Que Dice La Biblia – Ser Agradecidos

Que Dice La Biblia – Ser Agradecidos

1Tesalonisenses 5:18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Colosenses 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Salmos 92:1-2 1 Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; 2 Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche,

 

Que Dice La Biblia – El Aborto

Que Dice La Biblia – El Aborto

Isaías 49:1-5 1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. 2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; 3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. 4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. 5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
Jeremias 1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Salmos 139:13-16 13 Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. 14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. 15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. 16 Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.

Apocalipsis Capítulo 10

Capítulo 10

10:1 Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.
10:2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;
10:3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.
10:4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.
10:5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,
10:6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,
10:7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.
10:8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.
10:9 Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.
10:10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.
10:11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

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1ra. de Pedro Capítulo 02

Capítulo 02

2:1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
2:2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
2:3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
2:4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
2:5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
2:6 Por lo cual también contiene la Escritura:
He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; 
Y el que creyere en él, no será avergonzado.
2:7 Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo;
2:8 y:
Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.
2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
2:10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
2:12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.
2:13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior,
2:14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.
2:15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;
2:16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.
2:17 Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.
2:18 Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.
2:19 Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.
2:20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.
2:21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
2:22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
2:23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;
2:24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
2:25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

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Apocalipsis Capítulo 19

Capítulo 19

19:1 Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro;
19:2 porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.
19:3 Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos.
19:4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!
19:5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.
19:6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!
19:7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.
19:8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
19:9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.
19:10 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
19:11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.
19:12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.
19:13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.
19:14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.
19:15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.
19:16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
19:17 Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,
19:18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.
19:19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.
19:20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.
19:21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

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Es De Vital Importancia Leer Toda La Biblia?

Es De Vital Importancia Leer Toda La Biblia?

Pregunto esto, porque he oído que lo que se debe leer es solamente el Nuevo Testamento aunque sea una vez al año.

Demos lectura al texto que se encuentra en 2ª Timoteo 3:16 donde dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”

Cuando este texto habla de toda la Escritura, se está refiriendo a la Biblia en general. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento son inspirados por Dios. Son la palabra de Dios, no del hombre.

Siendo así, el creyente debe poner atención tanto a lo que dice el Antiguo Testamento como lo que dice el Nuevo Testamento. Debe leer tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento.

Por supuesto que el creyente debe ser muy cuidadoso para trazar bien la palabra de Dios. Esto significa entre varias cosas reconocer que lo que el Antiguo Testamento anticipó o lo presentó mediante símbolos, tuvo su cumplimiento en el Nuevo Testamento, con la venida de Cristo en la persona de Jesús.

Del Antiguo Testamento podemos aprender tantas buenas y preciosas lecciones espirituales como del Nuevo Testamento. Por tanto, yo le animo a que diseñe un sistema de lectura bíblica que combine tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.

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¿Una Utopía?

¿Una Utopía?

Muchos llamarían esta necesidad de escribir estos apuntes un impulso, un desahogo, una locura: yo le llamo amor. Yo sé la verdad; no por mí: sino por lo que dice la palabra de Dios. No quiero sentirme cómplice de la conducta inconsciente del hombre ni de la apatía de la iglesia hacia su responsabilidad. Es por amor a mis hermanos. En estos primeros días del siglo 21 es nuestra responsabilidad leer, buscar, meditar. Leyendo la revista “Life” donde resume algunas noticias de los últimos años, sentí angustia de la ignorancia (¿o maldad?’) de la humanidad que se reflejaban en estas noticias. Y me pregunté de quien es la verdadera responsabilidad de lo que sucede.

Quiero escribir por mis hijos, nietos, familia. ¿Quién sabe? ¡Quizás alguien lea mis apuntes! Si éstos logran el despertar, aunque sea de una persona. ¡Aleluya! UNO A UNO…

Comencemos por repasar lo que es la naturaleza, el hombre y la iglesia a la luz de la palabra de Dios. En segundo lugar veamos como la confusión de roles (¿queremos ser Dios?), la frialdad (apostasía), y la responsabilidad no asumida a degenerado en una muy cercana catástrofe (¿por maldad o por ignorancia?). El hombre está destruyendo no tan solo la naturaleza que le rodea sino peor aún su espíritu. Dentro de mi visión humano-cristiana quisiera tronar los dedos y despertar a aquellos que están comisionados por el Creador para que puedan generar cambios de cara a un nuevo siglo con menos deshumanización y más respeto hacia la creación divina.

