “ecumenismo” y las Iglesias del Nuevo Testamento. En cumplimiento al mandato de “Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura”, Mr. 16:15; y a la fidelidad de la promesa: “Mas recibireis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra”, Hch. 1:8; la predicación del evangelio para hacer discípulos de Cristo, traspasó las fronteras de las provincias del Imperio Romano, se organizaron Iglesias en las diferentes regiones y llegó al mismo corazón del Imperio. Hubo Iglesias en Asia, según Ap. 1:4; 2:1,8,12,18; 3:1,7,14; aparte de las Iglesias de Jerusalem, Antioquía de Siria, Galacia, Filipos, Colosas, Tesalónica y Roma. En ninguna de las cartas de Sn. Pablo se sugiere siquiera la primacía de alguna de ellas, como tampoco el sentir de los cristianos de estar divididos por causa de ser Iglesias independientes las unas de las otras, ya que entendían perfectamente bien la petición del Señor Jesús enseñada mediante la oración de intercesión en Sn. Juan cp. 17, ya citada.

Todas las iglesias del Nuevo Testamento eran cristianas y formaban la Iglesia Universal de Jesucristo, porque la UNIDAD era espiritual y no orgánica; tampoco alguna de ellas reclamaba superioridad o dominio sobre las demás. Es evidente esta verdad. El poder de la Iglesia de Roma se debió a que se copió el modelo del Imperio y entonces, siendo Roma la capital del Imperio, la Iglesia de Roma debería tener primacía sobre las demás; esto lo pretende conservar hasta el día de hoy, juntando el poder civil con el eclesiástico. En consecuencia, el ecumenismo que postulan y se esfuerzan por llevar al cabo los líderes religiosos de este tiempo, está muy lejos de ser el propósito divino, ni la voluntad de Dios. Esta es la parte histórica.

3 -La existencia de la pluralidad denominacional es un pecado para la unidad. Este argumento parece convincente a los ingenuos. Se olvidan o desconocen el principio de la ley establecida por la propia naturaleza de la creación, que “solamente de la pluralidad o diversidad nace la unidad”. La palabra de Dios es muy clara en este aspecto: 1 Co. 12:12-27. “Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo”. Este pasaje bíblico confirma la verdad de que la pluralidad hace la unidad. Si los miembros tienen diferentes nombres, esencialmente pertenecen al mismo cuerpo que es la Iglesia de Jesucristo. La analogía es perfecta; no yerra ni se equivoca. Al concluir el pasaje citado dice: “Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte” (vr. 27). Los cristianos de la Iglesia de Corinto eran el cuerpo de Cristo (la Iglesia) pero por ser una Iglesia particular, eran miembros en parte; o de manera inversa, eran miembros del cuerpo de Cristo. (Se recomienda la lectura, meditación y reflexión de esta porción bíblica). Por lo tanto, es falsa la aseveración de que “cuanto más lejos esté de mi denominación, más cerca estaré de Cristo”.

Frase que usan los ecuménicos para atraer a sus filas a los cristianos y de ese modo consumar la “muerte denominacional”. Para las denominaciones serias e históricas, esto es falso, pues si en alguna parte el creyente ha experimentado grandes bendiciones, es en su propia denominación y no quedando sin apoyo ni sostén espiritual, suelto de la búsqueda de la comunión con el Padre y con Jesucristo. Debe recordarse siempre que “sin la pluralidad no puede haber unidad”. Esta es la razón, por que la Palabra de Dios está exhortando a la “unanimidad” Ro. 12:16; Fil. 2:2; al buen testimonio delante de los incrédulos, 1 Pedro 3:8-17. No debe haber la menor duda del cumplimiento de esta Palabra, cuando estamos hablando de verdaderos y auténticos cristianos y no de los falsos o aparentes.
Históricamente hablando las denominaciones han hecho mucho bien al mundo pagano, señalando el peligro de sus falsas prácticas religiosas; los grandes avivamientos hablan elocuentemente de estos beneficios.

