El Plan De Dios Para La Salvación

Amigo mío: Te voy a hacer la pregunta más importante de tu vida. El gozo o la tristeza que experimentes en la eternidad dependen de tu respuesta. La pregunta es: ¿Estás salvado? La pregunta no es cuán bueno eres, o si perteneces a alguna iglesia, sino ¿estás salvado? ¿Estás seguro que irás al cielo cuando mueras?

Dios dice que para ir al cielo, tienes que nacer de nuevo. En Juan 3:7, Jesús le dijo a Nicodemo, “Os es necesario nacer de nuevo”. Dios nos da en la Biblia el plan de cómo nacer de nuevo, o cómo salvarse. Su plan es muy sencillo y tú puedes salvarte el día de hoy. ¿Cómo?

En primer lugar, amigo mío, debes reconocer que eres pecador. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Por cuanto eres pecador, estás condenado a la separación eterna de Dios. “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23). Esta muerte incluye una separación eterna de Dios en el infierno. “ . . . está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27.

Sin embargo, Dios te amó de tal manera que dio a su Hijo unigénito, Jesucristo, como tu sustituto. El pagó por tu pecado en la cruz y murió en tu lugar. “ . . . por nosotros Dios lo hizo pecado [A Jesús, quien no conoció pecado] para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).

Jesús tuvo que derramar su sangre y morir por ti. “Porque la vida de la carne en la sangre está”, (Levítico 17:11).

“Sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22).

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Nuestra mente no alcanza a comprender cómo Jesús fue juzgado por todos nuestros pecados, pero Dios así lo afirma en su Palabra. Así que Jesús pagó por tu pecado y murió por ti. Esto es verdad, Dios no puede mentir.

Amigo mío, “Dios . . . ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Este arrepentimiento es un cambio de mente, es aceptar delante de Dios que eres pecador y necesitas apropiar lo que hizo por ti en la cruz.

En Hechos 16:30-3l, el carcelero de Filipos les preguntó a Pablo y Silas: “ . . . Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo . . . ”. Simplemente cree que él pagó por tus pecados, murió en tu lugar, fue sepultado, y resucitó. Esta resurrección le asegura al creyente que tiene vida eterna cuando recibe a Jesús como su Salvador personal.

Simplemente tienes que creer que él pagó por tus pecados, murió en tu lugar, fue sepultado y resucitó por ti. Luego invócalo. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13. “Todo aquel” te incluye a ti. “Será salvo”

Deseas Aceptar La Salvación De Dios Hoy?

Guíese por esta oración:

“Padre Celestial, confieso que hasta ahora, he vivido como yo quise. Pero quiero a partir de ahora, vivir como tú dices que debo hacerlo. Yo acepto a Jesús como Señor y Salvador de mi vida, lo acepto de corazón, por fe, para que tú Dios Creador, perdones mis pecados. Creo que Jesús es el Hijo de Dios, único cordero que quita el pecado del mundo. Yo invoco al nombre de Jesús para vida eterna. Te doy gracias por esta maravillosa oportunidad de ser tu hijo espiritual, renuncio a mi anterior vida y renazco a una nueva, lleno de Espíritu Santo. En nombre de Jesús, Dios mío, Amén”.

– Gloria a Dios porque ahora, si medió tu fe al realizar esta oración, considérese una nueva criatura, permítale al Señor cambiar tu vida para hacer su voluntad, misma que puede encontrar leyendo las sagradas escrituras, ore a Dios y pídale que su Santo Espíritu le dirija, para que pueda encontrar una iglesia cristiana que ame a Dios y donde se predique su palabra no adulterada. Permítale a Dios que Él pueda cumplir su propósito en tí y agradécele por su regalo de vida eterna. Bienvenido/a a la familia de Dios.

Originally posted 2015-10-25 18:21:30. Republished by Blog Post Promoter

Salvación Por Gracia

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
— Efesios 2:8-9

Estos versículos aclaran la obra de salvación: Todo es por obra de Dios, no nuestra. Somos salvos por la gracia de Dios por medio de la fe. Todo es don de Dios. No somos salvos por medio de nuestras buenas obras, así que no tenemos razón para ufanarnos, como si ser cristiano fuera una proeza. La única manera de salvarse es por gracia, que es el favor inmerecido de Dios. Si lo mereciéramos, no sería gracia. No somos salvos porque hemos sido buenos, porque hemos hecho cosas buenas, o hemos ganado la salvación de alguna otra manera.