En los capítulos 1 y 2 de Génesis leemos como Dios creo toda la naturaleza. Nos emociona la hermosa descripción de este trabajo y al final de la jornada dice la palabra (Gen 1:31) que a Dios le agrado lo que había hecho. La luz, las aguas, el árbol que produce frutos, las aves… ¡Qué hermosa, la naturaleza! ¡Y creo Dios al hombre! ÉI quería que alguien disfrutara de todo lo creado (Gen 1:28-30). En Génesis 28 Dios le da autoridad al hombre para que señoree toda la tierra. El hombre desconoce, o podemos decir sin temor a equivocarnos que ha ignorado, ha cerrado los ojos a la verdadera definición de la palabra señoree: gobierne, administre. En la naturaleza se encuentran todos los tesoros que sirven al hombre para que viva y viva bien no solo sobreviva EI hombre tiene poder para acabar con los recursos naturales o para amar y utilizar la naturaleza para vivir ¿Hasta cuando? La naturaleza está tomando su revancha. Los huracanes, inundaciones, calentamientos ocasionados por la destrucción de la capa de Ozono trayendo incendios que han destruido sobre 5,000 acres de bosques forestales (y el oxigeno), el Niño, la Niña, sequías… Hay hambre, necesidad y desolación.

EI hombre tiene la mayordomía sobre la tierra (Sal.8:4-8); pero esta es de soberanía divina (Sal.8:3). Si nos apartamos de Dios e intercambiamos posiciones, queriendo ser Dios, entonces perdemos la perspectiva de nuestro rol de fideicomiso: gobernar. ¿De quien es la responsabilidad de enseñar al hombre su verdadero rol?

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gn. 1: 27). Los humanos somos seres espirituales, no solo un cuerpo, sino también un alma y un espíritu. Esta prominencia que Dios le dio al hombre lleva consigo una gran responsabilidad y obligación. ¡Dios ama al hombre! A través de toda la palabra leemos sobre este gran amor para con el hombre, tanto que envió a su unigénito hijo a morir en la cruz del Calvario para que su sangre lavara nuestros pecados (Jn 3: 16). EI nos permite alcanzar los más altos niveles en todos los aspectos de nuestra vida. Tenemos la obligación de procurar serlo porque de lo contrario estaríamos siendo infieles a ese amor a toda la vida que se nos ha confiado. La habilidad del hombre para regir la tierra sobre la que Dios le señoreó dependerá de su fidelidad y obediencia a EI (Gn.2:16-17). ¡El hombre tiene la capacidad y el poder! ¿De quien es responsabilidad de enseñar al hombre a utilizar esta capacidad y poder?

Veamos que nombres usa la Biblia para la iglesia: novia (Cantar de los Cantares), cuerpo de Cristo (1 Co. 12:27) y algunos de los adjetivos que usa para describirla: gloriosa, santa (Ef.5:27), fiel (Ap3 :8-10), tibia (Ap.3:4-20), muerta (Ap3: 1-5). ¿Esta la iglesia de nuestro tiempo como la califica la palabra en Apocalipsis? La Iglesia no es una institución, no es una denominación, no es un nombre ni un hombre. Dice la palabra en Hch. 20.28: “la iglesia del Señor, la cual El ganó por su propia sangre” y si a esto añadimos lo que dice en 1 Co1:10 “unidos en una misma mente y en un mismo parecer”; nos atrevemos a resumir que la iglesia somos todos los hombres, mujeres, ancianos, niños unidos en amor porque hemos creído en un solo Dios y en el Señor Jesucristo su Hijo, como nuestro Salvador, y hemos obedecido el Evangelio mediante la participación del bautismo (Rom 6:3, 4) (añadido por Pedro Gelabert).

Esta iglesia está comisionada por Cristo para (enseñar) al mundo esta hermosa (verdad) (Hech.28: 19-20). Escribo entre paréntesis las palabras enseñar, verdad porque muchas iglesias se han apartado de la verdad de la palabra o han adaptado su verdad a las enseñanzas del Maestro. Al leer Efesios 1:22-23 podemos entender que la iglesia, como cuerpo de Cristo, ha recibido la orden del Señor Jesucristo de representarlo en la sociedad y dar a conocer su vida, amor y poder. La respuesta a la pregunta planteada está contestada en la palabra. La responsabilidad de enseñar la verdad de lo que el Señor quiere para con el hombre es de la iglesia.

