¿Una Utopía?

¿Una Utopía?

Muchos llamarían esta necesidad de escribir estos apuntes un impulso, un desahogo, una locura: yo le llamo amor. Yo sé la verdad; no por mí: sino por lo que dice la palabra de Dios. No quiero sentirme cómplice de la conducta inconsciente del hombre ni de la apatía de la iglesia hacia su responsabilidad. Es por amor a mis hermanos. En estos primeros días del siglo 21 es nuestra responsabilidad leer, buscar, meditar. Leyendo la revista “Life” donde resume algunas noticias de los últimos años, sentí angustia de la ignorancia (¿o maldad?’) de la humanidad que se reflejaban en estas noticias. Y me pregunté de quien es la verdadera responsabilidad de lo que sucede.

Quiero escribir por mis hijos, nietos, familia. ¿Quién sabe? ¡Quizás alguien lea mis apuntes! Si éstos logran el despertar, aunque sea de una persona. ¡Aleluya! UNO A UNO…

Comencemos por repasar lo que es la naturaleza, el hombre y la iglesia a la luz de la palabra de Dios. En segundo lugar veamos como la confusión de roles (¿queremos ser Dios?), la frialdad (apostasía), y la responsabilidad no asumida a degenerado en una muy cercana catástrofe (¿por maldad o por ignorancia?). El hombre está destruyendo no tan solo la naturaleza que le rodea sino peor aún su espíritu. Dentro de mi visión humano-cristiana quisiera tronar los dedos y despertar a aquellos que están comisionados por el Creador para que puedan generar cambios de cara a un nuevo siglo con menos deshumanización y más respeto hacia la creación divina.

En los capítulos 1 y 2 de Génesis leemos como Dios creo toda la naturaleza. Nos emociona la hermosa descripción de este trabajo y al final de la jornada dice la palabra (Gen 1:31) que a Dios le agrado lo que había hecho. La luz, las aguas, el árbol que produce frutos, las aves… ¡Qué hermosa, la naturaleza! ¡Y creo Dios al hombre! ÉI quería que alguien disfrutara de todo lo creado (Gen 1:28-30). En Génesis 28 Dios le da autoridad al hombre para que señoree toda la tierra. El hombre desconoce, o podemos decir sin temor a equivocarnos que ha ignorado, ha cerrado los ojos a la verdadera definición de la palabra señoree: gobierne, administre. En la naturaleza se encuentran todos los tesoros que sirven al hombre para que viva y viva bien no solo sobreviva EI hombre tiene poder para acabar con los recursos naturales o para amar y utilizar la naturaleza para vivir ¿Hasta cuando? La naturaleza está tomando su revancha. Los huracanes, inundaciones, calentamientos ocasionados por la destrucción de la capa de Ozono trayendo incendios que han destruido sobre 5,000 acres de bosques forestales (y el oxigeno), el Niño, la Niña, sequías… Hay hambre, necesidad y desolación.

EI hombre tiene la mayordomía sobre la tierra (Sal.8:4-8); pero esta es de soberanía divina (Sal.8:3). Si nos apartamos de Dios e intercambiamos posiciones, queriendo ser Dios, entonces perdemos la perspectiva de nuestro rol de fideicomiso: gobernar. ¿De quien es la responsabilidad de enseñar al hombre su verdadero rol?

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gn. 1: 27). Los humanos somos seres espirituales, no solo un cuerpo, sino también un alma y un espíritu. Esta prominencia que Dios le dio al hombre lleva consigo una gran responsabilidad y obligación. ¡Dios ama al hombre! A través de toda la palabra leemos sobre este gran amor para con el hombre, tanto que envió a su unigénito hijo a morir en la cruz del Calvario para que su sangre lavara nuestros pecados (Jn 3: 16). EI nos permite alcanzar los más altos niveles en todos los aspectos de nuestra vida. Tenemos la obligación de procurar serlo porque de lo contrario estaríamos siendo infieles a ese amor a toda la vida que se nos ha confiado. La habilidad del hombre para regir la tierra sobre la que Dios le señoreó dependerá de su fidelidad y obediencia a EI (Gn.2:16-17). ¡El hombre tiene la capacidad y el poder! ¿De quien es responsabilidad de enseñar al hombre a utilizar esta capacidad y poder?

