Zapatos ajenos


“Reir con el que ríe, llorar con el que llora”
San Juan 11:35

Reír con los que rien, sufrir con los que sufren. A esto nos manda el Señor. Me pregunto ¿puedo sufrir con alguien cuyos zapatos no tengo puesto, puedo saber acerca de su situación si no comparto sus problemas?

La palabra misericordia usada varias veces en esta compilación, hace referencia a un dolor del corazón, y en términos bíblicos el corazón lo relacionamos con la mente. Una muestra de misericordia es tener presente a los que sufren, es identificarnos con los que padecen tribulaciones, pruebas, aflicciones. Salomón inspirado por el Señor dijo que es mejor ir a la casa del luto que a la casa del banquete.

Desde el punto de vista humano es más atractivo participar de una celebración de bodas y no así de hacer compañía a un amigo ante sala de cirugías. Claro que es mayor el deleite de asistir a una fiesta de cumpleaños o aun partido de baloncesto que al funeral de alguien. Sin embargo estamos llamados hacer cosas que no queremos. Y no por demás el sabio inspirado escribió lo antes transcrito. Es que los lugares en donde se refleja lo que cualquier persona puede pasar es en las cárceles, en los hospitales, en las funerarias.

Pongámonos los zapatos no sólo de los que sufren, pongámonos las sandalias de aquellos que luchan por ser mejores cada día, no los menospreciemos, usemos el calzado de aquellos que no se conforman espiritualmente con el tamaño que tienen. Creo que podemos aprender algo de ellos. Ese es un sello único de un estilo de vida llamado cristianismo.