El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna

El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna

…Porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, sino una horrenda esperanza de jucio y hervor de fuego que ha de devorar á los adversariós (Hebreos 10:26,27 RV1909)
El único sacrificio para tu salvación fué el del Señor Jesucristo ¡Acéptalo! Si lo rechazas ya estás condenado.
Si Un Día Lo Conociste; Vuélvate A Él, Reconcíliate Con Dios Hoy.

El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna
El Único Sacrificio Para La Salvación Eterna

La Salvación Es Por Fe

La Salvación Es Por Fe

La salvacion es por fe, Fe que aceptas al renunciar a ti mismo, a tu placeres egoistas, a tu avaricia, a los ídolos, a los deseos de este mundo, a la autocomplacencia, a la ambición, a la fama, al desenfreno de tus conscupiscencias, al decidir no ser mas practicante del pecado… esa es la misma fe que te permite reconocer que eres pecador y que renuncias a todo “Un sacrificio vivo” para que Jesucristo limpie tu vida y te dé su Salvación. No retardes tu desición; Mañana puede ser demasiado tarde.

Acepta a Jesucristo Hoy

Salvación Por Fe
Salvación Por Fe

DUDAS Y TEMORES DE FALLAR

Soy una persona convertida a Cristo desde hace como mes y medio y tengo muchas dudas y por qué no decirlo, hasta temores de fallar. Necesito toda la ayuda que me puedan brindar y colaborar. Se lo agradeceré.

Felicitaciones por haber tomado la mejor de las decisiones posibles. Me refiero a recibir a Cristo como su Salvador personal. Lo que está sintiendo, es hasta cierto punto normal para un nuevo creyente. Todos hemos pasado por las luchas que Ud. tiene en estos momentos. No es malo o pecaminoso dudar como Ud. lo está haciendo. Lo malo y ciertamente pecaminoso es dejar que esas dudas controlen de tal modo su vida, al punto que Ud. se vea impedida de crecer espiritualmente.

A mi me gustaría hacerle dos recomendaciones para salir de ese estado de duda.

Primero, es imperativo que Ud. aprenda a andar por fe y no por vista. 2ª Corintios 5:7 dice: “Porque por fe andamos, no por vista”

Esta es una buena recomendación para Ud. Andar por fe significa vivir, pensar y actuar conforme a lo que Dios dice en su palabra. Lo contrario a esto es andar por vista. Los que andan por vista son aquellos quienes quieren ver para creer. Dios demanda creer para ver. Los que andan por vista son los que no están satisfechos con lo que dice la palabra de Dios, sino que quieren sentir, quieren ver, quieren palpar las cosas sobrenaturales. Si no pasa esto, se sienten insatisfechos, piensan que a lo mejor todo es una farsa esto de ser una nueva persona en Cristo. De aquí, que es imprescindible que Ud. comience lo antes posible a estudiar la palabra de Dios para saber qué es lo que ella dice.

Por ejemplo, note lo que encontramos en Juan 10:27-29 que dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

Esta es la palabra de Dios. Lo que Dios está diciendo es que si Ud. ha recibido a Cristo como su Salvador personal y Ud. se sincera en su decisión, entonces Ud. es una oveja del redil de Jesucristo. Como tal, Ud. está en capacidad de oír la voz de Jesucristo por medio de su palabra. Ud. conoce a Jesucristo. Ud. está siendo guiada por Jesucristo y Ud. tiene vida eterna. Esto garantiza que no perecerá jamás y que nadie, absolutamente nadie puede arrebatarle de la mano de Jesucristo.

Así dice la infalible palabra de Dios. ¿Qué va a hacer Ud. con esta palabra de Dios? Tiene dos alternativas. Creer o dudar. Si cree, amén. Ud. vivirá en eterna seguridad. Si duda, Ud. está en el fondo diciendo que Dios ha mentido y esto es muy serio y peligroso. NO exija pruebas a Dios. Recuerde que es necesario creer para ver, no ver para creer.

La segunda cosa que me gustaría recomendarle es que lo antes posible, Ud. sea discipulada por alguna hermana madura en la fe. El discipulado es sencillamente el aprender de la vida de otro por medio del contacto cercano. Busque en su iglesia alguna hermana que conozca la Biblia y viva lo que la Biblia dice para que le ayude a crecer espiritualmente. Esto le ayudará a disipar las dudas y los temores que como recién convertida Ud. tiene.

No tema. Note lo que Dios dice en Salmo 56:3-4 “En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?”

