Situación actual del ecumenismo. Peligro inminente. Parte V


Como el proceso de unificación se ha tardado más del tiempo calculado, las medidas adoptadas, resultado del Concilio Vaticano II, están en juego y han resultado más eficaces, ellas son:

1a. La apertura del Papa actual y de la Iglesia Católica hacia los cristianos no católicos, habiendo arrebatado el mensaje de los mal llamados protestantes, la conversión del hombre hacia Jesucristo el Salvador. En la última visita del Papa a México, se hizo esta convocatoria para movilizar las huestes católicas y emprender la tarea de la conversión del pueblo mexicano.

2a. La instauración de la lectura de la Biblia en los diferentes niveles de la membresía católica, por supuesto bajo la supervisión y autoridad de la Iglesia, organizando estudios bíblicos en círculos familiares y de diferente manera; llega esto a tal magnitud que la Sociedad Biblica de México y las librerías que expenden Biblias, las venden de todas clases en las versiones protestantes y católicas; esto ha tenido su fruto en una gran confusión para los lectores de la Biblia, más con los aditamentos, llamados auxiliares y en algunos casos hasta oraciones para leer la Palabra de Dios.

3a. La adopción de la metodología protestante en el trabajo de evangelismo, usando porciones bíblicas adecuadas, cantos breves o estribillos en sus reuniones; varios de ellos los cantan tanto en los templos protestantes como en los templos católicos. Muchas veces hemos oído aquel que comienza: “No importa a la Iglesia que vayas…” o “Ven hermano, dame la mano…” que es eminentemente ecuménico y tiene gran aceptación entre los protestantes porque piensan en la “fraternidad universal”, postulado del ecumenismo católico romano.

4a. La práctica de “cultos ecuménicos”, el juntar católicos, protestantes, budistas, y de todas clases para adorar a Dios juntos con una liturgia, “universal” valida para todos los allí reunidos y esto agrada sobremanera a muchos de nuestros congéneres que satisfacen sus deseos de “unidad” y de complacencia; pero no reparan en lo que la Palabra de Dios establece para el pueblo que le adora en espíritu y en verdad.

5a. La tenacidad de la Iglesia Católica en realizar este trabajo y el despertamiento que ha logrado entre sus miembros, acusa la determinación de poner en práctica el mensaje papal y dejar a un lado los fundamentos de las Santas Escrituras y las exigencias de la Palabra de Dios; pues no cesarán hasta ver coronados sus esfuerzos en la conversión no sólo de los católicos, sino de todos aquellos que integran las iglesias de los hermanos separados, los que no están bajo el dominio de Roma.

6a. Por otra parte, el revés o retroceso político que ha sufrido el pueblo por causa de sus gobernantes, con las reformas a la Ley Reglamentaria del Art. 130 en 1992 y con la elección del futuro presidente de la República de corte conservador, por doquier seguirán levantándose ídolos monumentales, obra de un paganismo vivo y seguiremos teniendo en mayor abundancia acto de culto público en las plazas, en los estadios, en los auditorios, en las calles porque la conciecia del pueblo mexicano ha sido trastocada y vive el desenfreno del retroceso de su práctica religiosa. Cruda teoría el principio de Separación de la Iglesia del Estado; en la práctica o en la vida real están ayuntados el poder civil con el eclesiástico. No será remoto que en la toma de posesión del nuevo presidente, se haga en la Catedral Metropolitana un Te Deum por tal acontecimiento, en la Ciudad de México.

7a. Al punto anterior se añade la propaganda actual, para desconocer el movimiento de la Reforma protestante del siglo XVI; se afirma que tuvieron razón en ese tiempo, pero que actualmente no existe ninguna razón para seguir con esos principios, pues la Iglesia Católica ha pedido y concedido el perdón por todos los errores del pasado; el nuevo milenio debe ser de paz, de armonía de convivencia universal. Todos los cristianos son parte de la Iglesia que fundó Cristo y por eso, la unidad material y espiritual de todos los creyentes de todo el mundo, sin distinción de raza, posición social, lengua, etc.

También se justifica el Tribunal de la Santa Inquisición diciendo que los que escribieron, los historiadores, exageraron, porque la cantidad de personas juzgadas y condenadas no llegaron siquiera a 100. Todo esto acusa un plan bien pensado y puesto en práctica con el fin de borrar de una vez por todas las páginas de la Historia de la humanidad y la atrocidad criminal de la Iglesia como institución que consistió y autorizó la matanza de miles de verdaderos cristianos en testimonio de su fe y de la seguridad de la salvación. ¡Este es el cuadro de horror que contemplamos! Hasta aquí, la breve información respecto del movimiento ecuménico.