UNA RESPUESTA CRISTIANA AL TERRORISMO EN AMÉRICA


Según nuestra responsabilidad como ministros de reconciliación, estamos obligados a toda conciencia humana delante de Dios (2 Corintios 4:1-5). Esta obligación consiste en llevar a cabo el ministerio de reconciliación asignado a la iglesia (2 Corintios 5:14-20).

Además, Dios nos ha dado una responsabilidad que tiene ramificaciones sociopolíticas como parte que somos de una nación que ha organizado el mecanismo instituído por Dios para castigar al malvado. Algunos han declarado que esta función realizada por un soldado o policía está en contra de la moral cristiana.

Romanos 13:1-6 afirma claramente que que Dios designa a las autoridades gubernamentales la función de establecer justicia o de infundir terror al desobediente. La policía y el ejército son servidores de Dios que ejecutan su ira sobre aquellos que practican el mal, aun cuando dicho castigo incluya la muerte, ya que no llevan la espada (arma) en vano.

Estas son las palabras de Dios dichas por el apóstol Pablo, las cuales también son confirmadas por el apóstol Pedro en 1 Pedro 2:13-17 donde vemos que Dios le da la responsabilidad a las autoridades del gobierno de castigar al malhechor. Pedro nos dice que debemos hacer el bien con la libertad que disfrutamos a diferencia de los que utilizan la libertad para practicar el mal.

Como cristianos en el reino de Dios necesitamos reconocer que Dios nos a dado la responsabilidad de orar por nuestro gobierno para que establezca la paz (1 Timoteo 2:1-4). Dicha paz es mantenida a través de los agentes de Dios para castigar a los desobedientes. ¿Quién es ese agente? En este caso, el ejército y el mecanismo diplomático de naciones que aman la paz, las cuales unidas pueden castigar a los que practican el mal.

Creo que es precisamente esa falta del cumplimiento de los deberes morales de castigar al malvado la que ha causado que esta nación acoja con gran bienvenida ideas deplorables que arriesgan y ponen en peligro nuestra urgencia de predicar el evangelio, ya que nuestra directiva principal es la de anunciar las buenas nuevas de Jesucristo.

Como el reino de Dios que somos, promovemos la paz y la prédica de las buenas nuevas a los que no conocen a Dios ni han obedecido el evangelio. En esto somos una luz para el mundo y hemos sido llamados a vivir en paz y según la voluntad de Dios. No es nuestro deber criticar si el presidente o alguna otra rama de gobierno está haciendo su trabajo o no. Más bien, debemos orar por ellos para que puedan llevar a cabo el ministerio dado por Dios de sostener la paz y castigar al malvado.

Como nación, reconocemos la autoridad y el derecho del gobierno de realizar su labor designada por Dios de apoyar la paz y castigar el mal. Muchas veces negamos nuestro apoyo cuando el mal tiene que ser castigado. Esto también es deplorable, ya que es imperativo que dicha labor sea llevada a cabo según el juicio y la sabiduría de Dios y no la de nungún hombre.

El siguiente pasaje bíblico demuestra como muchas veces la paz es establecida a través del castigo, ya que tenemos que vivir en paz con Dios y el prójimo y nuestra naturaleza está en contra de esto. Leamos Hebreos 12:10-11 “Ellos nos disciplinaban por pocos días como a ellos les parecía, mientras que él nos disciplina para bien, a fin de que participemos de su santidad. Al momento, ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.

Algunos se han rehusado a ser entrenados por la disciplina y el castigo y han sido repentinamente destruidos:

Proverbios 13:13 El que menosprecia la palabra se arruinará, pero el que teme el mandamiento será recompensado.

Proverbios 21:7 La rapiña de los impíos los arrastrará, por cuanto rehúsan hacer justicia.

Proverbios 29:1 El hombre que al ser reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y para él no habrá remedio.

¿Cuál es tu convicción? ¿Qué puedes hacer?

Te animo urgentemente a que ores. Ora sin cesar para que no haya confusión en tu mente y para que este mal que ha ocurrido no supere tu buen sentido cristiano. Después de mucha oración y lectura de la palabra, prepárate como soldado del ejército de reconciliación de Jesús para predicar el evangelio en todo momento. La guerra que luchamos es una guerra espiritual aunque haya o no paz a nuestro alrededor y sabemos que continuará hasta la muerte.

Si eres uno de los bravos soldados de Jesús y también formas parte del ejército o de alguna agencia policial, convéncete de que eres parte bendita de lo que Dios ha instituído para castigar al malhechor y establecer la paz. A través de lo que haces, si lo haces según el propósito de Dios, estás siendo una luz para el mundo.

¡QUE DIOS BENDIGA A AMÉRICA!

Originally posted 2011-10-02 07:39:56. Republished by Blog Post Promoter