La Salvación Es Por Fe

La Salvación Es Por Fe

La salvacion es por fe, Fe que aceptas al renunciar a ti mismo, a tu placeres egoistas, a tu avaricia, a los ídolos, a los deseos de este mundo, a la autocomplacencia, a la ambición, a la fama, al desenfreno de tus conscupiscencias, al decidir no ser mas practicante del pecado… esa es la misma fe que te permite reconocer que eres pecador y que renuncias a todo “Un sacrificio vivo” para que Jesucristo limpie tu vida y te dé su Salvación. No retardes tu desición; Mañana puede ser demasiado tarde.

Acepta a Jesucristo Hoy

Salvación Por Fe
Salvación Por Fe

La Preparacion espiritual


“Enteramente preparado para toda buena obra”

2Timoteo 3:17

Todo estilo de vida conlleva en sí una especie de preparación, la cual inicia desde el momento mismo de la concepción. Al nacer un bebé, las circunstancias que le rodean contribuyen a lo que será su adaptación al medio de vida en el cual se desarrollará.

El entorno que rodea a una criatura, es vital para su desarrollo, social, educativo, intelectual, y por supuesto el desarrollo espiritual. Independientemente al estatus social que ostentemos, es necesario estar claros que necesitamos una preparación espiritual.

En el caso específico de los creyentes, se hace necesario crear conciencia de que el cristianismos no es un mero movimiento filosófico, religioso o un movimiento dogmático de tiempos pasados y presentes. El cristianismo en su esencia es mucho más de lo antes citado, el cristianismo en la practica, es nada mas y nada menos que un estilo de vida. El cristianismo es un estilo de vida el cual bien llevado puede contagiar a individuos, a grupos y a la sociedad misma.

Se hace imprescindible que cada individuo decidido a seguir ese estilo de vida se prepare para asumirlo. Y la única preparación posible para poder llevar a la practica ese sistema de vida es una adecuada preparación espiritual. Sin esta, aquella persona que quiera llevar a efecto esta vida llamada cristianismo, tendría a su favor todas las opciones de acarrear un cristianismo mediocre, cojo y nada apetecible ante los de Dios. Como consecuencia de ello, difícilmente afectaría de forma positiva a quienes le rodean.

Para poder llevar este estilo de vida llamado cristianismo necesitamos crecer en el espíritu, de lo contrario nuestro éxito sería fracaso.

Hoy es un buen día para meditar en lo antes dicho.

Originally posted 2012-12-04 06:13:34. Republished by Blog Post Promoter

DUDAS Y TEMORES DE FALLAR

Soy una persona convertida a Cristo desde hace como mes y medio y tengo muchas dudas y por qué no decirlo, hasta temores de fallar. Necesito toda la ayuda que me puedan brindar y colaborar. Se lo agradeceré.

Felicitaciones por haber tomado la mejor de las decisiones posibles. Me refiero a recibir a Cristo como su Salvador personal. Lo que está sintiendo, es hasta cierto punto normal para un nuevo creyente. Todos hemos pasado por las luchas que Ud. tiene en estos momentos. No es malo o pecaminoso dudar como Ud. lo está haciendo. Lo malo y ciertamente pecaminoso es dejar que esas dudas controlen de tal modo su vida, al punto que Ud. se vea impedida de crecer espiritualmente.

A mi me gustaría hacerle dos recomendaciones para salir de ese estado de duda.

Primero, es imperativo que Ud. aprenda a andar por fe y no por vista. 2ª Corintios 5:7 dice: “Porque por fe andamos, no por vista”

Esta es una buena recomendación para Ud. Andar por fe significa vivir, pensar y actuar conforme a lo que Dios dice en su palabra. Lo contrario a esto es andar por vista. Los que andan por vista son aquellos quienes quieren ver para creer. Dios demanda creer para ver. Los que andan por vista son los que no están satisfechos con lo que dice la palabra de Dios, sino que quieren sentir, quieren ver, quieren palpar las cosas sobrenaturales. Si no pasa esto, se sienten insatisfechos, piensan que a lo mejor todo es una farsa esto de ser una nueva persona en Cristo. De aquí, que es imprescindible que Ud. comience lo antes posible a estudiar la palabra de Dios para saber qué es lo que ella dice.

