La Inmortalidad Del Alma


La Biblia enseña que el alma no deja de existir cuando el cuerpo muere físicamente. ponga mucha atención a lo que dice Mateo 10:28.

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed mas bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

¿Cómo es esto de que es posible que el cuerpo muera mas el alma no muera? La única explicación posible es que el alma está en capacidad de tener una existencia aparte del cuerpo y que esta existencia no está amenazada por ningún ser humano. por lo pronto entonces sabemos que el alma puede existir perfectamente aparte o fuera del cuerpo. Una pregunta obligada es: ¿por cuánto tiempo puede vivir el alma fuera del cuerpo? para responder esto, veamos lo que dice Mateo 25:46.

“E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”.

para nuestro propósito enfoquemos solamente en los adjetivos que acompañan a los sustantivos castigo y vida. En ambos casos vemos que el texto dice que son “eternos”. por lo dicho, entonces, la Biblia enseña que el alma de una persona está en capacidad de existir aparte o fuera del cuerpo y que esa existencia es por la eternidad.

Originally posted 2012-07-14 06:12:08. Republished by Blog Post Promoter

Estado Del Alma Post-Muerte


Estudiemos entonces el estado del alma después de la muerte física de una persona. Normalmente se toma el texto que está en Eclesiastés 9:5 para afirmar la inconsciencia o sueño del alma después de la muerte. Veamos qué es lo que dice este texto:

“porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido”.

Lo que es necesario recordar es que aunque el libro de Eclesiastés es inspirado por Dios; ha sido escrito para dar a conocer el punto de vista de que todo es vanidad cuando se miran las cosas en el mundo quitando a Dios de en medio. El rey Salomón, el escritor del libro, se apartó de Dios en su vejez. En su libro, Salomón expone su experiencia de que la riqueza y el poder son inservibles si Dios no está controlando la vida de una persona. Salomón resumió su experiencia en estas palabras: Vanidad de vanidades, todo es vanidad. En Eclesiastés 9:5 comunica el punto de vista de la muerte desde una perspectiva en la cual no hay lugar para Dios. Esta es la perspectiva del mundo para la muerte. A los ojos del mundo, la tumba es el fin de todo, pero a los ojos de Dios la situación es enteramente distinta. Dios dice en su palabra que existe vida después de la muerte. Observe lo que dice Lucas 16:22-25

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.”

Esto es lo que dice el texto bíblico. Muchos han tratado de debilitar la verdad presentada en este texto, argumentado falazmente que es una parábola y no una historia real. pero se trata de una historia, no una parábola porque Jesús no dijo que fuera parábola, además, en ninguna parábola aparecen nombres propios como aparece en este pasaje bíblico. Usted notó que se nos habla de un personaje llamado Lázaro y del renombrado Abraham. Muy bien, dando por sentado que estamos ante una historia, vemos que tanto el rico como Lázaro estaban muy conscientes después de muertos. El rico en un lugar de tormento en fuego y Lázaro en un lugar de dicha y felicidad llamado el Seno de Abraham. para hacer más trágica su situación, el rico no solo tenía conciencia de su estado desesperado en aquella llama, sino que también tenía conciencia de la bendición que rodeaba a Lázaro después de muerto. Interesante que el rico también tenía conciencia del mundo de los vivos, aunque obviamente no podía comunicarse con el mundo de los vivos. Solo así se explica que el rico dijera a Abraham lo que tenemos registrado en Lucas 16:27-28 donde leemos:

“Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento”.

Es irrefutable el hecho que tanto el rico como Lázaro no estaban inconscientes o dormidos después de muertos. Tenían íntegras todas sus facultades. Recapitulando lo dicho hasta ahora, el alma de una persona existe después que la persona muere físicamente, esa existencia es eterna. El alma nunca muere, y esa existencia es consciente. De la historia del rico y Lázaro hemos aprendido también que el alma de las personas justas existe por la eternidad en un lugar de bendición, y que el alma de las personas injustas existe por la eternidad en un lugar de tormento en fuego. Hablando de esto último note lo que dice Apocalipsis 21:8

“pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.

