QUIERO QUE MI FAMILIA SE CONVIERTA

Mi deseo es ver a toda mi familia convertida al Señor Jesucristo. ¿Podría mostrarme o leerme algún versículo apropiado para que yo les pueda mostrar a cada uno de ellos en particular, para que ellos volteen sus ojos al Señor y puedan alcanzar la salvación?

Nos da mucho gozo saber que Ud. está interesado en la salvación de su familia. Me gustaría recomendarle tres cosas importantes a este respecto.

Primero, ore a Dios por la salvación de su familia. Aun cuando su familia se muestre apática o inclusive opuesta al mensaje del Evangelio, no se desanime, persista en oración ferviente por la salvación de ellos. La oración eficaz del justo puede mucho dice la palabra de Dios.

Segundo, aproveche cada oportunidad que se presente para compartir el mensaje del Evangelio tanto en forma verbal como sin palabras. En forma verbal cuando haya ocasión de testificar a favor de Cristo, mostrando que él es el único camino al Padre. En forma no verbal o sin palabras, en toda otra ocasión. Esto tiene que ver con su conducta como creyente. Deje que sus acciones brillen como una lámpara en un lugar obscuro. A veces una acción habla mejor que mil palabras. Procure servir a su familia, recordando aquel axioma que aquel que no vive para servir no sirve para vivir.

Tercero, aproveche las oportunidades que brinda su iglesia local para invitar a su familia a actividades especiales donde se va a predicar la palabra de Dios. Puede ser que Dios toque el corazón de alguno de sus familiares por medio del mensaje de algún vocero de Dios.

Pero su consulta tiene que ver con algún pasaje bíblico que Ud. podría usar para testificar a su familia. Bueno, existen tantos pasajes bíblicos pero Ud. básicamente debe pensar en cuatro cosas importantes.

Primero, debe pensar en hacer que sus familiares reconozcan que son pecadores. Es posible que sus familiares piensen que son buenas personas y que por tanto no necesitan de la salvación. Pero Ud. podría utilizar pasajes como Romanos 3:23 para mostrar que según Dios todos somos pecadores aunque nosotros no pensemos así de nosotros mismos.

Romanos 3:23 dice: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”

Las demandas de Dios son demasiado elevadas. Son tan elevadas que no existe ser humano que pueda cumplirlas. Por eso dice la Biblia que todos quedamos cortos del ideal de Dios. Sus familiares son pecadores aunque no hayan cometido todos los pecados de la lista.

Segundo, debe pensar en hacer que sus familiares reconozcan que por ser pecadores están en peligro de ser condenados al castigo eterno. Es algo muy serio ser pecador. Para mostrar el peligro en el cual está todo pecador podría usar textos como la primera parte de Romanos 6:23 que dice: “Porque la paga del pecado es muerte”

En este punto es necesario que Ud. explique que cuando este texto habla de muerte, no se está refiriendo solo a la muerte física, sino a algo mucho más serio. Se refiere también a la muerte eterna o dicho en otras palabras a una eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego. No tenga temor de hablar del castigo en fuego para el pecador que rehusa la salvación en Cristo. Eso es lo que enseña la Biblia. Mire lo que dice Apocalipsis 20:15 que dice: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”

Tercero, debe pensar en hacer que sus familiares reconozcan que Dios ama al pecador aunque aborrece el pecado y que por ese amor, Dios ha diseñado una forma por la cual el pecador pueda librarse del castigo eterno. Para mostrar esta verdad puede usar ese hermoso versículo que se encuentra en Juan 3:16 que dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

El amor de Dios al pecador es de tal magnitud, que le movió a hacer algo maravilloso, algo imposible de ser entendido por la mente finita. Dios entregó a su Hijo amado, a su Unigénito, para que tome el lugar del pecador y reciba de Dios todo el castigo que el pecador merece. Fue por esto que Jesucristo murió en la cruz del calvario. Note lo que dice Romanos 5:8 que dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”

Cuando en este texto leemos que Cristo murió por nosotros, significa que Cristo murió en lugar de nosotros, en lugar del pecador. En mi lugar y en su lugar. Cristo pagó todo lo que todo pecador debe pagar por su pecado. En cuarto lugar, debe pensar en hacer que sus familiares reconozcan que para recibir el perdón de sus pecados y la vida eterna, lo único que necesitan hacer es recibir por fe el regalo de Dios. Para mostrar esta verdad, puede usar textos como Juan 1:12 que dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”

La obra de Dios para perdonar y salvar al pecador está terminada. Pero no solo que está terminada, sino que está disponible para todo pecador que quiera aprovechar de sus beneficios. Lo único que tiene que hacer el pecador es recibir esa obra de Dios. Recibir significa un acto de fe por el cual el pecador acepta que Jesucristo ha muerto en el lugar que a ese pecador le correspondía y que por tanto ese pecador ya no tiene que pagar por sus pecados por cuanto Cristo ya pagó por ellos.

El pecador entonces tiene que hablar con Dios y decirle algo como esto: Dios, soy pecador, estoy separado de ti, estoy en camino a la condenación eterna, pero sé que tú me amas y que diste a tu Hijo para que muera por mi en la cruz. En este momento yo recibo a Cristo como mi Salvador. Gracias por darme la vida eterna.

Cuando un pecador habla a Dios en estos términos, totalmente convencido de lo que está diciendo, entonces ese pecador queda perdonado de sus pecados y llega a ser hijo de Dios y dueño de la vida eterna. Llegar a este punto no es cosa fácil para el pecador. Es un proceso que toma tiempo y esfuerzo para vencer los obstáculos en el camino. Es algo en lo cual debe intervenir el intelecto, por medio de conocer intelectualmente los hechos que hemos señalado.

Luego debe intervenir las emociones por medio de una tristeza por haber ofendido a Dios con el pecado y por el elevado precio que tuvo que pagar Dios para resolver el problema del pecado del hombre, finalmente debe intervenir la voluntad por medio de recibir a Cristo como Salvador. Cuando sea el tiempo de Dios actuará la voluntad y la persona llegará a ser salva. Así que no se desanime si sus familiares actúan como si no lo entendiera o como si no estuvieran interesados en esto. Persevere en oración y con su testimonio con palabras y sin palabras y confíe en Dios en que él hará la obra en su debido tiempo.