4 -Las doctrinas ecuménicas, piedra de tropiezo para su realización plena. La base doctrinal que a partir de 1961 sirve de sustento para agrupar a diferentes Iglesias (confesiones) que llevan el rubro de cristianas, es la siguiente: “El Consejo Mundial de las Iglesias es una asociación de Iglesias que confiesan que nuestro Señor Jesucristo es Dios y Salvador de acuerdo con la Escritura, y que en vista de ello tratan de cumplir juntas su común vocación de glorificar a un solo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Sentar un movimiento ecuménico sobre una sola doctrina es totalmente insuficiente. He aquí el testimonio breve de Miss Ruth Rouse en relación a este movimiento: “Un movimiento que se patentiza por doquier. No hay continente, país, Iglesia o porción de Iglesia, grupo o asociación religiosa a los que no afecte en alguna manera… Un movimiento que tropieza con mil dificultades, pues dentro de esa tendencia a la unidad existen contradicciones y tensiones entre los grupos laicos y los eclesiásticos, entre los impulsos que provienen de arriba y los procedentes de abajo; entre las tendencias de los “protestantes” y las de los “católicos”, entre las corrientes confesionales y las no eclesiales. Toda esta mixtura está borbollando con agitado hervor en la redoma vital de la Iglesia. ¿Qué es lo que saldrá a la superficie?” La descripción es un cuadro vivo ¿Dejarán los católicos toda la gama de idolatría con sus imágenes? y ¿la madre de los mexicanos qué lugar ocupará en este movimiento? Por supuesto que no se trata de que los católicos abandonen sus dioses falsos, sino de que los “hermanos separados” (cristianos evangélicos) abandonen sus prácticas cultuales y se sumen al culto pagano del catolicismo. Al fin, se dice ahora: que todo es igual, que todo confluye en la adoración al mismo Dios y que cualquier religión conduce al cielo y a la vida eterna. ¿Es esto así? Claro que no.

La palabra de Dios es determinante: en cuanto a la salvación, ésta es por gracia Ef. 2:8-9; mediante Jesucristo 1 Ti. 1:15 y Lc. 19:10. Lo único que debe hacer el hombre es creer en Jesucristo para ser salvo; Jn. 3:14-19,36. Si la Iglesia acepta únicamente la Biblia como regla de Fe y práctica, ésta tiene todo el material necesario para todas las doctrinas necesarias para la perfección del carácter y la vida cristianos; pero si a la Biblia le añade las tradiciones, cambia totalmente la fuente de autoridad doctrinal. Lo último es lo que hace la Iglesia Católica. Mejor nos quedamos con la única regla de Fe, la Biblia, la Palabra de Dios. Hasta hoy no ha sido posible que las distintas confesiones se pongan de acuerdo sobre las doctrinas escenciales y esto ha obstaculizado la plena realización del ecumenismo. Afiancémonos en nuestras doctrinas bíblicas y no en postulados de los hombres.

Hay muchos otros aspectos que deben ser considerados respecto del ecumenismo. Se requiere proyectar la celebración de Institutos de Orientación sobre éste y otros movimientos heréticos contemporáneos.

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¿Qué es el ecumenismo? Parte I


“El movimiento ecumenista es un esfuerzo por unir a todos los cristianos en un solo credo y en una misma organización”. También se dice: “Impulso y esfuerzo por promover el acuerdo y la unidad entre todos los cristianos”. Pero para mejor comprensión, se entiende por ecumenismo el movimiento religioso que tiende a unir todas las diversas ramas del cristianismo en una sola Iglesia, bajo el control doctrinal y eclesial de la Iglesia Católica, Apostólica Romana. Además, ha propiciado un acercamiento con otras religiones del mundo oriental, como el Hinduísmo, el Budismo, Confucianismo y otras. Los conceptos claves son: “un solo credo” y “una misma organización” de la primera definición; de la segunda, “promover acuerdo y unidad” entre todos los cristianos.

¿Aceptará el creyente en Jesucristo la veneración a las imágenes y la adoración a la vírgen María como dicen, la Madre de Dios? ¿Formará parte el que posee la verdad con el que vive en el error, solo por conservar una unidad ficticia desde el punto de vista humano? Hágase el cristiano otras preguntas y responda con sinceridad y certeza.

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Situación actual del ecumenismo. Peligro inminente. Parte V


Como el proceso de unificación se ha tardado más del tiempo calculado, las medidas adoptadas, resultado del Concilio Vaticano II, están en juego y han resultado más eficaces, ellas son:

1a. La apertura del Papa actual y de la Iglesia Católica hacia los cristianos no católicos, habiendo arrebatado el mensaje de los mal llamados protestantes, la conversión del hombre hacia Jesucristo el Salvador. En la última visita del Papa a México, se hizo esta convocatoria para movilizar las huestes católicas y emprender la tarea de la conversión del pueblo mexicano.