La Biblia es clara al decir que no podemos ganar la salvación. Pablo escribió en Romanos 3:20: “por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de el”. Escribió en Gálatas 3:10 que quienes dependen de las buenas obras para ser salvos están bajo maldición y ninguno de nosotros puede guardar esa ley. Todos estamos justificadamente condenados al castigo eterno a menso que Dios intervenga por gracia. Eso es precisamente lo que Dios ha hecho.

Dios nos trae salvación por gracia y nuestra respuesta es la fe. Pero ni siquiera nuestra fe viene de nosotros mismos. “No es de vosotros” se refiere no solo a la gracia sino también a la fe. Tenemos que creer para ser salvos pero como estamos muertos en pecado no podemos creer. El hombre natural no puede entender las verdades espirituales (1 Co. 2:14), así que no puede creer. El dios de este siglo (el diablo) les ha cegado el entendimiento a los incrédulos para que la luz del evangelio no pueda brillar sobre ellos (2 Co. 4:4). Así que esa era nuestra condición antes de ser salvos; en las tinieblas, muertos en nuestros pecados, ciegos a la verdad, sin esperanza y sin Dios (Ef. 2:12). Estamos indefensos, incapaces de generar fe a partir de nuestro seco corazón.

Dios tiene que dar vida a nuestro seco corazón. Dios tiene que dar vista a nuestros ojos ciegos. Dios tiene que dar entendimiento a nuestras mentes entenebrecidas. Por lo tanto, toda la obra de salvación es un milagro de Dios. Creemos el evangelio y recibimos al Señor Jesucristo por fe pero es Dios quien nos da el deseo, la capacidad y el entendimiento para hacer eso. Ninguno de nosotros puede gloriarse acerca de nuestra fe o de nuestra salvación, ya que es todo debido a la gracia de Dios de principio a fin.

Deseas Aceptar La Salvación De Dios Hoy?

Guíese por esta oración:

“Padre Celestial, confieso que hasta ahora, he vivido como yo quise. Pero quiero a partir de ahora, vivir como tú dices que debo hacerlo. Yo acepto a Jesús como Señor y Salvador de mi vida, lo acepto de corazón, por fe, para que tú Dios Creador, perdones mis pecados. Creo que Jesús es el Hijo de Dios, único cordero que quita el pecado del mundo. Yo invoco al nombre de Jesús para vida eterna. Te doy gracias por esta maravillosa oportunidad de ser tu hijo espiritual, renuncio a mi anterior vida y renazco a una nueva, lleno de Espíritu Santo. En nombre de Jesús, Dios mío, Amén”.

– Gloria a Dios porque ahora, si medió tu fe al realizar esta oración, considérese una nueva criatura, permítale al Señor cambiar tu vida para hacer su voluntad, misma que puede encontrar leyendo las sagradas escrituras, ore a Dios y pídale que su Santo Espíritu le dirija, para que pueda encontrar una iglesia cristiana que ame a Dios y donde se predique su palabra no adulterada. Permítale a Dios que Él pueda cumplir su propósito en tí y agradécele por su regalo de vida eterna. Bienvenido/a a la familia de Dios.

02 Versículos Bíblicos Sobre Salvación

Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!
Romanos 5:10 | NVI |

Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado. Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.
Marcos 10:52 | NVI |

Dios es mi salvación y mi gloria;
es la roca que me fortalece;
¡mi refugio está en Dios!
Salmos 62:7 | NVI |

Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
Juan 3:17 | NVI |

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.
Mateo 16:25 | NVI |

Esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.
2 Corintios 5:19 | NVI |

El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
1 Juan 5:12 | NVI |

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.
Efesios 2:8-9 | NVI |

Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos.
Hebreos 7:25 | NVI |

El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre.
1 Tesalonicenses 4:16-17 | NVI |

Me explico: El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios.
1 Corintios 1:18 | NVI |

Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones
como lejos del oriente está el occidente.
Salmos 103:12 | NVI |

En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo.
Filipenses 3:20 | NVI |

El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Juan 10:10 | NVI |

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará.
Marcos 8:35 | NVI |

Deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación.
1 Pedro 2:2 | NVI |

De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.
Romanos 8:18 | NVI |

Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.
Santiago 1:21 | NVI |

Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos.
Romanos 5:19 | NVI |

Tuya es, Señor, la salvación;
¡envía tu bendición sobre tu pueblo!
Salmos 3:8 | NVI |

¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía!
El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador;
es mi Dios, el peñasco en que me refugio.
Es mi escudo, el poder que me salva,
¡mi más alto escondite!
Salmos 18:1-2 | NVI |

Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes. Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
1 Corintios 15:1-2 | NVI |

Porque sé que, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación.
Filipenses 1:19 | NVI |

De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.»
Romanos 1:17 | NVI |

¡Qué hermosos son, sobre los montes,
los pies del que trae buenas nuevas;
del que proclama la paz,
del que anuncia buenas noticias,
del que proclama la salvación,
del que dice a Sión: «Tu Dios reina»!
Isaías 52:7 | NVI |

Porque el Señor es nuestro guía;
el Señor es nuestro gobernante.
El Señor es nuestro rey:
¡Él nos salvará!
Isaías 33:22 | NVI |

El Señor libra a sus siervos;
no serán condenados los que en él confían.
Salmos 34:22 | NVI |

Porque lo dice el excelso y sublime,
el que vive para siempre, cuyo nombre es santo:
«Yo habito en un lugar santo y sublime,
pero también con el contrito y humilde de espíritu,
para reanimar el espíritu de los humildes
y alentar el corazón de los quebrantados.»
Isaías 57:15 | NVI |

Restáuranos, Señor, Dios Todopoderoso;
haz resplandecer tu rostro sobre nosotros,
y sálvanos.
Salmos 80:19 | NVI |

Los justos claman, y el Señor los oye;
los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca de los quebrantados de corazón,
y salva a los de espíritu abatido.
Salmos 34:17-18 | NVI |

—Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible.
Mateo 19:26 | NVI |

Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.
1 Juan 4:4 | NVI |

Entonces llamó a la multitud y a sus discípulos.—Si alguien quiere ser mi discípulo —les dijo—, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga.
Marcos 8:34 | NVI |

¿Qué es la salvación? ¿Qué es la doctrina cristiana de la salvación?

La salvación es la liberación de un peligro o un sufrimiento. Salvar es liberar o proteger. La palabra contiene la idea de victoria, salud, o preservación. Algunas veces, la Biblia usa las palabras “salvo” o “salvación” para referirse a algo temporal, liberación física, como la liberación de Pablo de la prisión (Filipenses 1:19).

Con más frecuencia, la palabra salvación se refiere a una eterna liberación espiritual. Cuando Pablo le dijo al carcelero de Filipos lo que debía hacer para ser salvo, él se estaba refiriendo al destino eterno del carcelero (Hechos 16:30-31). Jesús iguala el ser salvo con la entrada al reino de Dios (Mateo 19:24-25).

¿De qué somos salvados? En la doctrina cristiana de la salvación, somos salvados de la “ira”; esto es, del juicio de Dios al pecado (Romanos 5:9; 1 Tesalonicenses 5:9). Nuestro pecado nos ha separado de Dios, y la consecuencia el pecado es la muerte (Romanos 6:23). La salvación bíblica se refiere a nuestra liberación de las consecuencias del pecado, y por lo tanto, implica la remisión del pecado.

¿Quién realiza la salvación? Sólo Dios puede quitar el pecado y liberarnos del pago del pecado (2 Timoteo 1:9; Tito 3:5).

¿Cómo salva Dios? En la doctrina cristiana de la salvación, Dios nos ha rescatado a través de Cristo (Juan 3:17). Específicamente, fue la muerte de Jesús en la cruz y Su subsiguiente resurrección lo que logró nuestra salvación (Romanos 5:10; Efesios 1:7). La Escritura es clara, en que la salvación es el bondadoso e inmerecido regalo de Dios (Efesios 2:5, 8) que sólo está disponible a través de la fe en Jesucristo (Hechos 4:12).

¿Cómo recibimos la salvación? Somos salvados por la fe. Primero, debemos oír el evangelio—las buenas nuevas sobre la muerte y resurrección de Jesucristo (Efesios 1:13). Después, debemos creer—confiando totalmente en el Señor Jesucristo (Romanos 1:16). Esto incluye el arrepentimiento, un cambio de mentalidad acerca del pecado y de Cristo (Hechos 3:19) y el confesar el Nombre del Señor (Romanos 10:9-10).

Una definición de la doctrina cristiana de la salvación sería: “La eterna liberación espiritual que Dios concede a aquellos que aceptan Sus condiciones de arrepentimiento y fe en el Señor Jesús.” La salvación únicamente se obtiene a través de Jesucristo (Juan 14:6; Hechos 4:12), y depende sólo de Dios para su provisión, garantía y seguridad.