Crea a Dios. No crea a sus sentimientos, ni siquiera a sus sentidos, porque tanto sus sentimientos como sus sentidos pueden ser distorsionados por el enemigo para hacerle desviar de su sencilla fe en Cristo Jesús.

Originally posted 2011-11-07 02:53:39. Republished by Blog Post Promoter

Una Alternativa a la Salvación


Después de que Jesús resucitó de entre los muertos, paso cuarenta días con sus discípulos antes de ascender al cielo. En ese tiempo apareció once veces a diferentes personas, incluyendo a una multitud de más de quinientos. En uno de esos días, dejó a sus discípulos La Gran Comisión: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16). La comisión de Cristo, incluyó las condiciones para la salvación de todos los seres humanos. Todo ser humano está obligado según Dios, a oír, creer y obedecer y perseverar en el mensaje del evangelio para obtener salvación. Jesucristo anunció la terrible alternativa a la salvación: “…mas el que no creyere será condenado.”

Se ha puesto mucho énfasis en la enseñanza de este pasaje acerca de la necesidad de predicar el evangelio a toda criatura y en las condiciones impuestas por Cristo de oír, creer, arrepentirse y hasta del bautismo para el perdón de los pecados; pero también es muy importante comprender la terrible alternativa a la salvación ofrecida por Cristo: La condenación de la incredulidad. Jesús enseñó en Juan 3:19 que los incrédulos ya están bajo una condición de condenación. Pero en la declaración que describe Marcos 16, Cristo afirma que la condenación cae mas severamente sobre aquellos que escuchan el evangelio, pero no lo creen. La condenación cae sobre ellos ahora y eventualmente caerá por toda la eternidad. La única salida o escape a la condenación eterna es que el incrédulo se arrepienta y se convierta a Cristo Jesús.

La incredulidad hacia la revelación de Dios a sido la causa de la caída de muchos a través de los siglos. Fue el pecado del pueblo israelita en el desierto. Veamos lo que la Biblia dice: “¿Quiénes fueron los que habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por la mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes jurò que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar por su incredulidad.” (Hebreos 3:16). Observe, detenidamente, por favor, que las palabras pecaron y desobedecieron nos dicen el motivo por el cual Dios se enojó con Israel y ambas están incluidas bajo el término incredulidad. Y es que la incredulidad amenaza a todas las generaciones y las muchas maneras en que se manifiesta indican que es el pecado característico del siglo. Sin duda que la tremenda mezcla de transgresiones en la vida de muchas personas es causada hoy por la incredulidad.

LAS FORMAS DE INCREDULIDAD
La incredulidad lleva muchos disfraces. Hay ateístas, escépticos, secularcitas, racionalistas, liberales, hedonistas, etc. No importa cómo se proclamen, todos tienen una característica en común: La incredulidad. El modernismo religioso es un término conocido para describir a muchos incrédulos. Es un sistema de creencias que eleva el razonamiento o experiencias humanas por encima de lo que la Biblia enseña. La mayoría de los exponentes de este sistema que se autodenominan creyentes, sólo creen en parte, pues, aceptan solamente las partes de la Biblia que concuerdan con sus ideas personales. Pretenden creer lo que consideran razonable y lo demás lo rechazan. Por ejemplo, el nacimiento virginal de Jesús no es razonable para ellos, así que lo rechazan. Tratan de dar una explicación razonada a los milagros bíblicos y niegan incluso la autenticidad e inspiración de las Escrituras. Además, como si fuera poco, rechazan las doctrinas del cielo y del infierno, de la expiación y sacrificio de Jesús en la cruz y los más osados rechazan el hecho de que Jesús sea el Unigénito Hijo de Dios.

Muchas formas de incredulidad, especialmente en el modernismo religioso, han ligado cuerpo y alma con la teoría de la evolución. Su cristianismo es un concepto que sólo trata de la vida presente en esta tierra y no abarca la vida después de la muerte. Su concepto del cielo es hacer de esta tierra un lugar feliz por medio de eliminar las enfermedades, el dolor, los sufrimientos, las guerras, etc. Su concepto del infierno es la terrible condición que el ser humano crea en la tierra con su codicia.

