Una Alternativa a la Salvación


Después de que Jesús resucitó de entre los muertos, paso cuarenta días con sus discípulos antes de ascender al cielo. En ese tiempo apareció once veces a diferentes personas, incluyendo a una multitud de más de quinientos. En uno de esos días, dejó a sus discípulos La Gran Comisión: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16). La comisión de Cristo, incluyó las condiciones para la salvación de todos los seres humanos. Todo ser humano está obligado según Dios, a oír, creer y obedecer y perseverar en el mensaje del evangelio para obtener salvación. Jesucristo anunció la terrible alternativa a la salvación: “…mas el que no creyere será condenado.”

Se ha puesto mucho énfasis en la enseñanza de este pasaje acerca de la necesidad de predicar el evangelio a toda criatura y en las condiciones impuestas por Cristo de oír, creer, arrepentirse y hasta del bautismo para el perdón de los pecados; pero también es muy importante comprender la terrible alternativa a la salvación ofrecida por Cristo: La condenación de la incredulidad. Jesús enseñó en Juan 3:19 que los incrédulos ya están bajo una condición de condenación. Pero en la declaración que describe Marcos 16, Cristo afirma que la condenación cae mas severamente sobre aquellos que escuchan el evangelio, pero no lo creen. La condenación cae sobre ellos ahora y eventualmente caerá por toda la eternidad. La única salida o escape a la condenación eterna es que el incrédulo se arrepienta y se convierta a Cristo Jesús.

La incredulidad hacia la revelación de Dios a sido la causa de la caída de muchos a través de los siglos. Fue el pecado del pueblo israelita en el desierto. Veamos lo que la Biblia dice: “¿Quiénes fueron los que habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por la mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes jurò que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar por su incredulidad.” (Hebreos 3:16). Observe, detenidamente, por favor, que las palabras pecaron y desobedecieron nos dicen el motivo por el cual Dios se enojó con Israel y ambas están incluidas bajo el término incredulidad. Y es que la incredulidad amenaza a todas las generaciones y las muchas maneras en que se manifiesta indican que es el pecado característico del siglo. Sin duda que la tremenda mezcla de transgresiones en la vida de muchas personas es causada hoy por la incredulidad.

LAS FORMAS DE INCREDULIDAD
La incredulidad lleva muchos disfraces. Hay ateístas, escépticos, secularcitas, racionalistas, liberales, hedonistas, etc. No importa cómo se proclamen, todos tienen una característica en común: La incredulidad. El modernismo religioso es un término conocido para describir a muchos incrédulos. Es un sistema de creencias que eleva el razonamiento o experiencias humanas por encima de lo que la Biblia enseña. La mayoría de los exponentes de este sistema que se autodenominan creyentes, sólo creen en parte, pues, aceptan solamente las partes de la Biblia que concuerdan con sus ideas personales. Pretenden creer lo que consideran razonable y lo demás lo rechazan. Por ejemplo, el nacimiento virginal de Jesús no es razonable para ellos, así que lo rechazan. Tratan de dar una explicación razonada a los milagros bíblicos y niegan incluso la autenticidad e inspiración de las Escrituras. Además, como si fuera poco, rechazan las doctrinas del cielo y del infierno, de la expiación y sacrificio de Jesús en la cruz y los más osados rechazan el hecho de que Jesús sea el Unigénito Hijo de Dios.

Muchas formas de incredulidad, especialmente en el modernismo religioso, han ligado cuerpo y alma con la teoría de la evolución. Su cristianismo es un concepto que sólo trata de la vida presente en esta tierra y no abarca la vida después de la muerte. Su concepto del cielo es hacer de esta tierra un lugar feliz por medio de eliminar las enfermedades, el dolor, los sufrimientos, las guerras, etc. Su concepto del infierno es la terrible condición que el ser humano crea en la tierra con su codicia.

Puedo seguir mencionando muchas formas de incredulidad que existen hoy día, pero creo que éstas son suficientes. Analicemos ahora la característica más común entre los incrédulos: La falta de temor a la condenación eterna. Aún los que se dicen ser cristianos y se resisten a creer en la idea de un castigo eterno, afirman que Dios es un ser tan amoroso que no puede castigar a nadie. Este tipo de pensamiento muestra incredulidad en lo que la Biblia enseña al rechazar las advertencias de lo que pasará con los incrédulos y desobedientes a la voluntad que Dios ha dejado escrita en las Santas Escrituras. No sólo contradicen lo enseñado claramente por Jesús sino que contradicen lo que el Espíritu Santo reveló a los apóstoles y profetas en el primer siglo para nuestra salvación y edificación (Efesios 2:19-22).

