ISRAEL ESTUVO DESAMPARADO DE JEHOVA

Según Isaías 54:7 Jehová abandonó a Israel aunque sea por un breve momento. Pero según Deuteronomio 4:31 Jehová dijo que nunca dejará ni destruirá ni se olvidará de Israel. También en 1ª Samuel 12:22 Jehová dijo que no desamparará a su pueblo. ¿Me puede explicar esta contradicción?

Luego de la explicación, veremos que no existe contradicción alguna, por cuanto el autor divino de la Biblia es Dios y él no puede mentir ni contradecirse.

Vayamos primeramente al texto citado por Usted y que se encuentra en Deuteronomio 4:31 donde leemos: “porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.”

Este texto, no está diciendo que Dios nunca jamás va a abandonar a Israel, como Usted lo ha interpretado, porque ha habido ocasiones cuando Dios ha abandonado a su pueblo, pero como bien dice el profeta Isaías, siempre ha sido por un breve tiempo Isaías 54:7, otra cita mencionada por Usted dice textualmente: “Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.”

¿Qué es entonces lo que está diciendo el texto en Deuteronomio 4:31? Para entenderlo es necesario tomar en cuenta su contexto y para ellos quisiera que me acompañe en la lectura de los versículos 23 a 31 del mismo capítulo. Dice así: “Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido. Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso. Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ellas; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová. Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.”

Lo que Dios está haciendo básicamente es advirtiendo a su pueblo. Si el pueblo se desviaba a la idolatría, Dios les iba a disciplinar de una manera drástica. Pero aún en esas condiciones, Dios tendría misericordia de su pueblo, al punto que si su pueblo se arrepentía de la idolatría y de corazón se volvía a Dios, Dios les mostrará su misericordia por medio de no dejarlos ni destruirlos ni olvidarse del pacto que juró a los antepasados del pueblo.

Pues bien, a causa de la idolatría y muchos otros males, Dios cumplió su palabra con su pueblo. Es así como el pueblo de Dios fue dispersado entre los Asirios, los Babilonios, los Medo Persas, los Griegos, los Romanos y aún hoy en día, muchos descendientes de Abraham están dispersos entre las naciones del mundo.

Pero llegará un momento cuando terminará esa dispersión. Para entonces el pueblo de Israel habrá reconocido a Jesucristo como su Mesías, y su Rey. El pueblo habrá vuelto de corazón a Dios.

A esto apunta el pasaje en Isaías 54. Note lo que nos dice los versículos 7 y 8; “Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.”

Dios abandonó por un breve momento a Israel y en ese breve momento Dios inclusive derramó algo de su ira contra Israel, pero una vez que Israel se lavó de su pecado y reconoció a Jesucristo como su Mesías y Rey, entonces Dios le rodeó de misericordia y tuvo compasión de ella. Dios habrá cumplido así su palabra de no abandonar ni destruir ni olvidar a Israel.