En Efesios, Pablo nos describe como en ninguna otra epístola la verdadera iglesia del Señor. ¿Ha olvidado la iglesia del siglo 21 su responsabilidad? Si miramos la realidad de las circunstancias en las que vive el hombre diríamos que si. Pero la palabra que yo leo dice que la esperanza nos fue dada cuando Cristo murió en la cruz y resucitó para darnos la victoria (Jn. 16:33). La venida del Señor es un misterio para el hombre (Mt. 24:36), por tanto tenemos que aprender a vivir en amor hasta la llegada de ese glorioso día. Desde Génesis (3:15) hasta Apocalipsis (2:17) Dios le da promesas al hombre y le enseña a hacer uso sabio de todo lo creado (Hch 17:26-28). Conocerlo, ser fieles y obedecerlo, ¡¡¡es la solución!!! . El mundo va en picada, el hombre está en oscurantismo. Dios nos ha dado inteligencia y sabiduría. La ciencia ha logrado descubrimientos e inventos insospechados (Jn 14:12): pero el hombre sigue desorientado. Se ha envanecido, tiene inteligencia pero ha perdido sabiduría. EI género humano tiene que unirse y clamar a Dios por sabiduría (Jer.33:3). Hay que dar un giro de 180? y cambiar nuestro rumbo hacia los fundamentos básicos de amor a Dios y nuestros semejantes (Mt.22:38-40). Tenemos que voltear el rostro hacia la luz verdadera…

Dios en su inmenso amor dejó comisionados a unos hombres (Mt.28:19-20) para que llevaran este mensaje de verdad y luz (Mt.5.16). Dejó instituida su iglesia (Mt.16. 18), ¡la iglesia del Señor! La salvación del hombre y de toda la creación está en manos de una iglesia comprometida con el Señor. No de una iglesia politizada, comprometida con los grandes intereses del mundo, no una iglesia llena de avaricia de poder, si no llena del Espíritu Santo. La iglesia sin nombres, sin títulos, sin sectarismos (Lc.9:49-50), solo la iglesia del Señor. ¡Hay que salir y hacer discípulos! Hombres comprometidos con Dios y con otros hombres. ¡Una iglesia que se levante y toque la trompeta que despierte a la humanidad! ¡Una iglesia que enfrente al hombre con su responsabilidad!

La iglesia es responsable de levantar un cartel que diga “¡Alto, deténganse! Es responsable de cumplir con la gran comisión. Tenemos que levantarnos y hacer una revolución, una revolución de amor, una revolución que traiga cambios en el pensamiento del hombre, una revolución que traiga una verdadera restauración y reconciliación del hombre con Dios (2Co.5:19).

EI reto está, el alerta está, la solución está, las armas están (Ef.6:10-l8) y el Capitán está (Rom.8:37: Jn.16:33). Despierta iglesia, toma el batón. gánale la competencia al enemigo. En Génesis 3:15 está la promesa de la victoria. ¡Despierta iglesia, cumple con tu misión; en Cristo somos más que vencedores (Rom.8:37)!

Despierta iglesia. Dejemos la pugna entre denominaciones, ¡podemos ser uno en Cristo! (l Co.3:21-23: 2Co.5:19) Empuñemos la espada de doble filo que es la palabra de Dios (Heb.4:12).

Despierta iglesia, enciende la llama del amor, lucha contra la apostasía (Mt. 24:12-13). ¡Llénate del fuego que es el Espíritu Santo!

Despierta iglesia, no te vayan a encontrar dormida como enseña la parábola de las diez vírgenes (Mt.25:1-13).

Despierta iglesia. ¡Vístete de la armadura de Dios (Ef.6:13) y da el grito de guerra en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! ¡AMEN!

