El Plan De Dios Para La Salvación

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Amigo mío: Te voy a hacer la pregunta más importante de tu vida. El gozo o la tristeza que experimentes en la eternidad dependen de tu respuesta. La pregunta es: ¿Estás salvado? La pregunta no es cuán bueno eres, o si perteneces a alguna iglesia, sino ¿estás salvado? ¿Estás seguro que irás al cielo cuando mueras?

Dios dice que para ir al cielo, tienes que nacer de nuevo. En Juan 3:7, Jesús le dijo a Nicodemo, “Os es necesario nacer de nuevo”. Dios nos da en la Biblia el plan de cómo nacer de nuevo, o cómo salvarse. Su plan es muy sencillo y tú puedes salvarte el día de hoy. ¿Cómo?

En primer lugar, amigo mío, debes reconocer que eres pecador. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Por cuanto eres pecador, estás condenado a la separación eterna de Dios. “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23). Esta muerte incluye una separación eterna de Dios en el infierno. “ . . . está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27.

Sin embargo, Dios te amó de tal manera que dio a su Hijo unigénito, Jesucristo, como tu sustituto. El pagó por tu pecado en la cruz y murió en tu lugar. “ . . . por nosotros Dios lo hizo pecado [A Jesús, quien no conoció pecado] para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).

Jesús tuvo que derramar su sangre y morir por ti. “Porque la vida de la carne en la sangre está”, (Levítico 17:11).

“Sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22).

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Nuestra mente no alcanza a comprender cómo Jesús fue juzgado por todos nuestros pecados, pero Dios así lo afirma en su Palabra. Así que Jesús pagó por tu pecado y murió por ti. Esto es verdad, Dios no puede mentir.

Amigo mío, “Dios . . . ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Este arrepentimiento es un cambio de mente, es aceptar delante de Dios que eres pecador y necesitas apropiar lo que hizo por ti en la cruz.

En Hechos 16:30-3l, el carcelero de Filipos les preguntó a Pablo y Silas: “ . . . Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo . . . ”. Simplemente cree que él pagó por tus pecados, murió en tu lugar, fue sepultado, y resucitó. Esta resurrección le asegura al creyente que tiene vida eterna cuando recibe a Jesús como su Salvador personal.

Simplemente tienes que creer que él pagó por tus pecados, murió en tu lugar, fue sepultado y resucitó por ti. Luego invócalo. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13. “Todo aquel” te incluye a ti. “Será salvo”

Deseas Aceptar La Salvación De Dios Hoy?

Guíese por esta oración:

“Padre Celestial, confieso que hasta ahora, he vivido como yo quise. Pero quiero a partir de ahora, vivir como tú dices que debo hacerlo. Yo acepto a Jesús como Señor y Salvador de mi vida, lo acepto de corazón, por fe, para que tú Dios Creador, perdones mis pecados. Creo que Jesús es el Hijo de Dios, único cordero que quita el pecado del mundo. Yo invoco al nombre de Jesús para vida eterna. Te doy gracias por esta maravillosa oportunidad de ser tu hijo espiritual, renuncio a mi anterior vida y renazco a una nueva, lleno de Espíritu Santo. En nombre de Jesús, Dios mío, Amén”.

– Gloria a Dios porque ahora, si medió tu fe al realizar esta oración, considérese una nueva criatura, permítale al Señor cambiar tu vida para hacer su voluntad, misma que puede encontrar leyendo las sagradas escrituras, ore a Dios y pídale que su Santo Espíritu le dirija, para que pueda encontrar una iglesia cristiana que ame a Dios y donde se predique su palabra no adulterada. Permítale a Dios que Él pueda cumplir su propósito en tí y agradécele por su regalo de vida eterna. Bienvenido/a a la familia de Dios.

Una Alternativa a la Salvación


Después de que Jesús resucitó de entre los muertos, paso cuarenta días con sus discípulos antes de ascender al cielo. En ese tiempo apareció once veces a diferentes personas, incluyendo a una multitud de más de quinientos. En uno de esos días, dejó a sus discípulos La Gran Comisión: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16). La comisión de Cristo, incluyó las condiciones para la salvación de todos los seres humanos. Todo ser humano está obligado según Dios, a oír, creer y obedecer y perseverar en el mensaje del evangelio para obtener salvación. Jesucristo anunció la terrible alternativa a la salvación: “…mas el que no creyere será condenado.”

