Creciendo de Acuerdo al Patron Biblico del Nuevo Testamento


“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas,

andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”

(Hechos 9:31)

Compromiso Total hacia el Evangelismo

Introducción: Antes de Jesús ascender al cielo, dijo a sus discípulos: “…y me seréis testigos en Jerusalén, en Judea y en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). No existía alternativa, debate o dudas sobre a quién le tocaba hacer el trabajo. Cuando por primera vez el evangelio fue predicado, hubo cerca de 3,000 convertidos (Hechos 2:41). De hecho, por el celo de obedecer la voluntad de Cristo se relata en Hechos 2:47 que diariamente habían conversiones. Según el conteo bíblico, pronto el número de los hombres era de cerca de 5,000 (Hechos 4:4), para la época no se contabilizaban las mujeres, así que podríamos suponer que la iglesia en Jerusalén pasaba de los 10,000 miembros.

Desde ese momento en adelante, Lucas el escritor del libro de los Hechos deja de citar cifras y simplemente dice: “…Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres…” (Hechos 5:14). La misión fue llevada a cabo con tanta devoción que los discípulos fueron acusados ante el Sanedrín diciendo de ellos: “…habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina…” (Hechos 5:28).

La prioridad de los apóstoles

Cuando la oportunidad para hacer la benevolencia salió a la luz, los apóstoles manejaron el asunto distribuyendo el trabajo y enseñando a la iglesia cuáles deben ser las prioridades. Las atenciones, las necesidades, aun el hambre tiene que ser tendidos, pero no a costa de las almas perdidas ni de las oraciones. Como podemos apreciar, las oraciones son parte de la evangelización (Hechos 6:1-7). Los apóstoles dependían enteramente de Dios. Sabían que sólo eran instrumentos para Su gloria y Su honra, por tanto, nada podía hacer que ellos se desviaran de su propósito principal. Sus prioridades estaban definidas: Tenían un compromiso total con alcanzar a los perdidos. En su empeño por evangelizar a los perdidos practicaban la benevolencia pero como un medio, no como un fin. Su enfoque total era hacía la evangelización. ¿Qué esfuerzos realizaron estos hermanos para que la iglesia se multiplicara de la manera en que ocurrió? ¿Qué se necesita para crecer?

Elementos Necesarias para la Multiplicación ¿Por qué creció la iglesia?

(Texto base: Colosenses 1:3-6)

A) Multiplicaba los intentos: El encargo de Jesús era que predicaran el evangelio a cada criatura (Marcos16:16). No había limitaciones en el plan acerca de cuántos ellos alcanzarían. Imagínese que ellos hubieran limitado sus esfuerzos de predicar el evangelio sólo a aquellos que llegaran a donde ellos se reunían. Sus intenciones no serían las de alcanzar “a toda criatura”. Cada persona que se cruzaba con ellos recibía una dosis del evangelio. Así de comprometidos estaban los miembros de la iglesia en el primer siglo.

B) Multiplicaban las oportunidades: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42). Hay un concepto errado acerca de el por qué a los discípulos se les persiguió en el primer siglo, no sólo era porque adoraban a Dios como el Único Dios verdadero, sino porque ellos predicaban el evangelio a cada criatura. Llenaron las ciudades a donde iban de cristiamos. ¿Cuantas veces, cada semana tenemos la oportunidad de predicar el evangelio a un sinnúmero de almas en el edificio de reunión? ¡Casi nunca! Sin embargo, podemos observar que la mayoría de las personas están o en las áreas de trabajo, en los Centros Comerciales o en las casas. Pensemos en nuestros familiares, amigos, vecinos, la dependiente de la tienda de la esquina, etc. Si queremos alcanzar a más personas con la locura de la predicación, tenemos que multiplicar las oportunidades. Esa es la voluntad de Dios para la iglesia.

C) Multiplicaban el tiempo dedicado a los perdidos: Volvamos a Hechos 5:42; ¿Qué notamos? Los hermanos del primer siglo predicaban la palabra diariamente a los perdidos. ¿Cuánto tiempo usamos hoy día en nuestra congregación para alcanzar a los perdidos? De 168 horas semanales, ¿Cuántas se emplean en el evangelismo personal? Amados, debemos restaurar el esfuerzo diario empleado por los cristianos del Nuevo Testamento.

D) Multiplicaban el número de personas trabajando en alcanzar a los perdidos: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” (Mateo 28:18-20). ¿Es la Gran Comisión parte integrante de lo que Jesús le mandó a sus apóstoles que le enseñaran a los que obedecían el evangelio? Sin duda alguna que sí. La Gran Comisión está incluida en las instrucciones que Cristo dejó a sus apóstoles. Esto también incluye el comando de crecer y madurar (2 Pedro 2:2; Hebreos 5:12). Cuando la iglesia fue perseguida, no cesó de predicar el evangelio, por el contrario a donde quiera que iban predicaban con “denuedo” (Hechos 8:4). Llevar el evangelio a los perdidos es responsabilidad de cada miembro de una congregación no de un grupo selecto. Conclusión: La iglesia del Nuevo Testamento estaba unida alrededor de su misión u objetivo común: Predicar el evangelio a cada criatura (Hechos 9:31). No estaban divididos acerca de qué predicar o en decidir cuál y cómo era el trabajo que tenían que realizar. Todos los esfuerzos estaban dirigidos en una sola dirección: Alcanzar a los perdidos. Nunca debemos enredarnos en cuestiones que nos desvíen de poder cumplir con la honrosa misión que gran nuestro Señor y Salvador nos encomendó. Te exhorto a que sigas adelante buscando el rostro de Dios en amor y mansedumbre.