Originally posted 2011-10-02 07:31:26. Republished by Blog Post Promoter

Lamentaciones de Jeremías Capítulo 01

Capítulo 01

1:1 ¡Cómo ha quedado sola la ciudad populosa! 
La grande entre las naciones se ha vuelto como viuda, 
La señora de provincias ha sido hecha tributaria. 
1:2 Amargamente llora en la noche, y sus lágrimas están en sus mejillas. 
No tiene quien la consuele de todos sus amantes; 
Todos sus amigos le faltaron, se le volvieron enemigos. 
1:3 Judá ha ido en cautiverio a causa de la aflicción y de la dura servidumbre; 
Ella habitó entre las naciones, y no halló descanso; 
Todos sus perseguidores la alcanzaron entre las estrechuras. 
1:4 Las calzadas de Sion tienen luto, porque no hay quien venga a las fiestas solemnes; 
Todas sus puertas están asoladas, sus sacerdotes gimen, 
Sus vírgenes están afligidas, y ella tiene amargura. 
1:5 Sus enemigos han sido hechos príncipes, sus aborrecedores fueron prosperados, 
Porque Jehová la afligió por la multitud de sus rebeliones; 
Sus hijos fueron en cautividad delante del enemigo. 
1:6 Desapareció de la hija de Sion toda su hermosura; 
Sus príncipes fueron como ciervos que no hallan pasto, 
Y anduvieron sin fuerzas delante del perseguidor. 
1:7 Jerusalén, cuando cayó su pueblo en mano del enemigo y no hubo quien la ayudase, 
Se acordó de los días de su aflicción, y de sus rebeliones, 
Y de todas las cosas agradables que tuvo desde los tiempos antiguos. 
La miraron los enemigos, y se burlaron de su caída. 
1:8 Pecado cometió Jerusalén, por lo cual ella ha sido removida; 
Todos los que la honraban la han menospreciado, porque vieron su vergüenza; 
Y ella suspira, y se vuelve atrás. 
1:9 Su inmundicia está en sus faldas, y no se acordó de su fin; 
Por tanto, ella ha descendido sorprendentemente, y no tiene quien la consuele. 
Mira, oh Jehová, mi aflicción, porque el enemigo se ha engrandecido. 
1:10 Extendió su mano el enemigo a todas sus cosas preciosas; 
Ella ha visto entrar en su santuario a las naciones 
De las cuales mandaste que no entrasen en tu congregación. 
1:11 Todo su pueblo buscó su pan suspirando; 
Dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida. 
Mira, oh Jehová, y ve que estoy abatida. 
1:12 ¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino? 
Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; 
Porque Jehová me ha angustiado en el día de su ardiente furor. 
1:13 Desde lo alto envió fuego que consume mis huesos; 
Ha extendido red a mis pies, me volvió atrás, 
Me dejó desolada, y con dolor todo el día. 
1:14 El yugo de mis rebeliones ha sido atado por su mano; 
Ataduras han sido echadas sobre mi cerviz; ha debilitado mis fuerzas; 
Me ha entregado el Señor en manos contra las cuales no podré levantarme. 
1:15 El Señor ha hollado a todos mis hombres fuertes en medio de mí; 
Llamó contra mí compañía para quebrantar a mis jóvenes; 
Como lagar ha hollado el Señor a la virgen hija de Judá. 
1:16 Por esta causa lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas, 
Porque se alejó de mí el consolador que dé reposo a mi alma; 
Mis hijos son destruidos, porque el enemigo prevaleció. 
1:17 Sion extendió sus manos; no tiene quien la consuele; 
Jehová dio mandamiento contra Jacob, que sus vecinos fuesen sus enemigos; 
Jerusalén fue objeto de abominación entre ellos. 
1:18 Jehová es justo; yo contra su palabra me rebelé. 
Oíd ahora, pueblos todos, y ved mi dolor; 
Mis vírgenes y mis jóvenes fueron llevados en cautiverio. 
1:19 Di voces a mis amantes, mas ellos me han engañado; 
Mis sacerdotes y mis ancianos en la ciudad perecieron, 
Buscando comida para sí con que entretener su vida. 
1:20 Mira, oh Jehová, estoy atribulada, mis entrañas hierven. 
Mi corazón se trastorna dentro de mí, porque me rebelé en gran manera. 
Por fuera hizo estragos la espada; por dentro señoreó la muerte. 
1:21 Oyeron que gemía, mas no hay consolador para mí; 
Todos mis enemigos han oído mi mal, se alegran de lo que tú hiciste. 
Harás venir el día que has anunciado, y serán como yo. 
1:22 Venga delante de ti toda su maldad, 
Y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones; 
Porque muchos son mis suspiros, y mi corazón está adolorido.