Puedo seguir mencionando muchas formas de incredulidad que existen hoy día, pero creo que éstas son suficientes. Analicemos ahora la característica más común entre los incrédulos: La falta de temor a la condenación eterna. Aún los que se dicen ser cristianos y se resisten a creer en la idea de un castigo eterno, afirman que Dios es un ser tan amoroso que no puede castigar a nadie. Este tipo de pensamiento muestra incredulidad en lo que la Biblia enseña al rechazar las advertencias de lo que pasará con los incrédulos y desobedientes a la voluntad que Dios ha dejado escrita en las Santas Escrituras. No sólo contradicen lo enseñado claramente por Jesús sino que contradicen lo que el Espíritu Santo reveló a los apóstoles y profetas en el primer siglo para nuestra salvación y edificación (Efesios 2:19-22).

La certidumbre de un juicio final e irrevocable y los horrores de la perdición eterna se muestran en numerosos pasajes de la revelación de Dios. Analicemos el siguiente pasaje sobre esta forma de incredulidad para que usted mismo llegue a una conclusión: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en todos los que creyeron por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros” (2 Tesalonicenses 1:6-10). Este pasaje muestra que las cosas que hacemos y creemos serán en definitiva las que determinen nuestro destino eterno, aunque usted no lo crea.

EL EVANGELIO DE CRISTO
Según el pasaje citado, “el evangelio” juega un papel muy importante relacionado directamente a la salvación de nuestras almas en el día del juicio final. Si se predica el evangelio a toda criatura y se obedece, entonces, Dios le perdonará todos sus pecados e irá a la vida eterna (Hechos 2:38). Pero, si se predica el evangelio y no se escucha y por lo tanto, no se obedece, entonces se cumplirá lo que dijo Cristo nuestro Señor en Marcos 16:15-16: “…mas el que no creyere, será condenado”. De modo que la alternativa de salvación por nuestra desobediencia será la condenación de nuestras almas. Decir otra cosa es convertirnos en incrédulos de la Palabra de Dios. Nos conviene descubrir entonces, ¿qué es o qué significa “el evangelio de Cristo”?

En 1 Corintios 15:1-4 el apóstol Pablo nos enseña el significado de lo que es el evangelio. Escuchemos su voz: “Además, os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, sino creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…” Amados, ésta es la definición bíblica de lo que es el evangelio. Sin lugar a dudas, el evangelio es: La muerte, sepultura y resurrección de Cristo nuestro Señor y Salvador. Este es el mensaje de salvación para la humanidad. Los verdaderos hijos de Dios son aquellos que se han convencido por medio del poderoso mensaje del evangelio y han aceptado a Cristo como el Hijo de Dios y el Salvador que pagó el precio supremo por nuestra redención. Este fue el mensaje predicado por los apóstoles, en el día de Pentecostés.

La Biblia muestra que en ese día, Pedro predicó “el evangelio”: la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Hechos 2:22-39), y que de la multitud que escuchó la predicación, unas 3,000 personas recibieron el mensaje y preguntaron a Pedro: “… ¿qué haremos?” La respuesta de Pedro los guió a que obedecer el evangelio, les dijo: “Arrepentios y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados.” Fíjese bien la relación del bautismo con “el evangelio” y el “perdón de los pecados”. El apóstol Pablo arroja más luz sobre este tema cuando escribe: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección…” (Romanos 6;3-6).

La prueba no puede ser más contundente. Lo que los incrédulos creen que va a pasar después de la muerte no es lo que la Biblia enseña que va a ocurrir. La alternativa a los que no aceptan el evangelio de Cristo, no será halagadora en ninguna forma. Ese será un día de gran lamento donde muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y el Señor les dirá: …”NUNCA OS CONOCÍ…” (Mateo 7:22-23). ¡Que tristeza! En los años que llevo predicando he observado como muchos de los que han escuchado “el evangelio de Cristo” no lo han creído, lo han rechazado. No sea usted uno más de los que rechazan y no obedecen el sacrificio de Cristo. No rechace al Hijo de Dios. Nuevamente quiero enfatizar la definición bíblica de lo que significa el evangelio: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado y resucitó al tercer día conforme a las Escrituras…” (1 Corintios 15:1-4). Usted también puede morir al arrepentirse de sus pecados, ser sepultado juntamente con Cristo en las aguas bautismales y resucitar a nueva vida en Cristo Jesús. Nuestra oración es para que Dios le ayude a entender el evangelio de Su amado Hijo y que Su paz y misericordia le ayuden a tomar una sabia decisión. Acepte la oferta del evangelio, hoy puede ser el día de su salvación.

Originally posted 2012-12-19 06:10:53. Republished by Blog Post Promoter

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 9 2da parte

¿Cuál es su primera reacción cuando alguien le ofende? Bueno, siendo honesto, Ud. tendrá que admitir que lo primero que viene a la mente es la venganza. A propósito de venganza, déjeme contarle esta historia real, que ciertamente me hizo reír a carcajadas.