Por ejemplo, note lo que encontramos en Juan 10:27-29 que dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

Esta es la palabra de Dios. Lo que Dios está diciendo es que si Ud. ha recibido a Cristo como su Salvador personal y Ud. se sincera en su decisión, entonces Ud. es una oveja del redil de Jesucristo. Como tal, Ud. está en capacidad de oír la voz de Jesucristo por medio de su palabra. Ud. conoce a Jesucristo. Ud. está siendo guiada por Jesucristo y Ud. tiene vida eterna. Esto garantiza que no perecerá jamás y que nadie, absolutamente nadie puede arrebatarle de la mano de Jesucristo.

Así dice la infalible palabra de Dios. ¿Qué va a hacer Ud. con esta palabra de Dios? Tiene dos alternativas. Creer o dudar. Si cree, amén. Ud. vivirá en eterna seguridad. Si duda, Ud. está en el fondo diciendo que Dios ha mentido y esto es muy serio y peligroso. NO exija pruebas a Dios. Recuerde que es necesario creer para ver, no ver para creer.

La segunda cosa que me gustaría recomendarle es que lo antes posible, Ud. sea discipulada por alguna hermana madura en la fe. El discipulado es sencillamente el aprender de la vida de otro por medio del contacto cercano. Busque en su iglesia alguna hermana que conozca la Biblia y viva lo que la Biblia dice para que le ayude a crecer espiritualmente. Esto le ayudará a disipar las dudas y los temores que como recién convertida Ud. tiene.

No tema. Note lo que Dios dice en Salmo 56:3-4 “En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?”

Crea a Dios. No crea a sus sentimientos, ni siquiera a sus sentidos, porque tanto sus sentimientos como sus sentidos pueden ser distorsionados por el enemigo para hacerle desviar de su sencilla fe en Cristo Jesús.

Originally posted 2011-11-07 02:53:39. Republished by Blog Post Promoter

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 11

Uno de los deportes que menos me apasionan es el boxeo. No me atrae mucho el ver que a dos personas que se ataquen a golpes hasta sangrar y en algunos casos hasta morir. No tengo nada en contra de los que les gusta el box, después de todo, en gustos y en colores no opinan los doctores. Según entiendo, es en las peleas de box, cuando el entrenador de uno de los contrincantes, arroja la toalla al ring, indicando que su pupilo está tan lastimado que no puede continuar peleando. De aquí surge el dicho que alguien ha tirado la toalla, para indicar que alguien está tan harto de algo que no desea seguir afrontando la situación. Muchas veces, la vida se nos pone cuesta arriba y en esas circunstancias podemos nosotros también estar al borde de tirar la toalla, es decir, listos para abandonar la contienda.

Hace poco tiempo atrás justamente, vi un reportaje en televisión sobre un hombre que tiene una enfermedad degenerativa en los músculos y que en cuestión de poco tiempo quedará totalmente inválido antes de que sobrevenga la muerte. El periodista le preguntó: ¿Qué piensa sobre el futuro? El hombre respondió: Nada, lo único que quiero es morir. Este es un hombre listo a tirar la toalla. Por años ha luchado contra la enfermedad y está cansado de seguir luchando. Lo único que quiere es dejar de sufrir y piensa que la muerte es su única salida.

Quizá Ud. amigo oyente, está también al borde de tirar la toalla. Puede ser a causa de una enfermedad, como el caso que yo he compartido, o puede ser a causa de un matrimonio que no funciona, o un hijo que se ha descarriado o una hija que ha escapado del hogar, o un negocio que se va a la quiebra o amistades que se terminan por los chismes, etc. Antes de tirar la toalla en cualquier situación que Ud. se encuentre, yo le invito a considerar el caso de David. Este personaje, enfrentó situaciones muy críticas en su vida. Desde joven, aún antes de ser rey, fue perseguido por el rey Saúl como lo hará una horda de cazadores a una indefensa zorra. Más tarde cuando ya era rey, también fue objeto de fuertes ataques, que provenían inclusive de su propia familia.