Se ha puesto mucho énfasis en la enseñanza de este pasaje acerca de la necesidad de predicar el evangelio a toda criatura y en las condiciones impuestas por Cristo de oír, creer, arrepentirse y hasta del bautismo para el perdón de los pecados; pero también es muy importante comprender la terrible alternativa a la salvación ofrecida por Cristo: La condenación de la incredulidad. Jesús enseñó en Juan 3:19 que los incrédulos ya están bajo una condición de condenación. Pero en la declaración que describe Marcos 16, Cristo afirma que la condenación cae mas severamente sobre aquellos que escuchan el evangelio, pero no lo creen. La condenación cae sobre ellos ahora y eventualmente caerá por toda la eternidad. La única salida o escape a la condenación eterna es que el incrédulo se arrepienta y se convierta a Cristo Jesús.

La incredulidad hacia la revelación de Dios a sido la causa de la caída de muchos a través de los siglos. Fue el pecado del pueblo israelita en el desierto. Veamos lo que la Biblia dice: “¿Quiénes fueron los que habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por la mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes jurò que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar por su incredulidad.” (Hebreos 3:16). Observe, detenidamente, por favor, que las palabras pecaron y desobedecieron nos dicen el motivo por el cual Dios se enojó con Israel y ambas están incluidas bajo el término incredulidad. Y es que la incredulidad amenaza a todas las generaciones y las muchas maneras en que se manifiesta indican que es el pecado característico del siglo. Sin duda que la tremenda mezcla de transgresiones en la vida de muchas personas es causada hoy por la incredulidad.

LAS FORMAS DE INCREDULIDAD
La incredulidad lleva muchos disfraces. Hay ateístas, escépticos, secularcitas, racionalistas, liberales, hedonistas, etc. No importa cómo se proclamen, todos tienen una característica en común: La incredulidad. El modernismo religioso es un término conocido para describir a muchos incrédulos. Es un sistema de creencias que eleva el razonamiento o experiencias humanas por encima de lo que la Biblia enseña. La mayoría de los exponentes de este sistema que se autodenominan creyentes, sólo creen en parte, pues, aceptan solamente las partes de la Biblia que concuerdan con sus ideas personales. Pretenden creer lo que consideran razonable y lo demás lo rechazan. Por ejemplo, el nacimiento virginal de Jesús no es razonable para ellos, así que lo rechazan. Tratan de dar una explicación razonada a los milagros bíblicos y niegan incluso la autenticidad e inspiración de las Escrituras. Además, como si fuera poco, rechazan las doctrinas del cielo y del infierno, de la expiación y sacrificio de Jesús en la cruz y los más osados rechazan el hecho de que Jesús sea el Unigénito Hijo de Dios.

Muchas formas de incredulidad, especialmente en el modernismo religioso, han ligado cuerpo y alma con la teoría de la evolución. Su cristianismo es un concepto que sólo trata de la vida presente en esta tierra y no abarca la vida después de la muerte. Su concepto del cielo es hacer de esta tierra un lugar feliz por medio de eliminar las enfermedades, el dolor, los sufrimientos, las guerras, etc. Su concepto del infierno es la terrible condición que el ser humano crea en la tierra con su codicia.

Puedo seguir mencionando muchas formas de incredulidad que existen hoy día, pero creo que éstas son suficientes. Analicemos ahora la característica más común entre los incrédulos: La falta de temor a la condenación eterna. Aún los que se dicen ser cristianos y se resisten a creer en la idea de un castigo eterno, afirman que Dios es un ser tan amoroso que no puede castigar a nadie. Este tipo de pensamiento muestra incredulidad en lo que la Biblia enseña al rechazar las advertencias de lo que pasará con los incrédulos y desobedientes a la voluntad que Dios ha dejado escrita en las Santas Escrituras. No sólo contradicen lo enseñado claramente por Jesús sino que contradicen lo que el Espíritu Santo reveló a los apóstoles y profetas en el primer siglo para nuestra salvación y edificación (Efesios 2:19-22).

La certidumbre de un juicio final e irrevocable y los horrores de la perdición eterna se muestran en numerosos pasajes de la revelación de Dios. Analicemos el siguiente pasaje sobre esta forma de incredulidad para que usted mismo llegue a una conclusión: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en todos los que creyeron por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros” (2 Tesalonicenses 1:6-10). Este pasaje muestra que las cosas que hacemos y creemos serán en definitiva las que determinen nuestro destino eterno, aunque usted no lo crea.