A las tres de la mañana suena el teléfono en la casa del Sr. González. Asustado y confundido se levanta toma el auricular y escucha la voz de un hombre al otro lado de la línea diciendo: Hola, soy su vecino, el Sr. Pérez y llamo para decirle que su perro ladra tanto que no me deja dormir. El Sr. González, muy amablemente agradece a su vecino por haber llamado y cuelga el teléfono. Al siguiente día, exactamente a las tres de la mañana, suena el teléfono, pero esta vez en la casa del Sr. Pérez. Asustado y confundido se levanta el Sr. Pérez a contestar la llamada. Levanta el auricular y escucha la voz de un hombre al otro lado de la línea diciendo: Hola, soy su vecino, el Sr. González, y llamo para decirle que yo no tengo ningún perro. Esto llamaría yo, venganza con un gran sentido del humor. ¿No le parece? Pero aún con sentido del humor, la venganza es algo negativo. No es prudente en ninguna forma tomar la justicia en nuestras propias manos. Esto es en esencia lo que aprendemos de la segunda parte del Salmo 9, la cual tendremos la oportunidad de estudiar el día de hoy.

Hágase Ud. esta pregunta: ¿Por qué no es bueno ejecutar venganza? El pasaje bíblico nos brinda cuatro razones importantes.

Primero, porque Dios ha prometido liberar al justo. Salmo 9: 13-14 dice: “Ten misericordia de mí, Jehová; mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación” David, el autor del Salmo, debe haber estado en gran aflicción a causa de sus adversarios. Pero en lugar de buscar venganza y pagarles con la misma moneda, David pone su mirada en Jehová y pide de él misericordia. David sabía que no merecía en absoluto mejor trato, y se limita a pedir a Dios que no dé lo que realmente merece. Esto es misericordia. Luego pide a Dios que mire su aflicción a causa de sus adversarios. David sabía que Dios traería liberación, aun cuando la aflicción fuera tan intensa que pareciera que la muerte estaba cercana. Una vez libre de la aflicción David podría testificar del poder de Dios en liberación y podría unirse al cántico de los que alaban a Dios por haber sido librados. Todos unánimes se gozarán en la salvación. Esta es la actitud que debemos tomar cuando somos ofendidos. En lugar de poner la mirada en el enemigo tenemos que poner la mirada en Dios. En lugar de poner la mirada en la aflicción que produce el enemigo tenemos que poner la mirada en el consuelo que viene de Dios. En lugar de pensar en como vengarnos, tenemos que pensar en que la venganza es de Dios. Esto es lo que hace la diferencia. ¿Por qué no debemos ejecutar venganza?.

Segundo, porque Dios ha prometido castigar al impío. Salmo 9: 15-17 dice: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pie. Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; en la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah.

Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios.” Dios es un Dios de venganza. La venganza que él ejecuta no es pecado porque él es santo, la venganza que nosotros ejecutamos es pecado por más buenos que seamos. La Biblia dice en Romanos 12:19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” El impío no se saldrá con la suya, amigo oyente, pero el juicio para el impío no vendrá de nosotros sino de Dios. Será Dios quien hará que el impío caiga en el mismo hoyo que hizo para atrapar al justo. ¿Será Dios quien haga que el impío sea atrapado en la misma red que hizo para atrapar al justo? ¿Será Dios quien enlace al malo así como el cazador enlaza a su presa? El resultado final será que los malos serán trasladados al sepulcro, al Seol, al lugar de los muertos a hacer compañía a todas las gentes que se olvidan de Dios. Esto es la antesala, el pasadizo a la condenación eterna que Dios ha establecido para el impío.

Como podemos apreciar, amigo oyente, el final que espera a los impíos no es nada grato. Los impíos se jactan de que pueden hacer lo que les venga en gana y no pasa nada. Bueno, por ahora no pasa nada, pero en el tiempo de Dios, vendrá sobre ellos el juicio de Dios y terminarán con sus huesos en el sepulcro. Es Dios ejecutando la venganza sobre los impíos. Todo es en el tiempo de Dios. Nuestro tiempo siempre está presto. Nos gusta todo al instante, nos gusta recibir todo lo que pedimos a Dios el instante que pedimos. Nos gustaría ver al impío castigado el instante mismo que hace maldad. Pero Dios tiene su tiempo que no es el mismo tiempo que el nuestro. Es necesario esperar el tiempo de Dios.