Este es el destino final del incrédulo, el lago de fuego y azufre. pero note el contraste. Veamos el destino final de los creyentes. 1pedro 1:3-4 dice:

“Bendito el Dios y padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.”

Esto es lo que espera al creyente. Es algo muy diferente a lo que espera al incrédulo. En conclusión entonces, no vaya a dejarse engañar por doctrinas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Es necesario que Usted se deje guiar solamente por lo que la Biblia dice. La palabra de Dios enseña, como hemos mostrado, que el alma del hombre es inmortal y que esa existencia es consciente, ya sea en el cielo para los que hemos recibido a Cristo como Salvador o en el infierno para los que han rechazado a Cristo como Salvador. ¿En qué lugar estará Usted? En cierto sentido es Usted quien debe decidir. La Biblia le ha mostrado lo que acontecerá con el alma después de la muerte. La Biblia le ha advertido sobre el peligro de que su alma vaya a parar al infierno. La Biblia le ha mostrado que para evitar eso, lo único que Usted necesita hacer es recibir a Cristo como su Salvador. Hasta allá llega la Biblia y hasta allá llega lo que yo puedo decirle. De aquí en adelante es cuestión de Usted. Si acepta el testimonio de la palabra de Dios y recibe a Cristo como Salvador el destino eterno de su alma será el cielo, pero si Usted rechaza el testimonio de la palabra de Dios y rehúsa recibir a Cristo como Salvador, el destino eterno de su alma será el infierno. ¿Qué decisión va a tomar? Si su decisión es recibir a Cristo como Salvador, comuníquese con nosotros inmediatamente, para poder enviarle literatura que le será de mucha ayuda para saber lo que debe hacer ahora que Usted es de Cristo.

MUERE EL ALMA DE LOS MALOS

El alma de una persona, no importa si la persona es buena o mala, es lo que la persona es. El alma designa la vida personal o al individuo mismo. Cuando la persona está viva en el mundo, el alma de la persona está unida al cuerpo de la persona. Cuando la persona muere físicamente, se produce una separación entre el alma y el cuerpo. El cuerpo comienza inmediatamente a descomponerse y permanecerá en descomposición hasta el momento de la resurrección, tanto en los creyentes como en los incrédulos. pero el alma, simplemente continúa su existencia en otro plano de vida podríamos decir. En el caso de los creyentes, el alma continúa existiendo en el cielo. Esa es la esperanza que Dios nos da por medio de su palabra.

Observe lo que dijo pablo al respecto 2ª Corintios 5:6-8 dice: “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor”

pablo sabía que su alma podía estar en uno de dos lugares. En el cuerpo mientras su cuerpo estaba con vida en este mundo. O en el cielo, con el Señor, cuando su alma salga de su cuerpo. La existencia del alma en el cielo es por la eternidad.

pero ahora veamos el caso de los incrédulos. En este caso también, el alma continúa existiendo, pero en tormento en fuego. Mateo 25:41 dice: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”

Las almas de los que nunca han recibido el perdón de Dios de Cristo, continuarán existiendo por la eternidad, pero en el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Ese es el destino que ellos mismos eligieron cuando rehusaron recibir a Cristo como Salvador mientras tuvieron su oportunidad. De modo, que, el alma de las personas no muere, continúa su existencia por la eternidad, ya sea en el cielo o en el infierno, dependiendo de lo que hayan hecho en cuanto a la salvación que Dios ofrece en Cristo.

EL ALMA ES INMORTAL

¿Dice la Biblia que el alma es inmortal? ¿Dónde? Porque se dice que el alma que pecare, ella misma morirá.

Para entender lo que la Biblia dice sobre el alma es necesario tener al menos una ligera noción de lo que es el alma. Se dice que el alma es la esencia misma del ser.