La Doctrina Bíblica de la Elección


“Estoy tan contento de que Dios me haya escogido antes de la fundación del mundo, porque nunca me hubiera escogido después de que nací! ” Charles Haddon Spurgeon.

La siguiente es una discusión breve de lo que yo comprendo que significa la doctrina bíblica de la elección.

(1) Elección no significa que Dios meramente supo quién habría de creer y sobre esa base los eligió. D. L. Moody enseño que la elección significa lo siguiente: “Dios me escogió para él, pero el diablo me escogió para él. Mi elección es la que rompe la igualdad”.

Esto realmente no sería escoger o “elegir”. Dios no nos estaría escogiendo; en cambio, nosotros estaríamos escogiéndolo a El y El simplemente sabría esto. (Más aún, el diablo, una criatura, estaría ubicado en un plano igual al de Dios). El testimonio consistente de la Escritura es que Dios es quien escoge, no nosotros. Cf. Romanos 9:6-21; Efesios 1:4; 1 Tesalonicenses 1:4.

(2) La elección no extingue la responsabilidad humana. Cada persona es responsable ante Dios Todopoderoso respecto a lo que harán con Su Hijo. “Hay gente salva aquí hoy, quienes, a pesar de ser elegidos, siguen perdidos y no serán salvos hasta que crean”. Cf Efesios 2:3.

(3) La elección es necesaria debido a que somos pecadores totalmente depravados1. En otras palabras, no escogeríamos a Dios a menos que El primero nos escoja a nosotros.

Los incrédulos son presentados como incapaces de hacer o pensar nada que los pueda mover aunque sea un paso más cerca de Dios. No hay nada que puedan hacer o decir que pudiera complacer a Dios. Cf. Romanos 3:10-23; Efesios 4:17-19. De hecho, los incrédulos están espiritualmente muertos hasta que el Espíritu de Dios los llama; es decir, no pueden responder a nada fuera del ámbito del pecado (Efesios 2:1-3). Tal como Lázaro estaba muerto hasta que Jesús lo llamó, también los incrédulos están muertos hasta que el Espíritu de Dios los llama. Y justo como Lázaro no podía gloriarse: “Jesús no podría haberlo hecho sin mí!”, tampoco nosotros podemos hacerlo. Los muertos no tienen mucho con qué regatear. Es importante notar que Efesios 2:8-9 está en el contexto de Dios levantándonos de entre los muertos espirituales.

(4) El proceso de elección, como se opera en nuestras propias vidas, no viola nuestra voluntad. Esto es, la doctrina de la “gracia irresistible” no significa “coerción divina”, como si Dios nos forzara a someternos a hacer Su voluntad. En cambio, es una persuasión convincente. El diablo ha cegado los ojos del mundo (2 Cor. 4:4) y una vez que nuestros ojos han sido iluminados por el Espíritu de Dios, vemos claramente lo que Dios ha hecho por nosotros. Más aún, si la gracia fuera resistible, significaría que la persona que puede resistir la voluntad de Dios es un individuo fuerte y poderoso, y aquellos que no pueden (y por tanto, aquellos que resultan salvos) son débiles. Esa no es la imagen bíblica.

(5) Los medios de la elección son siempre a través de la agencia humana. Esto es, Dios usa a otros creyentes para comunicar el Evangelio a los perdidos. Cf. Romanos 10:14-17. Por lo tanto, no podemos excusarnos a nosotros mismos de compartir el Evangelio diciendo: “Si él es escogido, Dios va a salvarlo de cualquier manera. El no me necesita para hacer el trabajo”. Es cierto que Dios no necesita a ninguno de nosotros para hacer Su voluntad, pero es igualmente cierto que Dios usa a aquellos que están dispuestos a obedecerlo. En consecuencia, la doctrina de la elección nos debe motivar a compartir el Evangelio—no por temor, sino porque queremos ser usados por Dios para hacer Su voluntad.

(6) La elección no contradice ninguno de los atributos de Dios y, de hecho, es una manifestación directa de Su amor (Ef. 1:4-5). (Vea el punto 10 donde se amplía este punto).

(7) La elección no es sólo para salvación, sino para santificación y glorificación. Cf. Ef. 1:4-5; Rom. 8:28-30. En otras palabras, aquellos a quienes Dios ha escogido, son escogidos no sólo para ser salvos, sino también para ser santificados.

(8) El asunto de si Dios es justo o no al elegir a unos y no a otros, minimiza qué tan grande es nuestra salvación—y qué tanto nos ha invadido el pecado. Si Dios obrara en justicia, todos iríamos al infierno. Si salva a una persona, es infinitamente misericordioso.