Muchas de las cosas que Dios hace necesitan ejecutarse en el tiempo de Dios y si nosotros pretendemos adelantar el tiempo echamos a perder algo hermoso que Dios está haciendo. A Abraham le paso eso cuando quiso adelantarse al tiempo de Dios para la llegada del hijo de la promesa.

Cuando yo era niño, mis padres vivían en una casa con un gran terreno. Allí se podía sembrar y criar animales. Un día, mi mamá colocó unos cuantos huevos en el nido de una gallina y la gallina se posó sobre ellos. Después de algunos días, los pollitos empezaron a salir del cascarón. Primero había un pequeño agujero en el cascarón por donde apenas se veía el pico del pollito. En mi curiosidad yo quise ayudar al pollito a salir del cascarón y ¿sabe lo que pasó? Terminé matando al pollito. Todavía no era tiempo para que saliera del cascarón. Así es con la venganza de Dios. Si ayudamos entre comillas a Dios para ejecutar venganza, vamos a echar a perder lo que Dios quiere hacer. No debemos preocuparnos por la aparente prosperidad de los impíos, todo es pasajero, en el tiempo de Dios vendrá sobre ellos la venganza de Dios. ¿Por qué nos es bueno ejecutar venganza por nuestra propia mano?.

Tercero, porque Dios ha prometido acordarse del pobre. Salmo 9: 18 dice: “Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente” ¿Para qué vengarnos de los que nos oprimen si sabemos que dentro de poco Dios nos premiará librándonos de la aflicción? Parece que Dios se hubiera olvidado del pobre, del afligido, del menesteroso, pero no hay tal. Dios dice: No para siempre será olvidado el menesteroso. Cuando Dios vea que se ha cumplido el propósito de la aflicción en una persona, ese momento, Dios mismo se encargará de quitar el motivo que causa aflicción. Por eso, el menesteroso, el pobre, el afligido no debe perder la esperanza. La liberación está en camino, la victoria es segura. Todavía no está dicha la última palabra para el menesteroso. Dios no se ha olvidado de él. ¿Por qué no es bueno ejectuar venganza? Cuarto, porque Dios ha prometido juzgar a las naciones. Salmo 9: 19-20 dice: “Levántate, oh Jehová, no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti, Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres” Al final, el único triunfador es Dios. Por eso David clama a Jehová pidiendo que su poder se manifieste para neutralizar al hombre. Entonces las naciones serán juzgadas delante de él. Esto sucederá literalmente al final de la Gran Tribulación, cuando todas las naciones del mundo se congregarán para ser juzgadas por Jesucristo. Los justos serán premiados con la entrada al reino milenial y los impíos serán condenados descendiendo al sepulcro, para inmediatamente comenzar a recibir el castigo por su impiedad. Se habrá consumado la venganza de Jehová sobre las naciones. En ese juicio a las naciones, al final de la Gran Tribulación, las naciones temblarán de miedo delante de Jesucristo y reconocerán cuán necios fueron al atreverse a levantar sus puños contra él. Por eso David dice: Señor, que conozcan las naciones que no son sino hombres.

El hombre es frágil y sobre todo con un corazón contaminado de pecado. Por su dureza de corazón, el hombre se rebela contra Dios y contra los hijos de Dios. Algún día reconocerá que fue absurdo están en rebelión contra Dios. Quizá Ud. amigo oyente, este mismo momento está padeciendo a causa de sus adversarios. Puede ser que ha pasado por su mente la idea de tomar venganza contra sus enemigos. En el nombre del Señor, le ruego que no lo haga. No es bueno ejecutar venganza por mano propia. Como David, deje la venganza en la mano de Dios. El la llevará a cabo en su tiempo y a su manera. Dios ha prometido liberar al justo, Dios ha prometido castigar al impío, Dios ha prometido acordarse del pobre, Dios ha prometido juzgar a las naciones. No tiene sentido entonces buscar venganza por nuestra propia mano.

Originally posted 2011-11-07 04:05:59. Republished by Blog Post Promoter

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 11

Uno de los deportes que menos me apasionan es el boxeo. No me atrae mucho el ver que a dos personas que se ataquen a golpes hasta sangrar y en algunos casos hasta morir. No tengo nada en contra de los que les gusta el box, después de todo, en gustos y en colores no opinan los doctores. Según entiendo, es en las peleas de box, cuando el entrenador de uno de los contrincantes, arroja la toalla al ring, indicando que su pupilo está tan lastimado que no puede continuar peleando. De aquí surge el dicho que alguien ha tirado la toalla, para indicar que alguien está tan harto de algo que no desea seguir afrontando la situación. Muchas veces, la vida se nos pone cuesta arriba y en esas circunstancias podemos nosotros también estar al borde de tirar la toalla, es decir, listos para abandonar la contienda.