2a. La instauración de la lectura de la Biblia en los diferentes niveles de la membresía católica, por supuesto bajo la supervisión y autoridad de la Iglesia, organizando estudios bíblicos en círculos familiares y de diferente manera; llega esto a tal magnitud que la Sociedad Biblica de México y las librerías que expenden Biblias, las venden de todas clases en las versiones protestantes y católicas; esto ha tenido su fruto en una gran confusión para los lectores de la Biblia, más con los aditamentos, llamados auxiliares y en algunos casos hasta oraciones para leer la Palabra de Dios.

3a. La adopción de la metodología protestante en el trabajo de evangelismo, usando porciones bíblicas adecuadas, cantos breves o estribillos en sus reuniones; varios de ellos los cantan tanto en los templos protestantes como en los templos católicos. Muchas veces hemos oído aquel que comienza: “No importa a la Iglesia que vayas…” o “Ven hermano, dame la mano…” que es eminentemente ecuménico y tiene gran aceptación entre los protestantes porque piensan en la “fraternidad universal”, postulado del ecumenismo católico romano.

4a. La práctica de “cultos ecuménicos”, el juntar católicos, protestantes, budistas, y de todas clases para adorar a Dios juntos con una liturgia, “universal” valida para todos los allí reunidos y esto agrada sobremanera a muchos de nuestros congéneres que satisfacen sus deseos de “unidad” y de complacencia; pero no reparan en lo que la Palabra de Dios establece para el pueblo que le adora en espíritu y en verdad.

5a. La tenacidad de la Iglesia Católica en realizar este trabajo y el despertamiento que ha logrado entre sus miembros, acusa la determinación de poner en práctica el mensaje papal y dejar a un lado los fundamentos de las Santas Escrituras y las exigencias de la Palabra de Dios; pues no cesarán hasta ver coronados sus esfuerzos en la conversión no sólo de los católicos, sino de todos aquellos que integran las iglesias de los hermanos separados, los que no están bajo el dominio de Roma.

6a. Por otra parte, el revés o retroceso político que ha sufrido el pueblo por causa de sus gobernantes, con las reformas a la Ley Reglamentaria del Art. 130 en 1992 y con la elección del futuro presidente de la República de corte conservador, por doquier seguirán levantándose ídolos monumentales, obra de un paganismo vivo y seguiremos teniendo en mayor abundancia acto de culto público en las plazas, en los estadios, en los auditorios, en las calles porque la conciecia del pueblo mexicano ha sido trastocada y vive el desenfreno del retroceso de su práctica religiosa. Cruda teoría el principio de Separación de la Iglesia del Estado; en la práctica o en la vida real están ayuntados el poder civil con el eclesiástico. No será remoto que en la toma de posesión del nuevo presidente, se haga en la Catedral Metropolitana un Te Deum por tal acontecimiento, en la Ciudad de México.

7a. Al punto anterior se añade la propaganda actual, para desconocer el movimiento de la Reforma protestante del siglo XVI; se afirma que tuvieron razón en ese tiempo, pero que actualmente no existe ninguna razón para seguir con esos principios, pues la Iglesia Católica ha pedido y concedido el perdón por todos los errores del pasado; el nuevo milenio debe ser de paz, de armonía de convivencia universal. Todos los cristianos son parte de la Iglesia que fundó Cristo y por eso, la unidad material y espiritual de todos los creyentes de todo el mundo, sin distinción de raza, posición social, lengua, etc.

También se justifica el Tribunal de la Santa Inquisición diciendo que los que escribieron, los historiadores, exageraron, porque la cantidad de personas juzgadas y condenadas no llegaron siquiera a 100. Todo esto acusa un plan bien pensado y puesto en práctica con el fin de borrar de una vez por todas las páginas de la Historia de la humanidad y la atrocidad criminal de la Iglesia como institución que consistió y autorizó la matanza de miles de verdaderos cristianos en testimonio de su fe y de la seguridad de la salvación. ¡Este es el cuadro de horror que contemplamos! Hasta aquí, la breve información respecto del movimiento ecuménico.