Veamos que nombres usa la Biblia para la iglesia: novia (Cantar de los Cantares), cuerpo de Cristo (1 Co. 12:27) y algunos de los adjetivos que usa para describirla: gloriosa, santa (Ef.5:27), fiel (Ap3 :8-10), tibia (Ap.3:4-20), muerta (Ap3: 1-5). ¿Esta la iglesia de nuestro tiempo como la califica la palabra en Apocalipsis? La Iglesia no es una institución, no es una denominación, no es un nombre ni un hombre. Dice la palabra en Hch. 20.28: “la iglesia del Señor, la cual El ganó por su propia sangre” y si a esto añadimos lo que dice en 1 Co1:10 “unidos en una misma mente y en un mismo parecer”; nos atrevemos a resumir que la iglesia somos todos los hombres, mujeres, ancianos, niños unidos en amor porque hemos creído en un solo Dios y en el Señor Jesucristo su Hijo, como nuestro Salvador, y hemos obedecido el Evangelio mediante la participación del bautismo (Rom 6:3, 4) (añadido por Pedro Gelabert).

Esta iglesia está comisionada por Cristo para (enseñar) al mundo esta hermosa (verdad) (Hech.28: 19-20). Escribo entre paréntesis las palabras enseñar, verdad porque muchas iglesias se han apartado de la verdad de la palabra o han adaptado su verdad a las enseñanzas del Maestro. Al leer Efesios 1:22-23 podemos entender que la iglesia, como cuerpo de Cristo, ha recibido la orden del Señor Jesucristo de representarlo en la sociedad y dar a conocer su vida, amor y poder. La respuesta a la pregunta planteada está contestada en la palabra. La responsabilidad de enseñar la verdad de lo que el Señor quiere para con el hombre es de la iglesia.

En Efesios, Pablo nos describe como en ninguna otra epístola la verdadera iglesia del Señor. ¿Ha olvidado la iglesia del siglo 21 su responsabilidad? Si miramos la realidad de las circunstancias en las que vive el hombre diríamos que si. Pero la palabra que yo leo dice que la esperanza nos fue dada cuando Cristo murió en la cruz y resucitó para darnos la victoria (Jn. 16:33). La venida del Señor es un misterio para el hombre (Mt. 24:36), por tanto tenemos que aprender a vivir en amor hasta la llegada de ese glorioso día. Desde Génesis (3:15) hasta Apocalipsis (2:17) Dios le da promesas al hombre y le enseña a hacer uso sabio de todo lo creado (Hch 17:26-28). Conocerlo, ser fieles y obedecerlo, ¡¡¡es la solución!!! . El mundo va en picada, el hombre está en oscurantismo. Dios nos ha dado inteligencia y sabiduría. La ciencia ha logrado descubrimientos e inventos insospechados (Jn 14:12): pero el hombre sigue desorientado. Se ha envanecido, tiene inteligencia pero ha perdido sabiduría. EI género humano tiene que unirse y clamar a Dios por sabiduría (Jer.33:3). Hay que dar un giro de 180? y cambiar nuestro rumbo hacia los fundamentos básicos de amor a Dios y nuestros semejantes (Mt.22:38-40). Tenemos que voltear el rostro hacia la luz verdadera…

Dios en su inmenso amor dejó comisionados a unos hombres (Mt.28:19-20) para que llevaran este mensaje de verdad y luz (Mt.5.16). Dejó instituida su iglesia (Mt.16. 18), ¡la iglesia del Señor! La salvación del hombre y de toda la creación está en manos de una iglesia comprometida con el Señor. No de una iglesia politizada, comprometida con los grandes intereses del mundo, no una iglesia llena de avaricia de poder, si no llena del Espíritu Santo. La iglesia sin nombres, sin títulos, sin sectarismos (Lc.9:49-50), solo la iglesia del Señor. ¡Hay que salir y hacer discípulos! Hombres comprometidos con Dios y con otros hombres. ¡Una iglesia que se levante y toque la trompeta que despierte a la humanidad! ¡Una iglesia que enfrente al hombre con su responsabilidad!