Hace poco tiempo atrás justamente, vi un reportaje en televisión sobre un hombre que tiene una enfermedad degenerativa en los músculos y que en cuestión de poco tiempo quedará totalmente inválido antes de que sobrevenga la muerte. El periodista le preguntó: ¿Qué piensa sobre el futuro? El hombre respondió: Nada, lo único que quiero es morir. Este es un hombre listo a tirar la toalla. Por años ha luchado contra la enfermedad y está cansado de seguir luchando. Lo único que quiere es dejar de sufrir y piensa que la muerte es su única salida.

Quizá Ud. amigo oyente, está también al borde de tirar la toalla. Puede ser a causa de una enfermedad, como el caso que yo he compartido, o puede ser a causa de un matrimonio que no funciona, o un hijo que se ha descarriado o una hija que ha escapado del hogar, o un negocio que se va a la quiebra o amistades que se terminan por los chismes, etc. Antes de tirar la toalla en cualquier situación que Ud. se encuentre, yo le invito a considerar el caso de David. Este personaje, enfrentó situaciones muy críticas en su vida. Desde joven, aún antes de ser rey, fue perseguido por el rey Saúl como lo hará una horda de cazadores a una indefensa zorra. Más tarde cuando ya era rey, también fue objeto de fuertes ataques, que provenían inclusive de su propia familia.

Este es el trasfondo del salmo que vamos a considerar en esta ocasión. Se trata del salmo 11. Este salmo tiene una sobre escritura en la cual leemos lo siguiente: Al músico principal. Salmo de David. Podemos saber entonces que David es el autor del salmo. Para captar mejor el contenido de este hermoso salmo, consideremos en primer lugar la grave situación del salmista. Se encuentra en los versículos 2 y 3 donde dice: “Porque he aquí los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” David se encontraba perseguido y rodeado de los malos. Su situación era muy grave. La vida de David estaba en juego. El enemigo no tenía escrúpulos. Estaba dispuesto a todo. Tenía las flechas en el arco tendido. Todo era cuestión de dispararlas. Tenía las saetas preparadas en la cuerda. Todo era cuestión de dispararlas. Hoy diríamos que David estaba en la mira. Solo hacía falta apretar el gatillo. Además, el enemigo era astuto. Intentaba consumar su plan en oculto. Al amparo del anonimato, nadie sabría quien segó la vida de David. Al contemplar la gravedad de la situación, David dice: Se ha atentado contra el fundamento mismo de la sociedad. ¿Qué puede hacer una persona justa en esta situación? Ud. también amigo oyente, puede ser que esté en una situación similar y Ud. también ha dicho para sus adentros: El mundo está tan corrompido, tan sucio, tan desvergonzado, ¿Quién podrá sostenerse en pié? ¿Qué oportunidad tiene el justo para no caer en las garras de tanta maldad en el mundo? Muchos podían pensar que no existe oportunidad para los íntegros, los justos, los piadosos en este mundo, y han tirado la toalla y se han dejado arrastrar por la corriente de este mundo. De hecho, David tenía alguno amigos que le estaban aconsejando justamente que tire la toalla.

Consideremos en segundo lugar la gran sugerencia de los amigos del salmista. La encontramos en la segunda parte del versículo 1 donde dice: “¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? Amigos hay de todo tipo. Algunos son buenos, otros son más o menos y otros son malos. La mayor parte de los amigos caen en la segunda o tercera categoría. David tenía ese tipo de amigos. Al ver la grave situación de David, los amigos se le acercaron y quizá poniendo sus brazos sobre el hombro de David le susurraron al iodo: Querido, David, es muy grave lo que estás enfrentando. Tu vida está en peligro. Lo mejor es que escuches nuestro consejo. Nos parece que deberías empacar tus cosas del palacio y partir a algún lugar distante, donde estés lejos de tus enemigos, lejos de toda esta situación tan grave. Con amigos así, para qué enemigos, digo yo. Yo no sé si los amigos de David tenían buenas intenciones o no, porque a lo mejor querían deshacerse de David, para pescar a río revuelto.