Este es el trasfondo del salmo que vamos a considerar en esta ocasión. Se trata del salmo 11. Este salmo tiene una sobre escritura en la cual leemos lo siguiente: Al músico principal. Salmo de David. Podemos saber entonces que David es el autor del salmo. Para captar mejor el contenido de este hermoso salmo, consideremos en primer lugar la grave situación del salmista. Se encuentra en los versículos 2 y 3 donde dice: “Porque he aquí los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” David se encontraba perseguido y rodeado de los malos. Su situación era muy grave. La vida de David estaba en juego. El enemigo no tenía escrúpulos. Estaba dispuesto a todo. Tenía las flechas en el arco tendido. Todo era cuestión de dispararlas. Tenía las saetas preparadas en la cuerda. Todo era cuestión de dispararlas. Hoy diríamos que David estaba en la mira. Solo hacía falta apretar el gatillo. Además, el enemigo era astuto. Intentaba consumar su plan en oculto. Al amparo del anonimato, nadie sabría quien segó la vida de David. Al contemplar la gravedad de la situación, David dice: Se ha atentado contra el fundamento mismo de la sociedad. ¿Qué puede hacer una persona justa en esta situación? Ud. también amigo oyente, puede ser que esté en una situación similar y Ud. también ha dicho para sus adentros: El mundo está tan corrompido, tan sucio, tan desvergonzado, ¿Quién podrá sostenerse en pié? ¿Qué oportunidad tiene el justo para no caer en las garras de tanta maldad en el mundo? Muchos podían pensar que no existe oportunidad para los íntegros, los justos, los piadosos en este mundo, y han tirado la toalla y se han dejado arrastrar por la corriente de este mundo. De hecho, David tenía alguno amigos que le estaban aconsejando justamente que tire la toalla.

Consideremos en segundo lugar la gran sugerencia de los amigos del salmista. La encontramos en la segunda parte del versículo 1 donde dice: “¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? Amigos hay de todo tipo. Algunos son buenos, otros son más o menos y otros son malos. La mayor parte de los amigos caen en la segunda o tercera categoría. David tenía ese tipo de amigos. Al ver la grave situación de David, los amigos se le acercaron y quizá poniendo sus brazos sobre el hombro de David le susurraron al iodo: Querido, David, es muy grave lo que estás enfrentando. Tu vida está en peligro. Lo mejor es que escuches nuestro consejo. Nos parece que deberías empacar tus cosas del palacio y partir a algún lugar distante, donde estés lejos de tus enemigos, lejos de toda esta situación tan grave. Con amigos así, para qué enemigos, digo yo. Yo no sé si los amigos de David tenían buenas intenciones o no, porque a lo mejor querían deshacerse de David, para pescar a río revuelto.

Nosotros también podemos tener amistades como David. Gente que por ejemplo aconseja a una esposa a divorciarse porque ya no hay esperanza en el marido. Gente que aconseja a un pastor a abandonar la iglesia porque no tiene caso el seguir luchando contra la inmoralidad de los creyentes que allí se congregan. En definitiva es gente que nos susurra al oído que tiremos la toalla porque no hay esperanza. ¿Qué hizo David? ¿Tiró la toalla? Absolutamente no.

Consideremos pues la gloriosa seguridad del salmista. Se encuentra en la primera parte del versículo 1 y después en los versículos 4 a 7. Al oír el consejo a tirar la toalla, David dijo: “En Jehová he confiado. Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro.” David era un hueso duro de roer. Hablarle de tirar la toalla para él, era un insulto. No porque se sentía fuerte en sí mismo, sino porque tenía puesta su mirada en Dios. En Jehová he confiado, fueron sus palabras. David había puesto su confianza en Jehová. David se sentía seguro en Jehová. No había razón válida para rendirse ante las adversidades. Recuerde amigo oyente que si Ud. tiene a Dios lo tiene todo y si Ud. no tiene a Dios no tiene nada.

Acto seguido, David da algunas razones para haber confiado en Jehová. Jehová está en su santo templo, en su trono en el cielo. No puede haber lugar más seguro. Aun cuando la tierra toda desaparezca, Dios en el trono del cielo no es afectado por eso. Vale la pena confiar en Jehová. Es el mejor refugio que uno puede encontrar. Pero además de que Jehová está en su trono en el cielo, Jehová también mira y examina atentamente lo que hace el hombre. Jehová no ha descuidado cada detalle de la actividad de cada ser humano en la tierra. La Biblia Dice que aún la cantidad de cabellos de cada persona es conocida por Dios. Jehová está atento a las obras malas de los malos y a las obras buenas de los justos. Esto es de gran consuelo para los justos y debe ser de gran preocupación para los malos. Por eso dice David que Dios prueba al justo pero en cambio pobre del malo, por eso el malo o el que ama la violencia es odiado por Jehová. Consecuentemente, Jehová castigará al malo. Lo hará por medio de hacer llover calamidades sobre él y como si esto fuera poco, hará que descienda fuego, azufre y viento abrasador. Este será el cáliz que deberán beber los malos. De esta manera Jehová será hallado justo, porque ama la justicia. Por ende los rectos mirarán el rostro de Jehová en el cielo. Por todo esto, David confió en Jehová y le pareció absurdo tirar la toalla o rendirse ante los problemas. Y David tenía toda la razón.