La iglesia es responsable de levantar un cartel que diga “¡Alto, deténganse! Es responsable de cumplir con la gran comisión. Tenemos que levantarnos y hacer una revolución, una revolución de amor, una revolución que traiga cambios en el pensamiento del hombre, una revolución que traiga una verdadera restauración y reconciliación del hombre con Dios (2Co.5:19).

EI reto está, el alerta está, la solución está, las armas están (Ef.6:10-l8) y el Capitán está (Rom.8:37: Jn.16:33). Despierta iglesia, toma el batón. gánale la competencia al enemigo. En Génesis 3:15 está la promesa de la victoria. ¡Despierta iglesia, cumple con tu misión; en Cristo somos más que vencedores (Rom.8:37)!

Despierta iglesia. Dejemos la pugna entre denominaciones, ¡podemos ser uno en Cristo! (l Co.3:21-23: 2Co.5:19) Empuñemos la espada de doble filo que es la palabra de Dios (Heb.4:12).

Despierta iglesia, enciende la llama del amor, lucha contra la apostasía (Mt. 24:12-13). ¡Llénate del fuego que es el Espíritu Santo!

Despierta iglesia, no te vayan a encontrar dormida como enseña la parábola de las diez vírgenes (Mt.25:1-13).

Despierta iglesia. ¡Vístete de la armadura de Dios (Ef.6:13) y da el grito de guerra en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! ¡AMEN!

Originally posted 2011-10-02 07:31:26. Republished by Blog Post Promoter

El Amor De Dios Es Un Amor Que Da.


Algunos aman por interés. Dios ama para dar.
Es más, sin nuestro dar no parte de nuestro amor, entonces no amamos en absoluto. Amy Carmichael dijo: “Ud. Puede dar sin amar, pero Ud. No puede amar sin dar.”
El amor de Dios es un amor que da. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo” (Juan 3:16). Observe el uso de verbo “dar.” Dios amó, y Dios dio.
Cuando Ud. Se enamora de alguien, Ud. Quiere dar a ese alguien el mejor regalo que pueda encontrar. El dinero es lo de menos. Ud. está tan locamente enamorado que simplemente está obligado a dar y a dar en grande.
Pero el amor de Dios no es sólo sentimientos. El amor de Dios no parte de las emociones. El amor de Dios parte de la voluntad. Dios amó al mundo aun sabiendo que el mundo no le iba a amar. Dios amó al mundo aun sabiendo que el mundo se iba a rebelar contra Él.
Como bien dijo C. S. Lewis, “Dios nos ama; no porque valgamos la pena de ser amados, sino porque Él es amor. Dios nos ama, no porque Él necesite recibir sino porque Él se deleita en dar.”

Originally posted 2012-05-04 05:45:58. Republished by Blog Post Promoter

El Amor De Dios, Durara Para Siempre


Cuando comprendemos que Dios es eterno, podemos tener la quieta seguridad de que Su amor por nosotros también es eterno.
El salmista dice: “Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación… Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmo 90: 1,2).

El Dios que vive para siempre, amará para siempre. Su amor nunca se desvanecerá o disminuirá. Nunca terminará. Dios dice: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3)
Su esposa o su esposo, a pesar de lo años de casados podría aparecer un fatídico día con la idea de: “Ya no te amo.” A lo mejor Ud. Ya ha oído esas fatales palabras.
Si es así, recuerde, aun cuando todos los otros amores fallen, el amor de Dios nunca falla. Nunca cambiará. Dios lo dijo, “Con amor eterno te he amado.”