Nosotros también podemos tener amistades como David. Gente que por ejemplo aconseja a una esposa a divorciarse porque ya no hay esperanza en el marido. Gente que aconseja a un pastor a abandonar la iglesia porque no tiene caso el seguir luchando contra la inmoralidad de los creyentes que allí se congregan. En definitiva es gente que nos susurra al oído que tiremos la toalla porque no hay esperanza. ¿Qué hizo David? ¿Tiró la toalla? Absolutamente no.

Consideremos pues la gloriosa seguridad del salmista. Se encuentra en la primera parte del versículo 1 y después en los versículos 4 a 7. Al oír el consejo a tirar la toalla, David dijo: “En Jehová he confiado. Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro.” David era un hueso duro de roer. Hablarle de tirar la toalla para él, era un insulto. No porque se sentía fuerte en sí mismo, sino porque tenía puesta su mirada en Dios. En Jehová he confiado, fueron sus palabras. David había puesto su confianza en Jehová. David se sentía seguro en Jehová. No había razón válida para rendirse ante las adversidades. Recuerde amigo oyente que si Ud. tiene a Dios lo tiene todo y si Ud. no tiene a Dios no tiene nada.

Acto seguido, David da algunas razones para haber confiado en Jehová. Jehová está en su santo templo, en su trono en el cielo. No puede haber lugar más seguro. Aun cuando la tierra toda desaparezca, Dios en el trono del cielo no es afectado por eso. Vale la pena confiar en Jehová. Es el mejor refugio que uno puede encontrar. Pero además de que Jehová está en su trono en el cielo, Jehová también mira y examina atentamente lo que hace el hombre. Jehová no ha descuidado cada detalle de la actividad de cada ser humano en la tierra. La Biblia Dice que aún la cantidad de cabellos de cada persona es conocida por Dios. Jehová está atento a las obras malas de los malos y a las obras buenas de los justos. Esto es de gran consuelo para los justos y debe ser de gran preocupación para los malos. Por eso dice David que Dios prueba al justo pero en cambio pobre del malo, por eso el malo o el que ama la violencia es odiado por Jehová. Consecuentemente, Jehová castigará al malo. Lo hará por medio de hacer llover calamidades sobre él y como si esto fuera poco, hará que descienda fuego, azufre y viento abrasador. Este será el cáliz que deberán beber los malos. De esta manera Jehová será hallado justo, porque ama la justicia. Por ende los rectos mirarán el rostro de Jehová en el cielo. Por todo esto, David confió en Jehová y le pareció absurdo tirar la toalla o rendirse ante los problemas. Y David tenía toda la razón.

Ud. también amigo oyente, no tire la toalla, no se rinda, no huya de los problemas. Confíe en Jehová. El no ignora nada de lo que pasa con Ud. y lo que hacen los que le oprimen. Algún día el dará la recompensa a los justos y el castigo a los malos. La solución a los problemas no radica en huir de ellos. La solución a los problemas radica en refugiarse en Jehová. Él está esperando con los brazos abiertos. Si Ud. pone su confianza en Jehová, al igual que David, le parecerá un insulto que alguien le diga que tire la toalla.

Originally posted 2011-11-07 04:06:37. Republished by Blog Post Promoter

Dios Resuelve Nuestro Profundo Dilema


Este es el dilema de Dios. Él nos ama a Ud. y a mí, pero nosotros somos pecadores; y así como somos, no podemos ir al cielo cuando muramos. Pero Él quiere perdonarnos; para un Dios santo, eso representa un dilema. ¿Cómo puede un Dios santo dejar entrar a pecadores al cielo?

¿Cómo puede un dios santo dejar entrar a pecadores al cielo?

La santidad de Dios demanda que Él castigue nuestro pecado. Su justicia demanda que Él lleve a cabo la sentencia que pesa sobre nosotros por ser pecadores, la cual es muerte eterna y el estar separados de Él por la eternidad. ¿Cómo podría Él satisfacer las demandas de Su santidad y Su justicia para hacer posible que Ud. y yo vayamos al cielo cuando muramos?
¿Ha estado Ud. alguna vez en un dilema similar?
A lo mejor algunas mamás han estado en una situación algo similar. Digamos que sus hijos han estado fuera de casa en un día de primavera, jugando con la lluvia y el barro. Los hijos han tenido un buen tiempo haciendo lo que han querido. Como resultado están literalmente cubiertos de barro de pies a cabeza. Su situación es calamitosa. El barro se ha pegado a sus zapatos y se hace difícil despegarlo. Los niños ni siquiera saben donde están los ojales de sus abrigos.
Para complicar más las cosas, los niños han terminado de jugar y desesperadamente entra a la casa, sí a su casa, su brillante, reluciente y límpida casa. Ud. ciertamente ama a sus hijos, pero a pesar de eso, se parará en la puerta y dirá: “No, Uds. No pueden entrar a esta casa así como están. Primero tienen que quitarse todo ese barro que traen encima antes de poder entrar a la casa.”