La certidumbre de un juicio final e irrevocable y los horrores de la perdición eterna se muestran en numerosos pasajes de la revelación de Dios. Analicemos el siguiente pasaje sobre esta forma de incredulidad para que usted mismo llegue a una conclusión: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en todos los que creyeron por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros” (2 Tesalonicenses 1:6-10). Este pasaje muestra que las cosas que hacemos y creemos serán en definitiva las que determinen nuestro destino eterno, aunque usted no lo crea.

EL EVANGELIO DE CRISTO
Según el pasaje citado, “el evangelio” juega un papel muy importante relacionado directamente a la salvación de nuestras almas en el día del juicio final. Si se predica el evangelio a toda criatura y se obedece, entonces, Dios le perdonará todos sus pecados e irá a la vida eterna (Hechos 2:38). Pero, si se predica el evangelio y no se escucha y por lo tanto, no se obedece, entonces se cumplirá lo que dijo Cristo nuestro Señor en Marcos 16:15-16: “…mas el que no creyere, será condenado”. De modo que la alternativa de salvación por nuestra desobediencia será la condenación de nuestras almas. Decir otra cosa es convertirnos en incrédulos de la Palabra de Dios. Nos conviene descubrir entonces, ¿qué es o qué significa “el evangelio de Cristo”?

En 1 Corintios 15:1-4 el apóstol Pablo nos enseña el significado de lo que es el evangelio. Escuchemos su voz: “Además, os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, sino creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…” Amados, ésta es la definición bíblica de lo que es el evangelio. Sin lugar a dudas, el evangelio es: La muerte, sepultura y resurrección de Cristo nuestro Señor y Salvador. Este es el mensaje de salvación para la humanidad. Los verdaderos hijos de Dios son aquellos que se han convencido por medio del poderoso mensaje del evangelio y han aceptado a Cristo como el Hijo de Dios y el Salvador que pagó el precio supremo por nuestra redención. Este fue el mensaje predicado por los apóstoles, en el día de Pentecostés.

La Biblia muestra que en ese día, Pedro predicó “el evangelio”: la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Hechos 2:22-39), y que de la multitud que escuchó la predicación, unas 3,000 personas recibieron el mensaje y preguntaron a Pedro: “… ¿qué haremos?” La respuesta de Pedro los guió a que obedecer el evangelio, les dijo: “Arrepentios y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados.” Fíjese bien la relación del bautismo con “el evangelio” y el “perdón de los pecados”. El apóstol Pablo arroja más luz sobre este tema cuando escribe: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección…” (Romanos 6;3-6).

La prueba no puede ser más contundente. Lo que los incrédulos creen que va a pasar después de la muerte no es lo que la Biblia enseña que va a ocurrir. La alternativa a los que no aceptan el evangelio de Cristo, no será halagadora en ninguna forma. Ese será un día de gran lamento donde muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y el Señor les dirá: …”NUNCA OS CONOCÍ…” (Mateo 7:22-23). ¡Que tristeza! En los años que llevo predicando he observado como muchos de los que han escuchado “el evangelio de Cristo” no lo han creído, lo han rechazado. No sea usted uno más de los que rechazan y no obedecen el sacrificio de Cristo. No rechace al Hijo de Dios. Nuevamente quiero enfatizar la definición bíblica de lo que significa el evangelio: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado y resucitó al tercer día conforme a las Escrituras…” (1 Corintios 15:1-4). Usted también puede morir al arrepentirse de sus pecados, ser sepultado juntamente con Cristo en las aguas bautismales y resucitar a nueva vida en Cristo Jesús. Nuestra oración es para que Dios le ayude a entender el evangelio de Su amado Hijo y que Su paz y misericordia le ayuden a tomar una sabia decisión. Acepte la oferta del evangelio, hoy puede ser el día de su salvación.

Originally posted 2012-12-19 06:10:53. Republished by Blog Post Promoter