EL AMOR DE DIOS, ES UNIVERSAL

El humorista norteamericano Will Rogers solía decir, “Nunca he encontrado a un hombre que no me haya gustado.” Pero la Biblia dice que Dios nunca ha creado a un hombre que no le haya amado.
El amor de Dios abarca a todo ser humano. Es universal. Juan 3:16 nos habla de ello: “Porque de tal manera amó Dios al mundo.”
Ser amado por Dios es algo muy importante. Algunos padres no aman a los blancos o a los negros o a los Judíos o a los Chinos. Pero Dios creó el mundo y Ud. Es parte del mundo. Y Dios dice que El ama- sin importar su nacionalidad, su trasfondo étnico o sus debilidades. El amor de Dios es universal.

Originally posted 2012-04-24 05:43:59. Republished by Blog Post Promoter

¿Si Dios es Amor como puede mandar a alguien al infierno?


Esta pregunta se la han hecho muchos através de la historia incluyendo grupos cristianos que para defender a Dios niegan que el infierno exista y tambien algunas personas no cristianas para atacar el cristianismo como una religión con un Dios horriblemente malo. Para ellos es imposible que Dios siendo un Dios de amor, “mande” a alguien al infierno a sufrir eternamente.

El problema es que como humanos siempre queremos visualizar a un Dios que es todo amor y que jamás haría cosa semejante. El caso es que Dios es Amor pero tambien es fuego consumidor. Dios, además de amor, es un Dios de justicia, de orden y de leyes. El simplememte da al hombre la paga por su pecado. La ley de de Dios establecida:

Romanos 6:23

Porque la paga del pecado es muerte…

Dios ha establecido leyes y el violar estas leyes conlleva consecuencias. Desde el huerto del Eden vemos como Dios estableció las leyes para el hombre, pero el hombre desobedecio atrayendo para si la muerte.

Dios ha establecido “la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es Vida Eterna” y eso es lo que ocurre. El hombre vive en pecado y por peca y por esta razón recibe la paga de su pecado. Esta muerte no es solamente fisica sino espiritual. No importa cuanto el hombre pelee y se queje en contra de Dios, este está recibiendo solamente la paga de su pecado, por haber sido desobediente a Dios.

Romanos 3

9 ¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios; 12 Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno:

De acuerdo a la Biblia, todos hemos rechazado a Dios y merecemos el infierno eterno. Ninguno merecia el cielo pero Dios nos amó y dio a su hijo para que fuesemos salvos por el. El hecho de que alguien rechaze a Cristo y la verdad acerca de Dios, no hace a Dios responsable de que tal persona vaya al infierno.

En el libro de Apocalipsis 20:11 dice:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado enel, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se halló para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequenos, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida, Y FUERON JUZGADOS LOS MUERTOS POR LAS COSAS QUE ESTABAN ESCRITAS EN LOS LIBROS, SEGÚN SUS OBRAS….y el que no se halló escrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Si se da cuenta, la razón por la que los hombres son echados al lago de fuego es porque sus obras fueron malas; porque eran pecadores.

Otros objetan el hecho de que Dios pueda permitir que alguien sufra eternamente en el infierno por solo vivir en pecado y desobediencia a Dios unos pocos años en la vida, pero la lógica de este pensamiento no toma en cuenta la enseñanza bíblica de que alguien pueda vivir la misma cantidad o menos tiempo creyendo en Dios y en obediencia a su Palabra y que reciba de igual manera Vida Eterna. Eso es solo la justicia y la Gracia de Dios en acción.

El Amor De Dios Es Por Gracia


¡Oh, el amor que produjo el plan de salvación!
¡Oh, la gracia que lo trajo al hombre!
¡Oh, el gran abismo que Dios cerró en el Calvario!
William R. Newell

La cualidad del amor de Dios “que nunca se ha oído” es que es por gracia.