EL EVANGELIO DE CRISTO
Según el pasaje citado, “el evangelio” juega un papel muy importante relacionado directamente a la salvación de nuestras almas en el día del juicio final. Si se predica el evangelio a toda criatura y se obedece, entonces, Dios le perdonará todos sus pecados e irá a la vida eterna (Hechos 2:38). Pero, si se predica el evangelio y no se escucha y por lo tanto, no se obedece, entonces se cumplirá lo que dijo Cristo nuestro Señor en Marcos 16:15-16: “…mas el que no creyere, será condenado”. De modo que la alternativa de salvación por nuestra desobediencia será la condenación de nuestras almas. Decir otra cosa es convertirnos en incrédulos de la Palabra de Dios. Nos conviene descubrir entonces, ¿qué es o qué significa “el evangelio de Cristo”?

En 1 Corintios 15:1-4 el apóstol Pablo nos enseña el significado de lo que es el evangelio. Escuchemos su voz: “Además, os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, sino creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…” Amados, ésta es la definición bíblica de lo que es el evangelio. Sin lugar a dudas, el evangelio es: La muerte, sepultura y resurrección de Cristo nuestro Señor y Salvador. Este es el mensaje de salvación para la humanidad. Los verdaderos hijos de Dios son aquellos que se han convencido por medio del poderoso mensaje del evangelio y han aceptado a Cristo como el Hijo de Dios y el Salvador que pagó el precio supremo por nuestra redención. Este fue el mensaje predicado por los apóstoles, en el día de Pentecostés.

La Biblia muestra que en ese día, Pedro predicó “el evangelio”: la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Hechos 2:22-39), y que de la multitud que escuchó la predicación, unas 3,000 personas recibieron el mensaje y preguntaron a Pedro: “… ¿qué haremos?” La respuesta de Pedro los guió a que obedecer el evangelio, les dijo: “Arrepentios y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados.” Fíjese bien la relación del bautismo con “el evangelio” y el “perdón de los pecados”. El apóstol Pablo arroja más luz sobre este tema cuando escribe: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección…” (Romanos 6;3-6).

La prueba no puede ser más contundente. Lo que los incrédulos creen que va a pasar después de la muerte no es lo que la Biblia enseña que va a ocurrir. La alternativa a los que no aceptan el evangelio de Cristo, no será halagadora en ninguna forma. Ese será un día de gran lamento donde muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y el Señor les dirá: …”NUNCA OS CONOCÍ…” (Mateo 7:22-23). ¡Que tristeza! En los años que llevo predicando he observado como muchos de los que han escuchado “el evangelio de Cristo” no lo han creído, lo han rechazado. No sea usted uno más de los que rechazan y no obedecen el sacrificio de Cristo. No rechace al Hijo de Dios. Nuevamente quiero enfatizar la definición bíblica de lo que significa el evangelio: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado y resucitó al tercer día conforme a las Escrituras…” (1 Corintios 15:1-4). Usted también puede morir al arrepentirse de sus pecados, ser sepultado juntamente con Cristo en las aguas bautismales y resucitar a nueva vida en Cristo Jesús. Nuestra oración es para que Dios le ayude a entender el evangelio de Su amado Hijo y que Su paz y misericordia le ayuden a tomar una sabia decisión. Acepte la oferta del evangelio, hoy puede ser el día de su salvación.

http://salvacion.net . 2012-12-19 06:10:53. Lee La Biblia Haz Clic Aqui

El ecumenismo a la luz de las Santas Escrituras. Parte VI


1 -El fundamento bíblico. Jn. 17:20-23. La petición de Jesús a su padre: “Mas no ruego solamente por éstos (los doce) sino también por los que han de creer en mi por palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mi, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa. Yo en ellos, y tú en mi, para que sean consumadamente una cosa; y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mi me has amado.” En una interpretación sana, sencilla y natural, la petición del Señor es consecuente consigo mismo; es en favor de todos los creyentes en Jesucristo, siguiendo la semejanza de unidad que existe entre el Padre y el Hijo y entre éstos y los creyentes: “una cosa”. Aquí no existe la menor insinuación de juntarlos en un mismo lugar, geográficamente hablando; ni tampoco la unidad por el solaz de estar juntos, sino la UNIDAD ESPIRITUAL en Jesucristo, porque todos los cristianos poseen un mismo espíritu, el Espíritu Santo. Esto lo corrobora San Pablo cuando dice: “Un cuerpo (Iglesia) y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación: Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.” Ef. 4:4-6. No se trata de una unidad orgánica, sino la unidad que propicia “El Espíritu Santo que es el vínculo de la perfección”. No la unidad bajo un imperio terrenal, copia del Imperio Romano, sino la unidad que subyace en el verdadero espíritu del cristiano. Luego el ecumenismo del que hemos informado, no tiene fundamento bíblico, sino es un esfuerzo humano carente del propósito divino, pues engloba a todo aquel que quiera pertenecer a la Iglesia romana, sin importar su paganismo, idolatría o falsedad de su religión. Por supuesto que el ecumenismo bíblico en nada se parece al ecumenismo que han generado los cristianos del siglo XX.