(9) En la práctica, se presentan tres preguntas básicas cuando se discute la elección:

* Es Dios justo?
* No nos convierte ésto en robots?
* Por qué deberíamos evangelizar?

Todas estas tres preguntas son respondidas en Romanos 9-11, el gran pasaje en le Biblia que trata el asunto de esta doctrina. Romanos 9 responde la pregunta de nuestra elección, Romanos 10 responde la pregunta de la necesidad de evangelizar, y Romanos 11 responde la pregunta acerca de la justicia de Dios. Debe notarse, igualmente, que la teología de Pablo aquí no es vacía; él comienza (vv 1-3) por casi desear poder ir al infierno si esto implicara que al menos uno de sus hermanos Judíos llegara a ser salvo!

(10) Muchas personas quieren encontrar un equilibrio entre la soberanía de Dios y el libre albedrío humano. Se debe buscar el equilibrio, pero éste no es el lugar. En ninguna parte leemos en la Biblia que Dios no sea soberano sobre nuestras voluntades. Además, tenemos testimonio explícito suficiente en Romanos 9 de lo contrario. Igualmente, existe un desequilibrio inherente entre la voluntad de una criatura y la voluntad del Creador. Qué derecho tenemos para proclamar que estas dos son iguales?

El equilibrio real viene entre dos grandes categorías de los atributos de Dios. Dios tiene atributos morales (bondad, amor, misericordia, justicia, etc.) y atributos amorales (es infinito, eterno, omnisciente, omnipresente, etc.). En resumen, el equilibrio es entre Su soberanía y Su bondad. Si Dios tuviera solamente atributos amorales, bien podría ser un tirano. Si solo tuviera atributos morales, sería incapaz de efectuar un cambio en el mundo; sería impotente.

Reuniendo todo esto, vemos la majestad y el misterio de Dios. Los atributos de Dios no pueden ser separados. Es decir, El es bueno en su soberanía, infinito en Su misericordia, amoroso en su omnipotencia. Sin embargo, nosotros, como simples criaturas finitas, no podemos comprender la grandeza de Su plan. Isaías 55:8-9 dice: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” No hay contradicción en Dios, pero hay comprensión finita en nosotros.

(11) La doctrina de la elección es análoga a la de la inspiración. Dios inspiró las palabras mismas de la Escritura (2 Tim 3:16); aún así, Su modus operandi no fue el de dictado verbal. Isaías fue el Shakespeare de su día; Amós fue el Mark Twain. Ambos tienen vocabularios y estilos de escritura ampliamente divergentes; sin embargo, lo que cada uno escribió fue inspirado por Dios. El estilo de escritura y sintaxis Griega de Lucas son bastante diferentes de los de Juan, pero ambos escribieron la Palabra de Dios. Leemos en 2 Pedro 1:20-21 que ningún profeta creó sus propias profecías, sino que fueron movidos por el Espíritu Santo: “1:20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 1:21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Así, se nos presenta un misterio: Cada escritor bíblico escribió las palabras mismas de Dios; sin embargo, cada uno ejerció su propia personalidad y voluntad en el proceso. El mensaje tuvo su origen en Dios, y aún así, el proceso involucró la voluntad humana. El milagro de la inspiración, como Lewis Sperry Chafer anotó hace ya mucho tiempo, es que Dios no viola la personalidad de nadie, y sin embargo, lo que fue escrito fue exactamente lo que Dios quería decir.

Esto encuentra paralelos con la elección. El misterio de la elección es que Dios puede escoger incondicionalmente, y aún así nuestras voluntades no son coartadas. Somos persuadidos por el Espíritu Santo para creer. Además, tenemos la sensación de libre albedrío en el proceso, tal como los autores bíblicos la tuvieron. Es decir, los autores bíblicos no siempre supieron que estaban redactando Escritura, aún cuando Dios estaba dirigiendo sus pensamientos.

(12) Resumen: la doctrina bíblica de la elección es que es incondicional, irresistible, e irrevocable. Todo esto para la gloria de Dios—sin, en forma alguna, disminuir la dignidad o responsabilidad del hombre. Para ponerlo de otra forma: Una gran parte de la madurez en la fe es ésta: cada uno de nosotros necesita hacer el descubrimiento Copernicano progresivo encapsulado en las palabras: “No soy el centro del universo”. O, como Juan el Bautista dijo: “…que él crezca, pero que yo mengüe”.