No es extraño encontrar personas que demuestran su amor. Inclusive existen personas que se sacrifican por amor. Pero la cualidad del amor de Dios “que nunca se ha oído” es que es por gracia. Su gracia inconcebible e incomprensible ha traído la salvación al hombre.
Aquí tenemos cómo Pablo expresa esa cualidad de ser por gracia del amor de Dios “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguien osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor. Más Dios muestra su amor por nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8). ¡Esto es dar por amor! ¡Esto es amor que se sacrifica! ¡Esto es amor por gracia!
Dios le amó tanto que envió a Su hijo Unigénito, Jesucristo, para soportar el sufrimiento cruel y la vergüenza en la cruz del Calvario. Dios le amó tanto que envió a Su Hijo para que muera en el lugar que a Ud. le corresponde morir, y de esa manera pagó el castigo por el pecado que Ud. cometió. Su amor es tan grande que trae a Él a todos aquellos que confiamos en Cristo como nuestro Salvador. Nada ni nadie puede romper el vínculo de su amor.
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38,39)
¿Necesita alguien que le ame ahora?
Yo conozco un amor que es eterno, nunca se desvanece. Yo conozco un amor que es universal; Ud. está incluido. Yo conozco un amor que da; dio lo mejor que tenía. Yo conozco un amor que se sacrifica; dio lo mejor sin esperar nada a cambio. Yo conozco un amor que es por gracia- un amor que nos ha sido dado a pesar de que no lo merecemos en absoluto. Yo conozco el amor de Dios, el amor que puede existir.
Yo he experimentado el amor de Dios. Yo he sido abrazado por él. ¿Lo ha sido Ud.?

El Amor De Dios, Es Demostrado


Cuando mis hijas eran pequeñas, a veces unas de ellas se sentaba en mis rodillas y me decía, “Papi, Te amo.”
Y yo solía pensar, Si ella realmente me ama, ella hará algo más que sólo decírmelo. Ella demostrará que me ama.

Como Ud. Verá, el amor que solamente de palabras y no se demuestra en hechos no es amor sincero. Es tan fácil decir “Te amo.” Es más, nos hemos vuelto expertos en decir estas palabras, pero en la realidad, muchas veces estas palabras tienen poco o ningún significado cuando las decimos.
Pero el amor de Dios no es así. El amor de Dios se demuestra en sus acciones.
Lea lo que el Apóstol Pablo escribió: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8).
O piense en las palabras del Apóstol Juan en 1 Juan 4:9: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.”
Si alguien dice que le ama, pero falla en demostrar ese amor, entonces Ud. tiene todo el derecho del mundo para dudar de la sinceridad de ese amor. Pero si ese amor se demuestra en hechos, entonces Ud. Puede estar seguro de la sinceridad de ese amor.
Dios demostró su amor para Ud. De una forma maravillosa. Lo hizo al enviar a su Hijo para morir por Ud. Esa es la prueba suprema de Su amor.

EN EL AMOR NO HAY TEMOR, PERO DEBEMOS TEMER A JEHOVA

1 Juan 4:18 dice que en el amor no hay temor y que el perfecto amor echa fuera el temor. Ahora bien, en Deuteronomio 6:5 dice que debemos amar a Dios de todo corazón, pero en el mismo capítulo, versículo 13 dice: A Jehová tu Dios temerás. ¿Por qué es que debemos amar a Dios con temor cuando el amor echa fuera el temor?

Vamos primero a explicar el significado de lo que tenemos en 1 Juan 4:18. Para ello leamos este versículo y también el anterior para introducirnos en el contexto. 1 Juan 4:17-18 dice: “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”

Poco antes de citar este pasaje, Juan declaró que Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Una de las manifestaciones de la relación de amor entre Dios y el hombre, es que el hombre desarrolla una relación de confianza con Dios. Confianza principalmente en lo que tiene que ver con lo que la Biblia llama el día del juicio. Por eso es que el texto leído dice que el amor se ha perfeccionado o madurado en nosotros, otorgándonos confianza.