2 -El concepto “ecumenismo” y las Iglesias del Nuevo Testamento. En cumplimiento al mandato de “Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura”, Mr. 16:15; y a la fidelidad de la promesa: “Mas recibireis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra”, Hch. 1:8; la predicación del evangelio para hacer discípulos de Cristo, traspasó las fronteras de las provincias del Imperio Romano, se organizaron Iglesias en las diferentes regiones y llegó al mismo corazón del Imperio. Hubo Iglesias en Asia, según Ap. 1:4; 2:1,8,12,18; 3:1,7,14; aparte de las Iglesias de Jerusalem, Antioquía de Siria, Galacia, Filipos, Colosas, Tesalónica y Roma. En ninguna de las cartas de Sn. Pablo se sugiere siquiera la primacía de alguna de ellas, como tampoco el sentir de los cristianos de estar divididos por causa de ser Iglesias independientes las unas de las otras, ya que entendían perfectamente bien la petición del Señor Jesús enseñada mediante la oración de intercesión en Sn. Juan cp. 17, ya citada.

Todas las iglesias del Nuevo Testamento eran cristianas y formaban la Iglesia Universal de Jesucristo, porque la UNIDAD era espiritual y no orgánica; tampoco alguna de ellas reclamaba superioridad o dominio sobre las demás. Es evidente esta verdad. El poder de la Iglesia de Roma se debió a que se copió el modelo del Imperio y entonces, siendo Roma la capital del Imperio, la Iglesia de Roma debería tener primacía sobre las demás; esto lo pretende conservar hasta el día de hoy, juntando el poder civil con el eclesiástico. En consecuencia, el ecumenismo que postulan y se esfuerzan por llevar al cabo los líderes religiosos de este tiempo, está muy lejos de ser el propósito divino, ni la voluntad de Dios. Esta es la parte histórica.

3 -La existencia de la pluralidad denominacional es un pecado para la unidad. Este argumento parece convincente a los ingenuos. Se olvidan o desconocen el principio de la ley establecida por la propia naturaleza de la creación, que “solamente de la pluralidad o diversidad nace la unidad”. La palabra de Dios es muy clara en este aspecto: 1 Co. 12:12-27. “Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo”. Este pasaje bíblico confirma la verdad de que la pluralidad hace la unidad. Si los miembros tienen diferentes nombres, esencialmente pertenecen al mismo cuerpo que es la Iglesia de Jesucristo. La analogía es perfecta; no yerra ni se equivoca. Al concluir el pasaje citado dice: “Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte” (vr. 27). Los cristianos de la Iglesia de Corinto eran el cuerpo de Cristo (la Iglesia) pero por ser una Iglesia particular, eran miembros en parte; o de manera inversa, eran miembros del cuerpo de Cristo. (Se recomienda la lectura, meditación y reflexión de esta porción bíblica). Por lo tanto, es falsa la aseveración de que “cuanto más lejos esté de mi denominación, más cerca estaré de Cristo”.

Frase que usan los ecuménicos para atraer a sus filas a los cristianos y de ese modo consumar la “muerte denominacional”. Para las denominaciones serias e históricas, esto es falso, pues si en alguna parte el creyente ha experimentado grandes bendiciones, es en su propia denominación y no quedando sin apoyo ni sostén espiritual, suelto de la búsqueda de la comunión con el Padre y con Jesucristo. Debe recordarse siempre que “sin la pluralidad no puede haber unidad”. Esta es la razón, por que la Palabra de Dios está exhortando a la “unanimidad” Ro. 12:16; Fil. 2:2; al buen testimonio delante de los incrédulos, 1 Pedro 3:8-17. No debe haber la menor duda del cumplimiento de esta Palabra, cuando estamos hablando de verdaderos y auténticos cristianos y no de los falsos o aparentes.
Históricamente hablando las denominaciones han hecho mucho bien al mundo pagano, señalando el peligro de sus falsas prácticas religiosas; los grandes avivamientos hablan elocuentemente de estos beneficios.

