No Puedo Cantar Y Lloro En El Mensaje


Cuanto asisto a los cultos en mi iglesia no puedo cantar y cuando oigo el mensaje me dan ganas de llorar. Esto no me deja trabajar para mi Padre. ¿Qué me aconseja?

No sé si cuando Ud. dice que no puede cantar, se está refiriendo a cantar solo o acompañado delante de la congregación. Si este fuera el caso, yo no me preocuparía en absoluto. Le cuento un secreto: Yo tampoco puedo cantar solo o acompañado delante de la congregación. Si llegara a hacerlo, me temo que los hermanos no regresarían nunca más al culto. A veces me han dicho que debería cantar al final del culto para asegurarse que todos se vayan rápido a sus casas.

Pero eso no me afecta, ¿Sabe por qué? Porque yo se que Dios no me ha dado el talento para cantar. Por eso no canto solo ni acompañado delante de la congregación, pero en cambio Dios me ha dado otros dones, y en eso procuro ser y hacer lo mejor para la gloria de Dios.

Así que me tiene sin cuidado eso de no poder ser como un Steve Green o un Marco Barrientos o un Norberto Jiménez o cualquier otro siervo del Señor que ha recibido el talento para cantar solo.

Pero en lo que si me gozo es en cantar en compañía de la congregación. Aunque sea con mi voz desafinada me uno a los demás en la alabanza y me olvido que a lo mejor tengo alguien junto a mí, que normalmente es mi esposa, sufriendo de dolor de oído por los ruidos raros que salen de mi boca. Qué bueno es alabar al Señor en comunión con los hermanos. Pero a lo mejor cuando Ud. dice que no puede cantar, se refiere a no poder cantar en unión con los demás hermanos de la congregación. Si ese fuera el caso, sería importante saber el motivo para ello.

¿Es quizá porque no sabe la letra de los himnos que cantan en la iglesia? ¿O quizá porque Ud. no tiene un himnario? ¿O a lo mejor le da vergüenza cantar porque piensa que no tiene una buena voz?

Yo le recomiendo que averigüe la razón para no poder cantar y en base a ello busque una solución a su problema. Recuerde que la alabanza al Señor debe ser algo natural al creyente. Es como la respiración al ser humano. Solo los muertos no respiran y también solo los muertos espiritualmente hablando no alaban al Señor. Al alabar al Señor, no se preocupe de que a lo mejor tiene mala voz, o le cuesta seguir la música de algún instrumento. Procure hacer lo mejor para el Señor y eso será bien recibido por el Señor.

Pero Ud. también dice en su consulta que cuando oye el mensaje le dan ganas de llorar. Bueno, espero que sea porque el mensajero y el mensaje son excelentes. Porque a decir verdad, yo también he tenido ganas de llorar oyendo algunos mensajes, pero no por ser excelentes, sino porque el mensajero no se ha preparado adecuadamente y por la improvisación está ofendiendo a Dios y a la congregación.

Los mensajeros debemos prepararnos lo mejor posible para no hacer llorar a nadie con la falta de preparación. Asumiendo que sus ganas de llorar se deben a que Dios toca su corazón por medio del mensajero, yo le felicito por ello. Ojalá muchos más tuvieran su misma actitud. Lo único que faltaría decirle es que no permita que todo quede solo en la emoción del momento y no afecte su vida y su conducta.

En otras palabras no sea un oyente olvidadizo. Recuerde la amonestación de Santiago en Santiago 1:22 que dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”

Así que, está bien que deje rodar lágrimas cuando escucha un buen mensaje, pero no se quede allí. Haga lo que Dios le ha dicho por medio de la palabra predicada. Así estará creciendo en gracia y capacitándose para trabajar para el Señor.