¿Confianza en qué? Pues en el día del juicio. El día del juicio no reviste temor alguno para los que amamos a Dios de corazón, no por los méritos que hemos hecho mientras estamos en la tierra sino por la fe que tenemos en Cristo nuestro Salvador. Todo lo que es Cristo somos los que creemos en Cristo. Entonces no existe razón para temer en el día del juicio.

Juan dice por tanto: Pues como él es, es decir Cristo, así somos nosotros en el mundo. El creyente que tiene esta relación de amor con Dios, es visto por Dios como si fuera Cristo mismo y esto nos debe traer una sensación de total confianza en el día del juicio. Es por eso que Juan declara que en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor.

Si Usted ama a Dios, Usted no debe tener temor de ser castigado en el día del juicio. Pero si Usted no ama a Dios, entonces, allí sí, Usted vivirá en constante temor de que algún día Dios traerá sobre Usted el castigo merecido. Juan dice por tanto: El que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Recuerde que para amar a Dios, primero se necesita nacer de nuevo. Los incrédulos no pueden amar a Dios porque están muertos espiritualmente hablando. Para nacer de nuevo es necesario recibir a Cristo como Salvador.

En esencia entonces, cuando Juan dice que el perfecto amor echa fuera el temor, está hablando en el contexto del día del juicio. Los que amamos a Dios, no tenemos ningún temor del día del juicio, porque somos salvos, porque nuestros pecados nos han sido perdonados, porque el castigo que merecemos por nuestros pecados ya fue recibido por Cristo en la cruz y nosotros fuimos liberados de recibir ese castigo.

Muy bien, ahora vamos a ver las otras citas que Usted mencionó en su consulta. Una de ellas es Deuteronomio 6:5 donde dice: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”

La principal responsabilidad de un judío hacia Jehová era un amor sin reservas, un amor con toda el alma y con todas las fuerzas, también un amor de corazón, esto significa un amor sincero, un amor que nos es de labios para afuera. Este es el tipo de amor que echa fuera el temor de que algún día, en el día del juicio, Dios nos pueda castigar. Cuando un ser humano ama a Dios de esta manera, vivirá en total seguridad de que nunca va a ser condenado a castigo eterno por el pecado.

La otra cita se encuentra en Deuteronomio 6:13 donde dice: “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.”

El verbo Hebreo que se ha traducido como temer, significa tanto reverenciar o adorar como tener temor de. Ambas ideas están inmersas en el mandato de temer a Jehová tu Dios. Jehová Dios es el único que debe ser reverenciado o adorado y además, Jehová Dios es el único que debe ser temido en el sentido de no ofenderle con el pecado.

Es un temor santo o temor reverencial, como han dicho algunos. Mientras más elevada es la posición o dignidad de una persona, más temor reverencial infunde en sus subordinados. Un miedo de caer en sus manos si se hace algo en contra de esa persona.

Bueno, este sentimiento también debe estar presente en la relación del hombre con Jehová Dios. Un temor reverencial, un temor santo de caer en sus manos si hacemos algo contrario a su voluntad. Esta faceta de la relación del hombre con Jehová Dios no es muy popular que digamos. A todos nos gusta pensar en un Dios de amor, de gracia, de misericordia, un Dios bondadoso, etc.

Y ciertamente Dios es todo esto, pero recordemos que además de eso, es un Dios a quien debemos temer. Porque simplemente él es Dios. Textos como Deuteronomio 6:2; 5:29; 10:12; 13:4 ordenan a los hombres a temer a Dios. Insisto, que esto puede ser entendido en el sentido de adorar o reverenciar a Dios, pero no olvidemos jamás que puede ser entendido también en el sentido de un miedo a ofender su santidad.

Interesante que en la versión Reina Valera, cuando Mateo y Lucas citan el texto en Deuteronomio 6:13, aparece así: “A Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” Así que, este temor en el libro de Deuteronomio es diferente al temor que hablamos en el libro de 1 Juan. Allí se refería al miedo en el día del juicio. Los que amamos a Dios no debemos tener miedo al día del juicio, porque ya somos salvos. Cristo Jesús ya recibió el castigo que nosotros como pecadores merecíamos.