4 -Las doctrinas ecuménicas, piedra de tropiezo para su realización plena. La base doctrinal que a partir de 1961 sirve de sustento para agrupar a diferentes Iglesias (confesiones) que llevan el rubro de cristianas, es la siguiente: “El Consejo Mundial de las Iglesias es una asociación de Iglesias que confiesan que nuestro Señor Jesucristo es Dios y Salvador de acuerdo con la Escritura, y que en vista de ello tratan de cumplir juntas su común vocación de glorificar a un solo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Sentar un movimiento ecuménico sobre una sola doctrina es totalmente insuficiente. He aquí el testimonio breve de Miss Ruth Rouse en relación a este movimiento: “Un movimiento que se patentiza por doquier. No hay continente, país, Iglesia o porción de Iglesia, grupo o asociación religiosa a los que no afecte en alguna manera… Un movimiento que tropieza con mil dificultades, pues dentro de esa tendencia a la unidad existen contradicciones y tensiones entre los grupos laicos y los eclesiásticos, entre los impulsos que provienen de arriba y los procedentes de abajo; entre las tendencias de los “protestantes” y las de los “católicos”, entre las corrientes confesionales y las no eclesiales. Toda esta mixtura está borbollando con agitado hervor en la redoma vital de la Iglesia. ¿Qué es lo que saldrá a la superficie?” La descripción es un cuadro vivo ¿Dejarán los católicos toda la gama de idolatría con sus imágenes? y ¿la madre de los mexicanos qué lugar ocupará en este movimiento? Por supuesto que no se trata de que los católicos abandonen sus dioses falsos, sino de que los “hermanos separados” (cristianos evangélicos) abandonen sus prácticas cultuales y se sumen al culto pagano del catolicismo. Al fin, se dice ahora: que todo es igual, que todo confluye en la adoración al mismo Dios y que cualquier religión conduce al cielo y a la vida eterna. ¿Es esto así? Claro que no.

La palabra de Dios es determinante: en cuanto a la salvación, ésta es por gracia Ef. 2:8-9; mediante Jesucristo 1 Ti. 1:15 y Lc. 19:10. Lo único que debe hacer el hombre es creer en Jesucristo para ser salvo; Jn. 3:14-19,36. Si la Iglesia acepta únicamente la Biblia como regla de Fe y práctica, ésta tiene todo el material necesario para todas las doctrinas necesarias para la perfección del carácter y la vida cristianos; pero si a la Biblia le añade las tradiciones, cambia totalmente la fuente de autoridad doctrinal. Lo último es lo que hace la Iglesia Católica. Mejor nos quedamos con la única regla de Fe, la Biblia, la Palabra de Dios. Hasta hoy no ha sido posible que las distintas confesiones se pongan de acuerdo sobre las doctrinas escenciales y esto ha obstaculizado la plena realización del ecumenismo. Afiancémonos en nuestras doctrinas bíblicas y no en postulados de los hombres.

Hay muchos otros aspectos que deben ser considerados respecto del ecumenismo. Se requiere proyectar la celebración de Institutos de Orientación sobre éste y otros movimientos heréticos contemporáneos.

http://salvacion.net . 2011-11-14 05:27:12. Lee La Biblia Haz Clic Aqui

¿Cómo será entonces el rapto?

Primero, el Señor descenderá del cielo hasta las nubes.

Segundo, desde las nubes se escuchará al Señor con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios llamando a los que son suyos.

Tercero, los que han muerto habiendo recibido a Cristo como Salvador, a lo largo de la historia del cristianismo, resucitarán.

Cuarto, los que han recibido a Cristo como Salvador y estén vivos, serán transformados en un abrir y cerrar de ojos, esto lo vemos en 1ª Corintios 15: 51-52 que dice: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”

Quinto, tanto los muertos resucitados con cuerpos incorruptibles, como los vivos transformados, con cuerpos incorruptibles, todos juntos, al mismo tiempo, seremos arrebatados por el Señor. Será como cuando un poderoso imán atrae unos cuantos clavos de hierro.

Sexto, en el aire ocurrirá un encuentro glorioso entre Cristo y todos los redimidos por él. Esto será el inicio de una eterna comunión entre nosotros los creyentes y Cristo.

Esto es el rapto y puede ocurrir en cualquier momento. ¿Está Ud. listo para cuando ello acontezca? La única manera es por medio de recibir a Cristo como Salvador. Si no lo ha hecho antes, hágalo este instante y asegure su participación en el rapto. Si no lo hace y le sorprende el rapto, Ud. se quedará en la tierra para recibir el justo juicio de Dios. No ponga en peligro su existencia eterna.

http://salvacion.net . 2011-11-07 03:05:08. Lee La Biblia Haz Clic Aqui