El alma está compuesta de tres elementos, la conciencia, el intelecto y la voluntad.

La conciencia es el asiento de nuestra vida emocional. Sentimientos como el amor, el dolor, el gozo, la ira, etc., tienen lugar en nuestra vida emocional. Toda decisión que tomamos en la vida, sin importar lo que sea, es influenciada en mayor o menor grado por nuestra conciencia.

Luego tenemos el intelecto. Esto es el asiento de nuestra mente. Todo el conocimiento que poseemos, es decir la educación que recibimos en la escuela o el colegio o la universidad se inscribe dentro del campo del intelecto.

Pero también tenemos una voluntad. Tenemos el poder para decidir por nosotros mismos. Todo esto forma parte del alma.

La gran pregunta es: ¿Qué pasa con el alma cuando una persona muere? ¿Será que el alma muere? ¿Será que el alma es inmortal? Bueno, la Biblia muestra que el alma de la persona es inmortal, no importa si esa persona es creyente o incrédula.

Permítame demostrarlo de la siguiente manera: Deuteronomio 34:5-6 dice: “Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Betpeor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.”

Luego de una vida cargada de años y logros, Moisés finalmente murió. Si el alma muriera también, o si el alma entrara a un estado de inconsciencia o de sueño, entonces sería de esperarse que no sepamos nada más de Moisés hasta su resurrección al menos.

Pero note lo que sucedió en el pasaje que se encuentra en Mateo 17:3 “Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.”

El contexto de este pasaje bíblico es la transfiguración de Jesús. Allí tenemos a Jesús con su rostro resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz. Es decir rodeado de la gloria de Dios, la Shekina. Pero junto a Él aparecen Moisés y Elías, personajes que murieron hace miles de años. Esto es una prueba de que Moisés seguía existiendo después de muerto. Su cuerpo estaba descompuesto en algún lugar que ningún ser humano sabe, pero su alma estaba consciente y activa.

Por esto es que sostenemos que el alma del hombre es inmortal, no importa si el hombre es creyente o incrédulo. El alma sigue existiendo después de la muerte física. En el caso del creyente, el alma sigue existiendo en el cielo y en el caso del incrédulo el alma sigue existiendo en un lugar de tormento en fuego.

Parece que Ud. ha llegado a la conclusión que el alma del hombre muere por lo que Ezequiel 18:4 dice: “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.”

Lo que este versículo está diciendo es que Dios no hace favoritismo a la hora de juzgar el pecado del hombre. Cada ser humano es responsable ante Dios por su propio pecado. La muerte de la cual habla este texto es una muerte física, que en muchos casos conduce a una muerte eterna.

Pero no nos confundamos , pensando que la muerte es equivalente a extinción, a dejar de ser, a terminar con todo. No, la muerte significa separación. Cuando una persona muere físicamente, la parte material de esa persona, digamos su cuerpo, se separa de la parte inmaterial de esa persona, digamos su alma y espíritu. Si esa persona jamás recibió el perdón de sus pecados al recibir a Cristo como su Salvador, esa persona estaba muerta espiritualmente mientras vivía en este mundo, y si en esas condiciones le sobrevino la muerte, esa persona muerta espiritualmente pasa a lo que se conoce como la muerte eterna, lo cual significa a una eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego.

Como podrá ver, la muerte de ninguna manera significa cesación del ser, o del alma o del espíritu, sino separación. Algo digno de notarse y con lo cual yo quiero terminar, es que mientras la persona está viva en este mundo, con su alma muerta espiritualmente hablando, porque está separada de Dios a causa del pecado, existe oportunidad para que esa alma comience a tener vida, es decir una relación personal con Dios.

Mientras haya vida en este mundo hay esperanza para dejar de estar muertos espiritualmente hablando y pasar a estar vivos no solo físicamente sino también espiritualmente. La única forma de lograrlo es por medio de recibir a Cristo como Salvador, por cuanto Cristo mismo dijo que él había venido a este mundo para darnos vida y vida en abundancia.