Lamentaciones de Jeremías Capítulo 02

Capítulo 02

2:1 ¡Cómo oscureció el Señor en su furor a la hija de Sion! 
Derribó del cielo a la tierra la hermosura de Israel, 
Y no se acordó del estrado de sus pies en el día de su furor. 
2:2 Destruyó el Señor, y no perdonó; 
Destruyó en su furor todas las tiendas de Jacob; 
Echó por tierra las fortalezas de la hija de Judá,
Humilló al reino y a sus príncipes. 
2:3 Cortó con el ardor de su ira todo el poderío de Israel; 
Retiró de él su diestra frente al enemigo, 
Y se encendió en Jacob como llama de fuego que ha devorado alrededor. 
2:4 Entesó su arco como enemigo, afirmó su mano derecha como adversario, 
Y destruyó cuanto era hermoso. 
En la tienda de la hija de Sion derramó como fuego su enojo. 
2:5 El Señor llegó a ser como enemigo, destruyó a Israel; 
Destruyó todos sus palacios, derribó sus fortalezas, 
Y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y el lamento. 
2:6 Quitó su tienda como enramada de huerto;
Destruyó el lugar en donde se congregaban; 
Jehová ha hecho olvidar las fiestas solemnes y los días de reposo en Sion, 
Y en el ardor de su ira ha desechado al rey y al sacerdote. 
2:7 Desechó el Señor su altar, menospreció su santuario; 
Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus palacios; 
Hicieron resonar su voz en la casa de Jehová como en día de fiesta. 
2:8 Jehová determinó destruir el muro de la hija de Sion; 
Extendió el cordel, no retrajo su mano de la destrucción; 
Hizo, pues, que se lamentara el antemuro y el muro; fueron desolados juntamente. 
2:9 Sus puertas fueron echadas por tierra, destruyó y quebrantó sus cerrojos; 
Su rey y sus príncipes están entre las naciones donde no hay ley; 
Sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová. 
2:10 Se sentaron en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sion; 
Echaron polvo sobre sus cabezas, se ciñeron de cilicio; 
Las vírgenes de Jerusalén bajaron sus cabezas a tierra. 
2:11 Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas, 
Mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo, 
Cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad. 
2:12 Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo y el vino? 
Desfallecían como heridos en las calles de la ciudad, 
Derramando sus almas en el regazo de sus madres. 
2:13 ¿Qué testigo te traeré, o a quién te haré semejante, hija de Jerusalén? 
¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sion? 
Porque grande como el mar es tu quebrantamiento; ¿quién te sanará? 
2:14 Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; 
Y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio, 
Sino que te predicaron vanas profecías y extravíos. 
2:15 Todos los que pasaban por el camino batieron las manos sobre ti; 
Silbaron, y movieron despectivamente sus cabezas sobre la hija de Jerusalén, diciendo: 
¿Es esta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra? 
2:16 Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca; 
Se burlaron, y crujieron los dientes; dijeron: Devorémosla; 
Ciertamente este es el día que esperábamos; lo hemos hallado, lo hemos visto. 
2:17 Jehová ha hecho lo que tenía determinado;
Ha cumplido su palabra, la cual él había mandado desde tiempo antiguo. 
Destruyó, y no perdonó; 
Y ha hecho que el enemigo se alegre sobre ti,
Y enalteció el poder de tus adversarios. 
2:18 El corazón de ellos clamaba al Señor; 
Oh hija de Sion, echa lágrimas cual arroyo día y noche; 
No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos. 
2:19 Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; 
Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; 
Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos, 
Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles. 
2:20 Mira, oh Jehová, y considera a quién has hecho así. 
¿Han de comer las mujeres el fruto de sus entrañas, los pequeñitos a su tierno cuidado? 
¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta? 
2:21 Niños y viejos yacían por tierra en las calles; 
Mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a espada; 
Mataste en el día de tu furor; degollaste, no perdonaste. 
2:22 Has convocado de todas partes mis temores, como en un día de solemnidad; 
Y en el día del furor de Jehová no hubo quien escapase ni quedase vivo; 
Los que crié y mantuve, mi enemigo los acabó.