Ud. también amigo oyente, no tire la toalla, no se rinda, no huya de los problemas. Confíe en Jehová. El no ignora nada de lo que pasa con Ud. y lo que hacen los que le oprimen. Algún día el dará la recompensa a los justos y el castigo a los malos. La solución a los problemas no radica en huir de ellos. La solución a los problemas radica en refugiarse en Jehová. Él está esperando con los brazos abiertos. Si Ud. pone su confianza en Jehová, al igual que David, le parecerá un insulto que alguien le diga que tire la toalla.

Originally posted 2011-11-07 04:06:37. Republished by Blog Post Promoter

Salvación Por Gracia

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
— Efesios 2:8-9

Estos versículos aclaran la obra de salvación: Todo es por obra de Dios, no nuestra. Somos salvos por la gracia de Dios por medio de la fe. Todo es don de Dios. No somos salvos por medio de nuestras buenas obras, así que no tenemos razón para ufanarnos, como si ser cristiano fuera una proeza. La única manera de salvarse es por gracia, que es el favor inmerecido de Dios. Si lo mereciéramos, no sería gracia. No somos salvos porque hemos sido buenos, porque hemos hecho cosas buenas, o hemos ganado la salvación de alguna otra manera.

La Biblia es clara al decir que no podemos ganar la salvación. Pablo escribió en Romanos 3:20: “por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de el”. Escribió en Gálatas 3:10 que quienes dependen de las buenas obras para ser salvos están bajo maldición y ninguno de nosotros puede guardar esa ley. Todos estamos justificadamente condenados al castigo eterno a menso que Dios intervenga por gracia. Eso es precisamente lo que Dios ha hecho.

Dios nos trae salvación por gracia y nuestra respuesta es la fe. Pero ni siquiera nuestra fe viene de nosotros mismos. “No es de vosotros” se refiere no solo a la gracia sino también a la fe. Tenemos que creer para ser salvos pero como estamos muertos en pecado no podemos creer. El hombre natural no puede entender las verdades espirituales (1 Co. 2:14), así que no puede creer. El dios de este siglo (el diablo) les ha cegado el entendimiento a los incrédulos para que la luz del evangelio no pueda brillar sobre ellos (2 Co. 4:4). Así que esa era nuestra condición antes de ser salvos; en las tinieblas, muertos en nuestros pecados, ciegos a la verdad, sin esperanza y sin Dios (Ef. 2:12). Estamos indefensos, incapaces de generar fe a partir de nuestro seco corazón.

Dios tiene que dar vida a nuestro seco corazón. Dios tiene que dar vista a nuestros ojos ciegos. Dios tiene que dar entendimiento a nuestras mentes entenebrecidas. Por lo tanto, toda la obra de salvación es un milagro de Dios. Creemos el evangelio y recibimos al Señor Jesucristo por fe pero es Dios quien nos da el deseo, la capacidad y el entendimiento para hacer eso. Ninguno de nosotros puede gloriarse acerca de nuestra fe o de nuestra salvación, ya que es todo debido a la gracia de Dios de principio a fin.

Deseas Aceptar La Salvación De Dios Hoy?

Guíese por esta oración:

“Padre Celestial, confieso que hasta ahora, he vivido como yo quise. Pero quiero a partir de ahora, vivir como tú dices que debo hacerlo. Yo acepto a Jesús como Señor y Salvador de mi vida, lo acepto de corazón, por fe, para que tú Dios Creador, perdones mis pecados. Creo que Jesús es el Hijo de Dios, único cordero que quita el pecado del mundo. Yo invoco al nombre de Jesús para vida eterna. Te doy gracias por esta maravillosa oportunidad de ser tu hijo espiritual, renuncio a mi anterior vida y renazco a una nueva, lleno de Espíritu Santo. En nombre de Jesús, Dios mío, Amén”.

