Deportes que deshonran la palabra del señor


¿Cree Usted que deportes como el boxeo, lucha libre, artes marciales y fútbol donde los aficionados deshonran la palabra del Señor, son cosas legítimas para los creyentes? También sobre actividades como el toreo y la riña de gallos.

Los deportes en general son actividades neutras, es decir que no son ni buenas ni malas en sí mismas. Es el uso de esas actividades que puede ser bueno o malo.

Es como un cuchillo. En sí mismo, el cuchillo es un elemento neutro, no es ni bueno ni malo. Si una persona usa el cuchillo para pelar una naranja, está usando el cuchillo para algo bueno.

Pero si una persona usa el cuchillo para asesinar a otra persona, está usando el cuchillo para algo malo. Igual es con los deportes, incluyendo boxeo, lucha libre, artes marciales, fútbol, etc.

El hecho que en algunos deportes haya contacto físico directo entre los competidores no necesariamente hace malo a un deporte. Recuerde que todo deporte tiene sus reglas claras y precisas. Los contendores tienen que someterse a esas reglas y si no se someten son descalificados.

La Biblia habla de un deporte donde existe mucho contacto físico, se llama la lucha. Note lo que dice 2 Timoteo 2:5 “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.”

Allí lo tiene. Sin embargo cualquier deporte puede usarse para algo malo, cuando impulsa a un creyente a alejarse de Dios. Por ejemplo, el fútbol puede ser malo para un creyente quien en lugar de estar el domingo a la mañana en el templo prefiere ir al estadio a ver un partido. Lo malo no es el fútbol sino el uso del fútbol por parte de ese creyente. El mismo razonamiento se puede aplicar para cualquier otro deporte.

En cuanto a actividades como toreo o riña de gallos, mucho depende del gusto personal de la gente. Si a alguien le divierte mirar un espectáculo así, sus razones tendrá. El hecho que las sociedades protectoras de animales, hasta donde yo entiendo, condenen este tipo de espectáculos, no es lo mismo decir que la Biblia los condena.

La Biblia no los condena, tampoco los ordena. Simplemente no habla de ellos. Siempre será difícil, por no decir imposible, juzgar los gustos de los demás. Debemos evitar sancionar como buenas o malas, actividades que no están claramente legisladas en la Biblia.