Doctrinas de la Gracia ¡La Salvación es de Dios!


Después de esto miré , y he aqui una gran multitud, la cual nadie podia contar, de todas las naciones, tribus y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono y al Cordero.

Apocalipsis 7:9-10

La Salvación es de Dios

Uno de los puntos más importantes para poder entender como funciona la Gracia de Dios es comprender que la salvación es obra de Dios, desde principio hasta el final. El hombre no puede hacer nada para salvarse a sí mismo. La Biblia misma dice que la salvación “Es por Gracia, no es por obras para que nadie se gloríe” Efesios 2:9. Es importante establecer la diferencia entre las obras como fruto o resultado de la salvación y el querer obtener la salvación por medio de las obras.

A veces escuchamos predicadores y pastores que muy bien intencionados instan a sus oyentes a orar, diezmar y ayunar “para guardar su salvación” o “para no estar bajo maldición”, pero tal perspectiva es simplemente anti-bíblica. Cosas que hacemos los creyentes y las cuales pueden o ‘deben’ incluir el diezmo, las ofrendas, el ayuno, la oración y las buenas obras, no son lo que nos llevan a la salvación ni nos mantienen salvos ni fuera de maldición, sino que estos son frutos de que tenemos de nuestra salvación y que estamos fuera de maldición porque buscamos una relación con nuestro Dios. Al movernos en estas obras dejamos que Dios obre en nuestras vidas para santificación o bendición por medio de su Espíritu Santo. Si el hombre pudiera alcanzar la salvación por sus buenas obras, el diezmo, el ayuno o la oración, entonces la muerte de Cristo en la cruz fue innecesaria y completamente en vano.

Cuando se trata de alcanzar la salvación o la justicia de Dios por medio de las obras, la Biblia dice que se ha “caído de la Gracia”. Caído no por haber pecado en adulterio, fornicación o mentira como piensan muchos. ¡No! Caído de la Gracia porque se ha movido de debajo de la misericordia de Dios que le justifica por Su amor inmerecido a querer alcanzar la justicia por medio de sus propios esfuerzos.

El mantenerse en Gracia es una actitud del corazón obrada por medio del Espíritu Santo. La carne piensa “lo hago para salvarme” pero el Espíritu dice “lo hago porque soy salvo” y “es la Gracia de Dios conmigo”, “Dios obrando en mi”, esa es la diferencia. El corazón movido por el Espíritu dice:

Gálatas 2:20-21

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

A continuación presentamos una serie de estudios sobre las Doctrinas de la Gracia. Esperamos Dios le ayude a entender la belleza de esta relación de Dios con el hombre y a disfrutar una vida completamente firme en la Gracia de Dios.

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La Depravación del Hombre
(La consecuencia del Pecado) La caída de Adán incapacitó al hombre para buscar a Dios.

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Escogidos por Dios
(La obra del Padre) La humanidad completa iba rumbo a la perdición, pero Dios escogió para el un pueblo.

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La Expiación Definida de Cristo
(La obra del Hijo) Dios proveyó camino de salvación para su pueblo perdido. Cristo murió en lugar de ellos para que por medio de El estos recibieran la justificación.

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El llamamiento Eficaz
(La obra del Espíritu Santo) La obra efectuada en la vida del pecador para traerle rendido a los pies de Jesús.

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La Seguridad de la Salvación
(Los resultados del Perdón) Dios asegura el destino de cada creyente. La salvación es obra de Dios desde el comienzo hasta el final. Cada hijo de Dios recibirá la vida eterna que Dios le ofrece.

Por que Por Gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros pues es don de Dios; No por obras para que nadie se gloríe

Efesios 2:8-9