(1 Depravación total no significa que somos tan malos como podemos ser. Sino, significa que (1) el pecado ha manchado todo aspecto de nuestro ser—nuestros corazones, cuerpos, y mentes; (2) seríamos tan malos como podemos ser si no fuera por la gracia común de Dios (por la cual El protege a los humanos en general de convertirse en seres tan perversos como pueden ser); y (3) no hay chispa de lo divino en nosotros, nada bueno que mueva a Dios hacia una persona, como si él o ella mereciera ser salvado(a).)

LA DOCTRINA DE LOS NICOLAÍTAS


Apocalipsis 2:6 y 15 hablan de la doctrina de los nicolaítas. ¿Existe esta doctrina en estos tiempos? Por favor una explicación.

Vamos a leer el texto que se encuentra en Apocalipsis 2:6 donde dice: “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”

El contexto de lo que leemos en este versículo tiene que ver con el mensaje de Jesucristo a la iglesia en Efeso. Esta era una iglesia con muchas cosas positivas, pero con una cosa negativa, haber dejado su primer amor.

Entre las muchas cosas positivas que tenía esta iglesia era el rechazo total a lo que el apóstol Juan ha llamado: Las obras de los nicolaítas.

Antes de intentar una explicación sobre lo que son las obras de los nicolaítas, es necesario reconocer que era algo que Jesucristo también lo rechazaba. Dice el texto que lo aborrecía.

Podemos por tanto decir con total seguridad que era algo negativo para la iglesia, algo contrario a la voluntad de Dios y algo que debía rechazarse con firmeza.

¿Pero qué son las obras de los nicolaítas? En honor a la verdad, no se sabe mucho sobre ello porque la Biblia no provee mayor información en cuanto a eso.

Yo me limitaré a citar lo que dice sobre esto John MacArthur en su comentario sobre la obra de los nicolaítas.

Dice él lo siguiente: Esta herejía era similar a la herejía de Balaam. El nombre Nicolás significa “el que conquista al pueblo”. Ireneo, quien fue uno de los llamados padres de la iglesia, escribió que Nicolás, uno de los diáconos que aparece en Hechos capítulo 6, fue un falso creyente quien posteriormente llegó a ser un apóstata.

Debido al respeto que se había ganado en el pasado, se infiltró sin problema en muchas iglesias para arrastrarlas en su error. Como Balaam, Nicolás llevó a la iglesia a la inmoralidad y a la maldad.

Los nicolaítas, seguidores de Nicolás, se entregaron a la inmoralidad y asolaron a la iglesia con tentaciones sensuales.

Clemente de Alejandría dice que los nicolaítas se abandonaron totalmente a los placeres como animales salvajes, llevando una vida de total auto indulgencia. Su enseñanza pervirtió la gracia y transformó la libertad en libertinaje.

Hasta aquí la cita de John MacArthur sobre las obras de los nicolaítas.

Ahora leamos Apocalipsis 2:15 donde dice: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco”

Este texto es parte del mensaje de Jesucristo a la iglesia de Pérgamo. Jesucristo reprendió a esta iglesia por soportar en su seno a algunos que no solo hacían las obras de los nicolaítas sino que la habían transformado en doctrina. Note que las obras de los nicolaítas en la iglesia de Efeso es ahora la doctrina de los nicolaítas en la iglesia de Pérgamo. Vemos un progreso en maldad.

La doctrina de los nicolaítas tenía que ver con que no hay problema que un creyente ande en inmoralidad, como fornicación, adulterio, homosexualismo, prostitución, robo, mentira, engaño, peleas, etc.

Los maestros nicolaítas probablemente enseñaban que como ya somos salvos no importa vivir en el pecado, porque ya hemos sido perdonados de todos los pecados. Transformaron la libertad que tenemos en Cristo en licencia para pecar.

También probablemente enseñaban que no importa si un creyente peca de cualquier manera, porque después puede confesar su pecado y Dios se ha comprometido a perdonar sin problema.

Hoy en día existen muchos maestros entre comillas que sin usar el nombre de nicolaítas, enseñan la doctrina de los nicolaítas, cuando son tolerantes con el pecado en ellos mismos o en los demás. Son lobos vestidos de ovejas que desprecian la santidad de Dios e inducen a los demás a una vida licenciosa. Todo maestro que no exhorte a los creyentes a vivir en santidad y que él mismo no viva en santidad es muy semejante a los maestros nicolaítas de antaño.