El problema es que los niños están tan cubiertos de barro, tan sucios y tan imposibilitados de remediar su situación que ni siquiera pueden quitarse la ropa sucia.
¿Qué hará Ud. en esta situación? Pues no le quedará otra cosa sino proceder por Ud. mismo a limpiarles. Les sacará la ropa sucia y le pondrá ropa limpia.
Ha sido Ud. mismo quien ha resuelto el problema, no los niños. Esto es justamente lo que hizo Dios pero en mucha más gran escala, para resolver el problema de nuestro pecado.

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El Amor De Dios Es Un Amor Que Da.


Algunos aman por interés. Dios ama para dar.
Es más, sin nuestro dar no parte de nuestro amor, entonces no amamos en absoluto. Amy Carmichael dijo: “Ud. Puede dar sin amar, pero Ud. No puede amar sin dar.”
El amor de Dios es un amor que da. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo” (Juan 3:16). Observe el uso de verbo “dar.” Dios amó, y Dios dio.
Cuando Ud. Se enamora de alguien, Ud. Quiere dar a ese alguien el mejor regalo que pueda encontrar. El dinero es lo de menos. Ud. está tan locamente enamorado que simplemente está obligado a dar y a dar en grande.
Pero el amor de Dios no es sólo sentimientos. El amor de Dios no parte de las emociones. El amor de Dios parte de la voluntad. Dios amó al mundo aun sabiendo que el mundo no le iba a amar. Dios amó al mundo aun sabiendo que el mundo se iba a rebelar contra Él.
Como bien dijo C. S. Lewis, “Dios nos ama; no porque valgamos la pena de ser amados, sino porque Él es amor. Dios nos ama, no porque Él necesite recibir sino porque Él se deleita en dar.”

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Somos pecadores Decidimos pecar


También somos pecadores por decisión propia. Algunos pecan más que otros, pero todos decimos pecar cada día.

Piense en alguien acerca de quien Dios ha dicho que es justo y recto, alguien que realmente esta apartado del pecado. Quien vendrá a la mente será Job probablemente. Job 1:1 dice, “hubo en tierra de Uz un varón llamado Job, y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de todo mal.” Sin embargo, Job era un pecador. Job decidió pecar.

Job era perfecto pero cuestionó la sabiduría de Dios (Job 3:1-3,11). Job fue un modelo de paciencia, pero algún momento fue impaciente con Dios y fue reprendido por Dios a causa de ello (capítulos 38:41). El mismo lo admitió cuando dijo, “He pecado” (Job 7:20)

Somos pecadores por nacimiento y también por experiencia, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:8)

Originally posted 2012-05-29 05:54:43. Republished by Blog Post Promoter

El Amor De Dios, Durara Para Siempre


Cuando comprendemos que Dios es eterno, podemos tener la quieta seguridad de que Su amor por nosotros también es eterno.
El salmista dice: “Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación… Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmo 90: 1,2).

El Dios que vive para siempre, amará para siempre. Su amor nunca se desvanecerá o disminuirá. Nunca terminará. Dios dice: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3)
Su esposa o su esposo, a pesar de lo años de casados podría aparecer un fatídico día con la idea de: “Ya no te amo.” A lo mejor Ud. Ya ha oído esas fatales palabras.
Si es así, recuerde, aun cuando todos los otros amores fallen, el amor de Dios nunca falla. Nunca cambiará. Dios lo dijo, “Con amor eterno te he amado.”

EL AMOR DE DIOS, ES UNIVERSAL

El humorista norteamericano Will Rogers solía decir, “Nunca he encontrado a un hombre que no me haya gustado.” Pero la Biblia dice que Dios nunca ha creado a un hombre que no le haya amado.
El amor de Dios abarca a todo ser humano. Es universal. Juan 3:16 nos habla de ello: “Porque de tal manera amó Dios al mundo.”
Ser amado por Dios es algo muy importante. Algunos padres no aman a los blancos o a los negros o a los Judíos o a los Chinos. Pero Dios creó el mundo y Ud. Es parte del mundo. Y Dios dice que El ama- sin importar su nacionalidad, su trasfondo étnico o sus debilidades. El amor de Dios es universal.

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