– Gloria a Dios porque ahora, si medió tu fe al realizar esta oración, considérese una nueva criatura, permítale al Señor cambiar tu vida para hacer su voluntad, misma que puede encontrar leyendo las sagradas escrituras, ore a Dios y pídale que su Santo Espíritu le dirija, para que pueda encontrar una iglesia cristiana que ame a Dios y donde se predique su palabra no adulterada. Permítale a Dios que Él pueda cumplir su propósito en tí y agradécele por su regalo de vida eterna. Bienvenido/a a la familia de Dios.

Salvación En Jesús

Gálatas 4:4-5 muestra que en el antiguo pacto toda la historia de la salvación está orientada al nacimiento del Hijo de Dios, a Jesucristo: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”.

Jesucristo es el Redentor enviado por Dios. Él se manifiesta en sus palabras y sus obras como el Salvador. Quien cree en Él reconoce que: “Verdaderamente éste es el Salvador del mundo” (Jn. 4:42). Solamente en Él hay salvación (Hch. 4:12).

Durante el tiempo en que estuvo sobre la tierra, el Hijo de Dios realizó muchas curaciones milagrosas. Al curar a un paralítico, como se hace mención en Mateo 9:2-6, Jesús hizo referencia a una salvación que es mucho más significativa: a la redención del hombre del pecado.

La salvación vino al mundo por Jesucristo. Él es el Autor de la salvación eterna (He. 5:9). Él trajo redención y es el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Ti. 2:5-6). Por el sacrificio de Cristo, la relación del hombre con Dios ha adquirido un nuevo fundamento. El mérito logrado por Cristo posibilita la liberación del pecado y la anulación de la separación permanente de Dios: “… las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Co. 5:17-19).

Nadie puede alcanzar salvación por sí mismo; todos los hombres son pecadores y no pueden prescindir del obrar salvífico de Dios. A través de Jesucristo, la salvación se hizo accesible a todos los hombres, tanto a los que viven como a los muertos (Hch. 13:47; Ro. 14:9).

El plan divino de salvación prevé que en el curso del tiempo sea ofrecida la salvación a todos los hombres. Así, por ejemplo, la difusión del Evangelio por los primeros Apóstoles, la expansión mundial del cristianismo y la preparación de la comunidad nupcial para el retorno de Cristo, son etapas en este plan de salvación.

Deseas Aceptar La Salvación De Dios Hoy?

Guíese por esta oración:

“Padre Celestial, confieso que hasta ahora, he vivido como yo quise. Pero quiero a partir de ahora, vivir como tú dices que debo hacerlo. Yo acepto a Jesús como Señor y Salvador de mi vida, lo acepto de corazón, por fe, para que tú Dios Creador, perdones mis pecados. Creo que Jesús es el Hijo de Dios, único cordero que quita el pecado del mundo. Yo invoco al nombre de Jesús para vida eterna. Te doy gracias por esta maravillosa oportunidad de ser tu hijo espiritual, renuncio a mi anterior vida y renazco a una nueva, lleno de Espíritu Santo. En nombre de Jesús, Dios mío, Amén”.

– Gloria a Dios porque ahora, si medió tu fe al realizar esta oración, considérese una nueva criatura, permítale al Señor cambiar tu vida para hacer su voluntad, misma que puede encontrar leyendo las sagradas escrituras, ore a Dios y pídale que su Santo Espíritu le dirija, para que pueda encontrar una iglesia cristiana que ame a Dios y donde se predique su palabra no adulterada. Permítale a Dios que Él pueda cumplir su propósito en tí y agradécele por su regalo de vida eterna. Bienvenido/a a la familia de Dios.

¿Qué es la salvación? ¿Qué es la doctrina cristiana de la salvación?

La salvación es la liberación de un peligro o un sufrimiento. Salvar es liberar o proteger. La palabra contiene la idea de victoria, salud, o preservación. Algunas veces, la Biblia usa las palabras “salvo” o “salvación” para referirse a algo temporal, liberación física, como la liberación de Pablo de la prisión (Filipenses 1:19).

Con más frecuencia, la palabra salvación se refiere a una eterna liberación espiritual. Cuando Pablo le dijo al carcelero de Filipos lo que debía hacer para ser salvo, él se estaba refiriendo al destino eterno del carcelero (Hechos 16:30-31). Jesús iguala el ser salvo con la entrada al reino de Dios (Mateo 19:24-25).

¿De qué somos salvados? En la doctrina cristiana de la salvación, somos salvados de la “ira”; esto es, del juicio de Dios al pecado (Romanos 5:9; 1 Tesalonicenses 5:9). Nuestro pecado nos ha separado de Dios, y la consecuencia el pecado es la muerte (Romanos 6:23). La salvación bíblica se refiere a nuestra liberación de las consecuencias del pecado, y por lo tanto, implica la remisión del pecado.

¿Quién realiza la salvación? Sólo Dios puede quitar el pecado y liberarnos del pago del pecado (2 Timoteo 1:9; Tito 3:5).

¿Cómo salva Dios? En la doctrina cristiana de la salvación, Dios nos ha rescatado a través de Cristo (Juan 3:17). Específicamente, fue la muerte de Jesús en la cruz y Su subsiguiente resurrección lo que logró nuestra salvación (Romanos 5:10; Efesios 1:7). La Escritura es clara, en que la salvación es el bondadoso e inmerecido regalo de Dios (Efesios 2:5, 8) que sólo está disponible a través de la fe en Jesucristo (Hechos 4:12).

¿Cómo recibimos la salvación? Somos salvados por la fe. Primero, debemos oír el evangelio—las buenas nuevas sobre la muerte y resurrección de Jesucristo (Efesios 1:13). Después, debemos creer—confiando totalmente en el Señor Jesucristo (Romanos 1:16). Esto incluye el arrepentimiento, un cambio de mentalidad acerca del pecado y de Cristo (Hechos 3:19) y el confesar el Nombre del Señor (Romanos 10:9-10).

Una definición de la doctrina cristiana de la salvación sería: “La eterna liberación espiritual que Dios concede a aquellos que aceptan Sus condiciones de arrepentimiento y fe en el Señor Jesús.” La salvación únicamente se obtiene a través de Jesucristo (Juan 14:6; Hechos 4:12), y depende sólo de Dios para su provisión, garantía y seguridad.

¿Debe una persona ser re-bautizada?


Yo asistí a la iglesia evangélica, fui bautizado, hice publica mi creencia de que Dios es mi salvador, por que supe que Jesús murió por mis pecados, después regrese al mundo (nada grato), pero ahora asisto a una iglesia y me dice el pastor que tengo que ser bautizado nuevamente, que enseñanza puede UD darme,

El Bautismo en Agua es un “sello” ó “marca” que representa su relación nueva en Cristo. El Bautismo en Agua, nos dice la Biblia, que ha tomado el lugar de la cirucumcisión que se practicaba en el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento.

Colosenses 2

11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.(1) 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él,(2) perdonándoos todos los pecados

Tal como la circuncisión, el bautismo en agua se práctica una sola vez, como “señal del pacto”. Una vez circuncidado, la persona no podia ser cirmcumcidada otra vez. El Bautismo, como la circuncision, no significan, ni garantizan que la persona sea salva. El rito visible de la circumsición en el AT como el Bautismo en el NT, es solo un testimonio ‘externo’ de pertenencia al pueblo de Dios y se espera que los que pertencen al pueblo de Dios guarden sus mandamientos y le obedezcan siempre y que han sido circuncidados o transformados internamente (bautizados en Cristo por el Espiritu – 1 Corintios 12:13), cosa que ocurre una sola vez y para siempre.

El hecho de que algunos fueron circumcidados (bautizados) y llevaban (llevan) la ‘señal’ del Pacto en su cuerpo carnal, no significaba (ni significa) que su corazón había sido transformado y que la circuncision interna había ocurrido. Al contrario, Dios ordena al pueblo (ya circuncidado en la carne) a que circunciden su corazón, por lo que vemos que esta transformación puede ocurrir antes o después de haber recibido la señal del pacto.

Génesis 17

10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.(1) 11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. 12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.

Deuteronomio 10

15 Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día. 16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.

La circuncision ‘representa’ el cortar lo carnal (pecado) del cuerpo. De igual manera, el bautismo ‘representa’ el lavar o limpiar la suciedad (pecados) del cuerpo para andar en nueva vida (Romanos 6). Se espera que el pueblo de Dios compuesto por todos los que se circuncidaron en el AT y los bautizados en agua en el NT, sea TODO un pueblo sin pecado y en obediencia; pero Dios y nosotros sabemos que no es así. Un ejemplo que me viene a la mente rapidamente es el caso de Simón el Mago (Hechos 8)quien aunque se hubía bautizado, tenía un corazón lleno de maldad no regenerado.

La única razón por la que yo creo sería ‘justificable’ el rebautizar a una persona, es si esta fué bautizada por una secta no Cristiana como los Testigos de Jehováh y/o los Mormones. Fuera de esas excepciones, creo que el re-bautizar a una persona la cual se ha apartado por un tiempo, es dar a entender que el bautismo en agua salva, cosa que no es bíblica, ó que la salvación se puede perder, cosa que tampóco es bíblica. En su caso pudo haber ocurrido una de dos cosas, nunca hubo un arrepentimiento verdadero ó cayó en pecado por un tiempo pero ha vuelto a restablecer su relación con Dios.

A menos que su nuevo pastor considere que la organización en la cual usted se bautizó anteriormente no sea Cristiana (cosa que puede ser posible de una denominación a otra), no veo razón para insistir en un nuevo bautismo en agua. Debemos notar que ni aun los Reformadores, quienes fueron los oponentes mas grande de la Iglesia Católica Romana, creían que era necesario ‘rebautizar’ a aquellos Cristianos convertidos al Protestantismo y quienes habían sido bautizados por la Iglesia de Roma. Los únicos que bautizaban otra vez eran los Anabautistas (Re-bautizantes) y de ahí tomaron el nombre. Así que no es de extrañar que alguien quiera volver a bautizar un bautizado ya que, por ejemplo, los Bautistas modernos tienen descendencia de este grupo del siglo XVI.

Accede Hoy A Los Numeros de Emergencia Espiritual hoy


Cuando estás Temeroso – Juan 14
Cuando estás Caido – Salmos 27
Cuando hayas Pecado – Salmos 51
C uando estás Preocupado – Mateo 6:19-33
C uando estás en Peligro – Salmo 91
C uando quieras ser Feliz – Colosenses. 3:1-17
Cuando no entiendas tus Pruebas llama a – Romanos 8:28
Cuando te sientas desmayar – Romanos 8:31-37
Cuando quieras Descansar – Mateo 11:25-30
Cuando necesites Paz – Isaías 26:3
Cuando necesites victoria – Primera de Juan 5:1-7
Cuando necesites aliento – Salmos 23
Cuando necesites gozo – Salmos 16
Cuando necesites Valor – Josue 1
Cuando estás Deprimido – Salmos 27
Cuando te sientas vacio – Salmos 37
Cuando quieras el exito – Josue 1:8
Cuando estás desanimado – Salmos 126

Numeros Alternativos:

Para el Temor – Salmos 34:7
Para Segurida – Salmos 121:3
Para Confianza – Mateo 28:20
Para Sanidad – Isaías 53
Para Perdon – Romanos 5:1

Ante las tentaciones


“Bienvaventurado el varón que soporta la tentación”

Santiago 1:12

Hace unos días tocamos el asunto de las cosas que valoramos. Cuando una persona llega a los pies del Señor está en la necesidad de revalorar cosas, las cuales desde el punto de vista de la pasada manera de vivir eran de un valor importante. Parte de las cosas a revalorar son precisamente aquellas que pueden ser armas de Satanás para tentar y tratar de hacer caer al seguidor de Cristo Jesús. Enumerarlas sería una perdida de espacio, sin embargo me permitiré citar algunas de ellas: amor al dinero, deseos de mandar, vanidad, atracción desmarcada hacia el sexo opuesto, sobre todo en los solteros.

Estas herramientas y muchas otras son empleadas por Satanás para tentarnos. Algo sumamente importante para recordar es que Satanás nunca obligará a alguien a caer en la tentación, si hará lo imposible para seducir a su objetivo. Pero nadie puede decir que Satanás le obligó a caer. Las tentaciones vienen como fruto de los deseos desenfrenados, Satanás de una manera u otra conoce nuestras debilidades y es por ese lado hacia donde dirige sus ataques. Sin embargo si estamos dispuestos a dejar que Dios nos reeduque, las posibilidades del enemigo serán menos.

Para revalorar o reeducarnos es necesario que depositemos nuestras mentes e intereses en las manos de Dios. Aunque parezca mentira, pero todo lo que uno trae cuando decide aceptar este estilo de vida debe ser evaluado por El Espíritu Santo a la luz de la Palabra de Dios. Esto porque fuera del Señor Jesús no hay nada bueno. Lamentablemente cosas como estas no se toman en cuenta y es por ello que esos asuntos sin evaluar son tomados por Satanás para dominar a sus victimas.

Para resistir las tentaciones debemos buscar a Dios y así soportar y el enemigo huirá a de nosotros.